La sansevieria tiene fama de indestructible y es casi cierto: aguanta sombra, sequía, aire seco y olvido. Pero «casi» es la palabra importante, porque sí hay una forma segura de matarla, y es la que más se practica: regarla como a una planta de interior normal.

Conviene saber además que su nombre cambió. Los estudios genéticos la reubicaron dentro del género Dracaena, así que lo que se vendía como Sansevieria trifasciata es hoy Dracaena trifasciata. El comercio sigue usando el nombre antiguo, y no pasa nada por llamarla sansevieria.

Sansevieria en maceta junto a una ventana

El riego, que es lo único crítico

Es una suculenta: almacena agua en esas hojas gruesas y su raíz se pudre con una facilidad notable. La regla es la misma que para cualquier crasa: empapar y luego olvidarse hasta que esté completamente seca.

En la práctica, cada dos o tres semanas en verano y una vez al mes o menos en invierno. Si dudas, no riegues: una sansevieria sedienta se recupera en dos días, una encharcada no.

Comprueba metiendo el dedo o un palo cuatro o cinco centímetros. Si sale con tierra húmeda pegada, espera.

Riega al sustrato, nunca en el centro de la roseta. El agua que se queda entre las hojas pudre el cuello, y ese daño no tiene vuelta atrás.

Y vacía el platillo siempre.

Luz: tolera poca, pero no la prefiere

Aquí hay un matiz que se pierde en su fama. La sansevieria sobrevive en sombra, que no es lo mismo que estar a gusto. Con poca luz crece lentísimo, las hojas salen más estrechas y las variedades variegadas —la de bordes amarillos, por ejemplo— pierden el amarillo y se vuelven verdes enteras. Ese variegado no vuelve.

Lo ideal es luz brillante indirecta: cerca de una ventana, sin sol directo de mediodía. Tolera algo de sol de mañana.

Si la sacas fuera en primavera, acostúmbrala poco a poco. El sol directo de golpe le quema la hoja y la marca deja cicatriz permanente.

Sustrato y maceta

Necesita drenar rápido. Una mezcla que funciona: mitad sustrato universal, un cuarto de perlita y un cuarto de arena gruesa o pómice. El sustrato de interior corriente, solo, retiene demasiado y es la mitad del problema cuando alguien la pudre.

Maceta con agujero de drenaje, sin excepciones, y más bien justa. La sansevieria crece por rizoma y le va bien estar algo apretada; en un tiesto grande sobra sustrato húmedo que nadie usa.

El barro sin esmaltar es una buena elección porque transpira y ayuda a secar. Y ojo con el peso: una planta alta en maceta ligera vuelca con facilidad, así que mejor un tiesto pesado.

Temperatura y abonado

Entre 18 y 27 grados está cómoda. Por debajo de 10 grados sufre, y el frío húmedo la mata: es la razón por la que no se puede dejar fuera en invierno en casi toda la Península.

Abono muy poco: uno para cactus a media dosis, una vez al mes de primavera a final de verano, y nada en invierno. El exceso produce hojas blandas y aguadas que se doblan.

Multiplicarla

Es fácil y hay dos vías, con una diferencia que conviene conocer.

División del rizoma. Al trasplantar, separa los hijuelos con un trozo de rizoma y raíz. Es el método rápido y, sobre todo, el único que conserva el variegado.

Esqueje de hoja. Corta una hoja en trozos de unos ocho centímetros, marca cuál era el lado de abajo —si lo plantas invertido no enraíza—, déjalos secar dos o tres días y ponlos en sustrato apenas húmedo. Tarda meses.

El detalle importante: una hoja variegada propagada por esqueje da plantas completamente verdes, porque el variegado está en el tejido del rizoma, no en la hoja. Si te gusta el borde amarillo, divide.

Problemas y qué significan

Hojas blandas, amarillentas, que ceden en la base y se desprenden. Exceso de riego con la raíz pudriéndose. Saca la planta, corta lo podrido, deja secar los cortes un par de días y replanta en sustrato seco. No riegues en una semana.

Hojas arrugadas y con los bordes hacia dentro. Sed real. Menos frecuente, y se soluciona regando.

Puntas marrones y secas. Suele ser exceso de sales del agua o del abono. Riega abundantemente varias veces para lavar.

Hojas dobladas o caídas hacia fuera. Falta de luz, o exceso de nitrógeno.

Manchas marrones blandas. Agua acumulada en la roseta o ambiente frío y húmedo.

Cochinilla algodonosa en las axilas. Bastoncillo con alcohol de 70 grados.

Un par de aclaraciones que circulan

Se la promociona mucho como purificadora del aire apoyándose en un estudio de la NASA de los años ochenta. Ese trabajo se hizo en cámaras selladas de pocos litros; extrapolado a una habitación real harían falta decenas de plantas por estancia para un efecto medible. Es una buena planta por muchos motivos; ese no es realmente uno de ellos.

Y sí libera oxígeno de noche, porque tiene metabolismo CAM y abre los estomas en la oscuridad. Es cierto, pero la cantidad es pequeña; ponerla en el dormitorio está bien, sin esperar milagros.

Es tóxica para perros y gatos si la mastican, por sus saponinas. Provoca vómitos y salivación. Merece la pena saberlo antes de ponerla al alcance.

En resumen

Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco —cada dos o tres semanas en verano, una vez al mes en invierno— y nunca en el centro de la roseta. Sustrato drenante, maceta justa con agujero, luz brillante indirecta si quieres que crezca y conserve el variegado, y poco abono. Ante la duda, no la riegues.


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