El estramonio es probablemente la planta más peligrosa que crece de forma espontánea en el borde de los caminos españoles, y también una de las que más gente ha tenido delante sin identificarla. Aparece en escombreras, cunetas, huertos abandonados, orillas de acequia y solares removidos, con unas trompetas blancas que a más de uno le han parecido dignas de trasplantar al jardín.
Se llama Datura stramonium y acumula una lista larga de nombres populares que ya dicen bastante: hierba del diablo, higuera loca, manzana espinosa, berenjena del diablo, chamico o hierba hedionda. Todos apuntan a lo mismo. Es una solanácea cargada de alcaloides tropánicos que provoca intoxicaciones graves, algunas mortales, con una regularidad incómoda cada verano.
Esto no significa que haya que erradicarla a la vista ni que no se pueda tener en un jardín adulto. Significa que hay que saber qué es, reconocerla sin dudar y manejarla con las precauciones que corresponden.
Cómo reconocer el estramonio
Es una herbácea anual de la familia Solanaceae, la misma del tomate, la patata, la berenjena y la belladona. Nace en primavera, crece deprisa durante el verano y muere con las primeras heladas del otoño.
Porte. De 60 cm a 1,5 m de altura, con tallo grueso, cilíndrico, hueco, glabro y a menudo teñido de púrpura, que se ramifica repetidamente en horquilla. Esa ramificación dicotómica, con la flor naciendo justo en la bifurcación, es un rasgo muy característico.
Hojas. Grandes, de 8 a 20 cm, alternas, con el limbo ovado y el margen profundamente sinuado-dentado, con lóbulos irregulares y terminados en punta. Son asimétricas respecto al nervio central. Al estrujarlas desprenden un olor desagradable, fétido, que es una de las mejores pistas de campo.
Flores. Solitarias, erguidas, en forma de trompeta de 6 a 10 cm de largo, de color blanco o blanco con tintes violáceos, con cinco dientes marcados en el borde de la corola. Abren al atardecer y desprenden un aroma dulzón. Es esa combinación de flor grande y erecta la que la distingue a simple vista.
Fruto. El rasgo definitivo: una cápsula ovoide de 3 a 5 cm densamente cubierta de espinas rígidas, verde primero y parda al madurar, que se abre en cuatro valvas y libera decenas de semillas negras y reniformes. Una sola planta produce varios cientos, incluso miles, de semillas.
Con qué se confunde. El error más frecuente es tomarla por una Brugmansia, el floripondio de jardín. La diferencia se ve al instante: la Brugmansia es un arbusto o arbolito leñoso con flores enormes colgantes, y el estramonio es una hierba anual con flores erguidas y fruto espinoso. También se confunde con otras Datura ornamentales de flor doble o violácea, igual de tóxicas. Y en estado juvenil, sin flor, sus hojas pueden pasar por las de una espinaca silvestre o una remolacha, lo cual ha causado más de una intoxicación por confusión alimentaria.
Dónde crece
El estramonio es una especie nitrófila y ruderal: coloniza suelos removidos y ricos en nitrógeno. Su hábitat típico son cunetas, estercoleros, corrales, márgenes de cultivos de regadío, bordes de acequia, riberas de ríos con caudal irregular y solares urbanos.
Está presente en toda la península ibérica y en Baleares, desde el nivel del mar hasta unos 1.200 metros, y es especialmente abundante en las vegas regadas del interior y del sur. Su origen se sitúa en América, aunque lleva tanto tiempo naturalizada en Europa —desde el siglo XVI— que hoy se comporta como una arqueófita perfectamente integrada en la flora arvense.
Que se dé bien en huertas regadas explica el riesgo real más frecuente: aparece dentro de parcelas de cultivo, mezclada con acelgas, judías o forraje, y ahí es donde la confusión resulta peligrosa.
Cultivo y cuidados
Si a pesar de todo quieres tenerla —tiene valor ornamental innegable y es interesante en un jardín de plantas útiles o de flora medicinal—, el cultivo es sencillo hasta el aburrimiento. Es una planta que no requiere nada.
