Si has llegado buscando la balsamina, lo primero que tienes que saber es que ese nombre no designa a una planta, sino por lo menos a cuatro, y no se parecen en nada entre sí. Una es una trepadora de huerto que da un fruto verrugoso y amarga, Momordica charantia. Otra es una flor de jardín de toda la vida, Impatiens balsamina. Otra es una invasora de ribera que está prohibido plantar en España, Impatiens glandulifera. Y en algunos sitios se llama también balsamina a la alegría de la casa, Impatiens walleriana, que es la que se vende por bandejas en primavera.

No es una curiosidad de nomenclatura. De esas plantas, una se come (solo una parte y en un estado concreto), otra tiene la venta y el cultivo prohibidos por ley, y las demás son ornamentales sin más. Confundirlas tiene consecuencias distintas según cuál te toque. Así que este artículo hace una sola cosa: ayudarte a saber cuál de todas tienes delante, y qué hay que tener en cuenta con cada una.

Cómo saber cuál de todas tienes

La forma más rápida de salir de dudas es mirar si la planta trepa y si tiene fruto.

Qué vesQué planta es
Trepadora con zarcillos, hoja profundamente lobulada, flor amarilla pequeña y un fruto alargado lleno de crestas y verrugasMomordica charantia, la balsamina cucurbitácea, también cundeamor o melón amargo
Mata erguida de tallo grueso y jugoso, flores dobles pegadas al tallo, de rosa a rojo o blanco, y unas cápsulas que estallan al tocarlasImpatiens balsamina, la balsamina de jardín o miramelindos
Planta de más de un metro, muy robusta, tallo hueco y rojizo, flores en racimo con forma de capucha, siempre junto a un río o una acequiaImpatiens glandulifera, la balsamina del Himalaya
Mata baja y compacta comprada en bandeja, flores planas de cinco pétalos, para sombra de patio o balcónImpatiens walleriana, la alegría de la casa

Las tres últimas son del mismo género y de la misma familia, las balsamináceas, y todas comparten el truco que les da nombre científico: la cápsula madura se abre de golpe al mínimo roce y dispara las semillas. De ahí Impatiens, impaciente, y de ahí que en medio mundo se las llame con nombres del estilo de «tócame y salto».

La balsamina que se come, y la parte que no

Momordica charantia es una cucurbitácea trepadora anual, pariente del pepino y de la calabaza, originaria del sudeste asiático y extendida hoy por África, el Caribe y toda la franja tropical. En España se la llama balsamina, cundeamor o melón amargo, y en las tiendas de producto asiático aparece como karela o ampalaya. Se cultiva sin problema en el litoral mediterráneo, en Andalucía y en Canarias, donde además lleva mucho tiempo asilvestrada en vallas y solares.

Frutos maduros de Momordica charantia en la mata, de amarillo a naranja rojizo El fruto de la balsamina pasa de verde a amarillo y a naranja rojizo. Cuando llega a este punto ya no es el que se cocina.

Lo que se consume es el fruto verde e inmaduro, cocinado como verdura, que es como se usa en la cocina india, china y filipina. Lo que no se consume es el fruto que ha madurado. Al ponerse naranja se abre solo en tres valvas y deja a la vista unas semillas envueltas en un arilo rojo brillante y dulzón, muy llamativo para un niño pequeño. Esas semillas y ese arilo no se comen. Hay casos descritos de vómitos, diarrea y episodios de bajada de azúcar en niños tras ingerir semillas o fruto maduro. Si tienes la planta en el huerto o en la valla, los frutos que han pasado a naranja se retiran.

Frutos maduros abiertos de balsamina con las semillas envueltas en arilo rojo Así queda el fruto maduro cuando se abre solo: las semillas con su arilo rojo son la parte que hay que mantener lejos de los niños.

Si lo que te interesa es cultivarla, el calendario de siembra, el entutorado, la polinización a mano y la recolección están en la guía de cultivo del melón amargo.

Lo que no vas a leer aquí sobre la balsamina

La balsamina cucurbitácea se vende por internet en cápsulas, polvo e infusiones para bajar el azúcar en sangre, y es probable que hayas llegado buscando justo eso. Conviene decirlo con claridad: no existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizada en la Unión Europea para esta planta. Las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica, no un vendedor ni una página de internet.

