La cicuta canadiense es un árbol, en concreto la conífera Tsuga canadensis, y no tiene absolutamente nada que ver con la cicuta venenosa que mató a Sócrates. Esa otra es Conium maculatum, una hierba de la familia del perejil. Una es un árbol de hoja perenne que se planta para hacer setos de sombra, la otra es una de las plantas más tóxicas de la flora europea. Comparten media palabra en castellano y nada más.
Conviene dejarlo claro antes de seguir, porque la confusión tiene consecuencias. De la tsuga no se toma nada: ni infusiones, ni decocciones, ni preparados de hoja o de corteza. Y de Conium maculatum muchísimo menos, porque es mortal por ingestión en cantidades pequeñas. Ante cualquier sospecha de ingestión, de una planta o de la otra, la llamada es al médico, al veterinario si es un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología, y ahí se acaba lo que hay que hacer. El texto que ocupaba antes esta página describía usos medicinales que en realidad eran los de la cicuta venenosa, atribuidos a un árbol que no los tiene. Todo eso se ha retirado.
Qué es exactamente la tsuga del Canadá
Tsuga canadensis es una conífera de la familia de las pináceas, la misma de los pinos, los abetos y las piceas. Es originaria del este de Norteamérica, desde el sureste de Canadá y los Grandes Lagos hasta los Apalaches, donde ocupa barrancos frescos, laderas umbrías y riberas de arroyo. Es un árbol de bosque sombrío y húmedo, y eso condiciona todo lo demás.
Se reconoce sin dificultad. Las hojas son acículas cortas y aplanadas, de un verde oscuro brillante por el haz, dispuestas en dos filas a los lados de la ramilla, como las de un tejo pero más pequeñas. Al darle la vuelta a la ramilla aparecen dos bandas blanquecinas en el envés de cada acícula, que son las líneas de estomas. La guía terminal del árbol y las puntas de las ramas cuelgan de forma característica, con un aire flexible que ninguna otra conífera de jardín tiene. Los conos son diminutos, ovoides, pardos, y cuelgan del extremo de las ramillas.
El nombre científico se escribe Tsuga canadensis, con el epíteto en minúscula y los dos en cursiva. Verás mucho "Tsuga Canadensis" con mayúscula por ahí: es un error de copia y suele ser la señal de que el texto no se ha verificado.
Por qué se llama cicuta
La culpa es de una traducción literal. En inglés el árbol se llama hemlock o eastern hemlock, y hemlock es también el nombre inglés de Conium maculatum. La explicación que se repite es que el follaje machacado de la tsuga desprende un olor que recuerda al de la planta venenosa. Cuando los textos de jardinería empezaron a traducirse al castellano, hemlock pasó a "cicuta" y nació la cicuta canadiense, un nombre que en español no significa nada y que sólo confunde. En jardinería española el árbol se llama tsuga, y es como aparece en los viveros que lo venden.
Esto es la cicuta de verdad, Conium maculatum: una hierba de umbelas blancas y hoja muy dividida, no un árbol. Las fotos que acompañaban al artículo original son todas de esta planta, no de la tsuga.
La cicuta de verdad, y por qué importa distinguirlas
Conium maculatum es una umbelífera bienal que crece en cunetas, acequias, solares y bordes de camino de casi toda España. Levanta un tallo hueco, liso y con manchas moradas, tiene hojas grandes divididas varias veces con aspecto de perejil o de helecho, y flores diminutas y blancas en umbelas compuestas. Todo en ella es tóxico. Tienes la descripción completa, los caracteres que permiten reconocerla con seguridad y las plantas con las que se confunde en cicuta, cómo reconocerla y por qué es mortal.
La distinción no es una curiosidad de aficionado. Quien busca "cicuta canadiense propiedades" y encuentra una página que habla de sedantes y cataplasmas está a un paso de aplicárselo a la planta equivocada. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión Europea, no un artículo de internet, y aquí no hay ninguna autorizada ni para la tsuga ni, evidentemente, para la cicuta.
La umbela compuesta de Conium maculatum vista desde arriba. Ninguna conífera produce nada parecido.
