Las hojas de Haworthia limifolia llevan grabadas unas crestas transversales en relieve, paralelas entre sí y perpendiculares al eje de la hoja, que recorren toda la superficie y se notan con el dedo. De ahí el epíteto: lima, la herramienta. Es una roseta pequeña, dura, de ocho a doce centímetros, que cabe en una maceta de trece y que puede pasar veinte años en ella sin dar un solo problema.

Roseta de Haworthia limifolia con crestas transversales en las hojas

Qué planta es y cómo se llama ahora

Procede del este de Sudáfrica —KwaZulu-Natal, Mpumalanga—, de Eswatini y del sur de Mozambique, donde crece entre pastos y bajo piedras en suelos poco profundos. Forma una roseta de hojas triangulares, gruesas, muy consistentes, de un verde oscuro que vira a bronce cuando recibe luz fuerte. Emite una vara floral fina de treinta o cuarenta centímetros con florecillas blancuzcas de poco interés ornamental: el atractivo está entero en la geometría de la roseta.

Los estudios moleculares de la última década partieron el viejo género Haworthia en tres, y esta especie quedó reclasificada como Haworthiopsis limifolia. En viveros y catálogos sigue circulando con el nombre antiguo, así que ambos designan la misma planta. En el comercio se encuentran sobre todo la forma típica, la variegada de rayas blancas y crema conocida como 'Spider White' y la var. ubomboensis, de hojas más lisas y verde claro, casi sin crestas.

Opacas y de ventana: dos formas de resolver el mismo problema

Dentro del conjunto de las haworthias conviven dos tipos muy distintos. Uno agrupa a las de hoja dura, mate y opaca, como esta limifolia o la Haworthiopsis fasciata de las bandas blancas. El otro reúne a las llamadas de ventana: Haworthia cooperi, Haworthia retusa, Haworthia truncata y compañía, con la punta de la hoja truncada y translúcida, como si estuviera hecha de vidrio verdoso.

Esa ventana no es un capricho estético sino un órgano óptico. En su hábitat esas especies viven enterradas hasta el cuello, con solo la cara translúcida asomando al nivel del suelo, protegidas así del calor, de la desecación y de los herbívoros. La luz entra por la ventana, atraviesa un tejido acuoso incoloro y llega al clorénquima que tapiza el interior de la hoja, bajo tierra. Todo el aparato fotosintético trabaja en un sitio donde no debería llegar luz. Las de hoja opaca, en cambio, resuelven la insolación por fuera, con cutículas gruesas y esos tubérculos que reflejan y dispersan la radiación, y por eso crecen a ras de suelo pero no enterradas.

Ubicación, tierra y agua

Sombra parcial o luz tamizada: una ventana orientada al este, el borde exterior de un porche, la parte de la terraza que solo recibe sol hasta media mañana. Con sol directo prolongado la hoja se broncea y las crestas se marcan menos; en penumbra profunda la roseta se abre y pierde compacidad. El género agradece la ventilación tanto como las Gasteria, con las que comparte hábitos de cultivo y algún problema fúngico ya tratado en su ficha.

La tierra ha de ser pobre y muy porosa —un sustrato de cactáceas aligerado con pómez o picón hasta el sesenta por ciento— porque la raíz es carnosa y se pudre con facilidad. Aquí entra la particularidad de riego del género: se riega por inmersión. La maceta se apoya en un recipiente con dos o tres dedos de agua y se deja de diez a quince minutos, hasta que la superficie del sustrato se oscurece por capilaridad; luego se saca y se escurre. El motivo es que la roseta es apretada y cóncava, y el agua vertida desde arriba se queda alojada entre las hojas basales, donde tarda en evaporarse y abre la puerta a la podredumbre del cuello.

Ese sistema tiene un contrapeso que conviene conocer: al entrar el agua siempre desde abajo, las sales del agua de riego se acumulan en la capa superior y forman esa costra blanquecina de los sustratos calcáreos. Cada cuarto o quinto riego se compensa con un riego abundante desde arriba que lave el perfil, hecho por la mañana y con la planta al aire para que seque rápido. En verano se riega cada diez o doce días; entre diciembre y febrero, con temperaturas de invernadero frío, una vez al mes sobra.

Multiplicación por hijuelos

Con el tiempo aparecen rosetas hijas alrededor de la madre, unidas por un rizoma corto. Al trasplantar —en primavera, cada dos o tres años— se descalza el cepellón, se aparta la tierra con los dedos y se separan las hijas que ya lleven raíz propia; las que no la tengan enraízan igualmente si se dejan secar la herida dos días y se plantan en sustrato apenas húmedo.

Es normal encontrar buena parte de las raíces gruesas secas o corchosas: la planta las renueva por ciclos y no significa que esté enferma. Se recortan las muertas, se conservan las blancas y firmes, y no se riega hasta pasada una semana del trasplante.

Una advertencia sobre el origen de la planta

Desde hace unos años el sur de África sufre un expolio sistemático de suculentas enanas destinado a coleccionistas del este de Asia. Las redadas y decomisos de las autoridades sudafricanas han recuperado cientos de miles de ejemplares arrancados del campo, sobre todo Conophytum, y el conjunto de las haworthias figura entre los grupos afectados, con poblaciones locales prácticamente barridas. Haworthia limifolia está protegida por la legislación sudafricana y el género completo se encuentra incluido en el Apéndice II de CITES, lo que obliga a documentar cualquier importación.

Para el aficionado la consecuencia es práctica. Una planta de vivero europeo, criada por división o por semilla, es indistinguible en belleza de una silvestre y no ha costado nada al hábitat. Conviene desconfiar de ejemplares importados a bajo precio con las raíces cortadas a ras, tierra ajena adherida o una base con aspecto de haber sido arrancada, y preferir viveros que declaren propagación propia o intercambios de hijuelos entre aficionados. La especie se multiplica con tal facilidad que no hay razón alguna para que salga del campo.

En resumen

Haworthia limifolia, hoy Haworthiopsis limifolia, es una roseta pequeña y dura de hojas con crestas transversales, originaria del este de Sudáfrica, adecuada para maceta y sombra parcial. Pertenece al grupo de hojas opacas, frente a las especies de ventana translúcida que viven medio enterradas y captan luz a través de la punta de la hoja. Pide sustrato muy mineral, riego por inmersión con algún lavado ocasional desde arriba, y se multiplica sin dificultad separando hijuelos en primavera. Por la presión de la recolección ilegal en su área de origen, merece la pena asegurarse de que el ejemplar procede de cultivo.


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