Hay especies que interesan por sí mismas y otras que interesan porque explican a sus vecinas. Tricholoma atrosquamosum pertenece al segundo grupo: en la cocina no aporta gran cosa, pero en el campo es una pieza que ayuda a ordenar el conjunto de tricolomas de sombrero gris, que es donde se producen los tropiezos con el tricoloma tigrado. Su marca personal es doble y bastante nítida: escamillas negras de contorno definido sobre el sombrero y un olor a pimienta molida que se percibe al frotar la carne.

Aviso antes de entrar en materia

Lo que viene es descripción, no permiso. Los caracteres de una seta no forman una lista que, completada, autorice a comerla: sirven para saber qué se tiene entre manos y para poder preguntar con criterio. Quien decide es un micólogo o una sociedad micológica, con la seta completa sobre la mesa y con el pie entero, arrancado con su base y no cortado a ras de suelo. Si esa revisión no se ha hecho, la recolección no pasa de ser material de estudio.

Sombrero de Tricholoma atrosquamosum cubierto de escamillas oscuras

Identidad

Tricholoma atrosquamosum (Chevall.) Sacc. se conoce en castellano como tricoloma de escamas negras o tricoloma pimentero. El nombre específico es transparente: atro-, negro, y squamosum, escamoso. Se sitúa en la sección Atrosquamosa, junto a Tricholoma orirubens y Tricholoma squarrulosum, un pequeño bloque de especies de sombrero gris escamoso que algunos autores han tratado como variedades unas de otras. La delimitación entre ellas ha ido cambiando con los estudios moleculares, y no está cerrada.

Caracteres

Sombrero. De 4 a 10 centímetros, convexo y luego extendido, a menudo con un mamelón bajo. Sobre fondo gris claro o gris pardo se disponen escamillas de color gris oscuro a negro, pequeñas, de contorno bien delimitado y algo levantadas, más densas y apretadas en el disco central y más dispersas hacia el margen. No son fibrillas tumbadas ni manchas difusas: se ven como puntos oscuros individuales sobre el fondo.

Láminas. Blanquecinas o grisáceas, escotadas, bastante anchas y algo espaciadas. El filo suele presentar puntuaciones o manchitas pardo-negruzcas, sobre todo con la edad, un detalle que conviene mirar con lupa porque también aparece en especies próximas.

Pie. De 4 a 9 centímetros por 1 a 2 de grosor, cilíndrico, blanquecino a gris, cubierto de fibrillas y a veces de pequeñas escamas oscuras en el ápice. En algunos ejemplares la base tira a rosado. Sin anillo.

Carne y olor. Carne blanca, grisácea bajo la cutícula, de consistencia media. El olor es lo determinante: fuerte, especiado, a pimienta recién molida, y se acentúa al cortar o al frotar. El sabor es suave o ligeramente picante. La esporada es blanca y las esporas miden alrededor de 6-8 por 4-5 micras.

Dónde y cuándo

Es micorrícica y bastante ligada a suelos básicos. En la Península aparece bajo coníferas —pinos de montaña y abetos— y también en bosques mixtos con hayas, robles o encinas, sobre sustratos calizos o margosos. Su época va de septiembre a diciembre, con el máximo en octubre y noviembre, y suele salir en grupos pequeños o en ejemplares aislados, no en las mangadas de la negrilla.

El rompecabezas gris y cómo se arma

Todos los tricolomas de este bloque tienen sombrero gris, láminas claras escotadas y esporada blanca. Si uno se queda en eso, son indistinguibles. Lo que los separa son cuatro ejes que conviene mirar siempre en el mismo orden.

Primero, la textura de la cutícula. Fibrillas radiales innatas, pegadas y como pintadas en la piel, en Tricholoma portentosum y Tricholoma virgatum; fibrillas que se disgregan en escamillas finas en Tricholoma terreum; escamillas negras despegadas y de borde neto en atrosquamosum; escamas anchas, planas y de disposición concéntrica en Tricholoma pardinum.

Segundo, el olor. Prácticamente nulo en la negrilla, harinoso en la capuchina y también en el tigrado, a pimienta en atrosquamosum, a jabón en Tricholoma saponaceum. El olor discrimina bastante, pero no todo: hay dos especies harinosas y una de ellas es la tóxica.

Tercero, el sabor, que solo comprueba quien sabe lo que hace, masticando una porción mínima y escupiéndola después sin tragar nada. Acre e insoportable en virgatum y en Tricholoma sciodes, suave en el resto.

