Lo que en una Dorstenia foetida parece una flor verde y aplastada es, en realidad, un higo abierto y puesto del revés. La comparación no es una figura retórica: la planta pertenece a la familia de la higuera, y ese disco plano y las flores diminutas incrustadas en él son el mismo órgano que un higo, solo que desplegado en lugar de cerrado sobre sí mismo.
El resto de la planta acompaña a la rareza. Un tronco suculento retorcido, cubierto de cicatrices, con un penacho de hojas brillantes en el extremo y unos discos verdosos asomando entre ellas. En una colección de crasas no se parece a nada más.
Una morácea suculenta
Dorstenia foetida se distribuye por el sur de la península arábiga —Yemen, Omán, el suroeste de Arabia Saudí— y por el Cuerno de África, con presencia en Etiopía, Eritrea, Somalia y la isla de Socotra. Crece en laderas rocosas áridas, con frecuencia entre grietas de roca y a media sombra de arbustos, en un régimen de lluvias estivales seguidas de una larga estación seca.
El género Dorstenia reúne más de un centenar de especies dentro de las Moraceae, la familia de la higuera, la morera y el árbol del pan. La mayoría son hierbas de sotobosque tropical; solo un puñado, las de África oriental y Arabia, han desarrollado formas suculentas. D. foetida es la más habitual en cultivo, junto a D. gigas, de Socotra, y D. crispa.
El caudex. El tallo engrosa y se vuelve carnoso, formando una estructura irregular de color gris verdoso o pardo, de tres a diez centímetros de grosor, que va ramificándose de manera desordenada con los años. Las cicatrices dejadas por las hojas caídas se marcan como pequeños tubérculos alineados y le dan una textura rugosa. La altura total ronda los 15-30 cm, y en ejemplares muy viejos se acerca al medio metro.
Las hojas. Salen agrupadas en un penacho en el extremo de cada rama, dispuestas casi en roseta. Son lanceoladas u obovadas, de 4 a 10 cm, verde brillante, con el margen entero, ondulado o crenado según el clon. Hay formas variegadas, con jaspeado crema, que se propagan por semilla con resultados variables.
El epíteto foetida alude al olor desagradable que desprenden las hojas y el látex al estrujarse. La planta intacta no huele a nada.
El hipantodio: un higo desplegado
La inflorescencia es lo que convierte a esta planta en una curiosidad botánica de primer orden. Se llama hipantodio —también coenanto— y consiste en un receptáculo carnoso y aplanado, de uno a tres centímetros, verde con tonos pardos, sostenido por un pedúnculo corto. Sobre su cara superior, y embutidas en el propio tejido, están las flores: minúsculas, unisexuales, reducidas a lo indispensable, muchas femeninas y unas pocas masculinas repartidas entre ellas. Del borde del disco salen brácteas lineales que le dan un aspecto de estrella o de araña.
El parentesco con el higo es literal. El sicono de Ficus es un receptáculo del mismo tipo que se ha invaginado hasta cerrarse, dejando las flores encerradas dentro y comunicadas con el exterior solo por el ostiolo; por eso un higo abierto muestra un interior tapizado de florecillas. El hipantodio de Dorstenia es la versión plana y abierta de esa misma estructura. Ver los dos juntos explica de un vistazo qué es un higo.
La diferencia práctica es la polinización. Ficus depende de avispas especializadas que entran en el sicono; Dorstenia tiene las flores expuestas y se apaña con viento e insectos generalistas. Además, D. foetida es autofértil, de modo que un ejemplar solo en una maceta produce semillas viables sin necesidad de pareja.
Semillas disparadas a varios metros
Aquí está el rasgo que más divierte a quien la cultiva. Cuando el fruto madura dentro del receptáculo, el tejido que lo rodea acumula tensión y acaba cediendo de golpe: la semilla sale despedida por presión, en un mecanismo de balística vegetal parecido al de las Impatiens o al del pepinillo del diablo. El alcance típico va de uno a cinco metros.
La consecuencia doméstica es que aparecen plántulas de Dorstenia en las macetas vecinas, sin que nadie haya sembrado nada. En una estantería de invernadero, la planta acaba colonizando todo lo que tiene alrededor. Se puede aprovechar poniendo bandejas con sustrato cerca durante la época de fructificación, o controlar cortando los hipantodios antes de que maduren si no se quieren siembras espontáneas.
El disparo ocurre en cualquier momento del día y a veces se oye un chasquido seco. Si se quiere recoger semilla de forma dirigida, basta con envolver el receptáculo maduro con una bolsita de malla fina.
Cultivo
Luz. Mucha claridad, con sol directo de mañana y sombra en las horas centrales del verano. A pleno sol de mediodía en el interior peninsular las hojas se queman y amarillean. Con poca luz, en cambio, los entrenudos se estiran, el caudex no engorda y la planta pierde la forma compacta que se busca. Una ventana orientada al este o un invernadero con malla de sombreo del 40 % son buenas posiciones.
