En los muros viejos de medio Levante crece un helecho de hojas partidas en tiras estrechas que nadie plantó allí. Sale de las juntas del mortero, aguanta el sol de la mañana y el agua de riego que le cae por encima, y resiste veranos que matarían a un culantrillo cultivado con mimo. Ese superviviente pertenece al género Pteris, y explica bastante bien por qué estos helechos se llevan mejor con la casa media española que casi cualquier otro.

Se cultivan en maceta desde hace más de un siglo, aguantan condiciones que otros helechos no perdonan y ofrecen una variedad de formas de fronde poco habitual dentro del grupo. Lo que sigue es lo que de verdad necesitan.

Qué es exactamente un Pteris

Pteris es un género de la familia Pteridaceae con alrededor de 250 especies repartidas por las regiones tropicales y templado-cálidas de todo el planeta. No forman tronco ni copa: tienen un rizoma corto, rastrero y superficial del que salen las frondes directamente, agrupadas en una mata que rara vez pasa de 40-60 cm en las especies de interior.

El detalle que los identifica está en el envés. En lugar de los soros redondos y bien separados de un Nephrolepis o un Asplenium, los Pteris llevan los esporangios en una línea continua siguiendo el borde de la pínula, protegidos por el propio margen de la hoja, que se dobla hacia abajo formando un falso indusio. Cuando veas una hoja con los bordes enrollados y un reborde marrón continuo por debajo, no está enferma: está fértil.

Conviene despejar una confusión que se repite mucho. Pteris no es Pteridium aquilinum, el helecho común o helecho águila de nuestros montes. Se parecen en el nombre y en poco más: el Pteridium es una planta invasora, colonizadora de laderas quemadas, y contiene ptaquilósido, un compuesto cancerígeno bien documentado en ganado. Los Pteris de maceta no comparten ese problema y no figuran entre las plantas de interior tóxicas para perros y gatos.

Frondes de Pteris cretica con las pínulas alargadas y estrechas

Las especies que se encuentran en los viveros

Pteris cretica es, con diferencia, la más vendida. Frondes de 20-40 cm con pocas pínulas muy largas y estrechas, aspecto ligero y crecimiento sin prisa. De ella salen los cultivares más conocidos: 'Albolineata', con una banda blanca central en cada división; 'Mayii', con las puntas crestadas; y 'Parkeri', de hoja más ancha y ondulada.

Pteris ensiformis, y sobre todo su forma 'Evergemiensis', tiene un jaspeado plateado mucho más marcado y frondes fértiles muy distintas de las estériles dentro de la misma planta. Es algo más exigente en humedad que la anterior.

Pteris tremula, australiana, es la grande del grupo: en un tiesto amplio pasa del metro y llena rápido. Crece deprisa y se queda corta de agua enseguida.

Pteris vittata es la que probablemente hayas visto en el muro. Está naturalizada en buena parte del litoral mediterráneo peninsular y en Canarias, y tiene una particularidad que la sacó de la jardinería para meterla en los laboratorios: es una hiperacumuladora de arsénico, capaz de concentrar en sus frondes cantidades enormes del metaloide, y se emplea en proyectos de fitorremediación de suelos contaminados.

Pteris wallichiana, asiática, es una planta de colección: frondes de más de un metro divididas en tres brazos que se abren como una mano. Necesita más espacio y más humedad, pero en un patio sombrío del norte funciona muy bien.

Luz: ni sol directo ni penumbra

El punto correcto es luz abundante pero filtrada. Junto a una ventana orientada al norte, o a un par de metros de una al este, con visión amplia de cielo. El sol directo del mediodía quema las frondes en cuestión de horas y deja manchas pardas secas que ya no se recuperan; el sol suave de primeras horas de la mañana en invierno no le hace daño.

El error contrario es igual de común: colocarlos en el rincón oscuro del pasillo porque "son plantas de sombra". En sombra profunda el rizoma sigue vivo, pero las frondes nuevas salen escasas, alargadas y pálidas, y las variedades jaspeadas pierden el dibujo blanco. Sombra en el bosque no significa oscuridad: significa luz difusa y mucha.

Riego y humedad ambiental

El sustrato debe mantenerse fresco y húmedo de forma constante, nunca encharcado. En la práctica: se comprueba metiendo el dedo dos centímetros y se riega cuando la superficie ha perdido brillo pero el fondo sigue con humedad. En un piso español eso suele significar dos veces por semana de junio a septiembre y una cada siete o diez días en pleno invierno, pero el calendario fijo es mal consejero: depende del tiesto, del sustrato y de si tienes calefacción.

Lo que no perdonan es el plato con agua permanente. El rizoma de Pteris es superficial y se pudre con facilidad si el fondo de la maceta se mantiene saturado; el síntoma es un amarilleo general con frondes blandas, muy distinto del secado de puntas.

Sobre la humedad del aire, conviene decirlo claro: pulverizar las hojas apenas sirve. El efecto sobre la humedad relativa dura unos minutos y, en cambio, dejar las frondes mojadas durante horas favorece las manchas foliares. Lo que sí funciona es un plato ancho con arcilla expandida o grava y agua por debajo del nivel de la maceta, agrupar varias plantas juntas para que compartan la evaporación, o directamente cultivarlos en el baño con ventana. Un humidificador barato resuelve el invierno con calefacción mejor que cualquier spray.

