Antes de hablar de horas de sol, de drenaje o de litros de maceta, hay que poner el marco legal encima de la mesa, porque en España condiciona todo lo demás y no admite atajos ni interpretaciones caseras. Quien busca dónde colocar una planta de Cannabis sativa suele encontrar consejos agronómicos sueltos y ninguna referencia a la norma, y ese orden está invertido.

Plantas de Cannabis sativa creciendo al aire libre

El cultivo de cannabis en España no se resuelve con un sí o un no. Hay tres situaciones distintas y la diferencia entre ellas la marcan tres factores: la cantidad, la ubicación y el destino.

El autocultivo dentro del domicilio o de un espacio privado, para consumo propio, se ha venido considerando una conducta atípica: no está descrita como delito en el Código Penal. La jurisprudencia lo ha sostenido en la medida en que no haya indicios de que la producción esté destinada a terceros. No es una autorización ni un permiso; es la ausencia de tipo penal, que es cosa distinta.

El cultivo en lugares visibles al público es otra cosa. El artículo 36.18 de la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana tipifica como infracción administrativa grave la ejecución de actos de plantación y cultivo ilícito de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, cuando no constituyan infracción penal. Las infracciones graves de esa ley se sancionan con multas que van de 601 a 30.000 euros. Una terraza, un balcón, un patio o una finca a la vista desde la vía pública entran en ese supuesto, y la sanción llega acompañada del comiso de las plantas.

Y el cultivo destinado a la cesión, la venta o el tráfico es delito contra la salud pública del artículo 368 del Código Penal, con penas de prisión y multa. El destino no se declara: se deduce de indicios objetivos, y entre ellos pesan la cantidad total, la forma en que está organizada la producción y cualquier elemento que apunte a que el producto no se queda en quien lo cultiva. La distinción entre consumo propio y destino a terceros la establecen los tribunales caso por caso, y las resoluciones no siempre coinciden entre sí.

Conviene añadir algo más. Las asociaciones y clubes cannábicos han sido objeto de una jurisprudencia restrictiva del Tribunal Supremo, que ha rechazado que el cultivo colectivo organizado quede amparado por el consumo compartido. Y las normativas autonómicas y municipales pueden añadir sus propias limitaciones. Infórmese antes y no dé nada por hecho: lo que se lee en un foro o lo que se cuenta en una tienda no es asesoramiento jurídico, y la responsabilidad recae siempre sobre quien planta.

Exposición y horas de luz directa

Dicho lo anterior, la parte agronómica es la de cualquier anual herbácea de crecimiento rápido y ciclo fotoperiódico, y los principios se aplican igual a un girasol, a una Ipomoea o a un crisantemo.

La luz es el factor limitante principal. Una anual de porte grande construye toda su biomasa en unos pocos meses, y esa biomasa sale de la fotosíntesis: cuanta más radiación directa reciba, más rápido crece y más compacto queda el entrenudo. La orientación sur en el hemisferio norte es la que reúne más horas de sol directo a lo largo del día; la este da sol de mañana, más suave y con menos estrés hídrico; la oeste da sol de tarde, más caliente y más exigente en riego; la norte, en la práctica, no sirve para una planta heliófila.

El umbral práctico está en torno a seis horas de sol directo al día como mínimo, y por debajo de eso la planta se ahíla: alarga los entrenudos buscando luz, adelgaza los tallos y pierde firmeza. Los muros altos, los aleros y los árboles caducifolios cercanos cambian mucho la cuenta según el mes, porque el sol de junio pasa muy alto y el de septiembre bastante más bajo. Merece la pena observar el sitio a lo largo de un día antes de decidir.

El fotoperiodo: por qué florece cuando la noche se alarga

El cannabis es una planta de día corto, y ese término, que se acuñó antes de entenderse el mecanismo, es engañoso. Lo que la planta mide no es la duración del día sino la duración de la noche ininterrumpida. El fitocromo, un pigmento fotorreceptor, se convierte a una forma activa con la luz roja del atardecer y revierte lentamente en la oscuridad; si la noche es lo bastante larga para que esa reversión se complete, la planta interpreta la señal y activa la floración.

De ahí que una planta de día corto no florezca en pleno junio, cuando la noche dura poco más de nueve horas en la Península, y sí lo haga a partir de finales de julio o de agosto, cuando la noche se va alargando tras el solsticio. De ahí también que una farola, un foco de seguridad o la luz de una ventana que dé sobre la planta puedan interrumpir el periodo de oscuridad y retrasar o desordenar la floración. En el mundo de las anuales ornamentales pasa lo mismo con los crisantemos y las Poinsettia, que son el ejemplo clásico de este comportamiento.

