El calicanto de jardín es Calycanthus floridus, un arbusto caducifolio del sureste de Estados Unidos que hace flores granates, extrañas, con muchísimos tépalos estrechos dispuestos en espiral, y que huele a fruta madura. No a perfume floral: a fresa, a melón, a plátano, según la planta. Toda ella es aromática, también la hoja y la corteza al frotarlas.
Antes de seguir, el aviso que el texto original mencionaba de pasada y que debería ir el primero: las semillas del calicanto son tóxicas. Contienen calicantina, un alcaloide, y en Estados Unidos se han descrito intoxicaciones en ganado que consumió el fruto. No es un arbusto para plantar contando con que alguien vaya a probarlo, y sus cápsulas secas, que se quedan colgadas todo el invierno y son llamativas, no son comestibles ni son una especia, por mucho que uno de sus nombres americanos hable de «pimienta de Carolina». Si un niño o un animal ingiere semillas, hay que llamar al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. No hay remedios caseros que dar aquí.

La flor de Calycanthus no tiene pétalos y sépalos diferenciados: son decenas de piezas iguales, estrechas y carnosas, colocadas en espiral. El color varía mucho de una planta a otra.
La palabra «calicanto» designa varias cosas
Merece una aclaración porque despista a mucha gente que llega buscando otra cosa.
- En construcción, calicanto (de «cal y canto») es la obra de mampostería trabada con mortero de cal. Un muro de calicanto no tiene nada que ver con ninguna planta. Es una acepción antigua y perfectamente viva en España y en América.
- En jardinería europea, calicanto es el arbusto del que va esta página, Calycanthus floridus, y también, por extensión, el llamado calicanto de invierno, que es otro género distinto.
- En varios países americanos, el mismo nombre se aplica localmente a otras plantas de flor olorosa. Sin más datos que el nombre no se puede saber a cuál se refiere alguien, así que si te lo han dicho de palabra conviene mirar la flor antes de dar nada por hecho.
El calicanto de invierno no es el mismo
Esta es la confusión que más importa resolver, porque se compran el uno por el otro.
El calicanto de invierno es Chimonanthus praecox, originario de China. Pertenece a la misma familia, las Calicantáceas, y de ahí viene el nombre compartido, pero es una planta muy distinta de manejar:
- Cuándo florece. El Chimonanthus florece en pleno invierno, sobre la madera desnuda, con la planta sin una hoja. El Calycanthus floridus florece en primavera y sigue a ratos en verano, con el arbusto ya vestido.
- Color. El de invierno hace flores pequeñas, colgantes, de un amarillo pálido casi translúcido, a menudo con el centro más oscuro. El otro las hace granates o rojo oscuro.
- Olor. Los dos son muy fragantes, pero el del Chimonanthus es dulce y penetrante y se nota a distancia en un día frío, que es justo su gracia.
Si lo que quieres es un arbusto que perfume el jardín en enero, el que buscas es el segundo. Si lo que quieres es flor rara y olor a fruta en mayo, el de esta página.
Cómo es el arbusto
Calycanthus floridus forma una mata densa y redondeada, ancha, de porte medio a grande según el sitio, con tendencia a emitir renuevos desde la raíz y a formar un corro que se ensancha con los años. Eso es importante saberlo antes de plantarlo: si no quieres que colonice, hay que ir retirando los renuevos, y si lo que buscas es una masa densa, juega a tu favor.
La hoja es simple, opuesta, ovalada, de un verde oscuro algo áspero por el haz y más clara y con pelillos por el envés. En otoño amarillea antes de caer.
La flor es lo raro. No hay corola ni cáliz diferenciados: lo que se ve son numerosos tépalos estrechos y algo carnosos, colocados en espiral sobre un receptáculo en forma de urna. La fragancia es notoriamente variable de un ejemplar a otro. Hay plantas que huelen a fruta madura de forma espectacular y otras que apenas huelen o huelen mal. Por eso el consejo clásico de los viveristas sigue vigente: cómpralo en flor y huélelo antes de llevártelo, o llévate un clon de una planta cuya fragancia conozcas.
El fruto es también peculiar: el receptáculo engorda y se seca formando una cápsula coriácea con forma de urna, que guarda dentro los aquenios y permanece colgada del arbusto durante el invierno.

La cápsula leñosa y las semillas de Calycanthus floridus. Estas semillas son la parte tóxica de la planta y no deben confundirse con ninguna especia.
Cultivo y cuidados
Clima. Aguanta bien el frío, que no es su problema. Su problema en España es el verano seco. Viene de bosques húmedos de ribera y de ladera del sureste norteamericano, así que en el norte peninsular se comporta de maravilla, y en el interior y el sur necesita sombra parcial y riego de verdad en verano. A pleno sol y en secano no prospera.
Suelo. Fértil, profundo, con materia orgánica y que se mantenga fresco sin encharcarse. Tolera un rango amplio de acidez. Un acolchado orgánico bajo la copa le hace más bien que cualquier otra cosa.
Riego. Moderado y regular. Tolera algo de sequía una vez establecido, pero lo paga con menos flor y con la hoja quemada por los bordes.
Poda. Justo después de la floración, que es cuando se puede dar forma sin perder las flores del año siguiente. Se aprovecha para aclarar ramas viejas y para quitar los renuevos de raíz que no quieras.
Dónde plantarlo. La única regla que de verdad importa: cerca de por donde pases. Junto a una puerta, un banco, un porche o un paso. Un arbusto cuya gracia es el olor, plantado al fondo del jardín, es un arbusto desaprovechado.
Cómo multiplicarlo
Tres vías, y no dan el mismo resultado.
- Renuevos de raíz. Lo más fácil con diferencia. Se separa un brote enraizado del borde de la mata en reposo y se replanta. Conserva las características de la planta madre, olor incluido.
- Esquejes. En verano, de madera semimadura. Enraízan de forma desigual según la variedad, pero también conservan el clon.
- Semilla. Se recogen las cápsulas en otoño, cuando pasan de verdes a marrones. Germina, pero la planta de semilla no reproduce la fragancia de la madre, y puedes acabar con un arbusto sin olor después de años de espera. Manipula las semillas con cuidado y no las dejes al alcance de nadie.
Lo que se ha retirado del texto original
La página de la que sale esta le atribuía al calicanto una lista larga de usos medicinales, desde antiespasmódico y diurético hasta gotas para los ojos y tratamiento de enfermedades del riñón, además de proponer su corteza como sustituto de la canela. Todo eso se ha retirado. Se trata de una planta con alcaloides tóxicos, y difundir preparaciones e indicaciones sobre ella no es un descuido menor.
Dicho como corresponde: en la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión Europea. No existen declaraciones autorizadas para esta planta, ni aquí se dan dosis, infusiones ni preparados de ninguna clase.
En resumen
El calicanto, Calycanthus floridus, es un arbusto caducifolio norteamericano de flor granate en espiral y olor a fruta madura, que se planta por el aroma y que hay que comprar oliéndolo, porque varía mucho de un ejemplar a otro. Quiere suelo fresco y fértil, sombra parcial donde el verano sea duro, poda tras la floración y sitio de paso para que el olor sirva de algo.
Dos cosas que no hay que confundir. Una, que sus semillas son tóxicas y no tienen nada que ver con ninguna especia, pese al nombre de «pimienta de Carolina». Y otra, que el calicanto de invierno es Chimonanthus praecox, de la misma familia pero de flor amarilla pálida en pleno enero sobre madera desnuda: si lo que buscas es perfume en invierno, ese es el arbusto y no este.