El clavel es Dianthus caryophyllus, una cariofilácea de origen mediterráneo con flor de pétalos dentados y ese olor a clavo de especia que le dio el nombre. Es la flor de corte más vendida del mundo después de la rosa y el crisantemo, y en España arrastra además un peso cultural que pocas flores tienen: el patio andaluz, el traje de flamenca, la copla y la feria.
Y es también un nombre que se le ha pegado a varias plantas distintas. Bajo la palabra clavel se venden al menos cuatro cosas que no son la misma, y una de ellas ni siquiera pertenece a la familia. Este artículo va del clavel como género y como flor de corte, de cómo separarlo de sus homónimos y del lugar que ocupa aquí. El cultivo paso a paso, con su riego, su abonado y sus plagas, tiene su propia ficha en el sitio.
Qué es el clavel y qué no
Dianthus caryophyllus es una planta perenne de mata que se vuelve leñosa por la base, con hojas estrechas de color verde azulado enfrentadas de dos en dos, y flores de cinco pétalos en la forma silvestre que la selección hortícola convirtió en la flor doble y apretada que todos reconocemos. Su área silvestre de origen se sitúa en la región mediterránea, aunque cuál era exactamente sigue discutiéndose, porque lleva tantos siglos cultivada y escapada de cultivo que ya no es fácil de rastrear.
Lo que no es el clavel: no es una planta de vida larga en el jardín. Aguanta años, pero envejece mal, se ahueca por el centro y da flor cada vez más pobre, así que quien mantiene claveles bonitos los va renovando de esqueje. Y no es una planta de sombra ni de suelo ácido, dos cosas en las que se equivoca mucha gente.
Los cuatro claveles que se confunden
Antes de comprar, ten claro qué de estas cuatro plantas quieres, porque el vivero las llama a todas clavel.
| Nombre comercial | Especie | Qué es |
|---|---|---|
| Clavel, clavel reventón | Dianthus caryophyllus | La planta de este artículo. Mata perenne, flor grande y olorosa, la de corte |
| Clavel chino | Dianthus chinensis | Clavel bajo de jardinera, anual o bienal, flor plana y poco o ningún aroma |
| Clavel del poeta, clavel turco | Dianthus barbatus | Bienal: se siembra un año y florece al siguiente, en ramilletes planos |
| Damasquina, clavel de indias, clavel moro | Tagetes patula | Ni es clavel ni es de la familia. Compuesta americana, anual, flor naranja y olor resinoso |
La prueba que nunca falla es la hoja. Los tres Dianthus tienen hoja estrecha y entera, enfrentada de dos en dos, y no huelen al frotarlas. El tagete tiene la hoja dividida en foliolos como un helecho y un olor resinoso que se te queda en los dedos. Añade a la lista las clavelinas, que es como se llaman en conjunto los Dianthus bajos de jardín, y ya tienes el mapa completo.
De dónde vienen los dos nombres
El nombre del género, Dianthus, se atribuye tradicionalmente a Teofrasto, y se lee como la unión del griego dios, referido a la divinidad, y anthos, flor. Es la lectura clásica y la que aparece en cualquier manual, aunque como toda etimología antigua conviene tomarla como lo que es, una interpretación asentada y no un dato comprobable.
El nombre castellano es más transparente. Clavel viene de clavo, por el clavo de especia: la flor huele a eso. Y el epíteto caryophyllus va por el mismo camino, porque procede del griego que designaba al árbol del clavo.
El reventón y el de un solo tallo
En España se llama clavel reventón al clavel de flor grande, muy doble, que abre tanto que el cáliz se raja y los pétalos se desparraman. Es el clavel de la maceta del patio y el de la oreja: mata de tallos largos y flexibles que se tumban, con flores a distintas alturas y olor fuerte. No se cultiva para vender en ramo, se cultiva para tenerlo, y es el que la gente reproduce de esqueje pasándose las matas de casa en casa.
El clavel de floristería es otra selección con otro manejo. Se cultiva para dar un solo tallo recto con una sola flor grande en la punta, y eso no lo hace la planta sola: se le quitan a mano todos los botones laterales para que el tallo mande todo a la flor central, lo que se llama desbotonar. Al lado está el clavel de ramillete, el que en el sector se conoce como spray o miniclavel, donde se deja el ramo completo de flores pequeñas y lo que se quita es el botón central para que el resto iguale.
El reventón, en cambio, casi no existe como flor cortada: no aguanta el transporte ni cabe en un cubo, y hay que buscarlo en maceta y en vivero cercano.
