Las asfodeláceas (Asphodelaceae) son la familia de los aloes, las haworthias y las gasterias, y también la de los gamones que tapizan los pastos castellanos en primavera y la de las hemerocallis de jardín. Es una familia del orden Asparagales que hasta 2016 aparecía en muchos textos con el nombre Xanthorrhoeaceae, así que si consultas fuentes de hace unos años encontrarás los mismos géneros bajo ese otro nombre.
Para el aficionado a las suculentas es una de las familias importantes, porque concentra buena parte de las plantas de roseta que se venden en cualquier centro de jardinería. Y trae consigo dos asuntos que conviene tener claros antes de comprar: la regulación CITES que afecta al género Aloe y el riego de invierno, que es lo que mata a estas plantas.
Las tres subfamilias y qué contiene cada una
- Asphodeloideae: la parte suculenta y la más cultivada. Aloe, Haworthia, Haworthiopsis, Gasteria, Astroloba, Aloiampelos, Bulbine, Kniphofia y los Asphodelus mediterráneos.
- Hemerocallidoideae: Hemerocallis (el lirio de un día), Phormium (el lino de Nueva Zelanda) y Dianella.
- Xanthorrhoeoideae: el género australiano Xanthorrhoea, sin presencia real en jardinería española.
El centro de diversidad de la familia está en Sudáfrica, en hábitats áridos y de matorral, y eso explica bien el comportamiento de las especies suculentas: crecimiento en la estación fresca y húmeda, parada en el calor extremo, y raíces que no soportan estar mojadas cuando la planta no está creciendo.
Aloe, Haworthia y Gasteria: cómo se distinguen
Los tres géneros forman rosetas carnosas y a primera vista se confunden, pero se separan sin dificultad.
Aloe agrupa desde plantas de diez centímetros hasta árboles de varios metros, como Aloe dichotoma. Las hojas suelen llevar dientes en el margen, y al cortarlas aparece un gel translúcido y, justo bajo la piel, un exudado amarillo (acíbar) que es fuertemente irritante y purgante. La inflorescencia es un racimo alargado de flores tubulares, casi siempre naranja, roja o amarilla, muy visitada por las aves en su área natural.
Haworthia y Haworthiopsis son plantas pequeñas, de roseta compacta, con hojas o bien duras y rugosas con verrugas blancas (el grupo de Haworthiopsis fasciata y attenuata) o bien blandas y traslúcidas en la punta, con las famosas ventanas que dejan pasar la luz al interior de la hoja (Haworthia cooperi, H. retusa). Sus flores son pequeñas, blancas con venas verdes, sobre un tallo fino y largo. Puedes ver más en la ficha del género Haworthia.
Gasteria tiene las hojas dispuestas en dos filas opuestas, al menos de joven, gruesas, con superficie rasposa y a menudo moteada. El nombre viene de la flor, que se ensancha en la base como un pequeño estómago. Es de las suculentas que mejor tolera la sombra, y por eso funciona en interiores donde una echeveria se estiraría. La ficha de Gasteria entra en el detalle.
CITES: por qué importa de dónde viene tu aloe
Todas las especies del género Aloe están incluidas en el Apéndice II de CITES, la convención sobre comercio internacional de especies amenazadas, con la excepción de Aloe vera, que queda fuera por su cultivo masivo. Unas pocas especies especialmente amenazadas están en el Apéndice I, con restricciones aún mayores.
En la práctica esto significa dos cosas. La primera es que el comercio internacional de estas plantas exige documentación, y que un ejemplar sin ella puede ser una planta recolectada del medio natural. La segunda, y más importante para el aficionado: no se recolectan plantas ni semillas de poblaciones silvestres. La presión de los coleccionistas ha vaciado localidades enteras de suculentas sudafricanas en los últimos años. Comprar en vivero, a productores que propagan por semilla o por hijuelo, es la única opción defendible.
