Pedir "una bignonia" en un vivero español puede dar como resultado siete plantas distintas, de cuatro géneros diferentes, con rusticidades que van de -20 °C a 0 °C y con tres sistemas de trepar incompatibles entre sí. El nombre no designa una especie: designa una familia entera, la Bignoniaceae, y de paso un puñado de trompetas de todos los colores que llevan siglos intercambiándose nombres científicos. Ordenar quién es quién resuelve la mayoría de los desengaños con este grupo.

Flores tubulares acampanadas de una bignonia trepadora

Por qué el nombre se ha ido de las manos

El género Bignonia lo estableció Linneo en 1753 dedicándolo al abate Jean-Paul Bignon, bibliotecario de Luis XIV, y en él metió un cajón de sastre de trepadoras americanas de flor tubular. Durante el siglo XIX y el XX, a medida que se estudiaron los frutos, las semillas y las estructuras de trepado, ese cajón se fue desmontando en géneros separados: Campsis, Tecoma, Pandorea, Podranea, Pyrostegia, Distictis, Macfadyena y muchos más. Hoy Bignonia en sentido estricto se reduce prácticamente a una especie norteamericana.

El problema es que el nombre popular no siguió a la taxonomía. En español "bignonia" quedó como etiqueta genérica de cualquier trepadora bignoniácea, y el idioma añadió su propia capa: todas son "trompeta de algo". Trompeta de Virginia, trompeta china, trompeta naranja, trompeta rosa, bignonia blanca, bignonia roja, bignonia de invierno, flor de San Pedro, jazmín de la Guajira, llamarada. Los viveros usan esos nombres, y unos con otros no coinciden.

La familia, por cierto, es grande: unos 80 géneros y 800 especies, de distribución mayoritariamente tropical y subtropical americana, con la flor tubular acampanada de corola gamopétala y cinco lóbulos desiguales, cuatro estambres didínamos y fruto en cápsula alargada con semillas aladas, como rasgos que se repiten en todas. Fuera de las trepadoras, la familia incluye árboles muy conocidos: la jacaranda, la catalpa y el árbol de las salchichas.

Campsis: las trompetas rústicas de raíz adventicia

Campsis radicans (L.) Seem., la trompeta de Virginia o bignonia roja, del sureste de Estados Unidos. Caduca, de hoja compuesta imparipinnada con 7 a 11 foliolos dentados. Flores de 6 a 8 centímetros, tubulares, en tonos naranja a rojo escarlata, en corimbos terminales, de julio a septiembre. Trepa mediante raíces adventicias que salen del tallo y se agarran al soporte, un mecanismo que solo tiene ella dentro de este grupo. Rusticidad excelente: hasta -20 °C, lo que la convierte en la bignonia de la meseta y del interior peninsular.

Campsis grandiflora (Thunb.) K. Schum., la trompeta china. Flores mayores, hasta 9 centímetros, de tubo más corto y boca más abierta, de un naranja albaricoque más suave, con menos foliolos —de 7 a 9— y sin pelos en el envés. Produce muchas menos raíces adventicias que la anterior, de manera que en la práctica necesita atado o soporte. Algo menos rústica, hasta -15 °C, y de floración algo más temprana.

Campsis × tagliabuana, híbrido de las dos, del que procede el cultivar más vendido, 'Madame Galen', de flor salmón anaranjada, floración abundante y vigor intermedio. Suele ser la elección más equilibrada de las tres.

El aviso con Campsis radicans. Es una planta invasora en el jardín, y no por semilla sino por rebrote de raíz. Emite estolones radiculares que recorren metros bajo tierra y sacan chupones en el césped, en el arriate, al otro lado de un camino y en la parcela del vecino. Cortar la mata no sirve: cada fragmento de raíz que quede rebrota. Instalada durante años, erradicarla exige cavar el sistema radicular completo y repasar los rebrotes durante dos o tres temporadas. Las raíces adventicias, además, se meten en la junta de fábrica y bajo las tejas, y el peso de un ejemplar viejo es considerable, así que pide estructura firme. No es planta para un patio pequeño ni para pegarla a un muro con revestimiento delicado; en jardín amplio, sobre pérgola robusta o valla de fondo, es magnífica. Fuera de Europa está catalogada como invasora en varios territorios.

