Cada cierto tiempo hago recuento de lo que ha entrado en la colección y anoto qué tal se ha portado. Esta última tanda ha sido monográfica: bromelias tropicales, cuatro Vriesea y un híbrido bigenérico. No las he elegido al azar; todas comparten una cosa útil para quien vive en la península, y es que se manejan bien en interior luminoso sin necesidad de invernadero.
Antes de ir una por una, conviene fijar lo que tienen en común, porque casi todos los fallos con bromelias vienen de aplicarles el manual de las plantas de tierra.
Lo que comparten todas: cómo se cultiva una bromelia de copa
Estas plantas son epífitas o rupícolas en su medio natural, es decir, viven sobre ramas y rocas del bosque atlántico brasileño, no enterradas. De ahí salen tres consecuencias prácticas.
El sustrato no alimenta, sujeta. La raíz de una Vriesea es sobre todo un anclaje. Necesita una mezcla muy aireada: corteza de pino de calibre medio, perlita gruesa, fibra de coco y algo de esfagno, en proporciones que dejen ver los huecos. Un sustrato universal de saco, compacto y retentivo, pudre el cuello en pocos meses. Yo uso aproximadamente 50 % corteza, 25 % perlita, 25 % fibra de coco. Y macetas pequeñas: sobredimensionar la maceta es un error clásico.
El agua va en la copa, pero hay que renovarla. La roseta forma un depósito central, el tanque o fitotelma, que es de donde la planta toma la mayor parte del agua. Se llena y se mantiene con unos dos o tres dedos de agua, pero hay que vaciarla y rellenarla cada 10-15 días. Si no, se acumulan sales y restos orgánicos y aparece la podredumbre del cogollo, que en una Vriesea es irreversible. El sustrato se riega aparte, poco, cuando esté casi seco.
El agua debe ser blanda. Este es el punto donde más gente falla en España, donde el agua de red suele ser dura. La cal deja costras blancas en las hojas y, peor, se acumula en la copa. Usa agua de lluvia, agua osmotizada o agua destilada. Si no tienes otra cosa, agua embotellada de mineralización muy débil. Las Vriesea de hoja fina y pintada son bastante más sensibles a las sales que las Neoregelia o las Aechmea.
Luz. Muy luminosa pero filtrada. Junto a una ventana orientada al este, o a un metro de una ventana al sur con visillo. El sol directo del mediodía de junio a septiembre quema las hojas en un solo día y deja marcas pardas permanentes. Poca luz, en cambio, hace que las variedades de hoja marcada pierdan el dibujo y se vuelvan verde uniforme.
Temperatura y humedad. Están cómodas entre 18 y 28 ºC. El mínimo de seguridad son 12-13 ºC; por debajo de 10 ºC empiezan los daños. Eso significa que en la mayor parte de la península son plantas de interior en invierno, salvo la franja litoral mediterránea y canaria más protegida. La humedad ambiental ideal ronda el 60 %, y en un piso con calefacción en enero eso no se consigue pulverizando: se consigue con una bandeja de grava con agua bajo la maceta o con un humidificador.
Abono. Muy diluido. Un fertilizante equilibrado a un cuarto de la dosis de la etiqueta, cada tres o cuatro semanas de abril a septiembre, aplicado al sustrato o pulverizado sobre la hoja. Echar abono concentrado dentro de la copa quema el meristemo. Y evita los abonos con mucho cobre, al que las bromelias son sensibles.
Y lo más importante de todo: son monocárpicas. Cada roseta florece una sola vez en su vida y después muere, lentamente, a lo largo de uno o dos años. No has hecho nada mal. Mientras se marchita, emite hijuelos en la base, que se separan cuando alcanzan un tercio o la mitad del tamaño de la madre y ya tienen raicillas propias. Esa es la manera de mantener la planta indefinidamente.
× Neophytum 'Burgundy Hill'
Empiezo por la rareza del lote. El símbolo × delante del nombre indica que es un híbrido bigenérico, un cruce entre dos géneros distintos de la familia: Neoregelia y Orthophytum. De ahí sale el nombre híbrido Neophytum.
Lo que resulta es una roseta abierta, de porte extendido, con hojas estrechas, alargadas y muy dentadas en el borde, que a plena luz adquieren un tono vinoso oscuro, granate casi chocolate, de donde le viene el nombre de cultivar. En sombra pierde el color y se pone verde bronce, así que es una planta que hay que dar luz para que valga la pena.
Hereda del Orthophytum una tolerancia a la sequedad mayor que la de una Vriesea pura, y del Neoregelia, la copa central. Es sin duda la más resistente de las cinco: perdona olvidos de riego y aguanta ambientes de piso con poca humedad. Los dientes marginales son de verdad afilados, conviene colocarla donde no roce brazos ni pase gente.
Produce hijuelos con generosidad, a menudo con estolones cortos, y se puede acabar teniendo un grupo compacto en pocos años. Es la que recomendaría a alguien que empieza con bromelias de colección.
Vriesea 'Red Chestnut'
Cultivar del grupo de las vrieseas de hoja pintada, esas que se cultivan por el follaje y no por la flor. Hoja ancha, lisa al tacto, de textura casi de cuero, con un fondo verde profundo cubierto de jaspeado y bandeado en tonos castaño rojizo y púrpura. En una roseta bien iluminada el contraste es notable; con poca luz, el dibujo se difumina.
Es de crecimiento lento y de roseta bastante abierta, así que necesita espacio horizontal. La superficie de la hoja marca con facilidad: una gota de agua dura secándose al sol deja un cerco blanco que no se va, y un dedo grasiento deja huella. Si la limpias, hazlo con un paño suave humedecido en agua destilada y nada más. Nada de abrillantadores foliares.
