Plantar una suculenta bien tiene poca ciencia y tres decisiones que importan: el recipiente, la mezcla y cómo colocas la raíz. Si las tres están en su sitio, la planta aguanta después errores de riego que de otro modo la matarían. Si fallan, no hay riego perfecto que la salve.

En corto: maceta con agujero de drenaje y solo un poco más ancha que el cepellón, mezcla con al menos la mitad de material mineral, raíces limpias de turba de vivero, se planta en sustrato seco o apenas húmedo, no se entierra el cuello y el primer riego se retrasa unos días. Lo mismo vale para una maceta individual, para un cuenco con varias plantas y para el suelo del jardín, cambiando solo la escala.

Suculentas plantadas en maceta con sustrato drenante

La maceta

El agujero de drenaje no es negociable. Sin él, el agua sobrante se queda en el fondo y las raíces de abajo se pudren, y da igual cuánta grava pongas debajo, porque esa capa no drena nada, solo eleva la zona encharcada. Si el recipiente que te gusta no tiene salida, o lo taladras con broca de vidrio y cerámica, o lo usas como cubremaceta y dejas la planta dentro en un tiesto de plástico agujereado.

El tamaño va justo. Una suculenta en una maceta muy grande tiene alrededor un volumen de sustrato que ninguna raíz ocupa y que por tanto tarda muchísimo en secarse. Dos o tres centímetros de holgura alrededor del cepellón es suficiente. Esto es lo contrario de lo que la gente hace con otras plantas de interior.

Entre barro y plástico, la elección depende de dónde va a estar. El barro sin esmaltar transpira por la pared y seca el cepellón mucho antes: es lo ideal en terraza, en exterior, en clima húmedo y para quien tiende a regar de más. El plástico conserva la humedad, pesa poco y va bien en interior seco, en clima muy caluroso donde el barro se seca en un día, y para quien se olvida de regar. El barro esmaltado se comporta como el plástico, aunque parezca cerámica.

Suculenta en maceta ajustada al tamaño de su cepellón

La mezcla

El sustrato universal de saco, solo, no sirve. Está formulado con turba para retener agua, que es justo lo que no quieres, y al secarse se compacta y deja de mojarse por igual. Una mezcla que funciona en casa es aproximadamente mitad y mitad de material orgánico y material mineral, y tirando a más mineral cuanto más húmedo sea tu clima o más tiendas a regar.

  • Parte orgánica: sustrato universal de calidad, o sustrato específico de cactus y suculentas. Aporta algo de nutrientes y algo de retención.
  • Parte mineral: puzolana o picón, arena de sílice de grano grueso, arlita machacada, pómice o akadama. En España la puzolana se encuentra con facilidad y es barata.
  • Lo que no vale: arena fina de playa o de obra, que sella los poros en vez de abrirlos, y el barro de jardín tal cual.

Tampoco hace falta obsesionarse con el pH. Con una mezcla suelta y un riego razonable, la mayoría de las suculentas de maceta van bien en un sustrato ligeramente ácido o neutro.

Mezcla de sustrato drenante preparada para plantar suculentas

Plantar paso a paso

Trabaja con el cepellón seco. Es más limpio y, sobre todo, la raíz se libera del sustrato viejo sin romperse. Si acabas de regar, espera unos días.

Saca la planta apretando la maceta de plástico por los lados o pasando un cuchillo fino por el borde si es de barro. Deshaz el cepellón con los dedos y retira toda la turba de vivero que puedas: es el paso que más se salta y el que más diferencia hace. Aprovecha para mirar las raíces. Las sanas son firmes y claras; las podridas están oscuras, blandas y huelen. Lo podrido se corta hasta llegar a tejido sano, con tijera limpia, y se deja secar el corte unas horas antes de plantar.

Pon un par de dedos de mezcla en el fondo, apoya la planta y comprueba la altura antes de rellenar. El cuello, que es donde el tallo se encuentra con la raíz, tiene que quedar al nivel de la superficie, nunca enterrado: una roseta con las hojas bajas tocando el sustrato húmedo se pudre por ahí. Rellena alrededor y da unos golpecitos a la maceta para que el sustrato se asiente, sin apretar con los dedos.