Ubicación. Pleno sol. Tolera algo de sombra ligera, pero florece mucho menos. Al aire libre, en un rincón acotado y alejado de zonas de paso, de la huerta y de donde jueguen niños o animales.
Suelo. Cualquiera con drenaje aceptable. Prefiere los sueltos, profundos y ricos en materia orgánica, con pH neutro o ligeramente básico. Es indiferente a la caliza.
Riego. Moderado y regular durante el verano. No es una planta de secano estricto: agradece el suelo fresco y responde con plantas más grandes y floración más prolongada. En maceta, cada dos o tres días en pleno verano. Lo que no tolera es el encharcamiento prolongado.
Abonado. Innecesario en suelo medianamente fértil. En terreno pobre, un aporte de compost al inicio del cultivo es suficiente. Es nitrófila, así que responde con vigor a los abonados nitrogenados, hasta el punto de volverse invasiva en huertos muy estercolados.
Multiplicación. Exclusivamente por semilla, ya que es anual. Se siembra en abril o mayo, cuando el suelo alcanza los 15-18 °C, directamente en el sitio o en maceta grande. Germina en una o dos semanas. La semilla presenta latencia y conserva viabilidad en el suelo durante muchos años: se han documentado germinaciones tras más de una década enterrada, motivo por el cual una parcela infestada sigue dando estramonios año tras año aunque se arranquen todas las plantas visibles.
Plantación y trasplante. Tiene raíz pivotante y el trasplante lo resiente. Si lo cultivas en maceta, siémbralo directamente en su recipiente definitivo, de al menos 25-30 cm de diámetro y profundo. Si vas a llevarlo al suelo, hazlo muy pequeño, con dos o tres pares de hojas verdaderas, y en mayo.
Poda. No necesita ninguna. Al ser anual, muere entera al llegar el frío y se retira completa. La única intervención recomendable es de tipo preventivo: cortar las cápsulas antes de que maduren y se abran, para evitar la dispersión de semilla. Si además quieres prolongar la floración, eliminar los frutos jóvenes hace que la planta siga emitiendo flores.
Rusticidad. Como anual, el concepto de resistencia al frío se limita a que el ciclo termina con la primera helada. Los ejemplares se ennegrecen y se secan a los pocos días de que la temperatura baje de 0 °C. En cambio, tolera muy bien el calor extremo y la insolación de los veranos del sur peninsular, y aguanta periodos secos cortos sin morir, aunque se pare.
Plagas. Al ser solanácea, comparte problemas con el tomate y la berenjena: mosca blanca, pulgón, araña roja y, sobre todo, escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata), que la usa como planta huésped. Precisamente por eso conviene no tener estramonios cerca de un cultivo de patatas o berenjenas: hace de reservorio de plagas y de virus.
Toxicidad: lo que hay que saber
Toda la planta contiene alcaloides tropánicos: principalmente atropina, escopolamina e hiosciamina. Estos compuestos bloquean los receptores muscarínicos de la acetilcolina y producen un cuadro anticolinérgico completo.
Los puntos críticos que hay que tener claros:
La concentración varía enormemente. Entre individuos, entre partes de la planta y a lo largo del año. Las semillas son con diferencia lo más concentrado, seguidas de las hojas jóvenes y las flores. No existe una "dosis segura" calculable a ojo, y es precisamente esa variabilidad la que hace que cualquier uso recreativo o autotratamiento sea una ruleta.
Cantidades pequeñas bastan. Se han descrito intoxicaciones graves con la ingestión de unas pocas decenas de semillas. En niños, mucho menos.
Los síntomas aparecen entre 30 minutos y varias horas después: boca y piel muy secas, enrojecimiento facial, pupilas muy dilatadas y visión borrosa, taquicardia, retención urinaria, fiebre, agitación, desorientación y alucinaciones vívidas y desagradables. En casos severos, convulsiones, coma y parada cardiorrespiratoria. El cuadro puede durar de uno a tres días porque los alcaloides enlentecen el vaciado gástrico y siguen absorbiéndose.
