Vistas de cerca, las hojas de Mesembryanthemum crystallinum parecen cubiertas de escarcha o de gotas de agua congelada. No es una ilusión óptica ni un depósito de sales exterior: son células vivas, hinchadas y transparentes, que forman una capa sobre la epidermis. De ahí el nombre popular de planta de hielo o escarchada, y de ahí también el interés que esta especie tiene para la fisiología vegetal, muy por encima de su valor decorativo.
El género y su lío de nombres
Mesembryanthemum pertenece a la familia Aizoaceae y agrupa hoy alrededor de un centenar de especies, casi todas del sur de África, con algunas en el Mediterráneo, Australia y California. El género fue durante el siglo XIX un cajón de sastre enorme, con más de dos mil nombres, que después se desmembró en decenas de géneros: Lampranthus, Delosperma, Carpobrotus, Drosanthemum, Aptenia, Conophytum y muchos más. Ese origen común explica que en viveros y en conversación se llame «mesembriantemos» a un conjunto de plantas que ya no llevan ese nombre científico.
El grupo entero comparte hojas suculentas, flores radiadas de muchos pétalos finos —que no son pétalos verdaderos, sino estaminodios petaloides— y una tendencia común a abrirse solo con sol. De hecho Mesembryanthemum significa flor de mediodía, aunque el propio Linneo corrigió la etimología para incluir a las que abren de noche.
Las células vesiculosas epidérmicas
El aspecto escarchado se debe a las células vesiculosas epidérmicas, también llamadas vejigas salinas. Son células agrandadas hasta cientos de veces el volumen de una célula epidérmica normal, que se desarrollan sobre la superficie de hojas y tallos y funcionan como depósitos.
Su utilidad es múltiple y cada función está documentada:
Secuestro de sal. La planta bombea sodio y cloruro hacia la vacuola de estas células, alejándolos del mesófilo fotosintético. El citoplasma de las células que trabajan queda así protegido de concentraciones iónicas que lo inactivarían. Cuando la vesícula se satura, colapsa y la sal queda depositada fuera del tejido activo.
Reserva de agua. Al hincharse, almacenan agua utilizable en sequía corta.
Pantalla óptica. El conjunto de vesículas refleja y difunde la radiación incidente, reduciendo la carga lumínica y térmica que llega al tejido fotosintético en pleno sol de desierto.
Barrera de vapor. La capa de vesículas crea una capa límite que frena la pérdida de agua por la superficie.
Además, la sal que queda en superficie al desintegrarse las vesículas se acumula en el suelo bajo la planta y dificulta la germinación de competidores, un efecto de ingeniería del hábitat que la propia especie tolera y otras no.
El cambio de C3 a CAM
Aquí está la razón de que Mesembryanthemum crystallinum aparezca en cualquier manual de fisiología vegetal. La mayoría de las plantas usan una sola vía fotosintética toda su vida. Esta la cambia.
De joven, con agua disponible y sin estrés salino, funciona como una planta C3 normal: abre los estomas de día, fija el CO₂ directamente mediante la rubisco y crece con relativa rapidez.
Cuando le falta agua, cuando la salinidad aumenta o cuando alcanza cierta edad, reprograma su metabolismo hacia el CAM, el metabolismo ácido de las crasuláceas. En modo CAM abre los estomas de noche, cuando el aire está fresco y húmedo y la pérdida de agua por transpiración es mínima; fija el CO₂ mediante la PEP-carboxilasa en forma de malato, lo acumula en la vacuola, y de día cierra los estomas y libera ese CO₂ internamente para que la rubisco trabaje con la puerta cerrada. El resultado es una eficiencia en el uso del agua varias veces superior, a cambio de un crecimiento más lento.
Lo excepcional no es el CAM, que comparten miles de suculentas de forma obligada, sino que este cambio sea facultativo, inducible y reversible. La transición implica la activación coordinada de una batería de genes concretos y ocurre en días, lo que permite estudiar en un mismo individuo, y con el mismo genoma, las dos maneras de fotosintetizar. Por eso la especie se ha convertido en organismo modelo para investigar tolerancia a la sal, respuesta a la sequía y la posibilidad de trasladar rasgos CAM a cultivos.