Hay además un motivo práctico para no tomarla por tu cuenta: si alguien está en tratamiento con antidiabéticos o con insulina, puede estar sumando efectos sin saberlo. Eso se consulta con el médico o con el farmacéutico, no se ajusta en casa. Y su uso está desaconsejado durante el embarazo. En este artículo no vas a encontrar dosis, zumos, extractos ni preparaciones, porque no es lo que corresponde: la balsamina se trata como una hortaliza y se cocina como verdura.

Las balsaminas de jardín

Impatiens balsamina es la balsamina clásica de jardín, una anual asiática que se cultiva en Europa desde hace siglos. Forma una mata erguida de 30 a 60 cm con el tallo grueso, translúcido y quebradizo, y las flores salen pegadas al tallo en las axilas de las hojas, muchas veces dobles, en rosas, rojos, malvas y blancos. Se siembra en primavera, prefiere sol suave o media sombra y suelo que no se seque, y se resiembra sola de un año para otro con facilidad. Es la planta que en buena parte de España se conoce como miramelindos.

La alegría de la casa (Impatiens walleriana) es otra cosa: africana, de flor plana y abierta, perenne en clima templado y la reina de los rincones de sombra en maceta. En algunos sitios se le aplica también el nombre de balsamina, pero no es la planta de la que hablan los libros de jardinería antiguos cuando dicen balsamina.

La balsamina que no se puede plantar

La tercera es la que obliga a mirar dos veces. Impatiens glandulifera, la balsamina del Himalaya, se introdujo en Europa como planta ornamental de gran porte y se escapó de los jardines: coloniza orillas de ríos, acequias y suelos húmedos, forma masas densas que desplazan a la vegetación de ribera y, al secarse en invierno, deja el talud desnudo y expuesto a la erosión.

Figura en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión que desarrolla el Reglamento (UE) 1143/2014, lo que significa que en España están prohibidos su cultivo, su venta, su transporte, su intercambio y su suelta en el medio natural. Se reconoce por el tamaño (pasa del metro y medio con facilidad), el tallo hueco, rojizo y con nudos marcados, las hojas opuestas o en verticilos de tres, y la flor rosada con forma de capucha y un espolón corto por detrás. Si la encuentras, lo que toca es avisar al servicio de medio ambiente de tu comunidad autónoma, no arrancarla y llevártela. Los detalles están en el artículo sobre la balsamina del Himalaya.

De dónde viene el nombre

Balsamina viene de bálsamo, y el motivo es un uso tradicional: en varias regiones se maceraba el fruto maduro de las Momordica en aceite y el preparado resultante se aplicaba sobre heridas y golpes, igual que se hacía con el hipérico. De ahí pasó el nombre a las Impatiens, cuyos tallos jugosos y translúcidos también se usaron en aplicaciones parecidas, y de ahí quedó bautizada la familia entera como balsamináceas.

Es historia de las plantas, no una recomendación. Aquellos remedios se documentan como lo que son, tradición popular, y no sustituyen a un tratamiento ni a una consulta médica. Ante la ingestión accidental de cualquier parte de una planta ornamental, la llamada es al médico, al veterinario si se trata de un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología.

En resumen

Balsamina es un nombre repartido entre plantas que no tienen nada que ver. La cucurbitácea Momordica charantia es la del fruto verrugoso: se cocina verde, y el fruto maduro, con sus semillas y su arilo rojo, se retira porque no se come. Las Impatiens son las balsaminas de flor, y entre ellas hay una, la del Himalaya, cuyo cultivo está prohibido en España por el Reglamento (UE) 1143/2014.

La regla para no equivocarse es sencilla: si trepa con zarcillos y da un fruto lleno de verrugas, es la de huerto; si es una mata con flores y cápsulas que estallan al tocarlas, es una Impatiens, y entonces solo queda mirar el tamaño y dónde está creciendo. Y en ningún caso es una planta de la que se puedan esperar efectos sobre la salud: no hay declaraciones autorizadas en la Unión Europea para ella, y lo que se vende con esa promesa se vende sin respaldo.


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