De todas las aráceas que se venden como planta de interior, el xanadú es probablemente la que mejor relación da entre presencia y exigencia. Hojas grandes y profundamente recortadas, porte compacto que no trepa ni necesita tutor, crecimiento razonablemente rápido y una tolerancia notable a los descuidos. En el sur y el levante peninsular, además, se puede cultivar directamente en el jardín.

Empezando por el nombre

Aquí hay dos cosas que aclarar y que casi nadie cuenta bien.

La primera es taxonómica. Durante décadas se llamó Philodendron xanadu, y así sigue etiquetado en el 95 % de los viveros. Sin embargo, una revisión del género separó el subgénero Meconostigma como género propio, de modo que el nombre científico actualizado es Thaumatophyllum xanadu. Es la misma planta, y por comodidad se la sigue llamando filodendro xanadú; conviene saberlo por si te encuentras la etiqueta nueva.

La segunda es sobre su origen. Circula mucho la historia de que el xanadú es un híbrido creado en Australia, a partir de un cruce o de una mutación aparecida en un vivero. No es así: es una especie botánica silvestre de Brasil, del estado de Minas Gerais, descrita formalmente a principios de los años ochenta. Lo que sí ocurrió en Australia es que se registró y comercializó una selección con el nombre de cultivar 'Winterbourn', y de ahí salió la confusión. Es planta brasileña, no invento de vivero.

Cómo es

Es una planta perenne de porte autoportante, lo que en el mundo de los filodendros se llama self-heading: no trepa, no necesita tutor de musgo y no emite las lianas colgantes de otras especies del grupo. Crece formando una roseta densa y extendida a partir de un tallo corto y grueso que con los años se va alzando y mostrando las cicatrices de las hojas caídas.

En interior alcanza unos 60-90 cm de altura y 1-1,5 m de anchura. En exterior, en clima adecuado y con años, puede llegar a 1,5 m de alto y superar los 2 m de diámetro, formando masas impresionantes.

La hoja es lo que la define: de 30 a 50 cm de largo, sostenida por un pecíolo largo y acanalado, de color verde intenso y brillante, y pinnatipartida, es decir, dividida en 15 a 20 lóbulos profundos a cada lado, con los senos llegando casi hasta el nervio central. El resultado es una silueta muy recortada, parecida a la de una Monstera joven o a un helecho gigante.

Philodendron xanadu en maceta mostrando sus hojas grandes y lobuladas

Un dato útil que evita disgustos: las hojas juveniles son mucho menos recortadas. Una planta joven puede tener hojas casi enteras u ondulado-lobuladas, y solo al ganar tamaño y madurez aparecen los lóbulos profundos. Si compras un ejemplar pequeño con hojas poco divididas, no te han engañado: hay que esperar.

La floración es rara en cultivo y poco vistosa. Produce la inflorescencia típica de las aráceas: un espádice carnoso envuelto en una espata de color crema o rojizo. No es la razón por la que se cultiva.

Luz

Es una planta de sotobosque tropical, así que quiere luz abundante pero indirecta. La colocación ideal en interior es cerca de una ventana orientada al este, o a uno o dos metros de una ventana al sur o al oeste, con visillo si el sol entra directo.

Los dos extremos dan problemas distintos y fáciles de identificar:

Demasiado sol directo: manchas pardas o blanquecinas en el centro de las hojas, bordes quemados, pérdida de brillo y color verde amarillento. Ocurre sobre todo si mueves la planta de golpe al exterior en primavera.

Poca luz: pecíolos larguísimos que se estiran hacia la ventana, planta abierta y desgarbada, y hojas nuevas más pequeñas y con menos lóbulos que las anteriores. Esta última es la señal más fiable de que necesita más luz.

Gira la maceta un cuarto de vuelta cada dos o tres semanas para que crezca simétrica. Es una planta que se ladea mucho hacia la fuente de luz.

Temperatura y cultivo en exterior

Su rango cómodo está entre 18 y 28 ºC. Por debajo de 15 ºC el crecimiento se detiene, y el umbral crítico está en torno a los 10-12 ºC: por debajo aparecen manchas oscuras y acuosas en las hojas. Una helada, aunque sea leve, la mata o la reduce a nada.

Esto define dónde se puede plantar fuera en España. En el litoral mediterráneo cálido, en Canarias y en zonas resguardadas del suroeste vive en jardín todo el año y forma masas excelentes bajo la sombra de árboles. En el resto de la península es planta de interior, o de terraza en verano y refugio en invierno.

