La melena rubia que ondea con cualquier soplo de aire en rotondas, medianas y jardines de grava tiene nombre actual: Nassella tenuissima (Trin.) Barkworth, antes Stipa tenuissima Trin. Y tiene también un problema que conviene poner por delante: en varios países está catalogada como planta invasora y su venta está prohibida, porque se resiembra sola con una eficacia que no tiene ninguna otra gramínea ornamental corriente.

Mata de Nassella tenuissima con las panículas maduras

De dónde viene y cómo es

Es americana, no mediterránea, pese a lo bien que encaja en un jardín seco español. Su área natural va del suroeste de Estados Unidos —Texas, Nuevo México— al altiplano mexicano, con poblaciones también en Argentina y Chile. Crece allí en pastizales secos de suelos pobres y pedregosos.

La mata es una macolla densa de 40 a 60 cm, con hojas filiformes de menos de medio milímetro de anchura, enrolladas, de un verde claro que vira a pajizo. De mayo a julio emite panículas laxas, muy ramificadas, cuyas glumas y aristas —de 5 a 9 cm— forman esa cabellera sedosa que primero es verde plateada y luego rubia. El movimiento con el viento y la manera en que la luz rasante la atraviesa son todo su atractivo, y son considerables.

El cambio de género no es un capricho: Nassella agrupa a las estipas americanas, que se separan de las del Viejo Mundo por la forma del antecio, corto y abombado, con una corona de pelos en el ápice y la arista inserta de manera excéntrica. El nombre Stipa tenuissima sigue siendo el que aparece en la etiqueta del vivero.

Por qué se ha vuelto un problema

La combinación es sencilla y muy eficaz. Produce una cantidad enorme de semilla —la literatura australiana maneja cifras del orden de decenas de miles de cariópsides por mata y temporada—, dotada de una arista higroscópica que se retuerce y destuerce con los cambios de humedad y enrosca la semilla en el suelo. La semilla germina bien en suelos pobres y removidos, exactamente los que abundan en cunetas, taludes, solares y márgenes de cultivo. Y la planta produce, además, semillas cleistógamas ocultas en las vainas de las hojas, que aseguran descendencia aunque la panícula se corte.

Donde el clima se parece al de su origen —mediterráneo, semiárido, con inviernos suaves— eso se traduce en naturalización rápida y sustitución de pastizales nativos. El ganado la rechaza cuando está madura, porque las aristas se le clavan en boca y ojos, con lo que la presión de pastoreo elimina a sus competidoras y no a ella. Y las matas viejas acumulan hoja muerta muy inflamable.

El panorama normativo, resumido:

  • Nueva Zelanda: incluida en el National Pest Plant Accord; prohibidas su venta, propagación y distribución.
  • Australia: declarada maleza nociva en Victoria, Nueva Gales del Sur y otros estados, con obligación de control y prohibición de comercio. Es la especie que más se confunde con las Nassella ya establecidas allí, y por eso el control es estricto.
  • Europa: figura en las listas de alerta de la organización fitosanitaria europea (OEPP/EPPO) por el riesgo que representa en la cuenca mediterránea, y está naturalizada en el sur de Inglaterra, Francia y algunos puntos de España. La Royal Horticultural Society británica retiró su venta en sus jardines y su presencia en sus muestras en 2021.
  • España: no está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, de modo que su venta es legal, pero hay citas de naturalización y su comportamiento aquí es exactamente el que la ha hecho problemática en otros sitios de clima equivalente.

Conclusión práctica sin dramatismo: no es una planta que haya que arrancar de urgencia de un jardín, pero sí una que conviene no plantar cerca de espacios naturales, ramblas, bordes de monte o cultivos, y que hay que manejar impidiendo que semille.

Si ya se tiene: cultivo y control

Situación. Pleno sol, sin excepción. A la sombra languidece y se tumba.

Suelo. Cuanto más pobre y drenado, mejor. En tierra fértil y húmeda crece más y se descompone antes. El encharcamiento invernal la pudre.

Riego. El primer verano, para arraigar. Después casi ninguno: un par de riegos en julio y agosto en el interior peninsular bastan para que no se agoste del todo, y ni eso en costa.