Le viene muy bien pasar el verano al exterior en sombra luminosa, bajo un árbol o en una terraza cubierta orientada al norte, siempre que las mínimas nocturnas no bajen de 14-15 ºC. El salto de humedad al aire libre le sienta mejor que el interior seco.
Vriesea hieroglyphica
La joya del lote, y la que exige más paciencia. Es una especie brasileña de la Mata Atlántica, considerada por muchos coleccionistas la mejor bromelia de follaje que existe. El nombre es literal: las hojas, anchas, arqueadas y de un verde amarillento claro, están recorridas por bandas transversales irregulares de color verde oscuro casi negro que forman un patrón parecido a una escritura jeroglífica. El dibujo se ve por las dos caras.
Es planta de talla grande: un ejemplar adulto puede pasar del metro de diámetro, así que la maceta de vivero engaña. Y es lenta de verdad. Desde un hijuelo pequeño hasta un ejemplar de tamaño respetable pueden pasar cinco o más años. Quien compre esperando efecto inmediato se va a decepcionar.
Sus requisitos son los más estrictos de las cinco. Quiere luz muy filtrada (más sombra que las demás; el sol directo le arruina el patrón), humedad ambiental alta y sobre todo agua muy blanda: es la que peor lleva la cal, que le deja manchas visibles justo sobre el dibujo. Y no tolera nada de frío. En un piso normal de secano, sin una bandeja de humedad o un humidificador cerca, las puntas de las hojas se secan.
A cambio, cuando alcanza tamaño es una planta impresionante y no necesita floración para justificarse.
Vriesea saundersii f. mini
El contrapunto de la anterior. Vriesea saundersii es una especie de porte contenido, de aspecto muy distinto al resto del género: hojas gris plateado, cubiertas de escamas (tricomas) que le dan un acabado harinoso, arqueadas hacia fuera formando una copa muy abierta, y con el envés salpicado de puntos y manchas de color púrpura oscuro. Esa forma "mini" es una selección aún más compacta, cómoda para quien tiene poco sitio.
Los tricomas plateados cuentan algo sobre su ecología: son estructuras de captación de agua atmosférica y de protección frente a la radiación, propias de plantas expuestas. En consecuencia, es de las que más luz admite del lote, y de hecho el plateado solo se expresa bien con luz abundante. En sombra se pone verdosa y pierde la gracia.
También es de las más tolerantes a la sequedad ambiental. Lo que no perdona es el agua estancada en la copa durante mucho tiempo: por su forma abierta el tanque es poco profundo y se ensucia rápido. Renuévalo con frecuencia y no la tengas donde caiga hojarasca dentro.
Cuando florece emite una inflorescencia ramificada con brácteas amarillentas y flores amarillas, bastante duradera y elegante, que sale por encima de la roseta.
Vriesea splendens
La clásica, la que casi todo el mundo ha visto en un centro de jardinería aunque no supiera el nombre. Conocida como espada llameante por su inflorescencia: una espiga aplanada, en forma de sable, de un rojo anaranjado intenso, que se levanta 40-60 cm sobre la roseta. Las flores verdaderas son amarillas, pequeñas y efímeras; lo que dura son las brácteas rojas, que se mantienen vistosas durante dos o tres meses.
Las hojas son verdes con bandas transversales de color púrpura oscuro, más marcadas en el envés, y la roseta es tubular y estrecha, con un tanque profundo. Es originaria del norte de Sudamérica, y quizá la más agradecida del grupo en interior.
Dos avisos importantes con esta especie. Primero: si la compras en flor, esa roseta ya está en su etapa final. Es normal, no es un defecto del vivero. Disfruta la espiga, y cuando se seque, córtala por la base y espera los hijuelos. Segundo: cuando la espiga se marchite, no tengas prisa por tirar la planta madre, porque los hijuelos tardan meses en aparecer y crecen a expensas de ella.
Los hijuelos de V. splendens salen entre las hojas exteriores, pegados a la base. Sepáralos con un cuchillo limpio cuando midan un tercio de la madre, deja secar el corte unas horas y plántalos en la mezcla de corteza, sujetándolos con una caña si se tambalean hasta que echen raíz.
Balance y errores que ya no repito
De estas cinco, la más fácil es el ×Neophytum y la más exigente es V. hieroglyphica. Si alguien quiere empezar por una sola, V. splendens da el mejor retorno visual por esfuerzo invertido.
Los tres errores que he visto arruinar más bromelias, incluidas algunas mías:
Regar con agua del grifo dura. Es acumulativo y no se nota hasta que la planta está fea del todo. Un bidón recogiendo agua de lluvia en la terraza resuelve el problema durante todo el invierno.
Dejar la copa sin renovar durante meses. Huele mal antes de pudrirse; si la copa huele, ya vas tarde.
Enterrar la base en sustrato compacto. El cuello debe quedar al aire. Una bromelia plantada honda en tierra de saco se pierde casi siempre.
En resumen
Cinco bromelias tropicales, cuatro Vriesea y un ×Neophytum, con un manual de cultivo común: sustrato de corteza muy aireado en maceta justa, agua blanda en la copa renovada cada dos semanas, luz intensa pero filtrada, mínimo 12-13 ºC, humedad ambiental alta y abono a un cuarto de dosis en verano.
Las diferencias están en los matices: ×Neophytum 'Burgundy Hill' quiere mucha luz para sacar el granate y es la más resistente; Vriesea 'Red Chestnut' pide espacio y hoja limpia; V. hieroglyphica exige sombra luminosa, humedad y años de paciencia; V. saundersii f. mini admite más luz y más sequedad gracias a sus tricomas plateados; y V. splendens da la espiga roja más espectacular, aunque comprarla en flor signifique que esa roseta ya se despide. En todas, la continuidad está en los hijuelos.