La Mentha aquatica es la menta que crece con los pies dentro del agua. Es una planta autóctona de toda Europa, presente de forma natural en riberas de ríos, acequias, bordes de laguna y zonas encharcadas de casi toda la Península Ibérica. En jardinería acuática cumple dos funciones a la vez: decora la orilla de un estanque con floración estival y contribuye de forma real a la depuración del agua.

Se la conoce como menta de agua, hierbabuena de agua o sándalo de agua, y pertenece a la familia Lamiaceae, la de las labiadas, como el resto de mentas, la lavanda o el romero.

Cómo reconocerla

Es una herbácea perenne rizomatosa que alcanza entre 30 y 90 cm de altura, aunque en aguas ricas puede pasar del metro. Presenta los rasgos típicos de las labiadas: tallo de sección cuadrada, hojas opuestas y decusadas, y toda la planta aromática al frotarla.

Las hojas son ovadas, dentadas en el margen, de 2 a 6 cm, con frecuencia teñidas de púrpura o bronce en el envés y en los tallos, sobre todo cuando la planta recibe mucho sol. Ese tono rojizo no es un síntoma de problema, es su coloración normal.

Mentha aquatica en el borde de un estanque

La floración, entre julio y septiembre, es su rasgo más distintivo: forma capítulos globosos, densos y terminales, de un color lila rosado, muy diferentes de las espigas alargadas de la hierbabuena común. Esos pompones esféricos, que rondan el centímetro y medio de diámetro, son un imán para abejas, abejorros, sírfidos y mariposas. Si el objetivo es atraer polinizadores a un jardín acuático, pocas plantas rinden más.

Su aroma es mentolado pero más áspero y basto que el de la hierbabuena de cocina, con un fondo que recuerda ligeramente a alcanfor. Es comestible y se ha usado tradicionalmente en infusión, aunque no compite en calidad con Mentha spicata ni con Mentha × piperita para uso culinario. Un dato de interés botánico: la Mentha × piperita, la menta piperita, es precisamente el híbrido natural entre Mentha aquatica y Mentha spicata.

Dónde colocarla en el estanque

Es una planta de la zona palustre o de ribera, no de aguas profundas. Su rango óptimo es entre el nivel del suelo saturado y unos 15 cm de lámina de agua sobre la corona. Puede soportar hasta 25-30 cm de profundidad, pero pierde vigor, se ahíla y florece menos.

En un estanque construido por niveles, va en el escalón más alto, junto a Iris pseudacorus, Caltha palustris, Lythrum salicaria o Myosotis scorpioides. También funciona perfectamente en la orilla de un arroyo artificial, en una jardinera permanentemente húmeda o incluso en una maceta sin agujeros mantenida con agua estancada, que es una manera sencilla de tenerla en una terraza.

Luz. Pleno sol o semisombra. A pleno sol crece más compacta, colorea más y florece con mucha más intensidad. En sombra densa se estira, se tumba y da pocos capítulos.

Temperatura y rusticidad. Es plenamente rústica en toda España. Aguanta por debajo de -15 °C sin protección: la parte aérea desaparece en invierno y el rizoma rebrota en primavera desde el fango. En el sur y en el litoral mediterráneo puede conservar parte del follaje durante inviernos suaves.

Cuidados

Sustrato. Tierra pesada, arcillosa o franco-arcillosa, sin turba y sin materia orgánica sin descomponer. Este punto es importante y muchos aficionados lo pasan por alto: el sustrato universal de vivero flota, ensucia el agua y libera nutrientes de golpe, lo que dispara las algas verdes. Lo correcto es tierra de jardín pesada o sustrato específico para plantas acuáticas, plantada en cesta de rejilla forrada con arpillera y rematada con una capa de 2-3 cm de grava lavada que retenga la tierra y evite que los peces la remuevan.

Agua. Tolera un rango amplio de pH, entre 5,5 y 8, y no es exigente con la dureza. Prefiere aguas ricas en nutrientes, precisamente porque su papel ecológico es absorberlos.