El corolario práctico es que la fecha de floración la fija el calendario solar del lugar, no la voluntad del cultivador. En el sur peninsular el ciclo se adelanta y se alarga; en el norte y en cotas altas, las primeras lluvias de otoño y la humedad ambiental complican el final del ciclo con hongos como Botrytis cinerea.

Viento, drenaje y suelo

El viento tiene dos caras. En dosis moderadas es beneficioso: mueve el aire entre la vegetación, seca el rocío, reduce la humedad en el interior de la mata y con ello la presión de hongos, y además provoca una respuesta de tigmomorfogénesis, esto es, tallos más cortos y más gruesos, mejor anclados. En exceso, en cambio, deseca, rompe ramas cargadas y multiplica las necesidades de riego. Un seto o una malla cortavientos permeable a media distancia funciona mejor que un muro macizo, que genera turbulencias al otro lado.

El drenaje es innegociable. Es una especie que no tolera el encharcamiento: las raíces necesitan oxígeno y, en suelo saturado, la asfixia radicular abre la puerta a Pythium y a Fusarium. En suelos arcillosos o compactados conviene levantar caballones o plantar en montículo, incorporar materia orgánica bien madurada y evitar las zonas bajas donde se acumula el agua tras una tormenta. El pH de referencia está entre 6,0 y 7,0 en suelo; por encima de 7,5, frecuente en los suelos calizos de buena parte de España, aparecen clorosis férricas.

Maceta o suelo: manda el volumen radicular

En suelo, una anual vigorosa explora un volumen que la maceta nunca iguala, y eso se traduce en más autonomía frente a la sequía y en una nutrición más estable. La contrapartida es que no se puede mover y que el suelo es el que hay.

En maceta, el volumen limita el tamaño final de forma bastante directa: la planta crece hasta donde el cepellón se lo permite y luego se detiene, con las raíces enrolladas en la pared del contenedor. Como orden de magnitud, un ejemplar destinado a hacer un ciclo completo al aire libre pide de 30 a 50 litros, y por debajo de 15 litros el riego pasa a ser diario en verano y cualquier despiste se paga. Los contenedores textiles y los de pared perforada hacen autorepicado: la raíz se seca al llegar al aire y ramifica en lugar de girar, con lo que el cepellón queda mejor repartido. El color importa, porque una maceta negra al sol de julio en el interior peninsular alcanza temperaturas que dañan la raíz; conviene sombrear el contenedor aunque la parte aérea esté a pleno sol.

Una especie dioica

Cannabis sativa es dioica: los pies masculinos y los femeninos son individuos separados, como en el kiwi, el sauce o el tejo. Los masculinos producen flores en panícula suelta y liberan polen que viaja con el viento a distancias considerables; los femeninos producen flores con dos estigmas visibles y, si reciben polen, forman semilla. El sexo no se distingue en plántula y solo se hace evidente al inicio de la floración, cuando aparecen los primordios en las axilas.

Es una particularidad botánica con consecuencias prácticas en cualquier cultivo dioico: si se quiere semilla hacen falta ambos sexos, y si no se quiere, hay que contar con que el polen ambiental existe. En condiciones de estrés, además, pueden aparecer flores masculinas en pies femeninos, un fenómeno de monoecia inducida que se describe en otras especies dioicas del mismo modo.

Hojas palmeadas características del cannabis

En resumen

El marco legal español distingue tres situaciones que no conviene confundir: el autocultivo privado para consumo propio se ha venido considerando atípico, el cultivo visible desde la vía pública es infracción administrativa grave de la Ley Orgánica 4/2015 con multas de 601 a 30.000 euros, y el cultivo destinado a la cesión, la venta o el tráfico es delito del artículo 368 del Código Penal. Cantidad, ubicación y destino son los tres ejes, y la interpretación corresponde a los tribunales caso por caso. Infórmese con criterio profesional antes de plantar.

Agronómicamente se comporta como una anual heliófila de día corto: pide seis horas largas de sol directo, florece cuando la noche se alarga tras el solsticio y no antes, agradece un viento moderado que ventile la mata y engrose el tallo, exige drenaje real con pH entre 6 y 7, y en contenedor necesita volumen abundante —del orden de 30 a 50 litros para un ciclo completo— porque el cepellón fija el techo de crecimiento. Y es dioica, con pies macho y hembra separados que solo se distinguen al empezar la floración.


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