Hay una prueba rápida para identificarla: mirar dentro de la flor. Si la campana blanca o rosa pálido esconde una garganta de un granate profundo, bien delimitada, es Pandorea jasminoides. Esa mancha interior —que en botánica se interpreta como guía de néctar para los polinizadores— es el rasgo que la separa de las demás bignonias volubles y la que le ha dado el nombre comercial de bignonia blanca en los viveros españoles.

Flores blancas acampanadas de Pandorea jasminoides con la garganta granate

Retrato de la especie

Pandorea jasminoides (Lindl.) K. Schum. es una bignoniácea originaria de la costa este de Australia, del bosque húmedo subtropical de Queensland y Nueva Gales del Sur, donde asciende por los árboles del borde de selva. El nombre del género procede de Pandora, y el epíteto responde a un parecido superficial con el jazmín que solo alcanza a la flor blanca y al hábito trepador, porque de la familia del jazmín no tiene nada.

Porte. Trepadora leñosa perennifolia, de cuatro a seis metros, de crecimiento moderado a rápido pero nunca desmandado. Tallos delgados, flexibles, glabros, que se lignifican con los años en la base.

Hoja. Opuesta, compuesta imparipinnada, con 5 a 9 foliolos ovado-lanceolados de 3 a 5 centímetros, enteros, de un verde oscuro lustroso y consistencia algo coriácea. El follaje es denso y limpio durante todo el año, y ese es la mitad de su valor ornamental: sirve de pantalla incluso fuera de floración. El cultivar 'Variegata' lleva los foliolos con margen crema y es notablemente menos vigoroso.

Flor. Corola acampanada de 4 a 5 centímetros de largo y unos 4 de boca, con cinco lóbulos redondeados y extendidos, blanca o rosa pálido, con la garganta granate o vinosa. Se agrupa en panículas terminales laxas de pocas flores. Sin perfume apreciable, o con un aroma muy tenue.

Cultivares habituales: 'Alba' o 'Lady Di', de flor enteramente blanca con la garganta apenas insinuada; 'Rosea' o 'Rosea Superba', de corola rosa con garganta granate muy marcada; 'Charisma' y 'Variegata', de follaje jaspeado; y 'Southern Belle', de flor grande.

Fruto. Cápsula alargada, coriácea, de 5 a 8 centímetros, que al secarse se abre en dos valvas y libera semillas planas con ala membranosa. En cultivo cuaja poco.

Floración larguísima, si el clima acompaña

El argumento principal de esta planta es la duración de su floración. En clima suave sin heladas —litoral mediterráneo cálido, costa de Cádiz y Huelva, Canarias— florece desde abril hasta noviembre, con picos en primavera y en otoño y un descanso relativo en el momento más duro del verano, y en Canarias puede tener flor prácticamente todo el año.

La razón es fisiológica: florece sobre los brotes del año, y mientras haya temperatura y agua sigue produciendo brotes nuevos, cada uno con su panícula terminal. No tiene un momento de floración masiva y luego nada, como Wisteria o Campsis; tiene un goteo continuo. Eso implica dos cosas prácticas: que cualquier parón de crecimiento —sequía, frío, falta de nutrientes— corta la floración de inmediato, y que un despunte suave de las guías floridas induce brotes nuevos y prolonga la temporada.

En zonas donde el invierno la hiela parcialmente, la floración se retrasa hasta junio o julio porque la planta gasta la primavera en rehacer madera, y el resultado es bastante más pobre.

Rusticidad: lo que decide dónde se planta

Este es el factor limitante, por delante de cualquier otro. Pandorea jasminoides resiste bien hasta unos 0 °C. Entre 0 y -3 °C sufre daño foliar y quemado de brotes tiernos. Por debajo de -3 o -4 °C se pierde la parte aérea; si el pie está bien mulchado y la helada ha sido corta, puede rebrotar de la base en primavera, pero con -6 °C o con heladas repetidas la planta muere.

