Moco de pavo es uno de esos nombres que en España se le pone a dos plantas que no tienen nada que ver. Una es Acalypha hispida, el arbusto tropical de floristería con espigas rojas colgantes y aterciopeladas que parecen colas de gato. La otra es Amaranthus caudatus, el amaranto colgante, una anual de huerto y de jardín con panículas de un rojo granate que caen hasta el suelo. A distancia se parecen lo justo para que la gente las confunda; de cerca no se parecen en nada.

La diferencia importa por dos motivos prácticos. El primero, que una es un arbusto perenne que en la mayor parte de España solo vive dentro de casa, y la otra se siembra en primavera, se pasa el verano fuera y muere en otoño: si compras la que no es, el cuidado que buscabas no le sirve. El segundo, que Acalypha hispida es una euforbiácea, no es comestible y su savia puede irritar la piel y las mucosas, mientras que el amaranto es justo lo contrario, una planta de la que se comen hoja y grano. Ante la ingestión de cualquier parte de una planta ornamental, la consulta es al médico, al veterinario si se trata de un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología, nunca a un remedio casero.

Cuál de las dos tienes

Acalypha hispidaAmaranthus caudatus
Tipo de plantaArbusto perenne de madera blandaHerbácea anual, muere tras dar semilla
FamiliaEuforbiáceasAmarantáceas
InflorescenciaEspiga densa, cilíndrica y aterciopelada, de un rojo carmesí uniformePanícula ramificada, más gruesa y con aspecto de borla, granate o verde pálido
HojaGrande, ovada, con el borde dentado y la nerviación muy marcadaOvada o romboidal, de borde entero, a menudo con tonos rojizos
Dónde vive en EspañaInterior luminoso; fuera solo en Canarias y litoral sin heladasAl aire libre en todo el país durante la temporada cálida
Uso alimentarioNingunoHoja y grano, según variedad

Si la planta está en una maceta dentro de casa y lleva años ahí, es la Acalypha. Si salió de un sobre de semillas en marzo o abril y en octubre está seca, es el amaranto.

La de las espigas rojas: Acalypha hispida

Es un arbusto tropical originario del sudeste asiático y de Nueva Guinea, cultivado como ornamental en todo el mundo cálido. Forma una mata densa de hojas grandes y algo aterciopeladas al tacto, y lo que llama la atención son las inflorescencias: espigas colgantes de un rojo intenso, densas y peludas, que pueden alcanzar bastantes centímetros de largo. Hay también una forma de espigas blancas o crema.

Espigas rojas colgantes de Acalypha hispida entre hojas grandes y dentadas Espigas de Acalypha hispida. La textura de pelo no la dan pétalos, sino los estigmas plumosos de cientos de florecillas diminutas.

Aquí hay un detalle botánico que explica lo que ves. Esas espigas no son flores con pétalos: son amentos formados por muchísimas flores minúsculas sin corola, y el aspecto de felpa lo dan sus estigmas plumosos. La especie es dioica, con pies macho y pies hembra separados, y como las inflorescencias vistosas son las femeninas, lo que se vende en floristería son siempre pies hembra. Por eso la planta no da semilla en casa y solo se multiplica por esqueje.

De cultivo, lo esencial es que es tropical: mucha luz indirecta, calor estable, humedad ambiental alta y nada de heladas. En casi toda España es planta de interior, con salida al exterior en sombra luminosa durante el verano. Los cuidados completos, con el riego, el abonado, la poda de renovación y los esquejes, están en la guía de cómo plantar el rabo de gato y en el artículo del género Acalypha, que incluye además las formas rastreras de cesta colgante.

Por qué se poda con guantes

Las euforbiáceas son una familia conocida por sus savias irritantes, y aunque la de Acalypha no está entre las más agresivas, se trata con el mismo respeto. En la práctica esto significa tres cosas: podar y esquejar con guantes, lavarse las manos después y no tocarse los ojos mientras se está manipulando la planta. Ninguna parte tiene uso alimentario ni medicinal.

Detalle de las inflorescencias rojas y las hojas de Acalypha hispida Hoja ovada con el borde dentado y la nervadura hundida: junto con la espiga peluda, es lo que identifica a la Acalypha frente al amaranto.

Con niños pequeños y con mascotas que mordisquean, el sitio de esta planta es alto o fuera de su alcance. No es un envenenamiento grave lo que cabe esperar de un mordisco, sino irritación de boca y molestias digestivas, pero es un motivo suficiente para colocarla bien desde el principio en vez de vigilarla después.

El otro moco de pavo: el amaranto colgante

Amaranthus caudatus es una planta completamente distinta. Es una anual originaria de los Andes, donde se cultiva desde hace milenios por el grano, y que en Europa lleva siglos como planta de jardín por esas panículas colgantes de color granate que le han valido nombres como cola de zorro, rabo de gato, amaranto colgante o, en jardinería inglesa, love-lies-bleeding.

Se siembra en primavera, crece deprisa durante el verano, florece a partir de mediados de temporada y muere con los primeros fríos, dejando muchísima semilla. Aguanta suelo pobre y calor, y suele resembrarse sola al año siguiente. De algunas variedades se comen las hojas tiernas cocinadas, como una espinaca, y el grano se consume como pseudocereal. Ese grupo de plantas, con su lío de nombres propios, está tratado en el artículo sobre el bledo blanco.

Otros nombres que se cruzan con este

El enredo no acaba en esas dos. Conviene tenerlo presente porque alguno de los nombres apunta a una planta que no se debe plantar en absoluto:

  • Rabo de gato designa en la Península a las Sideritis, matas aromáticas del monte mediterráneo que no se parecen a ninguna de las anteriores.
  • Rabogato o rabo de gato es, en Canarias, Pennisetum setaceum, una gramínea ornamental de espigas plumosas que se escapó de los jardines y es hoy uno de los problemas ambientales serios del archipiélago. Figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, lo que prohíbe su posesión, transporte y comercio. Si lo que tienes en mente es esa, no se planta.
  • Cola de gato y manto de candela se aplican indistintamente a la Acalypha y al amaranto, según la región.

Cuál te conviene según lo que busques

Si quieres color rojo colgante dentro de casa todo el año y puedes darle un sitio muy luminoso y cierta humedad ambiental, la planta es Acalypha hispida, asumiendo que hay que podarla con guantes y mantenerla lejos de niños y animales que muerdan.

Si lo que buscas es la mancha granate en el arriate, en un macizo de verano o en un ramo seco, y prefieres no complicarte, el amaranto colgante es mucho más agradecido: sale de semilla, cuesta casi nada, vive fuera sin cuidados especiales y se resiembra solo. En jardines de interior peninsular, donde la Acalypha no tiene ninguna posibilidad al aire libre, es directamente la única de las dos que funciona.

En resumen

Bajo el nombre de moco de pavo conviven un arbusto tropical de floristería, Acalypha hispida, y una anual de huerto y jardín, Amaranthus caudatus. La primera es una euforbiácea perenne de espigas rojas aterciopeladas, se cultiva en interior en casi toda España, se manipula con guantes y no se come. La segunda es una amarantácea anual de panículas granates, se siembra cada primavera, vive fuera sin problemas y sí tiene uso alimentario.

Distinguirlas es fácil en cuanto sabes qué mirar: espiga cilíndrica y compacta con hoja dentada de nervadura marcada, es la Acalypha; panícula ramificada en borla con hoja de borde liso, es el amaranto. Y si alguien te habla de rabo de gato en Canarias, cuidado, porque ahí el nombre corresponde a una gramínea invasora cuyo cultivo está prohibido.


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