Hay narcisos que miran al cielo y narcisos que miran al suelo. Narcissus triandrus pertenece al segundo grupo: sus flores cuelgan de un pedicelo curvado, con los tépalos echados hacia atrás como si el viento los peinara, y esa postura le ha valido el nombre inglés de angel's tears, lágrimas de ángel, que ha acabado traduciéndose y usándose también aquí. En España se le llama junquillo blanco o narciso de tres estambres, este último por el carácter que le da nombre científico.

Un endemismo del oeste peninsular

Su área natural es estrictamente ibérica, con alguna presencia en el suroeste de Francia. Vive en Galicia, Asturias, León, Zamora, Salamanca, Cáceres, Ávila y buena parte del centro y norte de Portugal, es decir, en la franja atlántica y en las sierras del oeste. Fuera de ese ámbito no aparece de forma espontánea en ningún sitio del mundo, lo que lo convierte en un endemismo genuino y en una planta que carga con la responsabilidad de conservarse aquí o no conservarse.

Ocupa claros de melojar y de robledal, matorrales de brezo y jara, taludes de camino y pastos de montaña entre los 300 y los 1.800 metros. El denominador común es el suelo ácido, arenoso o de textura suelta, derivado de granito, pizarra o cuarcita, con humedad invernal y primaveral abundante y sequía marcada en verano. En sustratos calizos falta por completo.

Cómo es la flor

La planta levanta entre 10 y 30 cm. El escapo, cilíndrico y fino, sostiene de una a seis flores péndulas, aunque lo habitual son dos o tres. Cada flor combina un perianto de seis tépalos reflejos —vueltos hacia atrás, dejando la corona expuesta— con una corona corta y acampanada, siempre más breve que los tépalos y de boca ligeramente ondulada. El color va del blanco puro al amarillo pálido, a veces con la corona de tono distinto al del perianto.

El nombre triandrus alude a que, en las descripciones antiguas, se le atribuían tres estambres en lugar de los seis normales del género. En realidad tiene seis, pero dispuestos en dos verticilos de longitud muy dispar, de modo que solo tres asoman con claridad. El error se quedó fijado en la nomenclatura.

Las hojas son estrechas, casi cilíndricas, de un verde glauco, y salen desde el bulbo en número de dos a cuatro. Florece entre marzo y mayo según altitud, y en las sierras altas puede alargarse hasta junio.

Flor blanca colgante de Narcissus triandrus vista de cerca

Subespecies

La especie se ha dividido de varias maneras según el autor. Las entidades que se manejan con más frecuencia son N. triandrus subsp. triandrus, de flor blanca y distribución más norteña y atlántica; N. triandrus subsp. pallidulus, de tonos amarillentos y presencia en el centro y sur del área; y N. triandrus subsp. capax, de corona más ancha, cuya identidad taxonómica sigue discutiéndose. Las diferencias son de matiz y existen poblaciones intermedias, así que la determinación fina requiere ficha de campo y no impresión visual.

Varias comunidades autónomas del oeste peninsular incluyen Narcissus triandrus o alguna de sus subespecies en sus catálogos regionales de especies protegidas, y el género Narcissus figura además en los anexos de la Directiva Hábitats para algunos de sus taxones. En la práctica esto significa una cosa concreta: arrancar bulbos en el campo puede constituir una infracción administrativa, además de dañar poblaciones que se reponen despacio.

Quien quiera cultivarlo debe recurrir a viveros especializados en bulbosas que trabajen material propagado, no recolectado. Los catálogos de bulbosas silvestres europeas lo ofrecen con cierta regularidad. La normativa varía de una comunidad a otra, de modo que conviene consultar el catálogo autonómico correspondiente antes de tocar nada en el monte.

