Un gramo de semilla de amaranto contiene más de mil granos; un gramo de semilla de cosmos, alrededor de ciento cincuenta. Esa diferencia de tamaño, que parece anecdótica, determina casi todo lo demás: a qué profundidad se entierra cada una, si se puede sembrar a voleo o hay que colocarla una a una, y por qué el mismo error de siembra arruina un sobre y no afecta al otro. Por lo demás, Cosmos bipinnatus y Amaranthus paniculatus son compañeros naturales: dos anuales americanas, de ciclo cálido, que se siembran en la misma época, aguantan el mismo calor y florecen a la vez de julio a las primeras heladas.

Qué son exactamente estas dos plantas

El cosmos de jardín es casi siempre Cosmos bipinnatus, originario de México, una compuesta de 90 a 150 cm con hojas muy divididas, casi filiformes, y capítulos sencillos de 6 a 10 cm en blanco, rosa y carmín. Su pariente Cosmos sulphureus es más bajo, más rústico y da flores naranjas o amarillas; aguanta mejor el calor seco del interior peninsular. No confundir con Cosmos atrosanguineus, el llamado cosmos chocolate, que es una perenne tuberosa y no se multiplica por semilla comercial de manera habitual.

El amaranto vendido como Amaranthus paniculatus se considera hoy sinónimo de Amaranthus cruentus, el amaranto rojo o de grano. Forma una planta erguida de 1,2 a 2 m, con panículas densas y erectas de color granate, bronce o verde. Es distinto del Amaranthus caudatus, el moco de pavo, cuyas inflorescencias cuelgan como cordones. Los sobres de vivero mezclan los tres nombres con bastante alegría, así que conviene mirar la foto: espiga erguida es cruentus (paniculatus); espiga colgante es caudatus.

Flor de cosmos rosa abierta

Cuándo sembrar en España

Las dos son sensibles al frío: una helada ligera mata las plántulas y el amaranto ni siquiera germina si el suelo está por debajo de unos 15 ºC. La referencia no es el calendario, sino la temperatura del suelo y la última helada probable.

En el litoral mediterráneo y el valle del Guadalquivir se puede sembrar directamente desde finales de marzo. En la meseta, Aragón o el interior de Castilla y León conviene esperar a finales de abril o incluso mediados de mayo, porque las heladas tardías de abril son frecuentes. En la cornisa cantábrica y el norte atlántico, mayo. Si se quiere adelantar, se siembra en semillero protegido tres o cuatro semanas antes de esa fecha y se trasplanta cuando pase el riesgo.

Hay una siembra tardía que funciona muy bien y casi nadie prueba: un segundo lote de cosmos a mediados de junio florece a partir de agosto y llega en plena forma a octubre, cuando el primer lote ya está desgarbado. En clima suave, esa siembra de relevo alarga la floración dos meses largos.

Sembrar cosmos: la semilla fácil

La semilla de cosmos es un aquenio alargado, negro y rígido, de 8 a 10 mm, que se maneja con los dedos sin problema. Se siembra a 0,5-1 cm de profundidad, a golpes de dos o tres semillas cada 30-40 cm, y se aclara al más fuerte. Germina en 5 a 10 días con el suelo entre 18 y 22 ºC, y sube muy deprisa.

Prefiere la siembra directa. El cosmos hace una raíz pivotante que no encaja bien con los trasplantes tardíos: si se deja en el alvéolo hasta que enrolla raíces, la planta se queda enana o se dispara a flor sin haber hecho estructura. Si siembras en semillero, usa alvéolo profundo o maceta de 8 cm y trasplanta cuando tenga tres o cuatro pares de hojas verdaderas, no más.

Cuando las plantas tengan 20-25 cm, despunta el tallo principal por encima del tercer o cuarto par de hojas. Se pierde una semana de floración y se gana una planta ramificada, con muchos más botones y menos tendencia a tumbarse. Sin despunte, las variedades altas de la serie Sensation acaban pidiendo tutor o una malla horizontal a media altura.

Sembrar amaranto: cuidado con la profundidad

Aquí está el error clásico. La semilla de Amaranthus paniculatus mide alrededor de 1 mm y tiene reservas para muy poco: si la entierras a un centímetro, como harías con cualquier otra cosa, no sale. La profundidad correcta es de 3 a 5 mm, apenas cubierta con arena o mantillo tamizado, y firmemente asentada con la palma de la mano para que haya contacto con la tierra húmeda.

Necesita más calor que el cosmos para arrancar: por debajo de 15 ºC de suelo la germinación es errática y lenta, y por encima de 20 ºC brota en 4 a 7 días. En la práctica, esto significa sembrarlo dos o tres semanas después del cosmos si se siembra directo, o adelantarlo en bandeja con calor de fondo.

Como la semilla es diminuta, lo habitual es sembrar en línea a chorrillo y aclarar después. El marco final depende del uso: a 15-20 cm si buscas hoja tierna para cocinar, a 30-40 cm si quieres panículas grandes de ornamento o grano. Apretado, el amaranto se estira y da espigas flacas; suelto, engorda el tallo y saca inflorescencias del tamaño de un antebrazo.

