El nombre de árbol tornillo no es una licencia poética: si se mira un Pandanus utilis desde arriba y se sigue con el dedo la inserción de las hojas sobre el tallo, se ve que describen una hélice regular alrededor del tronco, como la rosca de un tornillo. De ahí procede también su nombre inglés, screw pine, pese a que no tiene el menor parentesco con los pinos ni con ninguna conífera.

Ejemplar de Pandanus utilis con sus raíces zancudas

Un árbol que no es una palmera

Pandanus utilis pertenece a las pandanáceas, una familia de monocotiledóneas tropicales del Viejo Mundo sin equivalente en Europa. Se confunde con frecuencia con palmeras, drácenas o yucas, y no es ninguna de las tres. Es originario de Madagascar y se ha extendido por cultivo a Mauricio, Reunión, el Caribe, Florida y buena parte de los trópicos costeros.

Su porte es arbóreo. En su hábitat alcanza de seis a veinte metros, con un tronco cilíndrico, gris, marcado por anillos de cicatrices foliares y ramificado de forma característica: se bifurca en dos o tres ramas gruesas repetidamente, formando una copa abierta con rosetas terminales de hojas. Es de crecimiento lento y muy longevo.

La hoja es su elemento definitorio. Linear, rígida, correosa, de metro y medio a dos metros de largo por unos siete u ocho centímetros de ancho, de un verde azulado o glauco, se estrecha en una punta larga y flexible que suele arquearse hacia abajo. Se disponen densamente apretadas en el extremo de cada rama, en tres series espirales superpuestas, y esa filotaxia es lo que produce el efecto de rosca visto en conjunto.

La especie es dioica, con pies masculinos y femeninos separados. Las inflorescencias masculinas son colgantes, ramificadas, cubiertas de brácteas blanquecinas y muy aromáticas. Los pies femeninos producen un sincarpo globoso de quince a veinte centímetros que recuerda a una piña grande: un fruto compuesto formado por decenas de piezas leñosas soldadas —cada una es un fruto individual— que al madurar viran del verde al naranja y acaban desprendiéndose por separado. Esas piezas flotan y resisten el agua de mar, lo que ha permitido a las especies del género colonizar islas a distancia.

El epíteto utilis viene de sus aplicaciones: con las hojas, sometidas a un proceso de desespinado, secado y ablandado, se trenzan esteras, sombreros, cestos y sacos en todo el océano Índico, y las fibras han servido para cuerdas y para relleno.

Las raíces zancudas

Es el rasgo por el que se le reconoce a cien metros. De la parte baja del tronco, y a veces desde bastante altura, salen raíces gruesas, rectas y rígidas que descienden en oblicuo hasta clavarse en el suelo, de manera que el árbol acaba apoyado sobre un cono de puntales y el tronco parece levantado del terreno. Se llaman raíces zancudas o fúlcreas, y en un ejemplar viejo pueden ser decenas.

Su formación es previsible: nacen como protuberancias en el tallo, crecen hacia abajo protegidas por una caliptra endurecida, y al tocar tierra desarrollan una cabellera de raíces absorbentes finas y engordan. A partir de ahí trabajan.

Sostener sin madera verdadera. Una monocotiledónea no fabrica anillos de crecimiento secundario, es decir, no engorda su tronco con madera nueva año tras año como hace un roble. Su tallo alcanza pronto un diámetro casi definitivo y luego solo se alarga. Para un árbol de veinte metros eso es un problema mecánico serio, y las zancas lo resuelven: distribuyen la carga entre muchos apoyos y convierten el conjunto en una estructura triangulada.

Anclar en arena. Su hábitat natural es la costa: playas, dunas, marismas salobres y suelos arenosos donde no hay dónde agarrarse en profundidad. Un sistema radical que se abre en abanico por la superficie sujeta mucho mejor que una raíz vertical en un sustrato sin cohesión.

Aguantar el viento y el temporal. Los puntales del lado de barlovento trabajan a tracción y los de sotavento a compresión, con lo que el árbol resiste ciclones que derriban a otros de porte semejante.

Corregir la inclinación y seguir avanzando. Si el tronco se ladea por el viento o porque el mar se ha llevado arena de un lado, el árbol emite zancas nuevas en la dirección que necesita apuntalar. El sistema es dinámico, no fijo.

