Si has buscado querria es casi seguro que buscabas Kerria japonica, un arbusto caducifolio que en primavera se cubre de flores amarillo huevo sobre ramas verdes y delgadas. El nombre con el que lo encuentras escrito varía mucho: querria, kerria, kerria japónica, keria. Todos apuntan a la misma planta, y ninguno de esos deslices importa demasiado salvo por un detalle que sí tiene gracia: el género no se llama así por nada japonés ni por ninguna palabra española, sino por William Kerr, el recolector escocés que la envió a Europa desde China a principios del siglo XIX. El género lo describió Augustin Pyramus de Candolle en 1817 y le puso el apellido del hombre que la mandó.
Lo segundo que conviene saber antes de plantarla es que hay dos plantas muy distintas bajo el mismo nombre. La especie silvestre tiene flores simples de cinco pétalos, sencillas, abiertas, con un ramillete de estambres en el centro. El cultivar 'Pleniflora' tiene flores dobles, apretadas como pompones, sin estambres visibles, y es con diferencia el más vendido. No es una cuestión estética menor: la simple tiene interés para los insectos y la doble prácticamente ninguno, y además crece de forma distinta.
La flor de la especie: cinco pétalos amarillos bien separados y un penacho de estambres en el centro. Se nota enseguida que es una rosácea.
Una rosácea que no lo parece
Kerria japonica pertenece a las rosáceas, la familia del rosal, el manzano y el endrino, y es el único miembro de su género. Su origen está en el este de Asia: China, Japón y Corea, donde crece en laderas y bordes de bosque de montaña.
Es un arbusto de porte abierto y ramas arqueadas que forma una mata ancha, más ancha que alta si se le deja espacio. Puede alcanzar sin dificultad los dos metros. Lo hace por medio de brotes basales y renuevos de raíz que salen alrededor de la mata madre, de forma que el arbusto no es una pieza única sino un grupo de tallos en renovación continua.
Las hojas son alternas, ovado-lanceoladas, con el margen doblemente aserrado y muy marcado, y la nerviación hundida que le da a la hoja un aspecto plisado. En otoño amarillean antes de caer.
Y ahora el rasgo que la hace distinta de casi cualquier otro arbusto de jardín: los tallos son verdes y lo siguen siendo en invierno. Cuando el arbusto pierde la hoja, lo que queda no es un esqueleto pardo sino un haz de varas verdes brillantes, estriadas, que iluminan un rincón sombrío durante los meses muertos. Pocos arbustos caducifolios aportan algo en enero, y este es uno de ellos.
Los tallos son verdes y estriados, y siguen siéndolo cuando cae la hoja. Es lo que hace que el arbusto tenga presencia también en invierno.
El fruto es un pequeño aquenio, poco vistoso y de producción escasa; en 'Pleniflora' directamente no lo hay, porque las flores dobles han convertido los órganos reproductores en pétalos. Conviene decir que no es una planta comestible y que en las rosáceas es habitual que semillas y huesos contengan compuestos cianogénicos, así que con esta ni con ninguna otra del grupo se experimenta.
'Pleniflora' es el cultivar más vendido: flores dobles en pompón, mucho más llamativas y sin estambres accesibles, de forma que no ofrecen nada a los polinizadores.
Simple o doble: qué cambia de verdad
Merece un apartado porque es la decisión que vas a tomar en el vivero, casi siempre sin que nadie te la explique.
| Especie de flor simple | Cultivar 'Pleniflora' |
|---|---|
| Cinco pétalos separados, estambres visibles | Muchos pétalos apretados en pompón, sin estambres accesibles |
| Porte más abierto y elegante, ramas muy arqueadas | Porte más erguido y vigoroso, tallos más rectos y altos |
| Floración algo más breve y temprana | Floración más abundante y prolongada |
| Las flores ofrecen polen y néctar accesibles a los insectos | Sin interés para los polinizadores |
| Menos frecuente en los viveros | El que encuentras en todas partes |
Si la idea es un jardín que dé de comer a los insectos, busca la especie, aunque cueste más encontrarla. Si lo que quieres es el efecto de color amarillo masivo durante semanas, 'Pleniflora' lo hace mejor. Hay además cultivares variegados, con el margen de la hoja en blanco crema, de crecimiento más lento y menos vigor, que se usan como pieza de acento y agradecen la sombra para que el borde claro no se queme.
