La gualda es Reseda luteola, una planta silvestre de cuneta, escombrera y barbecho que casi nadie mira dos veces y que, sin embargo, tiñó de amarillo a Europa durante más de dos mil años. Es la planta tintórea amarilla clásica del continente, la que en inglés se llama weld, y su color da nombre a la propia palabra: cuando decimos que la bandera española es roja y gualda, estamos nombrando el amarillo de esta hierba.
Antes de seguir, una corrección importante, porque el texto anterior de esta página la mezclaba con otra especie. La reseda perfumada de los jardines victorianos, la que se cultivaba en macetas y jardineras por su aroma dulce, es Reseda odorata, una planta distinta. La gualda, Reseda luteola, tiene flores pequeñas, verdosas y prácticamente inodoras. Si buscas la del aroma, es la otra.
Espiga de reseda en flor. Los pétalos divididos en tiras y el montón de estambres amarillos son la firma del género.
Cómo es y cómo reconocerla en el campo
La gualda es bienal, y esa es la clave para identificarla, porque el primer año y el segundo no se parecen en nada.
El primer año forma una roseta pegada al suelo, con hojas estrechas, alargadas, de un verde vivo y con el borde algo ondulado. Pasa desapercibida por completo. El segundo año levanta un tallo erecto, firme y por lo general poco ramificado, que puede superar el metro, con las hojas repartidas a lo largo y una espiga larga y estrecha en el extremo.
Las flores son diminutas y de un amarillo verdoso pálido. Vistas de cerca tienen la rareza típica del género: los pétalos superiores están divididos en tiras, como flecos, y en el centro se agolpa un buen puñado de estambres. La espiga va abriendo de abajo hacia arriba, de modo que en plena temporada ves la misma vara con fruto abajo, flor en medio y botones en la punta.
El fruto es el mejor detalle de campo de toda la familia. Es una cápsula que queda abierta por el ápice mucho antes de madurar, con un agujero en la punta, de forma que la semilla se vacía como de un salero cuando el viento mueve la vara. Si ves esas cápsulas agujereadas en una espiga larga, estás ante una reseda.
Con qué se confunde
En España crecen varias resedas silvestres, y en jardín se cultiva una más. Estas son las que se cruzan con ella:
| Especie | Cómo distinguirla |
|---|---|
| Reseda luteola (gualda) | Hojas enteras y estrechas, tallo poco ramificado, espiga larga y densa, flores verdosas |
| Reseda lutea | Muy ramificada y más baja, hojas divididas en lóbulos, flores de un amarillo más franco |
| Reseda alba | Flores blancas en espiga densa, hojas muy divididas |
| Reseda odorata | La de jardín: porte bajo y extendido, flores discretas pero muy olorosas |
La confusión que más importa es la primera, porque Reseda lutea es igual de común y comparte hábitat, y no da el mismo tinte. La hoja resuelve la duda en un segundo: entera y en tira en la gualda, cortada en lóbulos en la otra.
Dónde crece
Es una planta mediterránea y del oeste de Asia, extendida por Europa desde antiguo. Vive en terrenos removidos, márgenes de camino, taludes, escombreras, barbechos y bases de muro, y va especialmente bien en suelos calizos, secos y soleados. Es común en buena parte de la Península. En América no es nativa: llegó con los europeos y allí está naturalizada, al contrario de lo que decía la versión anterior de esta página, que la daba como hierba propia de Norteamérica.
Florece en general de finales de primavera al verano, y el fruto madura después, hacia el final de la temporada. Sus flores atraen abejas y otros insectos, y la planta es alimento de orugas de varias mariposas de la familia de las blanquitas de la col, atraídas por los mismos compuestos que también le dan interés químico.
Mata de reseda espigada en un terreno pedregoso. El género coloniza suelos pobres y removidos.
El amarillo que hizo historia
El color de la gualda lo da la luteolina, una flavona presente en toda la planta y concentrada sobre todo en las hojas, los tallos floridos y la semilla. Dos cosas la convirtieron en el amarillo de referencia de Europa durante siglos. Una, que es de los amarillos vegetales más sólidos a la luz, algo que no abunda: la mayoría de los amarillos de flor se van con el sol en pocas semanas. Otra, que la planta es abundante, crece sola en terreno malo y se recolecta entera, sin cultivo delicado.
Se usó desde la Antigüedad. Los romanos tiñeron con ella, y en la Edad Media fue la base de los verdes: primero se teñía de azul con pastel o glasto y encima se daba el amarillo de gualda. El famoso verde de Lincoln, el de la leyenda de Robin Hood, salía de esa combinación. En pintura, precipitada sobre un soporte mineral, dio una laca amarilla que se usó como veladura en los talleres flamencos y holandeses.
Para teñir se emplea la planta entera en flor, fresca o seca, con un mordiente que fije el color a la fibra. La mecánica completa de los mordientes, la solidez a la luz y el resto del repertorio tintóreo está en la guía de plantas tintóreas, así que no la repito. El detalle específico de la gualda que sí conviene saber es que el baño no debe hervir: por encima de cierta temperatura el amarillo vira a pardo y se pierde la limpieza del color.
Si quieres tenerla
Se siembra directamente en su sitio, en otoño o a principios de primavera. La semilla necesita luz para germinar, así que no se entierra: se esparce sobre el suelo y se presiona apenas. Y no le gusta el trasplante, porque hace una raíz pivotante que se rompe con facilidad; si empiezas en maceta, pasa la planta pronto y con el cepellón entero.
No pide nada más. Quiere sol, tolera la caliza y el suelo pobre, y aguanta la sequía mucho mejor de lo que sugería el texto anterior, que recomendaba riego abundante y abonado frecuente. Eso es lo que pide la reseda de olor, no esta. La gualda se resiembra sola con facilidad, de manera que si le dejas granar unas cuantas espigas la tendrás todos los años en el mismo rincón.
Al manipularla conviene llevar guantes: a algunas personas les irrita la piel. La recolección se hace con la planta en plena floración, cortando las varas, y se seca a la sombra en manojos colgados.
Lo que se ha quitado de esta página
La versión anterior atribuía a la gualda usos medicinales: sedante, tratamiento de contusiones, cataplasmas para heridas y picaduras de serpiente, y remedio contra la peste. Es historia de la farmacopea antigua, no información de salud, y ni siquiera como tradición tiene sentido reproducir instrucciones de uso. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión Europea, no un artículo de internet, y para esta planta no hay ninguna autorizada. Lo que cuenta como uso tradicional documentado se cuenta como lo que es, tradición, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.
Tampoco he recogido la afirmación de que su aceite de semilla sea comestible. No he podido confirmarla, y con un aceite que alguien podría acabar probando, la duda se resuelve dejándolo fuera.
En resumen
La gualda, Reseda luteola, es una bienal silvestre de suelos removidos y calizos que el primer año hace una roseta discreta y el segundo levanta una vara con una espiga larga de flores verdosas y cápsulas abiertas por arriba. Es la planta del amarillo europeo, la que dio la luteolina de los tejidos medievales y el color que llamamos gualda.
Si te la encuentras, mírale las hojas para no confundirla con Reseda lutea, y si quieres cultivarla, siembra en superficie y olvídate: sol, suelo pobre y poca agua. La que huele bien es otra reseda, la odorata, y sus usos medicinales pertenecen a los libros de historia, no a un botiquín.