La majagua es Talipariti elatum, un árbol de la familia de las malváceas originario de Cuba y Jamaica, donde es el árbol nacional. Tiene dos cosas que lo hacen inconfundible y que casi nadie cuenta juntas: una flor que cambia de color a lo largo del mismo día, y una corteza que se deshace en tiras fibrosas, que es de donde viene su nombre y buena parte de su historia.

La flor abre por la mañana de un amarillo limpio, con una mancha granate en el fondo. Según avanza la jornada va pasando a naranja y luego a un rojo intenso, y se cae al final del día o poco después. Eso significa que en un mismo árbol, a media tarde, puedes ver flores amarillas recién abiertas y flores rojas a punto de desprenderse, y parece que estás mirando dos especies mezcladas. Es un cambio real en los pigmentos de los pétalos, no un efecto de la luz.

Flor roja de Talipariti elatum entre hojas acorazonadas La flor ya en su fase roja, con la columna de estambres amarilla en el centro. Por la mañana esos mismos pétalos eran amarillos.

Qué árbol es y cómo se llama ahora

Encontrarás este árbol con dos nombres científicos, y los dos son correctos según el tratamiento que se siga. El clásico es Hibiscus elatus, y el que se usa hoy en buena parte de la bibliografía es Talipariti elatum, después de que el grupo de hibiscos de hoja acorazonada y estípulas grandes se separara del género Hibiscus en el género Talipariti. La familia no cambia: Malvaceae, la de las malvas, el algodón, el cacao y los hibiscos de jardín.

Lo que sí hay que corregir del texto anterior es la escritura. El binomio va con el epíteto en minúscula y en cursiva, Talipariti elatum, no "Talipariti Elatum". Es un detalle de estilo, pero delata de dónde venía aquel texto.

Es un árbol de bosque húmedo de tierras bajas y de montaña, de crecimiento rápido y de las primeras especies en colonizar un claro o un terreno alterado. Puede superar los veinte metros y forma un tronco recto y limpio, que es lo que lo hizo valioso como árbol maderable y lo que explica que se haya plantado mucho en repoblaciones en su área natural.

Cómo es: la hoja acorazonada

La hoja es la otra pieza que lo identifica. Es grande, casi redonda, con la base en forma de corazón y la punta corta y brusca, con el borde entero o levemente ondulado, y con un manojo de nervios que salen todos juntos desde la base y se abren en abanico. Por el haz es verde y lampiña, y por el envés está cubierta de un fieltro grisáceo. En la base de los nervios principales, por el envés, hay unas glándulas alargadas que segregan néctar fuera de la flor y que atraen a hormigas e insectos.

Las hojas nuevas van protegidas por dos estípulas grandes que se caen pronto y dejan una cicatriz en anillo alrededor de la ramita. Si ves ese anillo, estás en el grupo correcto.

La flor es de tipo hibisco: cinco pétalos, cáliz tubular con cinco lóbulos, una envuelta exterior de brácteas por debajo del cáliz, y en el centro la columna de estambres soldados, típica de las malváceas, con el pistilo asomando por la punta. El fruto es una cápsula ovoide y peluda que se abre en cinco valvas.

Hojas grandes acorazonadas de Talipariti elatum junto al tronco del árbol Hoja acorazonada y casi redonda, con los nervios saliendo en abanico desde la base. Abajo a la izquierda asoma una flor.

La fibra de la corteza, de donde viene el nombre

La palabra majagua se considera de origen taíno, como tantos nombres de plantas antillanas, y no designaba al árbol entero sino a su corteza. La corteza interior de esta especie está formada por capas superpuestas de fibra que, tras remojar el trozo de rama en agua y golpearlo, se separan en tiras largas, flexibles y muy resistentes. De ahí salen cuerdas, sogas y ataduras, y la fibra tiene fama de aguantar bien en agua salada, lo que la hizo útil en la costa.

El uso más curioso es el de los cigarros. Las tiras finas de esa corteza interior, que quedan como una especie de encaje, se empleaban para atar los mazos de cigarros de La Habana, y por eso en el comercio internacional se la conocía como corteza cubana. Es un uso histórico, no una técnica vigente, pero explica mejor que ninguna descripción botánica por qué este árbol se plantó y se cuidó durante generaciones.

