Si has comprado una maceta etiquetada como diente de cocodrilo, lo que tienes en casa es un aloe ornamental de hoja corta y muy dentada, no el aloe vera. El nombre no pertenece a una sola especie: se usa en viveros y mercadillos para varias plantas del género Aloe que comparten un mismo aspecto, rosetas compactas de hojas triangulares con dientes blancos o dorados grandes en el borde, y a menudo también en el envés. La que más veces se vende con esa etiqueta es Aloe brevifolia, y muy de cerca la siguen el híbrido Aloe x spinosissima y el Aloe x nobilis.

La consecuencia práctica es la que importa: no es la planta de la que se corta una hoja para el gel. Estos aloes son plantas de jardín seco y de maceta, se cultivan por la forma de la roseta, y su jugo no tiene nada que ver con el uso doméstico que la gente asocia al aloe vera. Además, como en el resto del género, bajo la piel de la hoja hay un látex amarillento amargo de efecto purgante, y las especies de Aloe figuran entre las plantas que se consideran tóxicas para perros y gatos. No es una planta para tener al alcance de un animal que muerda macetas ni para probar por curiosidad. Si alguien ingiere parte de la planta, la consulta es al médico, al veterinario si es un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología.

Roseta de aloe de hojas verdes con dientes grandes en el margen y en el envés La marca de la casa: dientes bien visibles no solo en el borde de la hoja, también sobre la quilla del envés. De ahí el nombre popular.

Por qué tantas plantas se llaman igual

El nombre común viaja mejor que el botánico. "Diente de cocodrilo" describe algo que cualquiera reconoce de un vistazo, así que se ha pegado a todo aloe pequeño y espinoso, sin distinguir especies. A eso se suma que los tres candidatos principales se parecen mucho cuando la planta es joven y está en una maceta de vivero, que es justo el momento en el que se compra.

Otros nombres que verás para la misma mercancía son áloe de hoja corta, áloe erizo, áloe diente de tiburón y, en catálogos ingleses, short-leaved aloe o spider aloe. Que la etiqueta diga una cosa u otra no cambia el cultivo, que es prácticamente idéntico en los tres casos, pero sí cambia lo que puedes esperar de tamaño y de floración.

Cuál de los tres tienes

Aloe brevifolia es una especie verdadera, originaria de la provincia del Cabo Occidental, en Sudáfrica, donde vive en suelos pobres y pedregosos con lluvia de invierno. Forma rosetas pequeñas, de hoja gruesa y corta, de color verde azulado a glauco, con dientes blancos regulares. Emite hijuelos con facilidad y acaba haciendo cojines densos. Es la más compacta de las tres.

Aloe x spinosissima es un híbrido de origen hortícola, no una planta silvestre. Tiene la hoja más larga y estrecha, con dientes muy marcados repartidos por toda la superficie, y tiende a levantar un tallo corto con el tiempo. La paternidad exacta del cruce se discute, así que desconfía de cualquier ficha que la dé por cerrada.

Aloe x nobilis es también un híbrido, reconocible por sus dientes de color dorado o marfil sobre hoja verde brillante, que se vuelve cobriza cuando la planta recibe mucho sol.

Si quieres afinar, lo más fiable es esperar a la floración y al porte adulto. Hasta entonces, cultívala como lo que es: un aloe de roseta pequeña.

Aloe de roseta compacta y glauca con dientes blancos prominentes en una maceta de barro Roseta corta, hoja gruesa y glauca, dientes pálidos: el aspecto típico del grupo que se vende como diente de cocodrilo.

Cómo distinguirlo del aloe vera

La confusión es constante y se resuelve mirando tres cosas. El aloe vera tiene hojas largas, erguidas, de varios palmos, con dientes pequeños y separados, casi decorativos, y una carne gruesa y gelatinosa que se nota al tacto. El diente de cocodrilo tiene hojas cortas, más triangulares, curvadas hacia dentro, con dientes grandes y juntos que a veces cubren también el envés. Y el tamaño final es otro: el aloe vera hace matas amplias, y estos otros se quedan en rosetas de palmo o palmo y medio.

Hay una cuarta pista que no falla: en el diente de cocodrilo los dientes pinchan de verdad. Si al manipular la planta te molesta el borde de la hoja, no es aloe vera. Tenemos una guía dedicada a esa comparación en cómo distinguir el verdadero aloe vera, y una ficha de género en el género Aloe.

