A finales de junio, en un prado de siega de la cornisa cantábrica o de un valle pirenaico, hay una espiga cilíndrica, gris verdosa y apretada como un cepillo de limpiar botellas que sobresale por encima del resto de la hierba. Es Phleum pratense, la hierba timotea, y su presencia indica bastante sobre ese prado: suelo fresco, fertilidad decente, clima con veranos no demasiado secos y un manejo basado en la siega más que en el diente.
Se trata de una de las forrajeras fundamentales de las regiones templado-frías del hemisferio norte, con una segunda vida como heno de calidad para caballos y pequeños mamíferos, y con un tercer papel que no tiene nada que ver con la ganadería: su polen es la referencia mundial en el estudio de la alergia a gramíneas.
Una espiga que en realidad es una panícula
Lo que parece una espiga es una panícula espiciforme: las ramas están tan cortas y tan pegadas al eje que el conjunto se comporta ópticamente como una espiga. La prueba de campo es doblarla. Si al curvar la inflorescencia entre los dedos aparecen escotaduras y el contorno se vuelve lobulado, porque las ramitas se separan del eje, es Phleum. Si sigue lisa y cilíndrica al doblarla, y además es blanda al tacto y ha florecido un mes antes, se trata de Alopecurus pratensis, la cola de zorra, con la que se confunde constantemente.
Otros caracteres:
Inflorescencia. De 5 a 15 cm, a veces 20, de 6 a 9 mm de grosor, densa, verde grisácea, que pasa a pajizo. Al tacto raspa, porque cada espiguilla lleva dos glumas truncadas rematadas en una arista corta y rígida de 1 a 2 mm, con las quillas provistas de pelos tiesos. Esa aspereza es diagnóstica.
Porte. Macollas laxas de 40 a 120 cm, con hojas planas de 4 a 8 mm de anchura, verde claro, y lígula membranosa de 3 a 5 mm, obtusa. La hoja joven sale enrollada en el brote, no plegada.
Floración. Tardía dentro de las gramíneas de prado: junio y julio en el norte peninsular, más tarde en montaña. Es una de sus características agronómicas decisivas.
El género tiene otros representantes en España que conviene no confundir con la especie de prado: Phleum phleoides, de sitios secos y calizos, con la panícula más estrecha y afinada hacia la punta, y Phleum alpinum, de pastos de alta montaña, con la inflorescencia corta y ovoide, casi en forma de huevo.
El bulbo de la base y lo que implica
Si se arranca una caña con cuidado y se mira su parte inferior, se aprecia un engrosamiento globoso del tamaño de un guisante, justo por encima de las raíces. No es un bulbo verdadero sino un entrenudo basal engrosado, llamado haplocormo, en el que la planta acumula reservas de carbohidratos al final de cada ciclo.
Ese órgano condiciona todo su comportamiento agronómico y es el motivo de que la timotea se lleve bien con la guadaña y mal con el ganado suelto.
Rebrota a partir de la reserva. Después de un corte, el rebrote se financia con lo almacenado en el haplocormo antes de que las hojas nuevas empiecen a producir. Si los cortes se suceden demasiado seguidos, la reserva no se repone y la mata se debilita hasta desaparecer.
Es vulnerable al corte bajo. El engrosamiento está prácticamente a ras de suelo y el punto de crecimiento se eleva pronto con la caña. Segar por debajo de 6 u 8 cm, o dejar que el ganado paste a fondo y de forma continua, elimina tanto los meristemos como las reservas. En pastoreo intensivo la timotea se pierde en dos o tres años y la sustituyen especies de macolla más rastrera.
Aguanta el frío extremo. El mismo órgano, situado en el suelo y cargado de azúcares, explica su resistencia invernal, que en zonas continentales llega a soportar temperaturas por debajo de -25 °C bajo nieve. Es la forrajera de referencia en Escandinavia, Canadá y el norte de Japón por esta razón.
Dónde funciona en España y dónde no
Pide suelo fresco, profundo y fértil, de textura media a algo pesada, con pH entre 5,5 y 7. Tolera suelos húmedos e incluso encharcamientos invernales cortos mejor que la mayoría de las forrajeras, y responde con fuerza al nitrógeno.
Lo que no perdona es el calor con sequía. Su sistema radical es superficial y su punto de compensación térmica está bajo, de modo que en cuanto llegan tres semanas de julio con más de 30 °C y sin agua, la producción se detiene y la mata se agosta. Eso dibuja su mapa español con bastante claridad: prados de siega de Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra húmeda, norte de Galicia, montaña de León y Palencia, valles pirenaicos y prados de regadío del Sistema Ibérico y del Pirineo aragonés. Fuera de esas zonas, y sin riego, no es planta que merezca la pena sembrar; el hueco lo ocupan el dáctilo, la festuca alta o las mezclas mediterráneas.
Tampoco tolera la salinidad ni los suelos arenosos sueltos, y en terreno ácido y pobre pierde frente a las especies rústicas de montaña.
El apellido de un agricultor de Maryland
La especie es europea y euroasiática de origen, pero su nombre común en medio mundo procede de Norteamérica. A comienzos del siglo XVIII la gramínea ya había llegado a las colonias británicas, probablemente mezclada en semilla o en paja de embalaje, y hacia 1720 un colono llamado Timothy Hanson se dedicó a difundir su semilla por Maryland y las Carolinas como planta de heno. El nombre timothy grass se impuso, viajó de vuelta a Europa y de ahí salió el castellano timotea. En Nueva Inglaterra circuló también como herd grass, atribuido a un tal John Herd que la habría encontrado creciendo en un claro de New Hampshire.