Sobre el mapa español eso significa:

Plena garantía al aire libre: Canarias, litoral de Málaga, Granada, Almería, Murcia, Alicante y sur de Valencia, costa de Huelva y Cádiz, y enclaves resguardados de la costa catalana y balear.

Posible con protección: resto del litoral mediterráneo, valle del Guadalquivir, litoral atlántico portugués y gallego. En estas zonas conviene plantarla contra un muro orientado al sur o sureste, que acumula calor durante el día y lo devuelve de noche, cubrir la base con un buen acolchado en invierno y tener a mano un velo de invernaje para las noches críticas. La cornisa cantábrica y Galicia añaden el problema del verano fresco, que reduce la floración.

Solo en maceta e invernadero frío: meseta, Ebro, interior de Cataluña y Aragón, y en general cualquier zona con heladas habituales por debajo de -4 °C. En maceta grande, con soporte propio, funciona bien y se refugia en invierno en un porche cerrado o un invernadero a más de 5 °C, reduciendo el riego.

El resto de exigencias son moderadas: sol pleno o media sombra —a pleno sol florece más, pero en el sureste agradece sombra en las horas centrales del verano—, protección del viento fuerte y del aire salino directo, suelo fértil, fresco y sobre todo bien drenado, ligeramente ácido a neutro, ya que en suelo muy calizo tiende a la clorosis férrica. Riego regular en verano sin encharcar, espaciado en invierno, y abono de floración cada tres o cuatro semanas durante la temporada de crecimiento.

El soporte: es voluble, y eso cambia el montaje

Pandorea jasminoides trepa enroscando el propio tallo alrededor de un apoyo. No tiene zarcillos, ni discos adhesivos, ni raíces adventicias. Contra un paramento liso no sube, y colocada sin estructura se queda amontonada en el suelo o tumbada sobre lo que tenga cerca.

Lo que necesita, en concreto: elementos verticales delgados, de dos a cuatro centímetros de diámetro como máximo, porque el tallo joven no puede rodear un pilar grueso. Sirven alambre galvanizado o cable de acero tensado en vertical cada veinte o treinta centímetros, malla de retícula amplia, celosía de listón fino, caña, tubo estrecho o el propio entramado de una pérgola. Sobre un pilar ancho hay que fijar antes un alambre o un listón.

Detalles que marcan la diferencia. En muro, separar el soporte del paramento unos cinco centímetros con distanciadores: la planta necesita rodear el elemento y ventilar por detrás. Durante el primer y el segundo año conviene guiar y atar a mano las guías principales, repartiéndolas en abanico, porque abandonada a su aire enrosca todos los tallos entre sí y forma una soga que deja el resto del soporte vacío. Y como el sentido de giro está fijado genéticamente, hay que enroscar los tallos jóvenes en el sentido que ellos toman: forzarlos al contrario los suelta o los parte. Consideraciones generales sobre montaje hay en el artículo de consejos a la hora de colocar enredaderas.

Es una planta muy adecuada para pérgola y arco, donde el follaje perenne mantiene la sombra en invierno, y para barandilla de terraza, por su tamaño contenido y su falta de agresividad.

Poda tras la floración

Como florece en madera del año, la poda fuerte se hace al terminar la floración, en otoño en clima muy suave o a finales de invierno donde haya riesgo de helada —en ese caso mejor esperar a que pase el frío, porque la madera vieja protege a la planta durante el invierno—. Podar en primavera avanzada, con la brotación en marcha, cuesta la floración de la temporada.

El trabajo consiste en tres cosas. Primero, aclarar: eliminar tallos secos, débiles, cruzados y los que enroscan entre sí formando marañas, hasta dejar cuatro o cinco guías principales bien repartidas. Segundo, acortar los brotes laterales que han florecido a dos o tres yemas de su base, que es de donde saldrán las ramas floríferas nuevas. Tercero, cada cuatro o cinco años, rejuvenecer suprimiendo una de las guías viejas desde la base para forzar un brote de reemplazo: sin esto la planta se despuebla por abajo y concentra el follaje en la parte alta, que es su defecto más frecuente.

