Pocas trepadoras dan tanto por tan poco como los ojos de poeta. Se siembra en febrero, se planta en mayo, y en julio tienes dos metros de tallos finos cubiertos de flores naranjas con el centro negro, tapando una barandilla, una malla o una celosía que hasta hace unas semanas era un armazón desnudo.
Su nombre botánico es Thunbergia alata y se la conoce también como Susana de ojos negros, ojo de poeta o simplemente thunbergia. Es originaria del este de África —Kenia, Tanzania, Etiopía— y en su tierra es una trepadora perenne, aunque en la mayor parte de España se cultiva como anual de temporada por su nula tolerancia al frío.
Cómo es la planta
Pertenece a la familia Acanthaceae, la de la acanto y la Justicia. Es una trepadora voluble, es decir, que se sujeta enrollando el propio tallo alrededor del soporte. No tiene zarcillos, ni ventosas, ni raíces adventicias. Este detalle, que parece menor, determina qué tipo de estructura necesita, y volveremos a él.
Alcanza entre 1,5 y 2,5 metros en una temporada, con tallos delgados, algo pelosos, y hojas opuestas en forma de corazón o de punta de flecha, de 3 a 7 cm, con el borde dentado y un pecíolo alado —de ahí el epíteto alata— que es su rasgo diagnóstico más fiable.
Las flores son solitarias, axilares, de 3 a 4 cm de diámetro, con cinco pétalos que se abren planos alrededor de un tubo corto. El color clásico es un naranja albaricoque intenso con la garganta de un púrpura casi negro, contraste que le ha dado todos sus nombres populares. La floración es continua desde junio hasta las primeras heladas, sin descanso, siempre que no le falte agua.
Existen bastantes cultivares además del tipo. La serie 'Susie' ofrece variantes naranja, amarilla y blanca, con y sin ojo oscuro. 'African Sunset' reúne tonos terracota, salmón, rojo ladrillo y crema en la misma mezcla, y es de las más interesantes para composiciones sobrias. También se venden 'Arizona', 'Superstar Orange' y selecciones de flor más grande.
Con qué no confundirla. Dos aclaraciones útiles. La primera: Thunbergia grandiflora, la trepadora de flores azul lavanda, es una planta perenne, leñosa y mucho más grande, capaz de cubrir una fachada entera y de comportarse como invasora en zonas templadas; no se cultiva igual. Thunbergia gregorii tiene flor naranja pura, sin ojo oscuro. La segunda: en inglés, "black-eyed Susan" designa también a la Rudbeckia hirta, que es una compuesta herbácea sin ningún parentesco, y esa ambigüedad genera confusiones al buscar información.
Siembra y multiplicación
Lo habitual es cultivarla a partir de semilla, porque es fácil, barata y da plantas más vigorosas que las compradas ya crecidas en primavera.
Cuándo. De febrero a marzo en semillero protegido, con calor. Necesita entre 10 y 12 semanas desde la siembra hasta estar lista para salir al exterior, así que hay que hacer la cuenta atrás desde la fecha de la última helada de tu zona.
Cómo. La semilla es relativamente grande. Siembra en alveolos o macetas de 8 cm, dos semillas por hueco, a 0,5-1 cm de profundidad, con sustrato de siembra ligero. Necesita 20-22 °C para germinar bien; por debajo de 18 °C la nascencia se vuelve muy irregular. Tarda entre 10 y 21 días. Un remojo de 12 horas en agua templada antes de sembrar acelera el proceso.
Como el trasplante no le sienta especialmente bien, conviene sembrar directamente en la maceta donde vaya a crecer hasta la plantación, para manipular el cepellón lo menos posible.
Plantación definitiva. Cuando hayan pasado las heladas y la temperatura nocturna se mantenga por encima de 10 °C. En la costa mediterránea y el suroeste, a finales de marzo o en abril; en el centro peninsular, a partir de mediados de abril; en la meseta norte, el valle del Duero y zonas de montaña, no antes de mediados de mayo. Un golpe de frío tardío la echa a perder.
Siembra directa. En el sur y en el litoral funciona sembrar directamente en el sitio en abril, cuando el suelo ha alcanzado los 18 °C. Se pierde algo de anticipación en la floración a cambio de plantas con mejor sistema radicular.
Esquejes. Enraízan sin dificultad en agua o en sustrato durante el verano. Es la forma de conservar un cultivar concreto de un año para otro si dispones de un lugar protegido donde invernar las plantas madre.
Cuidados
Luz. Quiere pleno sol para florecer bien, pero con una salvedad importante para el clima español: en el interior peninsular y en el sur, el sol de las horas centrales de julio y agosto la castiga, sobre todo si está en maceta. La ubicación ideal en esas zonas es sol de mañana y sombra a partir del mediodía. En el norte y en la cornisa cantábrica, todo el sol que se le pueda dar.
Riego. Es su punto sensible. No tolera secarse: un solo día de olvido en pleno verano y en maceta y la planta pierde hojas y aborta botones. En jardín, riego regular tres o cuatro veces por semana en verano; en maceta o jardinera, diario en julio y agosto, y en días de más de 35 grados incluso dos veces. Al mismo tiempo no soporta el encharcamiento, así que drenaje impecable y nada de plato con agua estancada.