Si la sacas fuera en verano, hazlo cuando las mínimas nocturnas superen los 15 ºC, colócala siempre a la sombra y aclimátala progresivamente durante dos semanas. Devuélvela al interior a finales de septiembre, antes del primer bajón, y revísala por si trae cochinillas.

Evita las corrientes de aire frío, las puertas que dan a la calle en invierno y la proximidad directa a un radiador, que le seca las puntas de las hojas.

Sustrato, maceta y trasplante

Quiere un sustrato rico pero muy aireado, que retenga humedad sin compactarse. Una mezcla que funciona bien: 50 % sustrato universal de calidad, 25 % corteza de pino de calibre pequeño, 15 % perlita y 10 % fibra de coco o humus de lombriz. La corteza es la clave: mantiene la estructura abierta durante meses y evita que la maceta se convierta en un bloque.

El pH ideal es ligeramente ácido, entre 5,5 y 6,5. Y la maceta necesita drenaje real, con agujeros amplios. Nada de cachepot sin vaciar.

Trasplante cada dos años aproximadamente, en primavera, subiendo solo una talla de maceta (unos 4-5 cm de diámetro más). Sobredimensionar la maceta es contraproducente: el volumen de sustrato sin raíces se mantiene húmedo demasiado tiempo y favorece la podredumbre. Sabrás que toca cuando veas raíces saliendo por los agujeros o el agua atraviese la maceta sin mojar nada.

Verás también raíces aéreas gruesas saliendo del tallo. Son normales y funcionales. No las cortes: guíalas hacia el sustrato y deja que se entierren.

Riego

La pauta correcta es esperar a que los 3-4 cm superiores del sustrato estén secos y entonces regar en abundancia hasta que salga agua por los agujeros, dejando escurrir del todo y vaciando el plato a los diez minutos.

En la práctica, en un piso español, eso suele traducirse en:

Primavera y verano: cada 5-7 días.

Otoño e invierno: cada 10-15 días, o incluso menos si la casa está fresca. En invierno la planta apenas crece y sigue con el mismo riego de julio es la causa número uno de muerte por podredumbre.

Los síntomas se confunden con facilidad, así que conviene distinguirlos. Exceso de agua: hojas inferiores amarillas de forma generalizada, tallo blando en la base, olor a humedad, sustrato mojado varios días después de regar. Falta de agua: hojas caídas y flácidas que recuperan en pocas horas tras regar, bordes secos y crujientes, sustrato despegado de las paredes de la maceta.

Usa agua a temperatura ambiente. Si tu agua de red es muy dura o muy clorada, déjala reposar 24 horas o usa agua de lluvia; el xanadú no es tan sensible como una calathea, pero acumula sales con el tiempo. Una vez al año, lava el sustrato pasando abundante agua por la maceta para arrastrar sales.

Humedad y limpieza

Prefiere humedad relativa por encima del 50-60 %. En invierno con calefacción, los pisos bajan del 30 % y las puntas de las hojas se secan. Lo que funciona es una bandeja de grava con agua bajo la maceta, agrupar plantas juntas o un humidificador. Pulverizar tiene un efecto muy corto y, si el agua es dura, deja manchas de cal en la hoja.

Limpia las hojas con un paño húmedo cada dos o tres semanas. El polvo sobre una hoja de 40 cm reduce de verdad la fotosíntesis. No uses abrillantadores foliares: obturan los estomas y a medio plazo perjudican más de lo que embellecen.

Abonado

Es una planta de crecimiento vigoroso y agradece el abono. Un fertilizante líquido equilibrado para plantas verdes, tipo NPK 20-20-20 o similar con micronutrientes, cada 15 días de marzo a septiembre a media dosis, o un abono de liberación lenta en primavera. En otoño e invierno, nada.

Si notas hojas nuevas pequeñas y pálidas pese a tener buena luz, suele faltar nitrógeno. Si aparecen amarilleos entre los nervios en hojas jóvenes, mira el hierro y el magnesio, especialmente si riegas con agua muy calcárea.

Poda y multiplicación

Apenas necesita poda. Retira las hojas viejas cuando amarilleen, cortando el pecíolo a ras del tallo con tijera limpia. Si la planta se ha abierto demasiado, puedes eliminar alguna hoja exterior para reordenarla.

