El longan, que en español aparece escrito también como longana o longán, es la fruta de Dimocarpus longan, un árbol tropical de la familia de las sapindáceas. Es una bola de dos o tres centímetros con la cáscara fina y de color tostado, pulpa blanca translúcida y una única semilla negra y brillante en el centro. Ese contraste entre la pulpa transparente y la semilla negra es el que le dio su nombre chino, ojo de dragón.

Lo primero que conviene saber para comerlo: se come solo el arilo, la parte carnosa y traslúcida. La cáscara se pela y se tira, y la semilla no se come, se escupe. No es una pepita que puedas tragar sin más como la de la uva: es una semilla grande, dura y lisa, con riesgo de atragantamiento en niños pequeños, así que a ellos conviene darles la pulpa ya separada. Y se come maduro: el longan se recolecta cuando ya está listo porque, una vez cortado, no mejora.

Racimos de longan colgando del árbol entre hojas verdes

Cómo distinguirlo del lichi, que es su pariente cercano

Longan, lichi y rambután son las tres frutas de la misma familia que acaban en la misma frutería, y comparten estructura: una piel que se quita con los dedos, un arilo blanco y jugoso alrededor de una semilla grande. Las diferencias se ven a simple vista.

  • Longan (Dimocarpus longan): piel lisa o muy ligeramente rugosa, de color tostado o pardo claro, fina y quebradiza. Fruto pequeño, de unos 2 a 3 centímetros. Pulpa translúcida, blanquecina, de sabor dulce con un fondo almizclado que recuerda algo al moscatel.
  • Lichi (Litchi chinensis): piel roja o rosada, claramente rugosa, con relieve de escamas. Fruto algo mayor. Pulpa más perfumada y floral.
  • Rambután (Nephelium lappaceum): inconfundible, porque la cáscara está cubierta de apéndices carnosos y flexibles, rojos o anaranjados, que parecen pelos gruesos.

Si tienes los tres delante, el orden de intensidad aromática va del rambután, el más discreto, al lichi, el más perfumado, con el longan en medio y con ese punto almizclado propio.

De dónde viene y dónde se cultiva

El longan es originario del sur de China y del sudeste asiático continental, en la franja que va del sur de China y Myanmar hacia la península de Indochina, y se cultiva desde hace siglos en esa zona. Hoy sus principales productores siguen siendo asiáticos, con China, Tailandia y Vietnam a la cabeza, y hay plantaciones en otros países de clima adecuado, como Australia o partes de Florida.

El árbol es perennifolio, de copa densa y redondeada, con hojas compuestas pinnadas de folíolos alargados, coriáceos y de un verde oscuro brillante. Florece en panículas terminales de flores pequeñas, amarillentas o pardas, poco vistosas pero muy visitadas por las abejas. Los frutos maduran en racimos colgantes, que es como se venden en los mercados asiáticos, con la rama incluida.

Longanes enteros y uno abierto mostrando la pulpa traslúcida y la semilla negra

Cómo se compra, se pela y se guarda

En una frutería española lo encontrarás sobre todo en tiendas de producto asiático y en algunos supermercados grandes, en temporada de verano y comienzo de otoño, y a veces todavía en rama.

Al comprarlo. Busca frutos firmes, sin grietas en la cáscara y sin manchas oscuras o húmedas. Si la piel está muy seca y agrietada, lleva tiempo fuera del árbol. Un longan pasado huele a fermentado en cuanto lo abres.

Al pelarlo. Basta apretar con las uñas del pulgar y el índice por la zona del pedúnculo: la cáscara se raja y sale entera, como una cáscara de huevo cocido. Sale la bola de pulpa con la semilla dentro.

Al guardarlo. Es una fruta que se estropea rápido a temperatura ambiente. En la nevera, dentro de una bolsa perforada o de un recipiente que no lo ahogue, aguanta bastante más. También se congela bien con la cáscara puesta, que actúa de envoltorio natural, y se descongela para tomar casi helado.

El longan seco, que es como más se consume en Asia

Una parte grande de la cosecha no se vende en fresco sino deshidratada. El fruto se seca con su cáscara y queda una bolita dura y oscura, y la pulpa seca, ya pelada y sin semilla, adquiere un color ámbar y una textura correosa parecida a la de la pasa. Se usa mucho en la cocina china, en sopas, caldos dulces, arroces y tés, y también enlatado en almíbar.

Es un uso culinario tradicional muy asentado, y como tal se cuenta aquí. La tradición atribuye al longan seco todo tipo de virtudes, pero eso es tradición, no indicación, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

¿Se puede cultivar en España?

Como árbol, sí, con condiciones. Como árbol que dé fruta, en la práctica no, salvo invernadero cálido o las zonas más favorables de Canarias.

El problema no es solo el frío, aunque el longan es sensible a las heladas y un invierno peninsular corriente le hace daño. El problema está en el mecanismo de floración: este árbol necesita un invierno fresco y seco para inducir la flor. Si en esa época recibe lluvias abundantes o temperaturas altas, en lugar de floración produce brotación de hojas, y el año se queda sin cosecha. La costa subtropical de Granada y Málaga, que es donde funcionan el mango, el aguacate y la chirimoya, no le ofrece esa combinación de forma fiable.

Dicho eso, germinar la semilla es facilísimo y da una planta de follaje bonito. La semilla pierde viabilidad muy deprisa, así que hay que sembrarla recién sacada del fruto, limpia de pulpa, en sustrato suelto y con calor, manteniéndola húmeda sin encharcar. Lo que sale es una planta ornamental para maceta grande, y conviene tomárselo como tal: de semilla, además, tardaría muchos años en llegar a fructificar y no repetiría las características de la fruta que compraste. En cultivo comercial se trabaja por acodo aéreo o por injerto, precisamente para conservar el cultivar y adelantar la entrada en producción.

Si te interesa este grupo de frutales tropicales, en el sitio tienes fichas con el mismo enfoque realista sobre el lichi y el rambután.

Montón de longanes con uno abierto mostrando el arilo blanco traslúcido

Qué se puede decir de su composición y qué no

De un alimento se puede decir lo que es. El longan es una fruta fresca, con mucha agua y sabor dulce, y como el resto de las frutas jugosas aporta sobre todo agua y azúcares. Lo que no se puede decir es que prevenga, combata, cure o refuerce nada.

Lo dejamos claro: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas. Las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no una ficha de internet. Las fichas antiguas del longan atribuían efectos a la fruta, a las hojas, a las flores y a la semilla, incluso como antídoto contra venenos. Nada de eso tiene aquí ni dosis, ni preparación, ni recomendación.

En resumen

El longan o longana es el fruto de Dimocarpus longan, una sapindácea del sur de China y el sudeste asiático, primo del lichi y del rambután. Se reconoce por la cáscara lisa y tostada, la pulpa blanca traslúcida y la semilla negra brillante que le valió el nombre de ojo de dragón. Se come solo la pulpa, en fresco y maduro, con cuidado con la semilla cuando hay niños, y una buena parte de la producción mundial se consume seca en la cocina china.

En España es una fruta de importación que aparece en verano y principios de otoño en tiendas asiáticas. Como frutal de jardín no es una apuesta razonable fuera de invernadero o de Canarias, porque necesita un invierno fresco y seco para florecer y aquí no lo tiene; germinar su semilla es sencillo, pero lo que obtienes es una planta ornamental, no una cosecha.


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