Los frutitos naranjas, morados y rojos que asoman erguidos sobre esta planta son pimientos reales, comestibles en sentido botánico, y pican mucho más de lo que su aire decorativo sugiere. Conviene saberlo antes de meterla en casa, sobre todo si hay niños pequeños, porque un fruto del tamaño de una aceituna puede alcanzar el picor de una guindilla seria.
El pimiento ornamental es Capsicum annuum, la misma especie que el pimiento morrón, el italiano y la guindilla. Lo que cambia no es la especie sino la selección: se han elegido variedades de porte enano, hoja pequeña y frutos erectos, numerosos y de colores contrastados, sin ningún interés por su sabor.
El punto importante primero: no se comen
Hay dos motivos distintos y ambos cuentan.
El primero es el picor. Las variedades ornamentales se seleccionaron por vistosidad, y buena parte de ellas conserva o incluso concentra la capsaicina. Los valores publicados para cultivares de este tipo se mueven entre 20.000 y 80.000 unidades Scoville, es decir, del orden de un chile de cayena o más. En un fruto de dos centímetros, esa carga va muy concentrada. Un mordisco produce ardor bucal intenso, lagrimeo, salivación, tos y, si se traga, dolor abdominal y vómitos. En un niño de tres años el cuadro es aparatoso.
El segundo es el tratamiento fitosanitario. Estas plantas se producen en el circuito de la planta ornamental, no en el hortícola. Eso significa que se les aplican productos —insecticidas, fungicidas, reguladores de crecimiento para enanizar la planta— autorizados para cultivos de adorno, con registros y plazos de seguridad que no contemplan el consumo humano. Aunque la variedad fuese suave, el fruto de un ejemplar comprado en floristería no es alimento.
De ahí la norma sencilla: los frutos son decorativos y no se comen. Y una segunda, práctica: colocar la maceta fuera del alcance de niños y de mascotas, y lavarse las manos después de manipular la planta, porque la capsaicina que queda en los dedos llega a los ojos con facilidad. En perros y gatos, morder un fruto provoca babeo, vómitos y diarrea; rara vez es grave, pero es desagradable.
Si alguien muerde uno: enjuagar la boca, dar leche o yogur —la grasa arrastra la capsaicina mejor que el agua—, y consultar al servicio de información toxicológica o al médico si hay vómitos persistentes, dificultad respiratoria o contacto ocular.
Existen variedades ornamentales de fruto dulce, como algunas series de porte compacto vendidas para huerto de balcón. Se distinguen porque se comercializan en el canal de planta hortícola y así lo indica la etiqueta. Todo lo que llegue del canal ornamental, no.
Cómo es y qué frutos da
Planta de 20 a 45 centímetros, ramificada desde la base, con hojas lanceoladas de un verde intenso o, en algunos cultivares, casi negras. Las flores son diminutas, blancas o violáceas, y pasan inadvertidas.
El interés está en el fruto, que en estas variedades crece hacia arriba en lugar de colgar, sobresaliendo del follaje. Es un carácter seleccionado y es lo que da el efecto de ramillete. Las formas van del cónico alargado al esférico o al pequeño «pimiento de árbol de Navidad».
Y el color cambia con la maduración, no de golpe sino por etapas: verde o morado al principio, luego crema o amarillo, después naranja, y finalmente rojo. Como los frutos no maduran a la vez, la planta muestra cuatro o cinco colores simultáneos durante semanas. Ese es todo su argumento ornamental y funciona bien.
Series habituales: 'Medusa' —frutos retorcidos, de los pocos con picor bajo—, 'Chilly Chili', 'Black Pearl' de follaje negro y frutos esféricos, 'Purple Flash', 'Salsa', 'Explosive Ember'.
Planta de temporada, con matiz
Se vende de agosto a diciembre, como decoración de otoño y de Navidad, y se trata como planta de temporada. Botánicamente no es anual: en su origen tropical americano C. annuum es perenne de vida corta y puede rebrotar varios años. En un piso, sin embargo, tras el ciclo de fructificación queda con hoja escasa y aspecto pobre.
Quien quiera conservarla puede intentarlo: cuando los frutos hayan caído, en enero, se recortan las ramas a un tercio, se mantiene en un sitio luminoso y fresco —de 12 a 15 °C— con riego mínimo, y en abril se saca al exterior y se abona. Vuelve a florecer en junio. El resultado es una planta más leñosa y desgarbada que la primera vez, pero viva.