Para qué se planta la tsuga
Su gran virtud es rara entre las coníferas: tolera la sombra. Casi todas las coníferas de seto necesitan sol para no desnudarse por dentro, y la tsuga no. Eso la convierte en la opción para pantallas verdes bajo arbolado, en patios orientados al norte y en zonas que otras coníferas abandonan.
La segunda virtud es que admite el recorte con tijera mejor que la mayoría de las pináceas y rebrota de la madera joven, así que se puede mantener como seto formal durante años. Sin recortar se convierte en un árbol cónico de porte considerable, con la guía colgante que le da un aspecto muy distinto al de un ciprés o una tuya. También existen formas rastreras y llorosas que se usan como tapizante o como ejemplar aislado en jardines de sombra.
Qué necesita, y por qué sufre en España
Aquí está el problema y hay que decirlo sin adornos: la tsuga es un árbol de clima fresco y húmedo, y en la mayor parte de España lo pasa mal. Sus exigencias son bastante rígidas.
- Humedad ambiental alta y veranos suaves. El aire seco y caliente le quema las puntas y le hace perder acícula por dentro.
- Suelo fresco y bien drenado, que no se seque nunca del todo pero tampoco se encharque. No tolera ni la sequía ni el agua estancada.
- Suelo ácido o neutro. En terrenos calizos amarillea, y el agua de riego dura del interior peninsular agrava el problema.
- Abrigo del viento, en particular de los vientos secos y de la brisa salina del litoral.
- Raíz somera. El sistema radicular es superficial, así que no llega a buscar agua en profundidad y depende del riego y del acolchado.
Traducido a un mapa: tiene sentido en la cornisa cantábrica, en Galicia, en el Pirineo y en jardines de montaña con suelo ácido y riego asegurado. En Madrid, en el valle del Ebro, en Levante o en Andalucía, no. Ahí hay opciones mucho mejores para un seto de sombra y plantar una tsuga es condenarse a regarla toda la vida para tener un árbol mediocre.
Plantación y mantenimiento
Se planta en otoño o a finales de invierno, en un hoyo ancho, sin enterrar el cuello y con el cepellón deshecho por fuera si viene enrollado. El acolchado orgánico sobre la zona de raíces es casi obligatorio: mantiene la humedad y la temperatura del suelo, que es exactamente lo que la planta pide. El riego se da abundante y espaciado durante toda la primera etapa, y en verano hay que seguir vigilándolo incluso en árboles establecidos.
El recorte de seto se hace en primavera y a finales de verano, siempre sobre madera con hoja verde y sin entrar en la madera vieja desnuda, de donde no rebrota. No necesita abonado si tiene un buen acolchado.
Las otras tsugas
El género Tsuga tiene alrededor de una decena de especies repartidas entre Norteamérica y Asia oriental. Las que aparecen de vez en cuando en jardinería y en textos forestales son Tsuga heterophylla, la tsuga del Pacífico, un árbol forestal de gran talla del noroeste americano; Tsuga mertensiana, de montaña; y Tsuga caroliniana, de los Apalaches del sur. Todas comparten el mismo problema en el clima español y ninguna es planta de vivero corriente aquí.
En su área de origen, además, las tsugas del este de Norteamérica llevan décadas en retroceso por un insecto chupador, el adélgido lanígero de la tsuga, que ha diezmado masas forestales enteras. Es una razón más para comprar la planta en un vivero con pasaporte fitosanitario y no traerla de cualquier sitio.
En resumen
Cicuta canadiense es una mala traducción del inglés hemlock. La planta es Tsuga canadensis, una conífera de la familia de los pinos, de acícula plana en dos filas con dos bandas blancas por el envés y guía colgante, que se planta como seto porque es de las poquísimas coníferas que aguantan la sombra. La cicuta venenosa es Conium maculatum, una hierba umbelífera que no se parece en nada y que sí mata.
De la tsuga no se consume nada y no tiene ningún uso medicinal: lo que el texto original contaba bajo ese epígrafe pertenecía a la otra planta. Y antes de comprar una, mira dónde vives: necesita humedad, frescor, suelo ácido y abrigo, así que fuera del norte peninsular y de los jardines de montaña es una elección que da más disgustos que setos.