La flor cardinal, Lobelia cardinalis, es una vivaz de suelo encharcadizo, no una acuática. Esa distinción decide todo lo demás: se planta en el borde del estanque, a ras de agua o con muy poca lámina por encima de la corona, nunca sumergida, y lo que la mata casi siempre no es la sequía del verano sino el agua parada del invierno sobre una corona fría. Si consigues ese equilibrio, te da espigas rojas en pleno agosto, que es cuando el resto del borde está apagado.
Antes de seguir, el aviso que el texto original de esta página no daba con claridad: toda la planta es tóxica por ingestión. El género Lobelia contiene lobelina y otros alcaloides piperidínicos, y el látex blanquecino que suelta al romper un tallo es irritante para la piel y para los ojos. También es tóxica para perros y gatos. Si alguien la ingiere, se llama al médico o al Instituto Nacional de Toxicología; si es un animal, al veterinario. No hay remedio casero que aplicar mientras tanto.
La flor es zigomorfa, con dos lóbulos estrechos arriba y tres anchos abajo, y los estambres soldados asomando por el centro. Es la firma de las lobelias.
Qué es y qué no es
Es una campanulácea norteamericana de las orillas: la encuentras en su tierra en márgenes de arroyo, prados inundables y cunetas húmedas. Forma una roseta basal de hojas lanceoladas y de ahí sube un tallo poco ramificado con la espiga de flores rojas en la punta.
El género entero está contado en cómo es una lobelia. Lo que importa aquí es que la cardinal no se parece en manejo a la lobelia de temporada azul de los viveros, que es una anual de balconera, ni se trata como ella.
El otro rasgo que conviene tener claro es que se comporta como vivaz de vida corta. La roseta que florece un año tiende a agotarse, y la mata continúa gracias a los hijuelos que brotan alrededor de la corona y a la resiembra espontánea. Una mata que "dura diez años" suele ser en realidad una sucesión de plantas nuevas. Contar con eso cambia por completo el mantenimiento.
A qué profundidad se planta
La regla corta es: la corona al nivel del suelo saturado, no dentro del agua.
- En zona pantanosa, la de suelo permanentemente empapado sin lámina de agua encima, es donde mejor va y donde menos problemas da.
- En el escalón de poca profundidad, con unos pocos centímetros sobre la corona, aguanta bien durante el verano y florece igual.
- Más abajo no. Con la corona hundida un palmo o más, la planta se debilita y se pierde en una o dos temporadas.
- En invierno, arriba. Si el estanque tiene escalones, subir la cesta al nivel más alto en otoño es la medida que más plantas salva.
Fuera del estanque funciona igual de bien en un arriate que riegues sin miedo, o junto a un grifo, siempre que el suelo no se seque nunca del todo. Un mantillo generoso alrededor de la mata ayuda más que cualquier otra cosa.
El encharcamiento de invierno, que es lo que la mata
Es una planta de humedad, no de agua estancada y fría. En verano, con la planta en crecimiento activo y el agua oxigenada, tolera que la corona esté cubierta. En invierno, con la roseta parada, el agua quieta y fría sobre el cuello produce podredumbre, y la planta que parecía perfecta en octubre no aparece en abril.
Tres cosas lo evitan, y las tres son de manejo, no de producto:
- Subir la planta al escalón alto o a la zona de orilla en otoño.
- No cortar la roseta basal al limpiar en otoño. Se quita la vara floral seca y se deja la roseta verde, que es el órgano que pasa el invierno.
- Retirar las hojas muertas que caen encima de la roseta, sobre todo si hay árboles cerca. Una capa de hojarasca mojada tapando la corona hace el mismo daño que el agua parada.
La espiga abre de abajo arriba y va dejando botones por encima, así que el periodo de flor se alarga varias semanas.
Luz y calor en un jardín español
En el norte peninsular admite sol pleno sin problema, siempre con el pie húmedo. En el centro y el sur, y en cualquier sitio donde la tarde de julio sea dura, va mejor con sol de mañana y sombra a partir del mediodía. Lo que no perdona en ningún clima es secarse: una mata que pasa sed en plena espiga tira los botones y ya no los recupera esa temporada.
El suelo que prefiere es rico en materia orgánica, algo ácido a neutro, y profundo. En terreno muy calizo y pobre le cuesta, como a buena parte de las plantas de turbera y ribera americana.
Dividir la mata, que es la multiplicación que funciona
Esta es la operación clave, porque compensa justo el defecto de la planta. Al final del verano, o al arrancar la primavera, verás que alrededor de la roseta que ha florecido han salido varias rosetas hijas pequeñas, cada una con sus propias raicillas.
Se levanta la mata entera con la horquilla, se separan las rosetas hijas a mano tirando con suavidad, se descarta la vieja si está hueca o podrida y se replantan las nuevas a la misma profundidad a la que estaban, con el cuello a ras. Se riega bien y no se deja secar en las semanas siguientes. Hecho cada dos o tres años, mantiene el grupo vivo indefinidamente.
Hay una segunda vía que aprovecha su forma de crecer. Los tallos que se tumban en suelo húmedo enraízan por los nudos. Basta con doblar uno, sujetarlo con una piedra o una grapa y cubrir el nudo con tierra; cuando haya raíz se corta y se separa. También se puede sembrar: la semilla es diminuta, se siembra en superficie sin cubrir, sobre sustrato húmedo y con luz.
Quién la visita y quién se la come
En América la poliniza un pájaro, el colibrí, y la forma de la flor está hecha a su medida. Aquí no hay colibríes, así que quien la trabaja son abejorros e insectos de trompa larga, que llegan menos lejos dentro del tubo. Sigue funcionando, pero no esperes el cuaje masivo que tiene en su tierra.
El enemigo real en el jardín son las babosas y los caracoles, que se ceban con las rosetas tiernas justo cuando rebrotan en primavera, y pueden acabar con una planta joven en dos noches. La respuesta que sirve es física: revisar a mano al anochecer, retirar las tablas y las piedras donde se refugian y mantener despejado el entorno inmediato de la mata. La gestión integrada de plagas que fija el Real Decreto 1311/2012 pone por delante justamente eso, la prevención y los medios físicos, antes de plantearse nada más, y si algún día hiciera falta un producto solo caben los autorizados para jardinería exterior doméstica que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, con la dosis de la etiqueta. Nunca en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
Selección de hoja purpúrea, de las que se venden por el follaje tanto como por la flor. La araña cangrejo estaba de caza, no es una plaga.
Lo que decía la ficha anterior
El texto que ocupaba esta página mencionaba usos tradicionales de la raíz molida como afrodisíaco y en filtros de amor. Se cuenta como lo que es, tradición documentada de los pueblos del este de Norteamérica, y ahí se queda: no sustituye a ningún tratamiento ni a una consulta médica, y con una planta que lleva alcaloides tóxicos no hay experimento doméstico que valga la pena.
De propiedades y beneficios no se dice nada porque no hay nada que decir. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, y para esta planta no existe ninguna autorizada.
En resumen
La flor cardinal es la vivaz que resuelve el borde del estanque en agosto, con espigas rojas de medio metro largo cuando casi nada más está en flor. Pídele suelo permanentemente húmedo y rico, la corona a ras y no hundida, sol filtrado donde el verano apriete, y súbela al escalón alto antes del invierno, que es cuando de verdad se pierden las plantas.
Cuenta con que cada roseta florece y se agota, así que divide la mata cada dos o tres años separando los hijuelos y tendrás grupo para siempre. Y ten presente lo primero de todo: es tóxica por ingestión, también para perros y gatos, y su sitio es el jardín, no la cocina ni el botiquín.