Si buscas qué significan las plantas en Japón, conviene saber que bajo esa pregunta hay dos cosas distintas. Una es el hanakotoba, el lenguaje de las flores japonés, un código moderno y bastante inestable. La otra es el papel que ciertas plantas llevan siglos ocupando en el calendario, en los templos y en la manera de mirar el paisaje. La segunda está mucho mejor documentada, y es de la que se puede contar algo sin inventar.

Y un aviso sobre las listas de significados que circulan por internet: se contradicen entre sí, se copian unas a otras sin fuente y muchas atribuyen a una flor japonesa el significado que tiene en el lenguaje victoriano europeo. Por eso aquí no vas a encontrar un diccionario de flor y significado, sino lo que sí se sostiene: qué plantas estructuran el año japonés, dónde se plantan y qué convenciones sociales hay alrededor de ellas.

Qué es el hanakotoba y por qué es tan resbaladizo

El hanakotoba se consolidó en la era Meiji, cuando Japón se abrió a Occidente y llegó la moda europea del lenguaje de las flores, ese código romántico de salón que asignaba un mensaje a cada especie. En Japón se adoptó el formato y se rehizo el contenido con flores locales. No es, por tanto, un saber heredado del Japón medieval, que es como suele presentarse: es una construcción culta de hace siglo y medio, reescrita muchas veces, que hoy sobrevive sobre todo en el manga y el anime. Cuando dos listas discrepan no es que una mienta, es que no hay autoridad que fije el significado.

Lo que sí está fijado, y es más interesante, es el calendario: en Japón la estación del año se marca con plantas de una forma que no tiene equivalente aquí.

El sakura y por qué florece todo a la vez

El cerezo en flor es la planta más conocida de Japón y la peor explicada. El hanami, la costumbre de ir a mirar los cerezos y comer debajo, dura unas pocas semanas y se sigue con parte meteorológico, porque el frente de floración avanza de sur a norte con el calor.

El dato que casi nunca se cuenta es por qué una avenida entera abre el mismo día. La variedad dominante en las plantaciones urbanas es el somei-yoshino, que no se propaga por semilla sino por injerto: todos los árboles son copias genéticas del mismo individuo. Al ser clones responden igual al acumulado de frío y calor y florecen a la vez. Ese efecto de interruptor, que es lo que hace espectacular la escena, es una consecuencia técnica de cómo se multiplica el árbol.

La otra mitad del asunto es la caída. El sakura se asocia a lo que dura poco y por eso conmueve, sensibilidad que tiene nombre propio, mono no aware. La flor interesa tanto abierta como cubriendo el suelo.

El sugi, el árbol de los santuarios

Ramas de cedro japonés con conos

Ramillas de Cryptomeria japonica con las piñas leñosas y espinosas y, a la izquierda, los conos masculinos amarillentos que sueltan el polen en primavera.

El sugi es Cryptomeria japonica, conífera de hoja en escama corta y punzante, considerada el árbol nacional de Japón. En los santuarios sintoístas es la especie dominante, y los ejemplares más viejos pueden estar señalados como goshinboku, árbol sagrado, con una maroma de paja trenzada rodeando el tronco. La avenida de sugi que conduce a un santuario es una imagen construida a lo largo de siglos.

Tiene una segunda vida mucho menos poética. Tras la Segunda Guerra Mundial se repoblaron enormes superficies de monte con sugi y con hinoki para producir madera, y la alergia estacional al polen de cedro japonés, el kafunsho, se ha convertido en un problema de salud pública de primer orden, con partes de polen diarios en primavera. La planta símbolo del santuario es la que tiene a medio país con mascarilla en marzo. Aquí se cultiva como árbol de parque, y su ficha está en cedro japonés.

El ajisai y la estación de las lluvias

Hortensias azul y blanca

Dos hortensias juntas con colores distintos. El color no depende solo de la variedad: depende de si el aluminio del suelo está disponible para la planta, y eso lo decide el pH.

La hortensia, Hydrangea macrophylla, es ajisai, y su papel en el calendario es tan preciso como el del cerezo: florece durante el tsuyu, la estación lluviosa de junio. Es la flor de las semanas grises, y hay templos conocidos por sus plantaciones de hortensias, que se visitan en esa época igual que los cerezos en abril.

El cambio de color, de rosa a azul, depende de que el aluminio del suelo esté disponible para la raíz, y eso ocurre en suelo ácido; en suelo alcalino el aluminio queda bloqueado y la flor tira a rosa. No es un truco de jardinero, es química del suelo.

El pino, el año nuevo y el borde del mar

Pino junto al mar con la copa moldeada por el viento

Pino en primera línea de costa, con la copa aplastada y estratificada por el viento salino. Esa silueta es la que imita la poda niwaki en los jardines.