El riego durante la nascencia es delicado por la misma razón que la profundidad: un chorro fuerte desentierra la semilla o la sepulta. Difusor fino o riego por goteo hasta que las plántulas tengan dos hojas verdaderas.

Suelo, abono y riego: menos de lo que crees

La creencia más extendida sobre el cosmos es que hay que abonarlo para que florezca. Es exactamente al revés. En suelo rico en nitrógeno el cosmos hace una mata frondosa de hoja verde oscuro, se tumba con la primera tormenta y da la mitad de flores. Va mejor en suelo pobre, suelto y bien drenado, sin abonado nitrogenado y con riegos espaciados una vez establecido. Si acaso, un aporte de potasio o de ceniza tamizada al inicio de la floración.

El amaranto sí responde al suelo fértil, porque estás cultivando masa vegetal y grano, pero tampoco necesita excesos: con el compost del año basta. Es una planta C4, es decir, con un metabolismo fotosintético adaptado a mucha luz y mucho calor, y por eso rinde bien en veranos secos donde otras ornamentales se paran. Riego moderado y profundo, mejor que superficial y diario.

Las dos quieren sol directo, seis horas como mínimo. A media sombra el cosmos se espiga y florece poco, y el amaranto pierde la intensidad del color granate, que depende de la acumulación de betalaínas y necesita luz fuerte.

Durante la temporada

Al cosmos, corta las flores marchitas con regularidad, o mejor aún, córtalas para jarrón antes de que pasen: es una de las mejores flores de corte de temporada y cuanto más cortas, más produce. En cuanto le dejas cuajar semilla, la planta interpreta que ha cumplido y afloja la floración. Un repaso de tijeras semanal alarga la temporada hasta octubre o noviembre en clima suave.

Al amaranto no hace falta despuntarlo; al contrario, si quieres una panícula central grande, déjalo con un solo eje. Las variedades de 2 m en zonas ventosas agradecen una caña, porque la inflorescencia madura pesa mucho y el tallo, hueco, se dobla por la base.

Panícula de amaranto de color granate

Recoger tu propia semilla

Las dos se prestan a ello y las dos se resiembran solas, a veces demasiado.

Del cosmos, deja sin cortar unos cuantos capítulos de las plantas que más te gusten. Cuando los aquenios estén secos y oscuros y se desprendan al rozarlos, corta el capítulo entero sobre un sobre de papel. Guarda en seco y oscuro. Ojo: las variedades de serie no salen idénticas a la planta madre, porque el cosmos es alógamo y se cruza entre colores; en la segunda generación tendrás mezcla de rosas y blancos y flores algo menos uniformes. No es un defecto, pero conviene saberlo antes de tirar el sobre comprado.

Del amaranto, corta las panículas cuando empiecen a soltar grano al frotarlas entre las manos, normalmente en septiembre u octubre, y termina de secarlas bajo techo sobre una tela. Después se frota, se aventa con un ventilador suave y se separa el grano de la paja. Una sola panícula grande da varios miles de semillas.

Y de ahí viene la advertencia: el amaranto se resiembra con enorme facilidad. Si dejas caer todo el grano al suelo, la primavera siguiente tendrás cientos de plántulas por todo el bancal, indistinguibles al principio de las de Amaranthus retroflexus, la bledo silvestre que ya es mala hierba en muchos huertos. Corta las panículas antes de la desgrana total si no quieres esa lotería.

Errores frecuentes

Sembrar demasiado pronto. Un marzo templado engaña. Si el suelo está a 10 ºC, la semilla de amaranto se queda parada, se pudre o germina cuatro semanas después de manera desigual; y el cosmos que sobreviva a una helada tardía queda tocado.

Enterrar el amaranto como si fuera judía. Es la causa número uno de sobres que "no germinan". La semilla estaba bien; estaba a dos centímetros.

Abonar el cosmos. Ya está dicho: hoja a costa de flor.

Trasplantar cosmos con el cepellón enrollado. Sale adelante, pero la planta nunca alcanza el tamaño ni la producción de una sembrada en su sitio.

Regar el semillero a manguera. Con semilla de 1 mm, un chorro descoloca toda la línea.

Esperar flor de cosmos en pleno junio tras siembra de mayo. El cosmos necesita entre 10 y 12 semanas desde la siembra hasta la primera flor, y algunas variedades antiguas son de día corto, con lo que arrancan de verdad cuando los días empiezan a acortarse en julio. Las series modernas florecen antes; las tradicionales exigen paciencia hasta bien entrado el verano.

En resumen

Cosmos y amaranto se siembran en la misma ventana de primavera, cuando ha pasado la helada y el suelo ronda los 18 ºC, y comparten sol, calor y poca exigencia. Lo que las separa es la semilla: el cosmos se entierra a un centímetro y se siembra directo, respetando su raíz pivotante y despuntándolo para que ramifique; el amaranto se cubre con apenas tres o cuatro milímetros de tierra fina y necesita el suelo más caliente. Al cosmos, ni abono ni semillas cuajadas: suelo pobre y tijera constante. Al amaranto, sitio, marco amplio y una caña si el viento aprieta. Guarda semilla de ambos en otoño, sabiendo que el cosmos se cruzará entre colores y que el amaranto, si le dejas soltar el grano, se instalará en el bancal por su cuenta durante años.


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