La alternativa habitual es sembrar cada año. La semilla germina a 22-25 °C en dos o tres semanas, se siembra en febrero o marzo en semillero interior, y la planta fructifica en julio o agosto. Las semillas de un fruto de planta comprada germinan, aunque al ser híbridos F1 la descendencia sale variable.
La luz, que es lo que decide
Capsicum es una planta de sol pleno. En interior, esto se traduce en el sitio más luminoso disponible: junto a una ventana orientada al sur o al oeste, a menos de un metro del cristal, con luz directa varias horas al día.
Con poca luz ocurre lo previsible y en este orden: los entrenudos se alargan, las hojas se separan, las flores nuevas se caen sin cuajar, y los frutos existentes se arrugan y se desprenden. Lo que llega del vivero se produjo en invernadero con condiciones que un salón no reproduce.
En terraza o balcón funciona mucho mejor, siempre que las temperaturas acompañen. Su rango cómodo está entre 18 y 28 °C. Por debajo de 12 °C se detiene, y por debajo de 5 °C sufre daño irreversible. No resiste heladas.
Un factor que suele pasarse por alto en interior es la calefacción: el aire seco y caliente de un radiador cercano deshidrata la planta, provoca caída de frutos y favorece la araña roja. Alejarla de la fuente de calor es tan importante como acercarla a la ventana.
Riego, sustrato y abonado
Riego. Regular, sin extremos. El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo pero nunca empapado. En una vivienda con calefacción puede ser cada tres o cuatro días; en terraza en agosto, a diario. Los altibajos fuertes —secado total seguido de riego abundante— provocan caída masiva de flores y frutos. El agua sobrante del plato se retira siempre a los diez minutos.
Sustrato. Universal de calidad con un 20 o 30 % de perlita. Maceta con drenaje, de un litro y medio a tres litros según el tamaño de la planta.
Abonado. Es una planta exigente mientras fructifica. Fertilizante para tomate o para plantas de fruto, rico en potasio, cada diez o quince días durante el período de floración y cuajado. Con exceso de nitrógeno crece follaje y no hay frutos.
Humedad ambiental. Agradece una humedad media. Pulverizar el follaje en interior seco ayuda, pero no sobre las flores abiertas.
Problemas frecuentes
- Caída de flores sin cuajar. Poca luz, temperaturas por encima de 32 °C o por debajo de 15 °C, o falta de movimiento de aire. En interior conviene sacudir suavemente la planta cada pocos días para favorecer la autopolinización, que en Capsicum depende de la vibración.
- Araña roja (Tetranychus urticae). El problema número uno en interior con calefacción. Punteado amarillo, hoja mate y telaraña fina. Aumentar humedad, ducha del follaje y jabón potásico repetido.
- Pulgón y mosca blanca en brotes tiernos y envés.
- Hojas amarillas que caen desde abajo. Casi siempre exceso de agua; a veces falta de nitrógeno si además la planta está pálida entera.
- Frutos arrugados o blandos. Deshidratación o final natural del ciclo del fruto.
- Manchas necróticas y deformaciones foliares: posible virosis transmitida por pulgón. No tiene tratamiento; se descarta la planta.
Uso decorativo
Su temporada natural encaja con el otoño y el invierno, y su paleta —naranja, rojo, morado— explica por qué se ha convertido en alternativa a la flor de Pascua en muchas composiciones navideñas. En exterior queda bien en jardinera acompañado de Heuchera, gramíneas bajas o coles ornamentales, y en mesa como pieza suelta en maceta de barro.
Los frutos secos se conservan en el ramillete durante meses y se han usado como material de decoración seca. Vale la advertencia de siempre: aunque estén secos, siguen conteniendo capsaicina y siguen sin ser alimento.
En resumen
El pimiento ornamental es Capsicum annuum seleccionado por porte enano y frutos erectos que van cambiando de color al madurar, de modo que la planta muestra varios tonos a la vez durante semanas. Sus frutos son pimientos auténticos y con frecuencia muy picantes, entre 20.000 y 80.000 unidades Scoville, y además las plantas ornamentales se tratan con fitosanitarios no autorizados para consumo: no se comen, y la maceta va lejos del alcance de niños y mascotas. En cultivo lo determinante es la luz —ventana sur u oeste, o mejor terraza—, junto con riego regular sin altibajos, abonado rico en potasio durante el cuajado y distancia respecto a los radiadores. Se trata como planta de temporada, aunque recortada y mantenida fresca en invierno puede rebrotar al año siguiente.