Bignonia capreolata: la única que aún se llama así

Bignonia capreolata L., la trompeta cruzada o crossvine, del sureste de Estados Unidos. Es la especie que conserva el nombre del género. Semiperenne, de hoja compuesta por dos foliolos y un zarcillo terminal ramificado —esa es la clave del epíteto capreolata—, y el zarcillo acaba en pequeños discos adhesivos con forma de garra, de modo que trepa por sí sola sobre superficies rugosas.

Flores de abril a junio, tubulares de 5 centímetros, rojo anaranjado por fuera y amarillas por dentro, en grupos axilares, con un aroma que recuerda al café en algunos ejemplares —el cultivar 'Tangerine Beauty' es el más difundido—. Rústica hasta -18 °C y de hoja que se broncea en invierno. Es la menos conocida de todas y probablemente la más recomendable para clima frío después de Campsis, porque no tiene el problema del rebrote de raíz.

Las bignonias volubles de clima suave: Pandorea y Podranea

Pandorea jasminoides (Lindl.) K. Schum., la bignonia blanca, australiana. Perenne, de hoja compuesta imparipinnada con 5 a 9 foliolos lanceolados de un verde oscuro brillante. Flores acampanadas de 4 a 5 centímetros, blancas o rosa pálido con la garganta granate, en floración larguísima. Voluble: no se agarra sola, se enrosca. Rusticidad limitada, en torno a -3 °C. Tiene artículo propio en esta sección, con su cultivo detallado.

Pandorea pandorana, la wonga-wonga vine, de la misma procedencia, con flores mucho más pequeñas, crema con la garganta veteada de púrpura, y hoja de foliolos más estrechos. Algo más rústica.

Podranea ricasoliana (Tanfani) Sprague, la bignonia rosa o trompeta rosa, sudafricana. Perenne, hoja imparipinnada de 7 a 11 foliolos aserrados, y flores de 6 a 7 centímetros, rosa intenso con nervadura granate marcada por dentro, en grandes panículas terminales, de verano a otoño y en clima suave casi todo el año. Voluble y muy vigorosa, hasta seis metros. Rusticidad de -3 a -4 °C. Es la bignonia clásica de la costa mediterránea y de Canarias, y la que más se confunde con Pandorea: se distinguen por el tamaño y el color de la flor —rosa fuerte con rayas frente a blanca con garganta oscura—, por el borde aserrado de los foliolos de Podranea y por su porte más desmadejado. Podranea brycei, de Zimbabue, es la versión de flor algo mayor y más rojiza.

Pyrostegia: la llamarada de invierno

Pyrostegia venusta (Ker Gawl.) Miers, brasileña, conocida como flor de San Juan, llamarada o bignonia naranja. Perenne, de hoja con dos o tres foliolos y zarcillo terminal trífido, que trepa enroscando el zarcillo. Su rasgo es la floración: masas densísimas de flores tubulares estrechas de 6 centímetros, naranja intenso, con los estambres asomando, que cubren la planta por completo de diciembre a marzo. Ese calendario invertido la hace muy valiosa en el litoral, donde florece en pleno invierno. Muy vigorosa, hasta ocho o diez metros. Rusticidad escasa, unos -2 °C, y solo prospera bien en clima realmente suave: costa mediterránea cálida, sur de Portugal y Canarias.

Tecoma y Tecomaria: las que ni siquiera son trepadoras

Aquí está una de las confusiones más frecuentes, porque los dos nombres se venden en la sección de trepadoras y ninguno de los dos lo es del todo.

Tecoma stans (L.) Juss. ex Kunth, el tronador o sauco amarillo, de América tropical, es un arbusto o arbolito de tres a seis metros, no trepa en absoluto. Flores amarillo intenso acampanadas en racimos terminales, de primavera a otoño, muy usadas en jardinería de Canarias y del sureste. Rusticidad de -3 °C. En algunos territorios insulares se comporta como invasora.

