La hierba mondo negra es una de las poquísimas plantas de jardín cuyas hojas son casi negras de verdad. Su nombre botánico es Ophiopogon planiscapus 'Nigrescens', y ese entrecomillado final importa: no es una especie, es un cultivar seleccionado por el color de la hoja, así que se multiplica solo por división de mata. Si siembras semilla, no sale negra.
La segunda cosa que conviene saber antes de comprarla es que no es una gramínea, aunque lo parezca a metro y medio de distancia. Pertenece a la familia Asparagaceae, la de los espárragos y las liriopes, y eso explica por qué se comporta distinto de una hierba: no se siega, no rebrota a golpe de corte, crece muy despacio y da una flor con pétalos y unas bayas de color azul negruzco. La tercera es que es lenta, tan lenta que una mata puede tardar años en notarse más ancha. Esto no es una tapizante para cubrir metros deprisa.
Mancha de Ophiopogon planiscapus 'Nigrescens'. El color es un violeta tan oscuro que a la vista funciona como negro.
Cómo es la planta
Forma matas compactas y sin tallo visible, con las hojas saliendo directamente del suelo en penachos. La hoja es acintada, estrecha, de un centímetro escaso de ancho, arqueada, algo curvada hacia fuera, y de un tono violeta muy oscuro por el haz, algo más claro por el envés. Una mata adulta se queda en unos veinte centímetros de alto y algo más de ancho.
El brote nuevo de primavera sale verdoso y va oscureciendo con las semanas hasta ese negro violáceo. El color viene de antocianos acumulados en la hoja y se intensifica con la luz: a pleno sol las matas quedan más bajas y más oscuras, y en sombra profunda se aclaran y pierden gracia. Es perenne, así que la mata está ahí todo el año, invierno incluido.
A finales de verano aparecen unos racimos cortos de flores pequeñas, acampanadas, de color blanco a lila pálido, sobre escapos que apenas asoman entre las hojas. Después vienen bayas redondas de un azul negruzco brillante, que suelen durar bastante en la planta y que son lo mejor del conjunto en otoño. No son una fruta: no constan usos alimentarios de esta planta y las bayas no se comen.
Bajo tierra tiene rizomas cortos y estolones, con raíces engrosadas en forma de pequeños tubérculos. Por ahí se extiende, pero con una lentitud notable.
Por qué se planta: el color, y cómo no desperdiciarlo
El negro es un color rarísimo en el jardín. Casi todo lo que se vende como planta «negra» es en realidad un granate oscuro o un púrpura profundo, y esta lo es también, pero de las que más se acercan. Ahí está todo su valor, y también su problema: una planta negra desaparece si la pones sobre algo oscuro.
Funciona cuando tiene contraste al lado. Sobre grava clara, sobre piedra caliza, contra un muro blanco, junto a follajes dorados o variegados, entre hostas de hoja azulada, con helechos claros detrás, o rodeando bulbos de flor blanca que florezcan en primavera. En un macizo de tierra desnuda y sombra densa, en cambio, se la traga el fondo y parece un hueco.
Los usos que mejor le salen son de detalle, no de superficie: borduras estrechas, primer plano de un arriate, juntas de un pavimento, jardines de grava, rocallas, macetas bajas y anchas donde se vea la mata entera, y macetones mixtos donde haga de contrapunto.
Detalle de una mata. Las hojas salen del suelo en penachos y se arquean hacia fuera, sin tallo aéreo.
Dónde ponerla en España
Exposición. En el norte peninsular aguanta bien el sol directo y ahí es donde más oscura se pone. En el centro, el sur y el litoral mediterráneo, el sol de tarde en verano le quema las puntas: media sombra o sombra luminosa, con sol suave de mañana, es la apuesta segura. Sombra total, mejor no, porque pierde color.