El pino, matsu, es árbol de permanencia: verde en invierno y de vida larga, de ahí su asociación con la longevidad. Aparece en el kadomatsu, el adorno de pino y bambú que se coloca a la entrada de casas y comercios para el Año Nuevo, y forma parte de la agrupación auspiciosa de pino, bambú y ciruelo, los tres que resisten el invierno.

En la costa cumple además una función antigua: las masas de pino negro japonés plantadas en cordones litorales frenan el viento salino y la arena. No son paisaje espontáneo, son infraestructura vegetal mantenida durante generaciones. Y de mirar esos árboles moldeados por el viento nace la poda ornamental japonesa, el niwaki: aclarar la copa en capas, dejar ver ramas y tronco, acompañar la forma en lugar de recortar una silueta cerrada.

El loto, la azalea y la hierba de Hakone

Flor de loto sobre las hojas

Loto, Nelumbo nucifera. Hojas y flores se sostienen por encima del agua sobre pecíolos largos, a diferencia de los nenúfares, que las tienen flotando.

El loto, hasu, es planta budista antes que planta de jardín: la flor que sale limpia del fondo enfangado es un símbolo central, y por eso el Buda aparece representado sentado sobre un loto. Su rizoma, el renkon, es además una verdura corriente en la cocina japonesa: el mismo órgano de la misma planta.

Azalea en flor

Azalea, tsutsuji. En los jardines japoneses se recorta en masas redondeadas que hacen de volumen verde todo el año y estallan de color unas semanas.

La azalea, tsutsuji, se planta en masa y se recorta en domos: el resto del año es un volumen verde que da estructura y en primavera es una superficie de color. Hay santuarios y parques que celebran su floración con fiestas anuales. Conviene saber que el género Rhododendron, al que pertenecen las azaleas, es tóxico por ingestión, también para perros y gatos; ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología.

Mata de Hakonechloa macra

Hakonechloa macra, la única especie de su género. El nombre viene de la región de Hakone, y la mata cae siempre hacia un lado, como peinada.

La Hakonechloa macra es el contrapunto discreto: una gramínea de sombra, endémica de Japón, que se usa como tapizante bajo arbolado. Su gracia no es la flor, sino el movimiento de la mata con el aire. En un jardín japonés este tipo de planta, junto con el musgo, pesa tanto como los árboles.

Las plantas que se asocian a la muerte

Aquí sí hay convenciones firmes, y merece la pena conocerlas porque afectan a cómo se comporta uno.

El crisantemo, kiku, tiene dos caras. Es emblema imperial, con la figura del crisantemo de dieciséis pétalos, y flor de prestigio con exposiciones y cultivo de competición. Pero el crisantemo blanco es flor de funeral y de tumba, y llevarlo de regalo a una casa no se entiende como aquí.

La higanbana es Lycoris radiata, la flor roja de estambres larguísimos que sale alrededor del equinoccio de otoño y florece antes de sacar las hojas, de modo que aparece sobre el suelo desnudo. Se plantaba en los caballones de los arrozales y alrededor de los cementerios, y arrastra una asociación funeraria muy marcada. El bulbo es tóxico por ingestión, con licorina y otros alcaloides, también para perros y gatos.

Y una convención práctica que sorprende al visitante: no se regala una planta en maceta a alguien ingresado en un hospital. El motivo es un juego de palabras con el verbo que significa arraigar, que se lee como que la enfermedad se instale. Flor cortada sí, planta con raíz no.

Cómo se mira el jardín

Detrás de estas plantas hay una manera de componer que se resume sin misticismo. El karesansui o jardín seco sustituye el agua por grava rastrillada y piedras. El shakkei, el paisaje prestado, integra a propósito una montaña lejana en la composición. El musgo se cultiva como superficie, no se combate. Y el ikebana trabaja con líneas y espacio vacío. El principio es trasladable a un jardín español: pocas especies y atención a la forma de cada una. Del lado práctico tienes el arce japonés y unas flores japonesas con sus exigencias reales aquí.

En resumen

El significado de las plantas en Japón se sostiene mucho mejor en el calendario y en los usos que en las listas de hanakotoba, modernas, inestables y a menudo copiadas de un código europeo. El cerezo marca la primavera y abre a la vez porque son clones injertados; la hortensia marca la estación lluviosa; el crisantemo marca el otoño y también el duelo; el higanbana, el equinoccio y el cementerio. El pino y el sugi son permanencia, y el sugi es además el motivo de la alergia estacional de medio país.

Lo trasladable a tu jardín no es el significado, que es cultural y ajeno, sino el método: pocas plantas, elegidas por su forma y por el momento en que hacen algo, con sitio alrededor. Y si tienes animales en casa, ten presente que la azalea y el higanbana son tóxicas por ingestión.


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