Los bulbos que florecen en primavera se plantan en otoño, entre septiembre y noviembre según la zona, y la razón no es una costumbre sino una necesidad fisiológica: necesitan un periodo de frío en el suelo para enraizar y para que el tallo floral se desarrolle correctamente. Plantados tarde, en pleno invierno, salen con el tallo corto y la flor apretada entre las hojas.
La regla de profundidad que sirve para casi todos es enterrarlos a dos o tres veces su propia altura, medida desde la punta del bulbo, y separarlos entre sí unas dos o tres veces su anchura. Un tulipán de 5 centímetros va a unos 12 o 15 de profundidad; un Crocus de 2, a unos 6. En suelos muy arcillosos conviene quedarse en la parte baja del rango; en suelos arenosos y en zonas de heladas fuertes, en la alta.
Tulipanes en flor en primavera. Si quieres disfrutarlos en tu jardín debes plantar los bulbos entre septiembre y noviembre.
Foto: Rok1966
Cuándo plantar en España
El calendario de los catálogos suele venir de países más fríos y aquí se adelanta demasiado. Lo que marca el momento es la temperatura del suelo: se planta cuando ha bajado, no mientras sigue caliente, porque un bulbo enterrado en tierra a 25 grados tiende a pudrirse antes que a enraizar.
- Norte peninsular y zonas de montaña: de finales de septiembre a finales de octubre.
- Interior y ambas mesetas: octubre y primera mitad de noviembre.
- Litoral mediterráneo, valle del Guadalquivir y sur: de noviembre a principios de diciembre. Aquí adelantarse es el error habitual.
- Canarias: el frío invernal es insuficiente para tulipanes y jacintos sin tratamiento previo; funcionan mucho mejor las bulbosas de origen sudafricano y mediterráneo.
Los tulipanes son los últimos de la lista: se plantan cuando ya ha refrescado de verdad, y en zonas cálidas se dejan para lo más tarde posible dentro de la ventana.
Qué plantar según el clima
No todas se comportan igual en el verano mediterráneo, y esto explica por qué a mucha gente le funcionan los narcisos y le fallan los tulipanes.
Fiables casi en cualquier sitio: narcisos (Narcissus), en enorme variedad y con la ventaja de que naturalizan y vuelven cada año sin hacer nada; Muscari; Crocus; Scilla; Ipheion; Allium ornamentales, que además florecen tarde y prolongan la temporada.
Especialmente adaptadas a clima mediterráneo: Ixia, Sparaxis, Freesia, Ranunculus asiaticus (la francesilla) y Anemone coronaria. Las dos últimas se plantan como garras o tubérculos secos y agradecen unas horas de remojo antes de enterrarlas, con la punta de las uñas hacia abajo en el caso del ranúnculo.
Con reservas: los tulipanes. Necesitan entre doce y dieciséis semanas de frío por debajo de unos 9 grados. En el interior peninsular lo consiguen en el suelo; en el litoral cálido, no, y hay que comprar bulbos ya tratados en frío o dejarlos ocho semanas en la parte baja de la nevera antes de plantar, en una bolsa de papel y lejos de la fruta, porque el etileno que desprende malogra la yema floral. Aun así, en clima suave la mayoría de los tulipanes de jardín funcionan como plantas de una sola temporada: florecen bien el primer año, mediocremente el segundo y desaparecen. Las excepciones que sí naturalizan aquí son las especies botánicas, como Tulipa clusiana, T. saxatilis o T. sylvestris.
Los jacintos (Hyacinthus orientalis) están en un punto intermedio: dan una primera floración espectacular y en los años siguientes producen espigas más sueltas y menos densas, lo cual a mucha gente le gusta más.
Suelo, drenaje y exposición
Lo único que mata bulbos de forma sistemática es el agua estancada. Necesitan un suelo suelto y drenado; si el tuyo es arcilloso y se compacta, mejora la zona de plantación con arena gruesa o gravilla y materia orgánica bien descompuesta, o planta en montículo elevado. En maceta, sustrato con perlita o arena y agujeros de drenaje que funcionen de verdad, con un contenedor de al menos 25 o 30 centímetros de profundidad.
El suelo calizo, tan común en el este y el sur peninsulares, no es problema para la mayoría de estas bulbosas, que provienen precisamente de ambientes mediterráneos y de Asia Menor. Sí lo es la falta de drenaje.
En cuanto a luz, a pleno sol o a media sombra. Los Crocus, los Galanthus, los Muscari y muchos narcisos pequeños se comportan muy bien bajo la copa de árboles de hoja caduca, porque florecen y completan su ciclo antes de que el árbol foliara del todo.