La madera azul de Jamaica

La otra mitad de su historia es la madera. Es de color pardo grisáceo u oliváceo, atravesada por vetas moradas, verdosas y azuladas, y pulida recuerda a un mármol oscuro veteado. En el comercio internacional de maderas se conoce como blue mahoe, la caoba azul, y se ha usado en ebanistería, muebles, taracea, cajas, suelos y talla. En Puerto Rico es la madera tradicional del cuatro, el instrumento de cuerda del país.

Ese aprovechamiento ha tenido un coste: la especie se cortó intensamente en Cuba y en Jamaica y el volumen de madera comercial disponible se redujo de forma notable, que es el motivo por el que hoy buena parte de la madera procede de plantación y no de monte natural.

Un apunte sobre el texto que había antes, porque ilustra bien de dónde salía. Entre los usos de la madera aparecía el herpes zóster. No es un error de botánica ni de medicina: es una traducción automática de la palabra inglesa shingles, que significa a la vez tejas de madera y esa enfermedad. La majagua da buenas tejas, no cura nada.

Cuántas plantas se llaman majagua

El nombre no es exclusivo de esta especie, y conviene saberlo antes de comprar o de identificar algo. Majagua se le dice, en general, a varias malváceas de corteza fibrosa. La confusión más frecuente es con la majagua de playa o majagua de la costa, Talipariti tiliaceum (durante mucho tiempo Hibiscus tiliaceus), un pariente cercano de porte más bajo y tortuoso que crece en primera línea de mar en todo el trópico y que también tiene flores amarillas que viran a rojo. En México y Centroamérica el nombre se aplica además a árboles de otros géneros con la misma utilidad, la de dar fibra de corteza.

Si alguien te habla de majagua, la pregunta útil es de qué país, porque el nombre viaja mejor que las plantas. En Cuba y Jamaica es casi siempre Talipariti elatum. En una playa del Pacífico o del Caribe, es más probable que sea Talipariti tiliaceum.

¿Se puede tener en España?

Es un árbol tropical sin tolerancia a las heladas. En la España peninsular no prospera al aire libre, ni en la costa mediterránea, donde una entrada de frío moderada lo daña o lo mata. Su sitio, si acaso, son las zonas cálidas y libres de helada de Canarias, donde otras malváceas tropicales sí se cultivan, y aun así no es un árbol que se encuentre con facilidad en el comercio.

Tampoco es un árbol de jardín pequeño: alcanza porte forestal, crece deprisa y tiene raíces potentes, así que su uso natural es de arbolado de calle y de parque en clima tropical, no de patio. Si lo que te atrae es la flor de hibisco, lo que sí funciona en buena parte de España es el hibisco de jardín, que es un arbusto y admite otro manejo.

Sobre los usos medicinales del texto anterior

La ficha previa recogía una infusión de hojas y brotes para tratar una dolencia concreta. Eso se ha retirado. Lo que se puede decir sin salirse de lo comprobable es que las hojas y los brotes tiernos son mucilaginosos, es decir, sueltan una sustancia viscosa al mojarse, y que con ellos se preparaban infusiones en la medicina tradicional del Caribe. Es un dato etnobotánico y se cuenta como tradición, no como indicación: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta; las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación, no un artículo de internet. Tampoco tiene uso alimentario para personas.

En resumen

La majagua, Talipariti elatum (antes Hibiscus elatus), es un árbol malváceo de Cuba y Jamaica, árbol nacional jamaicano, con hoja acorazonada de nervios en abanico y flor de hibisco que abre amarilla por la mañana y se cae roja por la tarde del mismo día. Es una especie de crecimiento rápido, pionera en claros y terrenos alterados.

Su nombre viene de la corteza: capas de fibra que se separan en tiras resistentes y que sirvieron para sogas, ataduras y, célebremente, para atar los mazos de cigarros habanos. Su madera veteada de azul y verde, el blue mahoe, es de las más apreciadas de las Antillas. En España no es cultivable al aire libre salvo, con reservas, en las zonas cálidas de Canarias.


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