Cultivo en España

Estos aloes se comportan bien en casi todo el litoral mediterráneo y en el sur peninsular, plantados directamente en el jardín, en rocallas, taludes y jardines de grava. Tierra adentro y en zonas con heladas repetidas se llevan mejor en maceta, para poder resguardarlos.

Lo que de verdad los mata no es el frío, sino el frío combinado con la humedad. Una roseta seca aguanta mucho más que una roseta encharcada. Por eso la primera decisión es el sustrato: una mezcla muy drenante, de sustrato para cactáceas con arena gruesa o pómez, y maceta con agujeros generosos. Si plantas en suelo pesado o arcilloso, levanta el nivel con una loma de grava o monta un bancal elevado.

De luz, cuanta más mejor, con una salvedad: si la planta viene de invernadero y la sacas de golpe a pleno sol de julio, se quema. Acostúmbrala en unas semanas, primero a sol de mañana. En interior necesita una ventana muy luminosa, orientación sur u oeste, o se estira y pierde la forma compacta que es toda su gracia.

El riego va por estaciones. En primavera y otoño, riego abundante cuando el sustrato esté seco del todo, dejando que el agua salga por el fondo. En verano, espaciado, y en invierno prácticamente nada si la planta está fuera. No necesita abono: como mucho, un aporte suave de fertilizante para cactáceas al empezar la primavera.

Hojas de aloe verdes y brillantes con dientes claros bien marcados a contraluz Con mucha luz la hoja se abre menos y el diente se marca más. En sombra la roseta se estira y pierde forma.

Multiplicación por hijuelos

Es la parte fácil y la razón por la que estas plantas circulan tanto entre aficionados. La roseta madre emite hijuelos por la base, y cuando cada uno tiene ya unas cuantas hojas propias se separa con un corte limpio, procurando llevarse alguna raíz.

Después conviene dejar secar el corte a la sombra unos días, hasta que cicatrice, y solo entonces plantar en sustrato seco. El primer riego se retrasa una semana larga. Plantar un hijuelo recién cortado en tierra húmeda es la forma más habitual de pudrirlo.

Si quieres los detalles de la operación en cada especie, están en las fichas de Aloe brevifolia y de Aloe x nobilis.

Problemas frecuentes

La podredumbre del cuello es la causa número uno de muerte, y viene siempre de regar de más o de que el agua no drena. Una roseta que se ablanda por la base y se vuelve traslúcida no se recupera; lo que se salva, si acaso, son los hijuelos sanos del borde.

La cochinilla algodonosa se esconde entre las hojas apretadas del centro y entre los hijuelos, que es justo donde no se ve. Se revisa abriendo la roseta con cuidado. En jardinería doméstica la primera línea es mecánica, retirar las colonias a mano y aislar la planta afectada, tal como plantea la gestión integrada de plagas que recoge el Real Decreto 1311/2012. Si hace falta ir más allá, solo pueden usarse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y siempre con la dosis de la etiqueta del envase, nunca con una receta de internet.

Una nota sobre comercio

El género Aloe está incluido en el Apéndice II del Convenio CITES, con la excepción de Aloe vera. Comprar una maceta en un vivero español no te afecta, pero sí condiciona la importación de plantas o semillas desde fuera de la Unión Europea. Merece la pena saberlo antes de encargar material a un vendedor extracomunitario.

En resumen

Diente de cocodrilo no es una especie, es una etiqueta comercial que cubre a varios aloes ornamentales de roseta corta y dientes grandes, sobre todo Aloe brevifolia y los híbridos Aloe x spinosissima y Aloe x nobilis. Ninguno es aloe vera, ninguno se cultiva para cortarle hojas, y todos comparten el mismo manual: mucha luz, sustrato que drene de verdad, riego escaso y nada de encharcar.

Tenlo lejos de perros y gatos, separa los hijuelos en primavera dejando cicatrizar el corte, y vigila la base de la roseta más que cualquier otra cosa. Si sigues esas cuatro reglas, es de las plantas más agradecidas que puedes poner en una terraza del sur o del litoral, y acabará dándote más ejemplares de los que sabrás dónde colocar.


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