Hinojo y melón coinciden en el calendario del hortelano —los dos se siembran en la mitad cálida del año— pero no se parecen en nada más. Uno es una umbelífera de raíz pivotante que odia el trasplante y que espiga si pasa frío; el otro es una cucurbitácea de ciclo largo que necesita calor, espacio y paciencia. Sembrarlos bien exige entender qué le pide cada uno, y de paso saber que no conviene ponerlos cerca.

Hinojo: bulbo o mata, no es lo mismo

Antes de comprar semilla hay que decidir qué hinojo se quiere, porque bajo el mismo nombre se venden dos plantas de manejo muy distinto:

Hinojo de bulbo o de Florencia (Foeniculum vulgare var. azoricum). Es la hortaliza: forma en la base un falso bulbo blanco y carnoso, resultado del engrosamiento de las vainas foliares. Se cultiva como anual, ciclo de 90 a 110 días.

Hinojo común (Foeniculum vulgare var. vulgare). Vivaz, de dos metros, que no forma bulbo. Se cultiva por la hoja plumosa y por la semilla aromática. Es el que crece silvestre en cunetas de media España.

Si compró semilla esperando bulbos y le salió una mata alta y desgarbada, casi seguro que sembró el común.

Mata de hinojo

Cómo y cuándo sembrar el hinojo

La época es lo que decide todo. El hinojo de bulbo tiene una tendencia fuerte a subir a flor, y la dispara la combinación de días largos y de cualquier golpe de frío por debajo de 10 °C en las primeras semanas de vida. Sembrado en marzo o abril, se espiga a menudo antes de haber formado bulbo.

La siembra que funciona bien en la Península es la de finales de verano: de junio a agosto en el norte e interior, y hasta septiembre en el litoral mediterráneo y el sur. Así la planta engorda con días acortándose y temperaturas descendentes, que es justo lo que necesita, y se cosecha en otoño e invierno. Quien quiera intentar una cosecha de primavera debe usar variedades específicamente resistentes al espigado y sembrar tarde, ya en mayo.

Siembra directa, siempre que se pueda. El hinojo tiene raíz pivotante y el trasplante lo estresa; ese estrés es otro de los desencadenantes del espigado. Si no hay más remedio que hacer semillero, use alveolos profundos o macetas de turba plantables y trasplante muy pronto, con dos o tres hojas verdaderas, sin descalzar el cepellón.

Profundidad: 1 cm, apenas cubierta. Semilla fresca: la de hinojo pierde poder germinativo deprisa y a los tres años apenas nace. No guarde sobres viejos.

Germinación: a 15-20 °C tarda de 10 a 14 días, bastante más que otras hortalizas. Mantenga la superficie húmeda todo ese tiempo; en verano, un poco de sombra sobre la línea de siembra ayuda mucho.

Marco: siembre a chorrillo y aclare a 25-30 cm entre plantas, con 50 cm entre líneas. Es una separación que sorprende a quien no lo ha cultivado, pero un bulbo decente necesita ese espacio.

Riego: constante y abundante. La irregularidad hídrica produce bulbos fibrosos, agrietados o directamente espigados. Es un cultivo que no perdona el olvido de una semana.

Aporcado. Cuando el bulbo alcanza el tamaño de un huevo, arrime tierra alrededor hasta cubrir la mitad. Blanquea, queda más tierno y menos amargo. Repita a los diez días.

Cosecha. Cuando el bulbo tenga entre 8 y 10 cm de diámetro. Corte a ras de suelo con cuchillo y deje la raíz en tierra: en muchos casos rebrota y da hojas tiernas para condimento.

Una advertencia sobre vecindad. El hinojo es alelopático: sus raíces y sus restos liberan compuestos que inhiben la germinación y el crecimiento de otras plantas. Perjudica de forma bastante clara a tomate, judía, cilantro y eneldo. Lo sensato es darle un rincón propio, en el borde del huerto, y no intercalarlo. Con el eneldo hay además un problema añadido: se hibridan entre sí y la semilla resultante no sirve.

Melón: un cultivo de calor y de paciencia

El melón (Cucumis melo) es originario de zonas cálidas y su ciclo entero está condicionado por la temperatura. Nada de lo que se haga compensa una siembra hecha con frío.

Melón tipo galia en la planta

Temperatura de germinación. El umbral mínimo para que la semilla arranque está en torno a 15 °C de temperatura del suelo, y el óptimo entre 25 y 30 °C. En condiciones buenas nace en 4-6 días; a 16-18 °C puede tardar dos semanas y muchas semillas se pudren antes. La medida que hay que tomar no es la temperatura del aire al mediodía, sino la del suelo a primera hora de la mañana.

Calendario. En semillero protegido, de marzo a abril. Siembra directa: desde finales de abril en el sur y el litoral, y desde mediados de mayo en el interior y el norte, siempre pasado el riesgo de heladas. Es un cultivo que no admite adelantos: sembrado dos semanas antes de tiempo, la planta se para y acaba retrasada respecto a otra sembrada más tarde.