Con el agua del grifo son bastante tolerantes. Los Pteris aguantan aguas duras mucho mejor que los Adiantum o los Davallia, y no hace falta perseguir agua de lluvia salvo que la tuya venga con más de 1.000 microsiemens. Sí conviene, si el agua es muy calcárea, hacer un riego generoso de vez en cuando que drene por abajo para arrastrar las sales acumuladas.

Sustrato, maceta y trasplante

Aquí hay otra creencia que toca corregir: no todos los helechos exigen sustrato ácido. Pteris cretica y Pteris vittata son calcícolas en estado silvestre, y por eso las ves prosperando en muros de cal y en roquedos calizos. Un sustrato neutro les va perfectamente.

Una mezcla que funciona: dos partes de turba rubia o fibra de coco, una de mantillo o humus de lombriz y una de perlita o arena gruesa de sílice. Lo importante es que sea ligero, esponjoso y que no se compacte, porque el rizoma explora los primeros cinco centímetros y necesita aire ahí.

La maceta, ancha y poco profunda mejor que alta y estrecha, siempre con agujeros. El trasplante toca cada dos años, a principios de primavera, subiendo un solo número de tiesto. Al plantar, el rizoma debe quedar a ras de superficie: enterrarlo es una de las causas más frecuentes de que una planta recién comprada se venga abajo en dos meses.

Abonado

Los helechos son sensibles al exceso de sales, así que la regla es poco y diluido. Un abono líquido para plantas verdes a mitad de la dosis indicada en la etiqueta, cada quince o veinte días entre marzo y septiembre, es suficiente. En otoño e invierno, nada. Si las puntas de las frondes se secan en marrón oscuro y crujiente pese a que riegas bien, sospecha antes del abono y de la cal acumulada que de la falta de agua.

Multiplicación

La vía fácil es la división de mata, a principios de primavera y coincidiendo con el trasplante. Se saca el cepellón, se separa con las manos o con un cuchillo limpio en porciones que lleven cada una varias frondes y su trozo de rizoma con raíces, y se plantan en tiestos individuales. Las dos o tres semanas siguientes hay que mantenerlas a la sombra y con el sustrato fresco; es normal que sacrifiquen alguna fronde vieja.

La vía interesante es la siembra de esporas. Se corta una fronde madura, cuando el reborde marrón del margen empieza a soltar polvo, y se deja un par de días sobre un papel blanco dentro de un sobre. El polvillo que queda son las esporas. Se siembran en superficie, sin enterrar, sobre turba tamizada y esterilizada en el microondas o con agua hirviendo, se tapa el recipiente con un cristal o film y se mantiene a media sombra y entre 20 y 24 ºC. En un mes o mes y medio aparece una capa verde de protalos, y unas semanas después los primeros helechitos. Es lento y engancha.

Pteris wallichiana, especie de gran tamaño con frondes divididas en tres brazos

Plagas y problemas frecuentes

La cochinilla algodonosa se instala en la base de los peciolos y entre las frondes jóvenes; se ve como bolitas blancas de aspecto lanoso. La araña roja aparece siempre que el aire está seco y caliente, y se detecta por un punteado amarillo fino en el haz y telillas en el envés. Los trips dejan la hoja plateada.

Un aviso importante en el tratamiento: los helechos son especialmente sensibles a los fitosanitarios. Los aceites minerales de invierno y algunos insecticidas de amplio espectro les queman las frondes. Con jabón potásico, aplicado por la tarde, a la dosis baja de la etiqueta y probando antes en una sola fronde, se controlan bien las tres plagas. Y siempre enjuagando la planta con agua unas horas después.

De los desórdenes no parasitarios, los tres habituales: puntas secas y crujientes por aire seco o sales; amarilleo generalizado con tacto blando por exceso de riego; y caída brusca de una planta recién comprada, casi siempre por el cambio de un invernadero al 80 % de humedad al salón con calefacción. En este último caso, no hay que hacer nada drástico: se cortan a ras las frondes arruinadas, se aparta de la fuente de calor y se espera al rebrote del rizoma.

Pteris en el exterior

En la mitad sur y en todo el litoral mediterráneo, Pteris cretica funciona bien plantado en tierra en patios interiores, al pie de un muro orientado al norte o bajo la sombra de arbustos, siempre que reciba agua en verano. Tolera heladas ligeras, pero por debajo de unos -5 ºC lo normal es que pierda toda la parte aérea; si el rizoma está protegido por mantillo, suele rebrotar en primavera. En la cornisa cantábrica y en Galicia se comporta prácticamente como una planta de jardín. En el interior de Castilla o en Aragón, cultívalo en maceta y guárdalo en invierno.

Una advertencia de peso si vives en zona costera cálida: Pteris vittata se comporta como especie naturalizada y coloniza muros, alcorques y taludes por esporas. Si la cultivas, hazlo en maceta y con conciencia de lo que estás soltando.

En resumen

Los Pteris piden luz clara sin sol directo, sustrato ligero permanentemente fresco pero jamás encharcado, humedad ambiental por bandeja de grava o humidificador —no por pulverizador— y abono a media dosis solo en la estación de crecimiento. Toleran el agua dura y el sustrato calizo mejor que otros helechos, se multiplican con facilidad dividiendo la mata en primavera y no exigen nada exótico. La mayor parte de los fracasos vienen de tres cosas: plato con agua permanente, radiador cerca y rizoma enterrado al trasplantar. Corrige esas tres y tienes helecho para muchos años.


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