Durante la temporada, un despunte ligero de las guías que han florecido induce brotación nueva y alarga la floración, como se decía antes. Y conviene retirar los rebrotes de la base que no interesen.

No confundirla con Podranea ricasoliana

Es la confusión más habitual en vivero y en jardín, y tiene consecuencias de tamaño. Podranea ricasoliana, la bignonia rosa sudafricana, se vende a menudo con la etiqueta de bignonia sin más y a veces directamente como Pandorea, nombre con el que estuvo clasificada en el pasado —de ahí el anagrama del género actual—.

Las diferencias, en orden de utilidad:

La flor. Pandorea: 4-5 centímetros, blanca o rosa muy pálido, con la garganta granate nítida y sin rayas en los lóbulos. Podranea: 6-7 centímetros, rosa intenso o malva, con nervadura granate que se prolonga en rayas visibles sobre los lóbulos, y garganta más clara. La flor de Podranea es claramente mayor y de color más saturado.

El foliolo. Pandorea lo tiene de borde entero, lustroso y algo coriáceo. Podranea lo tiene de borde aserrado, mate y de textura más blanda. Este carácter funciona incluso sin flores.

La inflorescencia. Panículas laxas de pocas flores en Pandorea; racimos terminales grandes y densos, de veinte o más flores a la vez, en Podranea.

El porte. Pandorea alcanza cuatro a seis metros y se mantiene compacta. Podranea llega a seis u ocho, con ramas largas y desgarbadas que caen por su peso, y suele necesitar más poda y más atado.

La época. Podranea concentra su floración de finales de verano a otoño; Pandorea la reparte de primavera a otoño.

También se cruza con Pandorea pandorana, la wonga-wonga australiana, que tiene flores mucho menores, de un centímetro y medio, color crema con la garganta veteada de púrpura, y foliolos más estrechos y numerosos. Y con Tecoma capensis, la bignonia del Cabo, que se distingue de un vistazo por su flor tubular curva y naranja. El panorama completo de la familia está en el artículo sobre las bignonias y el coro de trompetas.

Multiplicación y problemas

Se multiplica sin dificultad por esqueje semileñoso de 10 a 15 centímetros tomado en verano, deshojado por la mitad inferior, con hormona de enraizamiento y en mezcla de turba y perlita bajo plástico, a 20-24 °C; enraíza en cuatro o seis semanas. También por acodo de rama baja, que es aún más seguro. Por semilla germina bien pero los cultivares no se conservan.

De plagas, las de siempre en trepadoras de clima cálido: pulgón en los brotes tiernos de primavera, araña roja en verano seco y caluroso, mosca blanca en el envés y cochinilla en tallos viejos y axilas. Nada específico ni especialmente virulento; hay tratamiento y detalle en el artículo sobre plagas en las plantas trepadoras. Como problemas no parasitarios, la clorosis férrica en suelo calizo, que se corrige con quelato de hierro, y la caída de hoja tras un golpe de frío, que suele recuperarse si la madera no se ha helado.

En resumen

Pandorea jasminoides es una trepadora australiana perennifolia, voluble, de cuatro a seis metros, con follaje lustroso todo el año y flores acampanadas blancas o rosa pálido de garganta granate que se suceden de primavera a otoño porque nacen sobre los brotes del año. Su límite es el frío: aguanta hasta unos 0 °C y se pierde por debajo de -3 °C, lo que la reduce al litoral mediterráneo cálido, el suroeste y Canarias, o a maceta con refugio invernal. Al enroscar el tallo y no tener zarcillos ni ventosas, exige un soporte de elementos delgados y guiado a mano los primeros años. Se poda al acabar la floración, aclarando y acortando lo florecido. Y se distingue de Podranea ricasoliana por la flor menor y blanca con garganta oscura y por el foliolo de borde entero frente al aserrado de aquella.


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