Respirar y absorber. En suelos anegados o salinos, pobres en oxígeno, la porción aérea de estas raíces tiene lenticelas que permiten intercambio de gases, y las raicillas de la punta explotan la capa superficial del suelo, que es donde están los nutrientes en un arenal.

En jardinería esto tiene una consecuencia inmediata: las zancas no se cortan, aunque estorben o parezcan desordenadas. Eliminarlas compromete la estabilidad del ejemplar y le quita superficie de absorción. Hay que preverlas al plantar, dejando alrededor del pie un espacio libre de al menos dos o tres metros de radio, sin pavimento, sin bordillo y sin plantación baja que impida a las raíces llegar al suelo.

Hojas espinosas en espiral del Pandanus utilis

Las espinas y dónde no plantarlo

Conviene saberlo antes de comprarlo, no después. El margen de la hoja lleva espinas cortas, duras, curvadas hacia el ápice y separadas unos milímetros, de color rojizo en la hoja joven, y el nervio central del envés lleva otra hilera igual. La combinación de rigidez, longitud y punta arqueada hace que la hoja arañe con facilidad y que enganche la ropa y el pelo al pasar.

Las heridas no son graves —arañazos superficiales— pero son molestas, sangran y llegan a la altura de la cara en un ejemplar joven, cuando la roseta está todavía baja. Las hojas secas caídas conservan las espinas y hay que recogerlas con guantes.

De ahí salen unas cuantas reglas de emplazamiento:

Nunca junto a un paso estrecho, una puerta, una escalera, un banco o el borde de una piscina. Nunca en una zona de juego infantil. Nunca donde haya que rodearlo para acceder a algo. Sí como ejemplar aislado en césped o en grava, con espacio despejado alrededor, donde su silueta luce y nadie lo roza; sí en un macizo alejado del tránsito; y sí como barrera vegetal disuasoria en un límite de parcela, papel para el que resulta bastante eficaz.

Para la poda de hojas viejas, guantes gruesos, manga larga, gafas y tijera de pértiga. Las hojas se cortan a ras de la base cuando están secas o muy dañadas, sin tocar las verdes: al no ramificar salvo por sus bifurcaciones naturales, la planta depende de esa roseta.

Cultivo en España

Es una planta tropical de costa y sus exigencias térmicas lo limitan mucho.

Temperatura. Vegeta bien entre 20 y 32 °C. Por debajo de 10 °C se para. A partir de 4 o 5 °C aparecen daños en el follaje, y una helada, por leve que sea, quema las hojas y puede matar el ejemplar, sobre todo si es joven. No hay margen de negociación con esto.

Dónde va bien en exterior. En Canarias, en cotas bajas y medias sin heladas, es donde mejor se comporta y donde se ven ejemplares adultos con sus zancas plenamente formadas. En el litoral más cálido de la Península —Costa del Sol, ciertos enclaves de Almería, Murcia y Alicante, siempre a pie de mar y en microclima resguardado— es posible con años buenos y con la certeza de que una entrada de aire frío puede acabar con él. Del resto del país, olvidarse en cuanto a plantación en suelo.

Luz. Sol pleno. Tolera algo de sombra ligera de joven, pero necesita mucha luz para formar una roseta compacta.

Suelo. Arenoso o franco-arenoso, con drenaje rápido. Es notablemente tolerante a la salinidad, tanto del suelo como del aerosol marino, lo que lo convierte en una opción excelente para primera línea de costa donde otras especies se queman.

Agua. Riegos regulares y generosos en el periodo cálido, dejando que la superficie se seque entre uno y otro, y aportes muy reducidos en invierno. Aguanta periodos secos una vez adulto, pero se resiente en las puntas.

Abonado. De primavera a otoño, con un abono equilibrado de liberación lenta. Los amarilleos entre nervios suelen indicar carencia de hierro o de manganeso en suelos calizos, corregible con quelatos.

Multiplicación. Por hijuelos que emite en la base, separados con su porción de raíz en primavera o verano, con calor y humedad ambiente alta. Por semilla también, extrayéndola de las piezas del sincarpo y sembrándola fresca en sustrato arenoso a 25 o 28 °C, con germinación lenta e irregular.

Problemas. Cochinillas algodonosas y de caparazón alojadas en las axilas de las hojas, difíciles de alcanzar precisamente por las espinas, y araña roja en ambiente seco. La causa de muerte más frecuente, sin embargo, no es una plaga: es el frío, seguido del exceso de agua en suelo pesado.