Abonado. Ninguno, o casi. En un estanque con peces, los residuos son abono más que suficiente. Añadir fertilizante a un estanque es la vía más rápida a una explosión de algas. Si la planta está en una jardinera aislada sin fauna y muestra clorosis, se puede aportar un comprimido de abono específico para acuáticas enterrado junto al rizoma, una vez al inicio de la primavera.

Poda. Se recortan los tallos florales una vez marchitos, hacia septiembre u octubre, y se limpia la parte aérea seca en invierno. Este último punto no es estética: si los tallos muertos se descomponen dentro del agua, consumen oxígeno y liberan nutrientes que degradan la calidad del agua. Retirar la materia vegetal muerta del estanque cada otoño es parte del mantenimiento básico.

Su carácter invasor, y cómo contenerla

Este es el punto que decide el éxito o el fracaso de plantarla, y el que más se omite. La Mentha aquatica es, como todas las mentas, fuertemente estolonífera y rizomatosa. En condiciones favorables coloniza varios metros cuadrados en dos o tres temporadas, y en el agua se extiende todavía más rápido que en tierra porque sus tallos flotantes enraízan en cada nudo que toca el fango.

En un estanque pequeño puede llegar a asfixiar al resto de plantas de ribera y a invadir la zona de aguas abiertas. La solución no es plantarla suelta en el fango, sino siempre en cesta cerrada, revisando cada primavera que ningún estolón haya escapado por los laterales o por encima del borde. Cada dos o tres años conviene sacar la cesta, dividir la mata y replantar solo una porción con rizoma sano; con eso se rejuvenece la planta y se controla su volumen.

En un estanque naturalizado grande, en cambio, esa misma agresividad es una ventaja: cubre orillas desnudas, sujeta el terreno y compite con las algas filamentosas por los nutrientes.

Multiplicación

Es de las plantas más fáciles de multiplicar que existen, y por tres vías:

División de mata. El método estándar. En primavera, entre marzo y mayo, se saca la cesta, se corta la mata en porciones con rizoma y raíces, y se replanta cada una en su propia cesta.

Esquejes. Se corta un tallo de 10-15 cm por debajo de un nudo, se retiran las hojas inferiores y se pone en un vaso de agua. En una o dos semanas emite raíces sin necesidad de hormona ni de nada. Es la forma más rápida de obtener muchas plantas.

Semilla. Posible pero poco recomendable. La semilla es diminuta, germina de forma irregular y las mentas hibridan con enorme facilidad entre sí, de modo que la descendencia rara vez es igual a la planta madre.

Flores globosas de Mentha aquatica

Plagas y problemas

Es una planta muy sana. Los dos problemas más frecuentes son el pulgón, que se instala en los brotes tiernos en primavera, y la roya de la menta (Puccinia menthae), que produce pústulas anaranjadas en el envés de las hojas.

Con la primera, ojo: en un estanque no se puede aplicar ningún insecticida, ni siquiera jabón potásico en cantidad, porque afecta a peces, anfibios e invertebrados acuáticos. Basta con un chorro de agua a presión o con retirar los brotes afectados; los sírfidos y mariquitas que la propia planta atrae suelen resolver el problema solos.

La roya se combate cortando y retirando las hojas afectadas y aclarando la mata para que ventile. Si es persistente, lo eficaz es dividir y replantar en material limpio.

En resumen

La Mentha aquatica es una perenne rizomatosa autóctona ideal para la zona palustre de un estanque, entre suelo saturado y 15 cm de lámina de agua. Pide sol o semisombra, sustrato arcilloso pesado con cobertura de grava, ningún abono y limpieza de restos secos en otoño. Es plenamente rústica en toda España y sus capítulos globosos lila atraen polinizadores como pocas plantas de ribera. La única precaución seria es su carácter colonizador: plantada siempre en cesta cerrada y dividida cada dos o tres años, es una acuática decorativa, útil para la calidad del agua y prácticamente indestructible.


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