Suelo. Necesita un suelo suelto, con materia orgánica, fresco y sobre todo bien drenado. Tolera acidez y neutralidad sin problema; en suelos muy calizos tiende a clorosarse. Lo que no perdona es el encharcamiento en invierno, que le pudre las raíces engrosadas.
Riego. Quiere frescura constante, no charco. En verano, riegos regulares y un buen acolchado que mantenga la humedad del suelo; en invierno, prácticamente nada si llueve. No es una planta de jardín seco: en un secarral mediterráneo sin riego no prospera.
Frío. Resiste bien las heladas de la mayor parte de España. El follaje puede quemarse con heladas fuertes acompañadas de viento, pero la mata rebrota.
Plantación, división y paciencia
La época buena para plantar es el otoño, y en zonas frías también el final del invierno. Como crece tan despacio, la distancia de plantación decide el resultado: si quieres una mancha cerrada en un plazo razonable, hay que plantar apretado, y eso encarece bastante el capricho. Si plantas a distancias amplias esperando que se cierre sola, vas a mirar tierra desnuda durante varios años.
La multiplicación es por división de mata, a principios de primavera. Se levanta la mata, se separa en porciones con raíces y varios penachos de hoja, y se replanta enseguida a la misma profundidad, con riego abundante después. Es sencillo y tiene muy buen prendimiento. Por semilla es posible en la especie, pero el cultivar no se reproduce fiel: las plántulas salen verdes o de un color mucho más flojo.
Mantenimiento anual: a finales de invierno se recortan las hojas viejas o estropeadas, con tijera y a mano, antes de que salga el brote nuevo. No se siega. Abonado, poca cosa: un aporte de compost en superficie al final del invierno es suficiente.
Problemas: pocos. Babosas y caracoles pueden hacer destrozos en el brote tierno de primavera, sobre todo en sombra húmeda, y el exceso de agua en suelo pesado provoca podredumbres. El artículo original de esta página la describía como agresivamente invasora; es justo lo contrario, y cualquiera que la haya plantado lo sabe.
Un tapiz como este supone muchos años, o muchas plantas. La mata se extiende por estolones cortos, y despacio.
No confundirla con sus parientes
Se parecen tanto entre sí que en los viveros se venden mezcladas. Las tres que importan:
- Ophiopogon japonicus. Es el mondo verde de toda la vida, de hoja verde oscura y más fina, que sí se extiende con soltura y forma alfombras densas. Cuando alguien busca una tapizante de sombra que cubra, normalmente es esta y no la negra.
- Ophiopogon planiscapus. La especie de la que procede 'Nigrescens', de hoja verde y comportamiento parecido pero sin el color.
- Liriope muscari. Mata más alta y de hoja más ancha, con una espiga de flor violeta muy visible en otoño que en el ophiopogon no existe. Ahí está la clave para distinguirlas sin dudar: si en otoño levanta una espiga morada por encima de las hojas, es liriope. Tiene su propia ficha en Liriope muscari.
Y una aclaración sobre el nombre: en inglés a todo este grupo se le llama mondo grass y también monkey grass, de donde salen en español «hierba mondo» y «hierba de mono». Ninguno de los dos nombres dice nada de la planta, y el de «hierba» induce directamente al error de tratarla como una gramínea.
En resumen
La hierba mondo negra es Ophiopogon planiscapus 'Nigrescens', un cultivar de hoja violeta muy oscuro, perenne, de unos veinte centímetros, que florece discretamente al final del verano y da bayas azul negruzcas. No es una gramínea sino una asparagácea, y se multiplica solo por división, porque de semilla no sale negra.
Se planta por el color, y el color solo se aprecia con contraste: grava clara, piedra, follaje dorado o flores blancas al lado. Quiere media sombra en casi toda España, suelo fresco y drenado, riego regular en verano y ninguna prisa, porque crece tan despacio que cubrir una superficie exige plantar apretado desde el principio. Con eso claro, es una planta de las que no dan un solo problema en años.