Su papel en la jardinería

Aunque la especie silvestre apenas se cultiva, su descendencia sí está por todas partes. N. triandrus es el progenitor del grupo Triandrus de la clasificación hortícola de narcisos, la División 5, definida precisamente por la flor péndula y los tépalos reflejos heredados de él. De ese cruce salen cultivares muy difundidos:

'Thalia', blanco puro, con dos o tres flores por tallo, es el más plantado de todos y uno de los narcisos de jardín más elegantes que existen. 'Hawera', amarillo limón y muy floreado, es diminuto y sirve para maceta y borde. 'Petrel' y 'Ice Wings' repiten el esquema blanco. Todos ellos son mucho más tolerantes con el suelo y el riego que su antepasado silvestre, porque llevan sangre de otras especies.

Quien busque el efecto de las lágrimas de ángel en un jardín normal encontrará en estos cultivares un resultado fiable; la especie pura es otra cosa.

Cultivo de la especie silvestre

Es un narciso difícil fuera de su medio, y conviene decirlo antes que nada. Sus exigencias son estrechas:

Sustrato. Ácido, con pH por debajo de 6, muy drenante. Una mezcla de tierra de brezo, arena silícea gruesa y algo de mantillo funciona. En agua de riego calcárea el bulbo se debilita en dos o tres temporadas: si el agua del grifo es dura, hay que regar con agua de lluvia.

Ubicación. Sol de mañana y sombra ligera en las horas centrales, o sol pleno en zonas de verano fresco. En el interior peninsular seco lo pasa mal.

Ciclo de riego. Es la clave. Riego regular de octubre a mayo, mientras hay hoja, y sequía completa en verano, sin excepción. El bulbo en reposo no tolera humedad estival y se pudre. Por eso se cultiva mejor en maceta o en cajonera fría, donde el verano se controla, que en un macizo mezclado con plantas que se riegan.

Plantación. Bulbos en septiembre u octubre, a 8-10 cm de profundidad, separados 8 cm.

Reposo. Las hojas se dejan secar por completo antes de retirarlas. Los bulbos pueden quedarse en tierra si el sitio permanece seco en verano.

Multiplicación. Por bulbillos, separados en verano durante el reposo, o por semilla sembrada en otoño en cajonera fría. La vía de semilla tarda de cuatro a cinco años en dar floración, que es lo normal en narcisos y lo que explica que las poblaciones silvestres no se repongan de una recolección.

Problemas

La mosca del narciso (Merodon equestris) es el enemigo serio: su larva vacía el bulbo por dentro y la planta no vuelve a brotar. Se previene con bulbos sanos y evitando dejar el cuello del bulbo descubierto en primavera, que es por donde entra. La podredumbre basal por Fusarium oxysporum f. sp. narcissi aparece con humedad estival, y su remedio es la sequía de reposo. Los nematodos del bulbo dan hojas deformadas con abultamientos; no hay tratamiento doméstico y los bulbos afectados se destruyen.

Toxicidad

Los bulbos de todos los Narcissus contienen alcaloides como la licorina y son tóxicos por ingestión, con vómitos, diarrea y dolor abdominal. Cada temporada se registran intoxicaciones por confundir bulbos de narciso con cebollas o chalotas guardadas en la despensa: no deben almacenarse cerca. La savia también contiene oxalato de calcio y provoca dermatitis en quien manipula muchos tallos, la llamada dermatitis del jardinero. Guantes al trabajar con ellos y bulbos etiquetados y fuera del alcance de niños.

En resumen

Narcissus triandrus es una joya botánica del oeste ibérico, con flores colgantes de corona corta que ninguna otra bulbosa nuestra repite. Vive en suelos ácidos y arenosos con verano seco, está protegido en varias comunidades y no debe recolectarse. Su cultivo exige sustrato ácido, agua sin cal y sequía estival absoluta, y aun así resulta exigente. Para llevar su aspecto al jardín, el camino práctico son los cultivares del grupo Triandrus, con 'Thalia' a la cabeza. Y en cualquier caso, bulbos fuera del alcance de la cocina: son tóxicos.


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