Si quieres, cubre la superficie con una capa fina de grava o puzolana. Es más que decoración: separa las hojas bajas del sustrato mojado, reduce la evaporación superficial y evita que el riego salpique tierra sobre las hojas. Que sea grava suelta, no la costra encolada que traen algunas macetas de regalo.

Y no riegues todavía. Entre tres y siete días de espera dan tiempo a que cicatricen las raicillas rotas. Después, riego a fondo hasta que salga agua por el agujero.

Las composiciones en cuenco

Los arreglos con varias suculentas apretadas en un cuenco quedan preciosos y suelen durar poco, por dos motivos que se pueden evitar.

El primero es que muchos se hacen en recipientes sin drenaje. Si vas a hacer uno, elige un cuenco con agujeros, aunque sea menos bonito.

El segundo es que se mezclan especies con necesidades distintas. Una Haworthia de sombra junto a una Echeveria de pleno sol y un cactus de desierto no pueden recibir el mismo trato, así que alguna de las tres va a estar mal siempre. Agrupa plantas de porte y exigencias parecidas: rosetas de Echeveria, Graptopetalum y Sedum por un lado; haworthias y gasterias por otro.

Para montarlo, llena el cuenco de mezcla hasta unos tres cuartos, coloca primero la planta más alta como punto focal, sigue con las de borde que caen hacia fuera y rellena los huecos con las pequeñas. Después completa con sustrato y remata con grava. Ten en cuenta que las plantas crecen: un arreglo muy apretado se queda sin espacio en una o dos temporadas y habrá que deshacerlo.

Composición de varias suculentas plantadas juntas en un cuenco

Plantar directamente en el suelo

En jardín el enemigo no es el frío seco, es el agua parada en invierno. Un suelo arcilloso que se queda empapado de noviembre a marzo mata más suculentas que las heladas, y en la cornisa cantábrica y en Galicia ese es el factor limitante.

La solución es plantar en alto y drenar. Levanta un montículo o un bancal elevado, mezcla el suelo existente con abundante grava o picón hasta una buena profundidad, y aprovecha las pendientes naturales, los muretes y las zonas al pie de una pared bajo alero, donde el agua no se acumula. Una capa de grava en superficie termina de mantener el cuello seco.

Elige especies acordes con tu invierno. Los Sempervivum y varios Sedum rústicos aguantan bien el frío peninsular; las echeverias, los aeonios, los áloes y las crásulas no pasan de cero grados sin daños y, salvo en el litoral mediterráneo y en Canarias, van en maceta para poder resguardarlos. Deja espacio entre plantas para que se extiendan y para que corra el aire entre ellas.

Suculentas plantadas en el suelo de un jardín

Cuándo toca trasplantar

Una suculenta de maceta se cambia cada dos o tres años, o antes si se dan estas señales: raíces saliendo por el agujero de abajo o asomando en superficie, la planta desproporcionada respecto al tiesto, el agua que atraviesa el cepellón sin mojarlo porque el sustrato está agotado y compactado, o una raíz enferma que hay que sanear.

La época depende del ciclo de la especie. Las de crecimiento estival, como echeverias, sedums y crásulas, se trasplantan en primavera. Las de crecimiento invernal, como los aeonios y las haworthias, en otoño. Nunca en pleno agosto ni con la planta en flor. La planta recién comprada es la excepción: se cambia en cuanto se recupera del viaje, sea la época que sea, porque la turba de vivero es un problema mayor que el calendario.

Después del trasplante, unos días sin regar, unas semanas sin abonar y sombra luminosa antes de devolverla a su sitio habitual. Si la tenías a pleno sol, vuelve a acostumbrarla poco a poco.

En resumen

Plantar suculentas es elegir bien el envase y la mezcla, quitar la turba de vivero, dejar el cuello al aire y esperar unos días antes del primer riego. Maceta con agujero y ajustada de tamaño, mitad de mineral en el sustrato, barro en exterior húmedo y plástico en interior seco.

En el jardín cambia la escala pero no el principio: todo consiste en que el agua se vaya deprisa. Bancal elevado, mucha grava mezclada y especies elegidas según cómo sea tu invierno, que en España no es el mismo en Almería que en Lugo o en Burgos.


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