La multiplicación es por división de mata, y este es un punto donde mucha gente falla: al no ser trepador, no se pueden hacer esquejes de tallo con nudo como en un Philodendron scandens. Lo que hay que hacer es sacar la planta de la maceta en primavera, localizar los hijuelos o coronas laterales que hayan surgido de la base, y separarlos con un cuchillo limpio asegurándote de que cada división lleva al menos dos o tres hojas y su propio sistema de raíces. Se plantan en maceta pequeña, se riegan y se mantienen a la sombra y con humedad alta durante dos o tres semanas.

Si un tallo ha crecido mucho en vertical y ha quedado desnudo por abajo, se puede hacer un acodo aéreo sobre las raíces aéreas: envuelve un tramo del tallo con esfagno húmedo y plástico, mantén la humedad y en un mes o dos tendrás raíces suficientes para cortar por debajo y plantar.

Usos decorativos

En interior, funciona muy bien como planta de suelo en un rincón luminoso, en un salón amplio o en recibidores y oficinas. Su porte horizontal pide espacio lateral: no es planta para una estantería estrecha.

En exterior de clima cálido, es excelente como tapizante de gran porte bajo arbolado, en macizos de sombra junto a palmeras, estrelitzias o helechos arborescentes, y en bordes de piscina, siempre a resguardo del sol de mediodía. En jardinería mediterránea de estilo tropical es un recurso muy socorrido porque cubre superficie rápido y no exige poda.

Aviso importante: como todas las aráceas, contiene cristales de oxalato cálcico en toda la planta. La savia irrita la piel y las mucosas, y la ingestión provoca inflamación de boca y garganta, salivación y dolor. Es tóxica para perros y gatos. Colócala fuera del alcance de niños pequeños y mascotas, y usa guantes al podar o dividir. No es una planta venenosa en el sentido dramático, pero un mordisco de un gato da un mal rato considerable.

Plagas y enfermedades

Cochinilla algodonosa. La plaga más habitual. Se refugia en las axilas de los pecíolos y en el envés, junto al nervio. Se ve como copos blancos algodonosos y deja melaza pegajosa. Con pocas, alcohol de 70º con un bastoncillo. Con muchas, jabón potásico o aceite de parafina cada 10 días, tres aplicaciones, insistiendo en las axilas.

Cochinilla parda o de escudo. Escamas marrones fijas sobre pecíolos y nervios, difíciles de ver. Mismo tratamiento, retirándolas antes a mano con la uña.

Araña roja. Aparece con aire seco y calefacción. Hojas punteadas de amarillo, aspecto polvoriento y telarañas muy finas en el envés. Aumentar la humedad ambiental es media solución; la otra media es lavar bien el envés y aplicar un acaricida o aceite de neem.

Mosquitos del sustrato (Bradysia). Moscas negras diminutas que revolotean al regar. Son indicadoras de exceso de riego. Deja secar más entre riegos, acolcha con 1 cm de arena o arlita y usa trampas amarillas adhesivas.

Podredumbre de raíz y de cuello. El problema serio. Causado por hongos de suelo tras encharcamiento sostenido. Se manifiesta con amarilleo generalizado, base del tallo blanda y oscura y raíces marrones y deshechas. Actúa rápido: saca la planta, corta todo el tejido podrido, deja secar unas horas, replanta en sustrato nuevo y muy drenante en maceta más pequeña y no riegues durante una semana. Si el tallo principal está afectado por completo, salva las divisiones sanas.

Manchas foliares bacterianas. Lesiones acuosas con halo amarillo que se extienden rápido con calor y humedad. Retira las hojas afectadas, deja de mojar el follaje y mejora la ventilación.

Puntas y bordes marrones y secos: aire demasiado seco, exceso de sales del abono o agua muy dura. No es un hongo. Lava el sustrato, baja la dosis de abono y sube la humedad ambiental.

En resumen

El xanadú, Thaumatophyllum xanadu para la taxonomía actual y Philodendron xanadu para el vivero de la esquina, es una especie brasileña de porte autoportante, no un híbrido australiano ni una planta trepadora. Pide luz indirecta abundante, sustrato aireado con corteza, riego cuando se sequen los primeros centímetros y humedad ambiental alta, y no baja de 10-12 ºC.

Los tres errores que más la penalizan son regar en invierno al ritmo de verano, ponerla en un rincón oscuro y esperar hojas muy recortadas, y usar un sustrato universal compacto sin material grueso. Se multiplica dividiendo coronas, no por esquejes de tallo, y toda ella lleva oxalato cálcico, así que conviene tenerla lejos de mascotas y usar guantes al manipularla.


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