Y cuarto, los cambios de color: amarilleo de las láminas en Tricholoma scalpturatum, tonos rosados en el filo y verdosos en la base del pie en Tricholoma orirubens, enrojecimiento leve en la base del pie en saponaceum.

Detalle de las características del Tricholoma atrosquamosum

La confusión que importa de verdad

Tricholoma pardinum, el tigrado. Comparte con atrosquamosum el sombrero gris escamoso y el gusto por los bosques calizos de montaña, y es responsable de gastroenteritis graves: vómitos y diarreas abundantes que empiezan entre una y tres horas después de la ingesta, duran días y han motivado ingresos por deshidratación. Se separa por el porte, mucho mayor, con sombreros de 10 a 20 centímetros y pie grueso; por sus escamas, anchas, aplanadas y agrupadas en anillos concéntricos en lugar de puntos oscuros dispersos; y por el olor, harinoso y nunca pimentado. Este último es el rasgo más útil, y aun así ningún rasgo aislado cierra una determinación. El artículo dedicado al tigrado en esta sección desarrolla su cuadro tóxico.

Tricholoma squarrulosum. Tan próxima que hay autores que la consideran una variedad de atrosquamosum. Lleva las escamas oscuras no solo en el sombrero, sino repartidas por todo el pie hasta la base, y huele igualmente a pimienta.

Tricholoma orirubens. Escamosa y gris también, pero con el filo de las láminas teñido de rosa y con manchas verdeazuladas en la base del pie; su carne enrojece al envejecer.

Tricholoma terreum. La negrilla, más pequeña, de carne frágil, con fibrillas en vez de escamillas netas y sin olor apreciable.

Valor en la mesa

Las obras de referencia la clasifican como comestible mediocre, y algunas la desaconsejan directamente. El olor a pimienta se atenúa con la cocción, pero deja un fondo especiado que no combina bien, la carne no es abundante y la especie no sale en cantidad. Recogerla no compensa, y hay un motivo añadido: quien se acostumbra a llevarse tricolomas grises pequeños de la sección escamosa está entrenando el ojo justo en el terreno donde vive el tigrado.

Reglas populares que no funcionan

Ninguna prueba casera distingue una seta tóxica de una comestible. La cuchara de plata reacciona con azufre, no con micotoxinas. Que un ejemplar esté mordisqueado por babosas o roído por ratones no aporta información sobre nosotros. El olor agradable no protege, porque el tigrado huele bien. Pelar la cutícula no retira nada, ya que las toxinas están repartidas por todo el carpóforo. Cocer y desechar el agua tampoco: la mayoría de las moléculas implicadas resisten el calor sin inmutarse. Estas ideas sobreviven porque quienes las aplicaron sobre setas inofensivas no enfermaron, y el resultado se atribuyó al truco.

Sospecha de intoxicación

Urgencias de inmediato, y siempre con muestras de la seta o del plato: restos crudos, sobras, agua de cocción, lo que haya en la basura. Sin material, la identificación se vuelve una conjetura. El Instituto Nacional de Toxicología atiende consultas en el 91 562 04 20 las veinticuatro horas.

Y un dato que conviene conocer aunque no tenga que ver con esta especie: los síndromes por amatoxinas dan la cara entre seis y veinticuatro horas después de comer, no antes. Ese retraso es el que los hace peligrosos, porque cuando aparecen los vómitos el hígado ya está afectado, y porque a las pocas horas llega una fase de mejoría aparente en la que el enfermo cree haber pasado un simple corte de digestión mientras el daño progresa. Todo cuadro digestivo que empieza tarde tras una comida de setas se trata como urgencia.

En resumen

Tricholoma atrosquamosum se reconoce por su sombrero gris de 4 a 10 centímetros salpicado de escamillas negras de contorno neto, sus láminas escotadas con puntuaciones oscuras en el filo, su carne grisácea y su olor intenso a pimienta. Crece de septiembre a diciembre bajo coníferas y frondosas en suelos calizos. Su interés culinario es escaso, pero su valor como referencia es alto: fijar dónde encaja permite ordenar el resto del grupo gris —terreum, portentosum, virgatum, saponaceum, orirubens, squarrulosum— y, sobre todo, situar a Tricholoma pardinum, que es el que causa los problemas. Ese ejercicio se hace con las setas delante y con alguien que sepa determinarlas, nunca con un texto.


Contenidos relacionados