Qué hacer ante una sospecha. Llamar al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) y acudir a urgencias. No provocar el vómito por iniciativa propia. Si es posible, llevar una muestra de la planta para la identificación.
Vías de exposición menos evidentes. El contacto de la savia con los ojos —por ejemplo, frotarse tras podar— puede producir midriasis unilateral, con visión borrosa que asusta mucho y que se resuelve sola en horas o días. Trabaja con guantes y no te toques la cara. También hay riesgo para el ganado que pasta en parcelas infestadas y por contaminación de granos y forrajes con semillas de estramonio, que es un problema real de seguridad alimentaria vigilado en la industria.
Y sobre el humo: quemar restos de estramonio genera alcaloides volatilizados. No lo eches a una hoguera junto a la que vaya a haber gente.
Para qué se ha usado
La historia del estramonio es la de un medicamento que dejó de serlo. Sus alcaloides tienen efecto broncodilatador, antiespasmódico y anticolinérgico, y durante el siglo XIX y buena parte del XX se comercializaron los llamados "cigarrillos antiasmáticos", hechos con hoja seca de Datura, que los asmáticos fumaban para aliviar la crisis. En medicina tradicional se empleó también en cataplasmas para dolores reumáticos y en preparados contra los espasmos digestivos.
La farmacología moderna extrajo lo aprovechable y descartó la planta: la atropina y la escopolamina siguen siendo medicamentos de uso corriente —en oftalmología, en anestesia, contra el mareo cinético, como antídoto de intoxicaciones por organofosforados— pero purificados, dosificados al miligramo y bajo prescripción. Ese es exactamente el motivo por el que el uso casero no tiene sentido: se dispone de los mismos principios activos con dosis conocida.
Existe además una larga tradición de uso ritual y alucinógeno en distintas culturas, y un uso recreativo marginal en la actualidad. Merece la pena decirlo sin adornos: las intoxicaciones por consumo voluntario de estramonio están entre las más desagradables que atienden los servicios de urgencias, con delirio prolongado, amnesia del episodio y riesgo vital real. No es una experiencia comparable a la de otras sustancias, y quienes la han pasado no suelen repetirla.
Hoy, sus usos legítimos se reducen a la producción industrial de alcaloides, la investigación farmacológica y el interés ornamental y botánico.
Qué hacer si aparece en tu terreno
Si crecen estramonios espontáneos en tu finca y hay niños, perros o ganado, lo razonable es eliminarlos. El método es sencillo:
Arráncalos con guantes, tirando de la base para sacar la raíz, y preferiblemente antes de que fructifiquen. Como el suelo guarda semilla durante años, habrá rebrotes en las temporadas siguientes: la erradicación real exige repetir la operación varios años seguidos.
No los eches al compost si las cápsulas están formadas, porque la semilla sobrevive. Tampoco los quemes en un fuego junto al que haya gente. Lo más limpio es meterlos en una bolsa cerrada y llevarlos a residuos vegetales.
Y si prefieres conservarlos por su valor ornamental, la solución intermedia funciona bien: mantén dos o tres ejemplares en una zona apartada y corta sistemáticamente todas las cápsulas verdes. Sin fruto no hay semilla, y sin semilla no hay ni dispersión ni el riesgo principal de intoxicación.
En resumen
El estramonio es una anual de crecimiento rápido, cultivo trivial y aspecto notable: trompetas blancas erguidas de hasta 10 cm y cápsulas espinosas inconfundibles. Pide sol, riego moderado, suelo fértil y nada más; se siembra en abril o mayo directamente en su sitio y muere con las primeras heladas.
Su rasgo definitorio, sin embargo, no es hortícola sino toxicológico: contiene atropina, escopolamina e hiosciamina en concentraciones muy variables e impredecibles, con las semillas como parte más peligrosa. Reconocerlo —flor erguida frente a la Brugmansia colgante, hoja sinuada de olor fétido, fruto espinoso— y manejarlo con guantes y sin dejar que semille es todo lo que hace falta para que sea una planta interesante en lugar de un problema.