Una halófita de manual
M. crystallinum no se limita a soportar la sal: la necesita para rendir al máximo. Es una halófita capaz de vegetar con concentraciones de cloruro sódico que matarían a cualquier hortícola, y de acumular sodio hasta proporciones muy altas de su peso seco. Crece de forma natural en costas, saladares y suelos degradados con sales, y se ha naturalizado en el litoral mediterráneo español, en Canarias, en California y en Australia.
Esa capacidad tiene aplicaciones ensayadas: fitorremediación de suelos salinizados por riego, cultivo con agua salobre donde el agua dulce escasea y uso como hortaliza. La planta se consume como verdura de hoja en algunos lugares, con textura crujiente y sabor salino, y se comercializa en gastronomía con el nombre de hierba de hielo. Históricamente sus cenizas, ricas en sosa, sirvieron para fabricar vidrio y jabón, igual que las de otras plantas de saladar.
Cultivo
Las especies del género que se cultivan como ornamentales son anuales o bienales de porte rastrero y flores blancas, rosadas o amarillentas, y comparten un manejo sencillo si se respetan dos cosas: sol y drenaje.
Ubicación. Sol directo pleno. En sombra las flores no abren y la mata se ahíla.
Suelo. Arenoso, pobre y muy drenante. Sustrato de cactáceas o mezcla de tierra con un cincuenta por ciento de arena gruesa o picón. Los suelos ricos en materia orgánica dan plantas blandas que se pudren.
Riego. Escaso. Regar cuando el sustrato esté seco por completo, y suspender casi del todo en invierno. El exceso de agua es la causa habitual de muerte.
Temperatura. Prefiere climas suaves de litoral. Tolera calor extremo y sequía prolongada, pero la helada la mata: por debajo de 0 °C hay pérdidas y a −2 °C desaparece. En el interior peninsular se cultiva como anual de temporada.
Abonado. Innecesario o mínimo. Un abono de cactáceas muy diluido una vez en primavera basta.
Siembra. Por semilla en primavera, superficial, porque necesita luz para germinar; la semilla es finísima y se mezcla con arena para repartirla. También arraiga con facilidad por esqueje de tallo en verano, dejando secar el corte un par de días antes de plantarlo.
Plagas. Pocas. Cochinilla algodonosa en el cuello y en las axilas, caracoles y babosas en los brotes tiernos cuando hay humedad, y pudrición radicular como principal enfermedad, siempre de origen hídrico.
Cuidado con confundirlo con la uña de gato
Una advertencia que en España tiene importancia real. La planta que se ve tapizando dunas, taludes de carretera y acantilados del litoral, con hojas triangulares gruesas de sección triangular y flores grandes rosas o amarillas, no es Mesembryanthemum: es Carpobrotus edulis o Carpobrotus acinaciformis, la uña de gato. La confusión viene del pasado taxonómico compartido, porque Carpobrotus se describió originalmente dentro de Mesembryanthemum.
La distinción importa porque Carpobrotus edulis figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, de modo que su comercio, tenencia, transporte y plantación están prohibidos en España. Es una de las invasoras más dañinas del litoral peninsular, balear y canario: forma tapices densos y continuos que asfixian la vegetación dunar autóctona, modifica el pH y el contenido de sales del suelo hasta impedir el regreso de las especies nativas, y desplaza endemismos costeros escasos. Su erradicación consume presupuesto público en todos los parques naturales costeros del país.
Se plantó durante décadas para fijar taludes y arenales precisamente por su vigor, y ese vigor es hoy el problema. Si aparece en un jardín próximo a la costa, lo correcto es arrancarla —incluidos los fragmentos de tallo, que enraízan solos— y no compostarla ni tirarla al monte. Para tapizar en primera línea de costa existen alternativas autóctonas mucho mejores.
En resumen
Mesembryanthemum es un género de aizoáceas suculentas, sudafricanas en su mayor parte, cuyo rasgo visible son las células vesiculosas epidérmicas que dan aspecto escarchado y que sirven a la vez de depósito de sal, reserva de agua, pantalla solar y freno a la transpiración. M. crystallinum añade algo excepcional: cambia de fotosíntesis C3 a CAM cuando le falta agua o le sobra sal, de forma reversible, y esa plasticidad lo ha convertido en modelo de estudio de la tolerancia a la salinidad. Se cultiva a pleno sol, en sustrato arenoso y con riego escaso, y no aguanta la helada. Y conviene no confundirlo con la uña de gato, Carpobrotus, invasora catalogada y prohibida en España.