Tecoma capensis (Thunb.) Lindl., antes Tecomaria capensis, la bignonia del Cabo o madreselva del Cabo, sudafricana. Es un arbusto sarmentoso: no tiene zarcillos ni raíces adhesivas ni tallos volubles, pero produce ramas largas y flexibles que, atadas a un soporte, cubren un muro perfectamente. Sin atar, forma un arbusto de dos metros o un seto. Flores tubulares curvadas de 5 centímetros, naranja o rojo anaranjado —hay cultivares amarillos, 'Aurea', y salmón—, en racimos, casi todo el año en clima suave. Perenne, resiste hasta -4 °C, tolera la salinidad y la sequía una vez establecida, y es de lo más agradecido en jardín litoral.

Se completan con Macfadyena unguis-cati, hoy Dolichandra unguis-cati, la uña de gato, de flor amarilla y zarcillo terminado en tres garfios curvos como una garra, que trepa por muro liso con eficacia notable y está considerada invasora seria en Australia, Sudáfrica y varios países americanos; y Distictis buccinatoria, mexicana, de flor roja carmín, más rara en el comercio español.

Cómo trepa cada una, y por qué importa

Resumido, porque de aquí sale la decisión de qué soporte montar antes de plantar:

Por raíces adventicias, sin necesidad de estructura, sobre muro rugoso: Campsis radicans. Con reservas Campsis grandiflora, que las produce escasamente.

Por zarcillo con garfios o discos, también autónomas sobre superficies con agarre: Bignonia capreolata y Dolichandra unguis-cati.

Por zarcillo simple enrollador, que necesita alambre, malla o barrote fino: Pyrostegia venusta.

Volubles, que enroscan el propio tallo y piden soporte vertical delgado o retícula: Pandorea jasminoides, Pandorea pandorana, Podranea ricasoliana.

Sarmentosas sin mecanismo, que hay que atar sin excepción: Tecoma capensis.

No trepadoras: Tecoma stans.

Rusticidad comparada: el mapa español

Ordenadas de más a menos resistente al frío:

Campsis radicans, hasta -20 °C. Bignonia capreolata, hasta -18 °C. Campsis grandiflora y C. × tagliabuana, hasta -15 °C. Pandorea pandorana, en torno a -5 °C. Podranea ricasoliana y Tecoma capensis, de -3 a -4 °C. Pandorea jasminoides y Tecoma stans, unos -3 °C. Pyrostegia venusta, apenas -2 °C.

Traducido al territorio: en la meseta, en el valle del Ebro y en zonas de interior con heladas fuertes, la lista real se reduce a Campsis y Bignonia capreolata. En el litoral mediterráneo, en el valle del Guadalquivir, en el suroeste y en Canarias se abre el catálogo entero. En la cornisa cantábrica y en Galicia, con inviernos suaves pero veranos frescos y húmedos, funcionan las de rusticidad media, aunque las perennes de flor tropical florecen menos por falta de calor estival.

Todas comparten, eso sí, dos exigencias: sol directo abundante, porque a la sombra crecen pero no florecen, y suelo bien drenado, ya que ninguna soporta el encharcamiento invernal. Y todas florecen sobre madera del año, de modo que la poda de formación y aclareo va a finales de invierno, antes de la brotación, salvo Pyrostegia, que se poda al terminar su floración en primavera.

En resumen

Bignonia no es una planta sino una familia, y el nombre cubre al menos siete trepadoras de géneros distintos. Campsis radicans y C. grandiflora son las rústicas, caducas y de flor naranja, la primera autoadherente por raíces adventicias y con una tendencia seria a rebrotar de raíz por todo el jardín. Bignonia capreolata es la única que conserva el nombre del género y trepa por zarcillo con garfios. Pandorea jasminoides, Pandorea pandorana y Podranea ricasoliana son perennes volubles de clima suave, que exigen soporte. Pyrostegia venusta florece en pleno invierno y solo en litoral cálido. Y Tecoma stans y Tecoma capensis no son trepadoras: la primera es un arbolito y la segunda un arbusto sarmentoso que hay que atar.


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