En interior y en maceta

Es la vía realista para la mayor parte del país, con dos condiciones: espacio y luz. Un Pandanus utilis en maceta se mantiene años por debajo de dos metros, pero sus hojas se proyectan en todas direcciones y ocupan un volumen de más de un metro de radio. Un salón amplio, un patio cubierto, una galería acristalada o un invernadero templado son sitios adecuados; un pasillo no lo es, por lo dicho de las espinas.

Necesita la posición más luminosa disponible, pegado a un ventanal de mediodía o de levante, con el sol tamizado. En penumbra pierde el tono glauco, se alarga y afloja la roseta.

Conviene mantener la temperatura por encima de 15 °C, alejarlo de corrientes de aire frío y de la salida directa de la calefacción, y elevar la humedad ambiental con un plato con grava húmeda o pulverizaciones, aunque tolera el aire seco mejor que otras tropicales. Se trasplanta cada dos o tres años en primavera, a un contenedor pesado y estable —crece con el centro de gravedad alto y vuelca con facilidad—, con sustrato de textura gruesa. En verano se agradece sacarlo a un exterior resguardado, aclimatándolo al sol de forma progresiva para no quemar las hojas.

No confundir con el pandan de cocina

Dentro del mismo género hay una especie de uso culinario extendido en el sudeste asiático, y no es esta. Se trata de Pandanus amaryllifolius, el pandan, y las diferencias son grandes:

Tamaño y porte. El pandan es un arbusto herbáceo de medio metro a metro y medio, sin tronco arbóreo y sin las zancas monumentales de P. utilis, aunque emite raíces de apoyo pequeñas. Forma matas que se extienden por hijuelos.

Hoja. Más estrecha, más blanda, de un verde intenso brillante y con el margen liso o casi liso, sin la hilera de espinas que caracteriza a la especie de Madagascar. Es flexible y se puede anudar, cosa impensable con una hoja de P. utilis.

Aroma. Es la clave. Al estrujar o calentar la hoja de pandan se libera un compuesto llamado 2-acetil-1-pirrolina, el mismo que da su olor al arroz basmati y al pan recién hecho, con notas de vainilla y de coco. Se usa para perfumar arroz, dulces, gelatinas y bebidas, y para dar color verde. La hoja de Pandanus utilis no tiene ese aroma ni se emplea en cocina.

Reproducción. El pandan cultivado prácticamente no florece y se multiplica solo por hijuelos, lo que explica su uniformidad.

Ninguna de las dos especies presenta toxicidad relevante, y de P. utilis se consume localmente la parte carnosa de la base de las piezas del sincarpo maduro, aunque su interés gastronómico es escaso y en un jardín europeo carece de sentido plantearlo. Como planta ornamental, el riesgo real y único que hay que gestionar es mecánico: los bordes de sus hojas.

Y una tercera especie que aparece en viveros: Pandanus veitchii, del complejo de P. tectorius, de hojas variegadas en blanco y verde, más pequeño y muy usado en interior. También lleva espinas.

En resumen

Pandanus utilis es un árbol de las pandanáceas originario de Madagascar, sin relación con las palmeras, cuyas hojas glaucas de hasta dos metros se insertan en tres series espirales alrededor del tallo y producen el efecto de rosca que le da el nombre de árbol tornillo. Es dioico, y los pies femeninos dan un sincarpo anaranjado parecido a una piña cuyas piezas flotan y resisten el agua salada. Sus raíces zancudas, que descienden en oblicuo desde el tronco hasta clavarse en el suelo, compensan la falta de crecimiento secundario en madera, anclan el árbol en arena suelta, reparten los esfuerzos del viento, corrigen inclinaciones y permiten el intercambio de gases en suelos anegados: no deben cortarse nunca y exigen espacio libre alrededor del pie. Sus hojas llevan espinas curvas en el margen y en el nervio, motivo por el que se planta aislado y lejos de pasos, bancos y zonas de juego. En España solo prospera al aire libre en Canarias y en enclaves muy cálidos del litoral, ya que la helada lo quema, y en el resto del país se cultiva en contenedor y en interior amplio y muy luminoso, por encima de 15 °C. Y el pandan culinario es otra especie, Pandanus amaryllifolius: pequeña, de hoja blanda sin espinas y con el aroma que P. utilis no tiene.


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