Peinado, no siega. Este es el punto en que se falla. La mata acumula hoja muerta en su interior, y la tentación es rebajarla a puños con tijera de setos. Cortada a ras, la Nassella rebrota mal y con frecuencia se pierde, porque sus yemas están en la corona y no rebrota desde rizoma. Lo correcto es peinarla: pasar los dedos enguantados o un rastrillo de mano desde la base hacia arriba, a finales de invierno, y sacar el fieltro seco tirando suavemente. Sale con facilidad y la mata queda limpia sin perder la forma. Un despunte ligero de la parte alta, si acaso, pero nunca un corte bajo.

Impedir la resiembra. Cortar las panículas cuando estén todavía verdes o recién rubias, antes de que la semilla madure y se desprenda; en el sur peninsular eso cae normalmente entre finales de junio y julio. El material cortado no va al compost casero, que no alcanza temperatura suficiente, sino a la fracción vegetal municipal o a bolsa cerrada. Y conviene revisar cada primavera las juntas de pavimento y los alcorques del entorno, donde aparecen las plántulas, y arrancarlas cuando aún son diminutas.

Vida corta. Es una perenne de vida breve: de tres a cinco años en buen estado, luego el centro se ahueca y se seca. Se sustituye o se divide en primavera. Ese es, además, el motivo por el que en muchos jardines la mata «se mantiene sola»: en realidad no es la misma planta, sino su descendencia, que va desplazándose.

Rusticidad. Buena, hasta unos -12 °C, con lo que resiste el interior peninsular sin problema.

Alternativas autóctonas con efecto parecido

Aquí está lo más útil del artículo. Ninguna reproduce exactamente esa melena finísima, pero varias dan textura fina, movimiento y brillo, no se desmandan y encajan mejor en un jardín mediterráneo.

Stipa pennata y el grupo de las estipas plumosas ibéricas (S. iberica, S. offneri, S. barbata, S. capillata). Hoja fina y aristas larguísimas, plumosas y sedosas, que se mueven con más teatro que las de la mexicana. S. offneri y S. barbata son especialmente buenas en suelos calizos y secos del este y sureste. Ojo: algunas Stipa ibéricas están protegidas y no se recolectan del campo; se compran en vivero de flora autóctona.

Melica ciliata. Panículas cilíndricas, densas, blanco plateadas y algodonosas de mayo a julio sobre una mata baja de hoja fina. Es rústica, calcícola, muy seca, autóctona en casi toda España y de un efecto luminoso notable. Probablemente la mejor sustituta general.

Achnatherum calamagrostis (con el nombre también de Stipa calamagrostis). Europea, de matas de 70-90 cm con panículas plumosas y arqueadas, muy blandas al tacto. Da más volumen que la Nassella y aguanta bien.

Festuca de hoja fina (F. ovina y afines, F. gautieri). No aportan la panícula sedosa, pero sí la textura de aguja fina y la mata azulada compacta, con longevidad mucho mayor.

Koeleria vallesiana y Sesleria para bordes bajos, y Celtica gigantea —la vieja Stipa gigantea, andaluza y extremeña— cuando lo que se busca es un ejemplar grande y espectacular en lugar de una masa fina.

Si lo que interesa es una gramínea de la misma familia con función utilitaria y sin ningún riesgo de escape, ahí está el esparto, del que hablamos aparte.

En resumen

Nassella tenuissima, la antigua Stipa tenuissima, es una gramínea mexicana de melena finísima y gran valor plástico que se ha instalado en el jardín seco español. Su reverso es serio: produce muchísima semilla, incluida semilla oculta en las vainas, se naturaliza con facilidad en clima mediterráneo y está prohibida su venta en Nueva Zelanda y en varios estados australianos, además de figurar en listas de alerta europeas; en España su venta es legal, pero conviene no plantarla junto a espacios naturales y cortar las panículas antes de que maduren. Se cultiva a pleno sol y en seco, se limpia peinando la mata en invierno y nunca con corte bajo, y vive tres a cinco años. Para el mismo efecto sin el riesgo, Melica ciliata, las estipas plumosas ibéricas, Achnatherum calamagrostis y las festucas finas hacen el trabajo.


Contenidos relacionados