El acolchado con corteza o paja alrededor del pie reduce mucho la frecuencia de riego y evita los altibajos que hacen caer las flores.
Sustrato. Fértil, suelto y con capacidad de retención. Una mezcla de sustrato universal de calidad con un 20 % de compost y un 10 % de perlita funciona bien. En jardín, incorpora materia orgánica al hoyo.
Maceta. Es de las mejores trepadoras para cultivo en contenedor, pero necesita volumen: mínimo 25-30 cm de diámetro para un ejemplar, y mejor 35-40 litros si vas a poner varias en una jardinera. En macetas pequeñas se agota, amarillea y deja de florecer en pleno agosto.
Abonado. Es glotona y florece sin parar durante cuatro o cinco meses, así que agota el sustrato. Abono líquido para plantas de flor, rico en potasio, cada 10-15 días desde que empieza a crecer hasta septiembre. Si notas hojas grandes y pocas flores, has abonado con demasiado nitrógeno.
Soporte. Como se sujeta enrollando el tallo, necesita elementos finos por los que pueda dar la vuelta: alambres, cuerdas, cañas, malla de gallinero, celosía de listón estrecho. Sobre un poste grueso o un muro liso no sube. Los primeros días conviene guiar los tallos a mano alrededor del soporte, porque si no se enmarañan entre sí y forman una madeja en la base.
También funciona muy bien colgando: en una cesta suspendida, sin soporte al que agarrarse, los tallos caen y forman una cascada de flores de un metro largo.
Limpieza de flores. Retirar las flores marchitas y las cápsulas de semilla que se van formando mantiene la floración. Si la dejas semillar, la planta reduce el ritmo notablemente.
Pinzado. Cuando la plántula tenga cuatro o cinco pares de hojas, corta la punta. Ramifica desde la base y consigues una mata mucho más densa en lugar de dos tallos largos y pelados.
Frío, plagas y problemas
Resistencia al frío. Es el factor que decide todo. Thunbergia alata sufre por debajo de 10 °C y muere con la primera helada. Solo se comporta como perenne en Canarias y en enclaves muy protegidos del litoral mediterráneo y del suroeste, donde puede llegar a rebrotar de la base tras un invierno suave. En el resto de España se trata como anual, y quien quiera conservarla debe meter la maceta a un lugar luminoso por encima de 12 °C, reducir el riego al mínimo y podarla a un tercio en febrero.
Araña roja. Es su plaga principal y en clima seco y caluroso resulta casi inevitable. Se manifiesta como un punteado amarillento fino en las hojas y, en ataques avanzados, telarañas muy tenues en el envés y en las puntas. Se combate subiendo la humedad ambiental: pulverizaciones de agua al envés a última hora de la tarde, evitando mojar la flor. Los acaricidas específicos y el jabón potásico ayudan, pero sin corregir el ambiente el problema vuelve.
Mosca blanca. Frecuente en cultivos protegidos y en terrazas cerradas. Trampas amarillas adhesivas y jabón potásico.
Pulgón. En los brotes tiernos de primavera. Suele resolverse solo con la llegada de los depredadores naturales.
Caracoles y babosas pueden arrasar las plántulas recién plantadas en mayo. Protégelas las dos primeras semanas.
Hojas amarillas y caída de flores. Casi siempre es estrés hídrico —sequía o encharcamiento— o maceta pequeña. Revisa primero el riego antes de pensar en enfermedades.
Pocas flores. Falta de luz o exceso de nitrógeno. Corrige la orientación y cambia a un abono con más potasio.
Dónde queda bien
Su tamaño moderado la hace ideal donde una trepadora leñosa sería excesiva: barandillas de balcón, separadores de terraza, arcos ligeros, obeliscos y celosías. Cubre en una temporada y desaparece en invierno, lo que permite recuperar la luz cuando más falta hace.
También funciona como tapizante si se deja correr por el suelo en un talud o en el borde de un arriate, y en cestas colgantes, donde es de lo mejor que hay.
En cuanto a combinaciones, el naranja con ojo negro es un color exigente. Casa bien con azules profundos —Plumbago auriculata, salvias azules—, con follaje púrpura oscuro y con blancos. Con rosas y magentas tiende a chocar.
En resumen
Los ojos de poeta son una trepadora anual de 1,5 a 2,5 metros, de crecimiento rápido y floración continua de junio a las primeras heladas. Se siembra en interior entre febrero y marzo a 20-22 °C y se planta fuera cuando ha pasado todo riesgo de helada, entre abril y mediados de mayo según la zona.
Sus tres exigencias reales son sol —con sombra de tarde en el interior y el sur—, riego constante sin secarse nunca y abonado rico en potasio cada dos semanas. Y una condición estructural que se olvida a menudo: al trepar enrollando el tallo, necesita soportes finos y una guía manual los primeros días.
A cambio de eso, y de vigilar la araña roja en los meses secos, cubre en pocas semanas cualquier estructura ligera con una floración que no para hasta noviembre. Como planta de temporada, es de las inversiones más rentables que se pueden hacer en una terraza.