Por qué dura tanto en el jarrón
El clavel es, junto al crisantemo, la flor de corte que más aguanta en un jarrón doméstico, y eso explica buena parte de su éxito comercial. Los pétalos son consistentes, no se marchitan de golpe y la flor sigue abriendo después de cortada.
Hay un detalle propio del clavel que conviene conocer: el tallo tiene nudos abultados muy marcados, y por el nudo el tallo absorbe agua mal. Cuando recortes los tallos al ponerlos en el jarrón, corta entre dos nudos y no justo en el nudo. Quita las hojas que vayan a quedar bajo el agua, usa agua limpia y cámbiala cada dos o tres días. Con eso, un ramo de claveles decente te da más de una semana larga.
El clavel en España
Pocas flores están tan metidas en el imaginario español. El clavel es planta de patio en Córdoba y en toda Andalucía, cultivada en maceta colgada de la pared por una razón práctica y no solo decorativa: en maceta se controla el riego y se le da el drenaje que el clavel exige, y colgada se libra de la humedad del suelo y de los caracoles. Está en el traje de flamenca y en el peinado, en la feria, en la copla y en el repertorio de la zarzuela, y en la iconografía religiosa desde la pintura antigua, donde aparecía con lecturas simbólicas propias de la época.
Conviene una precisión, porque se repite mucho como si fuera oficial: España no tiene una flor nacional designada por norma. Que el clavel funcione como emblema informal del país es una asociación cultural, sólida y antigua, pero no una declaración legal. Y la Revolución de los Claveles, que a veces se cuela en estos artículos, es portuguesa: abril de 1974, con los claveles que una mujer repartió a los soldados en Lisboa metidos en los cañones de los fusiles.
Los colores y lo que se les atribuye
El código de colores del clavel viene del lenguaje de las flores victoriano, una moda de salón del siglo XIX que se difundió con diccionarios florales vendidos como libro de regalo. Ahí se fijó lo que todavía repite la floristería: el rojo para el amor, el blanco para la pureza y el afecto, el rosa para el cariño maternal, y el amarillo para el desdén y el rechazo.
Eso es convención cultural, no una propiedad de la flor, y ni siquiera una convención estable: cada manual asignaba significados algo distintos y cada país acabó con su propia versión. Merece la pena saberlo porque sigue teniendo efecto práctico. Un ramo de claveles amarillos, que es de los más bonitos que se pueden montar, todavía arrastra en España una mala fama heredada de un libro de salón inglés.
De dónde llega el clavel que compras
Colombia es hoy el gran exportador mundial de clavel, y buena parte de lo que se vende en Europa pasa por las subastas holandesas antes de llegar al mostrador de tu barrio.
España tuvo y mantiene producción de flor cortada en el litoral mediterráneo, en Andalucía y en Canarias, aunque hace décadas que la producción americana le ganó el terreno en volumen. Si puedes comprar clavel de cerca, lo que se nota es el aroma: las variedades seleccionadas para aguantar transporte largo pierden olor por el camino.
Lo del uso medicinal
Vas a encontrar por todas partes que el clavel sirve para bajar la fiebre, para la anemia o para afecciones del corazón, normalmente en forma de infusión de pétalos con miel. Ese material estaba en la versión anterior de esta página y se ha retirado: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para el clavel, y esas recetas no tienen respaldo alguno. Confiar en una infusión de pétalos para una neumonía o una anemia es, además de inútil, peligroso.
Lo que sí existe y es real es el uso en perfumería. La nota de clavel ha sido un clásico de la perfumería europea, obtenida del Dianthus caryophyllus y hoy en gran medida reconstruida por síntesis. Y en cuanto a mascotas, los Dianthus figuran entre las plantas de toxicidad leve para perros y gatos en los listados veterinarios de referencia: si un animal la mordisquea puede tener molestias digestivas y el contacto repetido irritarle la piel. No es una planta peligrosa, pero no es comestible.
En resumen
El clavel es Dianthus caryophyllus, planta mediterránea de mata perenne y flor olorosa a clavo, con dos vidas paralelas: la del reventón de maceta que se pasa de esqueje entre vecinos y la del clavel de tallo único de floristería, que se consigue quitando a mano todos los botones laterales. Es una de las flores cortadas que más dura en un jarrón, y para que absorba bien hay que recortar el tallo entre dos nudos y no en el nudo.
Con el nombre convive media docena de plantas distintas, así que mira la hoja antes que la etiqueta: estrecha, entera y enfrentada de dos en dos es un Dianthus, y dividida como un helecho y con olor resinoso es un tagete, que no tiene nada que ver. De lo que se le atribuye al clavel, el peso cultural en España es enorme y está documentado; las propiedades medicinales no lo están, y aquí se quedan fuera.