La anécdota tiene su interés técnico: la timotea es una de las pocas forrajeras cuya difusión moderna arrancó de la iniciativa de agricultores concretos y no de instituciones agronómicas, y para 1800 ya era la base del heno comercial en el este de Estados Unidos.
En la pradera: siembra, mezclas y siega
Semilla. Muy pequeña, brillante, con más de un millón de granos por kilogramo. La consecuencia práctica es que se siembra somera, de medio centímetro a uno como mucho, sobre lecho firme y bien asentado. La dosis ronda los 8-12 kg/ha en cultivo puro y baja a 3-6 kg/ha en mezcla. Época: final de verano y principio de otoño en el norte peninsular, o primavera temprana en montaña alta.
Compañeras. Su aliada histórica es el trébol violeta (Trifolium pratense), y no por casualidad: ambos comparten ciclo tardío y coinciden en el momento óptimo de siega, lo que permite cortar sin sacrificar la calidad de ninguno de los dos. La mezcla timotea-trébol violeta sostiene la henificación de media Europa fría. También entra en mezclas con festuca de prados (Festuca pratensis), raigrás inglés y trébol blanco, donde aporta persistencia en los años húmedos y producción tardía cuando los raigrases ya están decaídos.
Momento de corte. El punto de equilibrio está en el espigado, cuando la panícula acaba de asomar y todavía no ha florecido. Antes se obtiene forraje excelente pero poca cantidad; después, la fibra sube rápido y la digestibilidad cae. En un prado de siega del norte eso significa un primer corte entre finales de junio y principios de julio y un segundo aprovechamiento, más flojo, en septiembre.
Persistencia. De tres a cinco años en condiciones normales, más si el manejo respeta el corte alto y se reponen nutrientes. Es menos longeva que el dáctilo o que la festuca alta.
Heno de timotea. Hay un mercado específico, y no ganadero, para el heno puro de esta especie: es el forraje de referencia para caballos con necesidades energéticas moderadas y para conejos, cobayas y chinchillas, por su relación alta de fibra y contenido bajo en calcio y en proteína frente a los henos de leguminosa. La calidad de ese heno depende sobre todo de haber segado en el momento correcto y de haberlo secado sin lluvia.
Phl p 1 y Phl p 5: el polen mejor estudiado
Las gramíneas son anemófilas y liberan cantidades enormes de polen ligero, y la polinosis por gramíneas es el cuadro alérgico estacional más extendido en Europa. Dentro de la familia, la timotea ocupa un lugar peculiar: su polen se convirtió en el modelo experimental del campo y hoy sus alérgenos son los mejor caracterizados de todas las Poaceae.
Los dos principales llevan la nomenclatura estándar derivada del nombre científico. Phl p 1 pertenece al grupo 1 de alérgenos de gramíneas, es una proteína de la pared celular de la familia de las beta-expansinas y lo reconoce la gran mayoría de las personas sensibilizadas a gramíneas. Phl p 5 corresponde al grupo 5, exclusivo de la subfamilia Pooideae —el grupo de las gramíneas de clima templado, al que pertenecen también el dáctilo, los raigrases, la avena o el centeno— y es un marcador de sensibilización intensa. Junto a ellos se han descrito y producido en forma recombinante otros componentes de la misma especie, como Phl p 2, Phl p 4, Phl p 6, Phl p 11, la polcalcina Phl p 7 y la profilina Phl p 12; estos dos últimos no son propios de las gramíneas sino panalérgenos presentes en muchos vegetales, y su interés está en que ayudan a distinguir una sensibilización genuina de una reactividad cruzada.
De ahí que Phleum pratense aparezca como referencia en dos terrenos. En el diagnóstico por componentes, donde se miden anticuerpos frente a moléculas concretas en lugar de frente a un extracto completo, lo que permite precisar a qué está sensibilizado realmente el paciente. Y en la estandarización de extractos alergénicos usados tanto en pruebas cutáneas como en inmunoterapia, donde el contenido en Phl p 5 sirve habitualmente para cuantificar la potencia biológica del producto.
Nada de esto es materia de autodiagnóstico ni de decisión propia. La sensibilización a gramíneas se estudia y se trata en consulta de alergología, y cualquier duda sobre síntomas, pruebas o tratamientos corresponde al médico. Lo que sí es útil saber, desde el lado de la jardinería, es que el polen implicado no procede de una especie exótica ni rara, sino de las gramíneas comunes de prados, céspedes y cunetas, y que las floraciones se concentran en España entre abril y julio según la altitud, con el pico de la timotea en la parte final de ese periodo.
En resumen
Phleum pratense, la hierba timotea, es una gramínea perenne de panícula espiciforme cilíndrica y áspera, reconocible porque se vuelve lobulada al doblarla y porque florece más tarde que sus vecinas de prado. Su rasgo anatómico distintivo es el haplocormo, un entrenudo basal engrosado que almacena reservas: le da resistencia al frío y capacidad de rebrote tras la siega, pero la hace frágil frente al corte bajo y al pastoreo continuo. Pide suelo fresco, profundo y fértil, y no soporta el verano seco y caluroso, de modo que en España su terreno son los prados de siega del norte y de montaña. Se siembra somera, a menos de un centímetro, y su compañera clásica es el trébol violeta, con el que comparte ciclo tardío y momento de corte, alrededor del espigado. Su heno tiene un mercado propio como forraje de caballos y de pequeños herbívoros. Y su polen, con los alérgenos Phl p 1 y Phl p 5 a la cabeza, es el modelo con el que se estudia y se estandariza la alergia a gramíneas, un terreno que corresponde por entero a la consulta médica.