Semillero. Una o dos semillas por alveolo grande o maceta de 8-10 cm, a 2 cm de profundidad. Muchos hortelanos colocan la semilla de canto en lugar de plana; el argumento es facilitar la salida del hipocótilo, y aunque el efecto es pequeño, no cuesta nada. Trasplante con 2-3 hojas verdaderas, a los 20-25 días. Cuidado: el melón tiene raíces muy sensibles, hay que sacar el cepellón entero sin romperlo. Un plantón demasiado grande en un alveolo pequeño arranca mal.

Siembra directa. Tres semillas por golpe, aclarando después a la más vigorosa. Da plantas más robustas y mejor enraizadas que el trasplante, aunque retrasa la cosecha una o dos semanas.

Marco. Es donde más se falla. El melón necesita 1 a 1,5 m entre plantas y 1,5 a 2 m entre líneas: una planta cubre fácilmente dos metros cuadrados. Sembrado apretado, se enmaraña, se ventila mal y se llena de oidio.

Suelo y abonado. Suelto, profundo, bien drenado y con materia orgánica bien descompuesta, aportada en el laboreo de invierno. No use estiércol fresco: provoca mucha hoja, poco fruto y frutos insípidos. Tolera bien la caliza y hasta una salinidad moderada, lo que explica su éxito en el sureste peninsular.

Acolchado. El plástico negro o un acolchado orgánico grueso hace tres cosas a la vez: calienta el suelo en las primeras semanas, ahorra agua y mantiene el fruto separado del suelo húmedo, evitando podredumbres. En melón vale la pena de verdad.

Conducción y riego del melón

El melón es andromonoico: tiene flores masculinas y flores hermafroditas en la misma planta. Las masculinas salen primero, en el tallo principal; las que dan fruto aparecen sobre todo en las ramificaciones secundarias y terciarias. De ahí la utilidad del despunte.

La práctica tradicional consiste en despuntar el tallo principal sobre la cuarta o quinta hoja para forzar la salida de brotes laterales, y despuntar de nuevo esos laterales tras varias hojas. Se adelanta el cuajado y se concentra la producción. En variedades modernas de ciclo corto no siempre es necesario, pero en un huerto familiar da buen resultado.

Deje tres o cuatro frutos por planta como máximo. Es contraintuitivo, pero una planta con seis melones da seis melones mediocres; con tres, da tres buenos.

El riego decide el sabor. Riego regular y generoso durante el crecimiento y el engorde del fruto, y reducción clara en las dos últimas semanas antes de la maduración. El agua en exceso al final diluye los azúcares y produce melones sosos y agrietados. Riegue siempre al pie, por goteo o surco, nunca por aspersión: el follaje mojado es una invitación al mildiu.

Polinización. Depende por completo de las abejas. Si tiene el huerto en una terraza cerrada o cubierta con malla fina, tendrá que polinizar a mano con un pincel, pasando el polen de una flor masculina a las hermafroditas a primera hora de la mañana.

Cuándo está maduro

Depende del tipo, y esto también genera equivocaciones:

Tipo galia y cantalupo: desprenden aroma intenso y desarrollan una grieta circular alrededor del pedúnculo. Cuando el fruto se separa casi solo al girarlo, está listo. Fondo de la piel virando a amarillo.

Piel de sapo, tendral, amarillo y otros españoles de invierno: no se separan solos ni huelen. Aquí las señales son el amarilleo de la zona de contacto con el suelo, el secado del zarcillo más próximo al fruto y un ligero ablandamiento de la punta opuesta al pedúnculo. El golpeo sordo es un indicador poco fiable si no se tiene mucha práctica.

Un dato importante: el melón no acumula más azúcar una vez cortado. Puede ablandarse y ganar aroma, pero el dulzor es el que tenía en la mata. Cosecharlo antes de tiempo no tiene remedio.

Problemas frecuentes

En hinojo: espigado prematuro (época o estrés), bulbos pequeños y fibrosos (falta de riego o marco estrecho) y pulgón en la parte tierna. Las larvas de Papilio machaon, la mariposa macaón, comen sus hojas; son pocas y llamativas, y no justifican tratamiento alguno.

En melón: oidio en primavera, sobre todo en marcos apretados; mildiu con humedad y hoja mojada; araña roja y mosca blanca en verano seco; y Fusarium en suelos donde se han repetido cucurbitáceas. Deje al menos tres o cuatro años entre cultivo y cultivo de la misma familia en la misma parcela.

En resumen

El hinojo de bulbo se siembra directamente y a finales de verano —de junio a septiembre según zona—, a 1 cm de profundidad, aclarando a 25-30 cm, con riego constante y aporcado final; sembrarlo en primavera es la causa habitual de que se espigue sin formar bulbo, y conviene aislarlo del resto del huerto porque es alelopático. El melón se siembra en semillero en marzo-abril o directo desde finales de abril, siempre con el suelo por encima de 15 °C y preferiblemente cerca de 25, a 2 cm de profundidad y con 1-1,5 m entre plantas. Despunte para forzar ramificaciones fructíferas, limite a tres o cuatro frutos por planta y reduzca el riego en las dos últimas semanas si quiere melones dulces.


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