Dónde plantarla
Es uno de los pocos arbustos de flor que aguanta de verdad la sombra. A pleno sol florece, pero el amarillo se decolora antes y la planta sufre más en verano; en sombra clara o media sombra, que es su ambiente natural de borde de bosque, la flor dura más y conserva mejor el color. Eso la convierte en una respuesta útil para el lado norte de una casa, para un patio sombreado o para el pie de árboles grandes.
De suelo no es exigente: cualquiera que drene razonablemente le vale, mejor si es fresco y con algo de materia orgánica. Evita los suelos encharcadizos y los muy pesados y compactados. Es rústica al frío y se comporta bien en casi toda España, con la reserva habitual del sureste árido, donde va a necesitar riego de apoyo en verano y protección del sol de tarde.
El momento de plantar es el otoño o el final del invierno, con la planta en reposo. Da bien en:
- Setos informales y pantallas bajas sin recortar, donde su porte arqueado luce.
- Macizos de arbustos en zonas sombrías, combinada con plantas de floración escalonada.
- Taludes, donde los renuevos de raíz sujetan el suelo.
- Como fondo de un macizo de vivaces, aprovechando los tallos verdes de invierno.
En floración la mata entera se cubre de amarillo. La hoja, doblemente aserrada y de nervios hundidos, tiene un aspecto plisado característico.
Poda: cuándo, y por qué en ese momento
Es la única operación de mantenimiento importante y la que casi todo el mundo hace fuera de tiempo. Kerria japonica florece sobre la madera del año anterior. Si la podas en invierno o a principios de primavera, cortas exactamente las ramas que iban a florecer y te quedas sin flor esa temporada.
El momento correcto es justo después de la floración, en primavera, en cuanto las flores se apagan. Así la planta tiene por delante toda la temporada de crecimiento para formar la madera que florecerá al año siguiente.
Qué se corta:
- Los tallos que acaban de florecer, rebajándolos hasta un brote fuerte más bajo o hasta la base.
- Los tallos viejos, oscurecidos, débiles o desgarbados, cortados a ras de suelo. La planta se renueva desde la base y agradece que se le retiren los veteranos.
- Cualquier rama seca o dañada, en cualquier momento.
Una mata muy envejecida y ahuecada admite un rejuvenecimiento drástico: cortar todo a pocos centímetros del suelo después de florecer. Rebrota con fuerza y se pierde la floración de la temporada siguiente, pero se recupera una planta joven.
Se extiende, y hay que contarlo
La kerria emite renuevos desde la raíz, y con los años la mata se ensancha y aparecen brotes a cierta distancia del pie. En un macizo amplio eso no es un problema, es la manera en que la planta ocupa su sitio. En un arriate estrecho o junto a una zona de vivaces delicadas, sí lo es: acaba invadiendo.
El manejo es sencillo si se hace de forma rutinaria: cada primavera se repasan los renuevos que se han salido del perímetro previsto y se arrancan con azada, tirando de raíz y no cortando a ras, porque cortar solo multiplica los brotes. Esos mismos renuevos enraizados son, por cierto, la forma más fácil de multiplicarla: se separan con raíz y se replantan directamente. También arraiga bien por esqueje de madera semimadura en verano y por acodo de las ramas arqueadas que tocan el suelo.
No me consta que Kerria japonica figure en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, así que no te lo cuento como tal, pero su capacidad de rebrotar de raíz está bien descrita y conviene no tirar restos con raíz en zonas naturales.
En resumen
La querria es Kerria japonica, un arbusto caducifolio del este de Asia que resuelve tres cosas a la vez: florece amarillo y en cantidad a mediados de primavera, aguanta la sombra mejor que casi cualquier otro arbusto de flor, y en invierno deja un haz de varas verdes que dan interés cuando el jardín está apagado. Es rústica, poco exigente de suelo y fácil de multiplicar por sus propios renuevos.
Lo que hay que acertar son dos cosas. La primera, elegir a conciencia entre la flor simple, más discreta pero útil para los insectos, y 'Pleniflora', más espectacular y estéril. La segunda, podarla justo después de florecer y nunca en invierno, porque la flor sale en la madera del año anterior. Con eso, y con un repaso anual a los renuevos que se escapan, no da más trabajo.