Temperatura. Vegeta bien entre 20 y 35 ºC. No resiste heladas de ningún tipo. El invierno debe pasarlo por encima de 10-12 ºC, y por debajo de 8 ºC empieza a sufrir daños en el caudex, sobre todo si hay humedad. En España se cultiva en maceta, al aire libre de mayo a octubre y en interior o invernadero templado el resto del año, salvo en la costa mediterránea sur y Canarias, donde puede quedarse fuera en sitio resguardado.
Sustrato. Mineral y muy drenante, del tipo que se usa para caudiciformes: pómez, puzolana, akadama o arena silícea gruesa en una proporción del 70-80 %, con el resto de sustrato orgánico tamizado. Maceta ancha y poco profunda, porque la raíz es más bien superficial, y siempre con buen agujero de drenaje.
Riego en crecimiento. De abril o mayo a septiembre, riego generoso cada vez que el sustrato esté seco, lo que en pleno verano puede ser cada cuatro o cinco días. Es una suculenta que agradece agua durante el crecimiento activo mucho más que un cactus; su reserva está en el caudex, no en las hojas, y le hace falta agua para mantener el follaje.
El reposo invernal. Es parte del ciclo y no un problema. A partir de octubre, con el descenso de luz y temperatura, la planta amarillea y pierde todas las hojas, quedando reducida al caudex desnudo. Entonces se corta el riego casi por completo: un chorrito ligero cada cuatro o seis semanas para que el caudex no se arrugue en exceso, y nada más. Regar una planta sin hojas y fría es la vía directa a la podredumbre del cuello. En marzo, con las temperaturas al alza, se reanuda el riego poco a poco y las hojas rebrotan en dos o tres semanas.
Abonado. Un abono para cactus y suculentas, bajo en nitrógeno, a media dosis, una vez al mes de mayo a agosto. Nada durante el reposo.
Trasplante. Cada dos o tres años, al inicio de la primavera, justo antes de que broten las hojas. Se aprovecha para revisar raíces y retirar las secas.
Multiplicación. Por semilla, que es lo natural y lo sencillo: se siembra fresca, en superficie, sobre sustrato mineral húmedo, a 22-25 ºC, y germina en una o dos semanas. Los esquejes de rama enraízan, aunque producen plantas con caudex pobre; para conseguir un buen caudex hay que partir de semilla y cultivar con luz abundante.
Problemas. Podredumbre por riego durante el reposo, que es la causa principal de pérdidas. Cochinilla algodonosa entre las hojas del penacho. Araña roja en ambientes secos y cálidos de interior. Caída de hojas fuera de temporada, que suele indicar frío, falta de luz o sequía prolongada.
El látex irrita: precaución al manipular
Como el resto de las moráceas, Dorstenia foetida contiene látex blanco irritante. Sale de inmediato al cortar una rama, al arrancar una hoja o al dañar el caudex. En contacto con la piel puede provocar enrojecimiento y picor, y la exposición repetida llega a desencadenar dermatitis de contacto. En los ojos causa irritación intensa, y no debe ingerirse.
Con eso basta para fijar la rutina: guantes al podar o trasplantar si se van a hacer cortes, no tocarse la cara con las manos manchadas, lavado con agua y jabón al terminar, y sitio fuera del alcance de niños pequeños y de mascotas con costumbre de morder plantas. Ante una salpicadura en el ojo, lavado abundante con agua y consulta médica. No es una planta peligrosa de tener en casa, pero conviene tratarla con el mismo respeto que a una euforbia.
En resumen
Dorstenia foetida es una morácea suculenta de Arabia y el Cuerno de África, con caudex irregular y ramificado de hasta 30 cm de altura, cicatrices foliares marcadas y hojas brillantes agrupadas en penacho en el extremo de las ramas.
Su inflorescencia es un hipantodio: un receptáculo plano con las flores diminutas incrustadas en la superficie y brácteas lineales en el borde. Es la misma estructura que el sicono de la higuera, pero abierta en lugar de cerrada, y las dos plantas son parientes dentro de las Moraceae.
Las semillas salen disparadas por tensión hasta varios metros, así que aparecen plántulas espontáneas en las macetas de alrededor. La planta es autofértil y un solo ejemplar produce semilla viable.
En cultivo pide sustrato mineral, luz abundante con sombra al mediodía en verano, riego generoso durante el crecimiento y un reposo invernal seco con pérdida total de la hoja, manteniéndola por encima de 10-12 ºC. Regarla en ese reposo la pudre.
Su látex blanco es irritante para piel y ojos, como el de todas las moráceas: guantes al podar o trasplantar y manos lavadas al terminar.