Cultivo: el riego de invierno es lo que las mata
Conviene decirlo sin rodeos porque es el error dominante: estas plantas no mueren de sed, mueren de podredumbre de raíz por riego invernal sobre sustrato que retiene agua. Una haworthia aguanta dos meses sin gota en diciembre; no aguanta dos semanas con el cepellón húmedo a doce grados.
El sustrato debe ser mayoritariamente mineral. Una mezcla que funciona es una parte de sustrato universal por dos o tres de arena gruesa lavada, pómice, picón volcánico o arlita machacada. Maceta con agujero de drenaje, y nunca plato con agua estancada.
El calendario de riego en la Península es aproximadamente este: riegos regulares en primavera y otoño, que es cuando de verdad crecen; riego reducido en pleno verano si la planta se detiene por el calor, sobre todo en el interior peninsular con máximas por encima de los treinta y cinco grados; y prácticamente nada de noviembre a febrero. Siempre se riega a fondo y luego se deja secar por completo, nunca a sorbitos.
De luz, casi todas quieren claridad alta pero no sol de mediodía en verano. Los aloes de exterior toleran sol pleno una vez aclimatados. Las haworthias de hoja blanda y las gasterias prefieren sombra luminosa: al sol directo se ponen rojizas y se queman.
De frío, la mayoría resisten hasta cerca de cero grados si están secas, y muy pocas aguantan heladas. En el litoral mediterráneo y en Canarias viven al aire libre todo el año; en Castilla o Aragón necesitan entrar a cubierto en invierno.
Las asfodeláceas de jardín en España
Los gamones (Asphodelus albus, A. aestivus, A. fistulosus) son plantas de la flora ibérica que llenan de varas blancas los pastos y baldíos en marzo y abril. Prosperan en suelos pobres y compactados, incluso en dehesas sobrepastoreadas, porque el ganado no las come. En jardinería naturalista de secano son excelentes: cero riego, cero mantenimiento y una floración notable justo antes de que el paisaje se agoste.
Las kniphofias o tritomas (Kniphofia uvaria y sus híbridos) dan espigas densas de flores tubulares en degradado de rojo a amarillo, de ahí el nombre popular de tritoma. Piden más agua que el resto de la familia y suelo profundo, y funcionan bien en la cornisa cantábrica y en jardines con riego. Florecen en verano.
Las hemerocallis son perennes rizomatosas cuya flor dura un solo día, pero cada mata emite muchas flores a lo largo de semanas. Son de las perennes más resistentes que existen: aguantan sol, calor, suelo calizo y descuido, y se multiplican dividiendo la mata en otoño o a finales de invierno.
El aloe vera (Aloe vera, antes Aloe barbadensis) se cultiva mucho en el sureste peninsular y en Canarias. Como planta de jardín es fácil: sol, suelo drenante, poco riego y protección de heladas. Sobre sus usos, lo prudente es no atribuirle propiedades que no estén respaldadas; y conviene saber que el látex amarillo, distinto del gel interior, es irritante y no debe ingerirse.
Toxicidad para mascotas
Los aloes contienen saponinas y antraquinonas y son tóxicos por ingestión para perros y gatos. Un animal que roa una hoja puede presentar vómitos, diarrea y decaimiento. Si ocurre, se acude al veterinario; aquí no hay remedio casero que valga. Las haworthias y gasterias no tienen esa fama, pero tampoco son plantas para que las mordisqueen.
En resumen
Las asfodeláceas cubren un abanico que va de las rosetas suculentas de colección a las perennes de jardín y a las plantas silvestres de nuestros pastos. En cultivo se resumen en una idea: son plantas de estación fresca adaptadas a la sequía, y su enemigo es el agua estancada en invierno, no la falta de riego.
Al comprar, el género Aloe está en el Apéndice II de CITES salvo Aloe vera, y eso obliga a exigir procedencia de vivero y a descartar por completo la recolección en el medio natural. Con sustrato mineral, maceta con drenaje, riego generoso en primavera y otoño y sequía invernal, son de las plantas más longevas y menos exigentes que puedes tener.