El mamoncillo es Melicoccus bijugatus, un árbol grande de la familia de las sapindáceas, originario del norte de Sudamérica y cultivado por todo el Caribe. Da racimos colgantes de frutos verdes del tamaño de una canica grande, con la piel fina y quebradiza y, dentro, una pulpa anaranjada o asalmonada, jugosa y agridulce, pegada a una semilla grande. Se come chupándola, de ahí el nombre, y se conoce según el país como quenepa, mamón, limoncillo, guaya, huaya o macao.
Antes de nada, un aviso que el texto anterior de esta página no daba y que es lo primero que hay que saber de esta fruta: el hueso del mamoncillo es un riesgo real de atragantamiento, sobre todo en niños pequeños. Es una semilla redondeada, del tamaño de una canica, resbaladiza porque va cubierta de pulpa, y la forma habitual de comer la fruta consiste precisamente en metérsela entera en la boca. En el Caribe es una causa conocida de asfixia infantil y las autoridades sanitarias lo advierten cada temporada. A los niños pequeños se les da la pulpa separada del hueso, y no se come en el coche, corriendo ni jugando.

Racimo de mamoncillos en la rama, con las hojas compuestas del árbol, y el corte del fruto con la pulpa pegada al hueso.
Un lío de nombres que conviene deshacer
Pocas frutas acumulan tantos nombres, y algunos chocan de frente con los de otras plantas. Conviene tenerlos claros para no comprar ni sembrar lo que no es.
- Quenepa, en Puerto Rico y República Dominicana. Es probablemente el nombre más extendido hoy.
- Mamón, en Venezuela. Ojo con este: en Paraguay y en el noreste de Argentina, mamón es la papaya (Carica papaya), una planta que no tiene nada que ver.
- Limoncillo, en Colombia y en algunas zonas del Caribe. Aquí el choque es doble, porque limoncillo designa también a la hierba limón (Cymbopogon citratus) en muchos países.
- Guaya o huaya, en el sureste de México y Yucatán.
- Mamoncillo, en Colombia, Panamá y Cuba, y el que da título a esta ficha.
- En inglés se llama Spanish lime o genip, y no es ni una lima ni pariente de los cítricos.
La familia sí explica sus parentescos reales. Las sapindáceas incluyen al lichi y al rambután, que tienen la misma estructura de fruto (una semilla grande envuelta en un arilo carnoso y comestible dentro de una cáscara fina) y el mismo modo de comerse. Incluyen también al seso vegetal o ackee (Blighia sapida), una fruta que en Jamaica se come cocinada pero que es peligrosa cuando está inmadura. Son plantas distintas: que el mamoncillo se llame localmente ackee en alguna isla del Caribe no significa que sean lo mismo.
Cómo es el árbol
Es un árbol de gran porte, de los que en el Caribe se dejan crecer a la orilla de los caminos y en los patios, con copa amplia y tronco recto de corteza lisa y clara. Las hojas son compuestas, con dos pares de folíolos elípticos y el raquis a menudo algo alado, un detalle que lo hace reconocible. Florece en panículas de flores pequeñas, blanquecinas y perfumadas, muy visitadas por las abejas.
El dato que de verdad importa a quien quiera plantarlo es este: el mamoncillo es dioico, es decir, hay pies macho y pies hembra en plantas separadas. Solo fructifican los pies hembra, y solo si hay un macho cerca que los polinice. Aparecen de vez en cuando ejemplares con flores de los dos sexos, pero no es lo normal. Por eso un mamoncillo nacido de semilla puede tardar años en crecer y acabar siendo macho, sin dar un solo fruto, y por eso en cultivo comercial se multiplica por injerto sobre patrón de semilla, partiendo de un pie hembra conocido.
El fruto es una drupa pequeña, redondeada u ovalada, de piel verde fina que se abre con la uña o con los dientes de una pieza. Dentro hay una semilla grande, normalmente una, envuelta en un arilo carnoso anaranjado de sabor entre la lima y el lichi, agridulce y a veces astringente. En algunos frutos aparecen dos semillas. La proporción de pulpa es baja: es una fruta de chupar, no de morder.
Cómo se come

Mamoncillos abiertos: la piel verde se quiebra con facilidad y deja a la vista el arilo anaranjado que rodea la semilla.
La manera tradicional es partir la cáscara presionándola con los dientes o con la uña hasta que se raje, sacar la bola de pulpa con la semilla, chuparla hasta dejar el hueso limpio y escupirlo. Mancha: el jugo del arilo deja manchas oscuras en la ropa que son difíciles de quitar, algo bien sabido allí donde crece.
Se vende en racimos enteros, cortados de la rama, y se conserva bien unos días a temperatura ambiente. Un fruto en sazón cede ligeramente a la presión y la cáscara se abre sin esfuerzo; si hay que forcejear, está verde y sabrá muy astringente. Con la pulpa se preparan también refrescos y sorbetes, colándola para separar las semillas, que es la forma segura de dársela a un niño.

Las semillas, del tamaño de una canica y cubiertas de pulpa resbaladiza. Esta es la parte que hay que vigilar con los niños pequeños.
En varios países del Caribe la semilla se tuesta y se come, una vez retirada la pulpa. Es un uso tradicional local, no una recomendación de este artículo: la semilla cruda no se come, y cualquier preparación de este tipo pertenece a quien la conoce de primera mano.
¿Se puede cultivar en España?
La respuesta honesta es que fuera de invernadero, prácticamente no. El mamoncillo es un árbol tropical de tierras bajas, sensible al frío, que se daña seriamente con temperaturas de congelación. En la España peninsular no hay ningún punto donde pueda desarrollarse y fructificar al aire libre con normalidad. En Canarias, en las zonas costeras cálidas y resguardadas, sería la única opción razonable, y aun así se trata de un árbol muy raro aquí, no de un cultivo establecido.
A eso se añaden dos obstáculos prácticos: el tamaño (es un árbol grande, no un frutal de patio) y la dioecia, que obliga a plantar al menos dos pies y a saber de antemano cuál es hembra, lo que implica material injertado y difícil de conseguir. Si buscas un frutal exótico viable en clima mediterráneo, tiene mucho más sentido mirar hacia otras especies ya asentadas aquí.
Lo que sí encontrarás en España es el fruto, en fruterías latinoamericanas y en mercados de barrio de las grandes ciudades, durante el verano, que es su temporada en el Caribe.
Sobre los beneficios que se le atribuyen
La versión anterior de esta página prometía beneficios y propiedades del mamoncillo. Aquí no se recogen. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión tras evaluación científica, no un artículo de internet, y para esta fruta no hay ninguna autorizada.
Lo que se puede decir de ella es lo que es: una fruta tropical jugosa, de sabor ácido y dulce a la vez, con poca pulpa en relación al hueso y consumida sobre todo fresca y de temporada. Eso es composición y uso, no una promesa de salud.
En resumen
El mamoncillo, Melicoccus bijugatus, es un árbol sapindáceo sudamericano que da racimos de frutos verdes con pulpa anaranjada agridulce alrededor de una semilla grande. Se conoce con media docena de nombres según el país, algunos de los cuales designan plantas completamente distintas en otros lugares, así que el nombre científico ahorra confusiones. Es dioico, lo que condiciona todo su cultivo, y en España no prospera al aire libre.
Y lo que más importa de todo: el hueso. Es grande, redondo y resbaladizo, y la forma habitual de comer la fruta lo lleva entero a la boca. En niños pequeños es un riesgo de atragantamiento conocido y documentado, así que a ellos se les da la pulpa separada, y nadie come mamoncillos mientras corre, juega o va en el coche.