La plantación
- Limpia la zona de hierbas y mulle la tierra a más profundidad de la que vayas a enterrar el bulbo, para que la raíz baje sin resistencia.
- Reparte los bulbos sobre la superficie antes de cavar y mira el resultado. En macizo quedan mejor los grupos irregulares de números impares que las filas.
- Haz los hoyos con plantador de bulbos o palita, a la profundidad calculada.
- Si el suelo es pesado, un puñado de arena gruesa en el fondo del hoyo evita que el bulbo quede asentado sobre barro.
- Coloca el bulbo con la punta hacia arriba y la base plana con las raíces secas hacia abajo. Si no distingues la orientación, como pasa con anémonas y algunos Ranunculus, plántalo de lado: la planta se orienta sola.
- Rellena, aprieta ligeramente y riega una vez a fondo para asentar la tierra y arrancar el enraizamiento.
- Acolcha con corteza de pino, paja u hojarasca. Amortigua las heladas, conserva la humedad y frena las hierbas.
Sobre el abonado, el bulbo ya trae dentro las reservas de esa primera floración y no hace falta añadir nada al plantar. Lo que sí ayuda, si quieres que vuelvan al año siguiente, es un abono rico en potasio y bajo en nitrógeno aplicado cuando aparecen los brotes y de nuevo justo después de la floración, que es cuando el bulbo está recargando reservas.
Riego y qué hacer después de la flor
En pleno suelo, si el otoño y el invierno traen lluvia, apenas hay que regar. En maceta sí, porque el sustrato se seca aunque llueva poco y el volumen es limitado: mantén húmedo pero nunca encharcado, y ten presente que en el litoral mediterráneo puede pasar un otoño entero sin una gota.
La parte que decide si tendrás flores el año siguiente ocurre después de la floración. No cortes las hojas mientras estén verdes. Es el periodo en que el bulbo fabrica y almacena las reservas para la temporada siguiente, y segar el follaje o hacer nudos con él, como se ha recomendado durante años, reduce esa recarga. Sí conviene cortar la flor marchita para que no gaste energía en producir semilla, dejando el tallo con las hojas. Espera a que el follaje amarillee y se seque por completo, en torno a seis semanas después de la flor, y entonces ya puedes retirarlo.
Si quieres desenterrar y guardar, ese es el momento: se sacan, se limpian de tierra sin lavarlos, se dejan secar a la sombra unos días y se almacenan en cajas o mallas, en un sitio seco, oscuro y ventilado, hasta la siguiente plantación. Es lo que suele hacerse con tulipanes y jacintos en zonas de veranos húmedos. Los narcisos, Muscari, Allium y Crocus es mejor dejarlos donde están y no molestarlos: naturalizan y cada año son más.
Precauciones
Casi todos estos bulbos son tóxicos por ingestión y conviene saberlo si hay niños o animales en casa. Los de narciso contienen licorina y son los que más incidentes causan, en parte porque se parecen a una cebolla. Los de jacinto y los de tulipán irritan además la piel: manipular muchos bulbos de jacinto sin guantes provoca picor y enrojecimiento por los cristales de oxalato que contienen. Y el Colchicum autumnale, que a veces se vende junto a las bulbosas, es sumamente tóxico en todas sus partes. Usa guantes, lávate las manos al terminar, no guardes los bulbos donde estén al alcance y ante cualquier ingestión acude al médico o al veterinario.
Un apunte de compra: todas las especies del género Galanthus figuran en el Apéndice II del convenio CITES, de modo que su comercio internacional está regulado. Adquiere siempre bulbos de cultivo con su documentación, nunca material recolectado en el campo.
En resumen
Planta entre septiembre y diciembre según la zona, esperando a que el suelo haya refrescado, y entierra cada bulbo a dos o tres veces su altura con la punta hacia arriba, en tierra suelta y bien drenada. En clima mediterráneo apuesta por narcisos, Muscari, Crocus, Allium, Ixia, Freesia, anémonas y francesillas, que vuelven año tras año, y trata los tulipanes de jardín como flor de una temporada salvo que compres bulbos pretratados en frío o los pases ocho semanas en la nevera.
Después de la floración, corta solo la flor marchita y deja el follaje intacto hasta que se seque solo: ahí es donde el bulbo recarga las reservas del año siguiente. Y maneja los bulbos con guantes, porque son tóxicos por ingestión y varios, como los de jacinto y tulipán, irritan la piel.