Lo primero que hay que aclarar de la cassia es lo que no es. No es una henna, no contiene lawsona y no tiñe el pelo de rojo. Por eso se comercializa como «henna neutra», un nombre comercial que confunde más de lo que explica, porque no es neutra ni es henna: es otra planta, de otra familia, con otro pigmento y otro efecto.

Qué nombre tiene realmente

La planta correcta es Senna italica Mill., una leguminosa de la familia Fabaceae. Los nombres que circulan en el comercio cosmético —Cassia obovata, Cassia italica, Senna obovata— son sinónimos antiguos del mismo taxón, herederos de la época en la que el género Cassia agrupaba especies que hoy se reparten entre Senna, Chamaecrista y Cassia en sentido estricto. En etiquetas INCI suele aparecer como Cassia obovata leaf powder o Senna italica leaf powder.

La henna verdadera es Lawsonia inermis, un arbusto de la familia Lythraceae, sin ningún parentesco con la cassia. Lo único que comparten es el formato de venta: hoja seca molida en polvo verdoso.

Planta de Senna italica

Qué hace en el pelo y qué no hace

La henna tiñe porque la lawsona, una naftoquinona, se une a la queratina y deja un rojo anaranjado permanente. La cassia no tiene lawsona. Lo que tiene es crisofanol y otras antraquinonas de tono amarillo, con muchísima menos capacidad de fijación.

Consecuencia práctica: sobre pelo castaño o negro el color no cambia de forma perceptible. Sobre pelo rubio muy claro, blanco o canoso puede dejar un reflejo dorado leve, que se va lavando en unas semanas. Quien busque un cambio de color se llevará una decepción.

El efecto que sí se aprecia es de acondicionado: el polvo deposita una capa fina de material vegetal sobre la cutícula que aporta cuerpo, algo de brillo y sensación de pelo más grueso. Es un efecto físico y temporal, no un tratamiento que repare nada por dentro. La tradición del norte de África y la India le atribuye además propiedades sobre el cuero cabelludo; los ensayos clínicos que respalden eso no existen, y lo que hay son estudios de laboratorio sobre extractos, que no permiten sacar conclusiones para un uso cosmético.

La planta: cómo es y dónde vive

Senna italica es una mata perenne de porte bajo, generalmente de 20 a 60 cm, con tallos postrados o ascendentes que se extienden por el suelo y forman manchas de un verde grisáceo. Las hojas son paripinnadas, con cuatro a ocho pares de foliolos obovados —de ahí el epíteto obovata— de textura algo carnosa y con una glándula visible en el pecíolo.

La floración es amarilla, en racimos erguidos que sobresalen del follaje, con cinco pétalos desiguales y estambres muy visibles, típicos del grupo. En su área natural florece con las lluvias; en cultivo mediterráneo, de junio a septiembre. El fruto es una legumbre plana, arqueada y algo abultada sobre cada semilla, que pardea al madurar.

Flor amarilla de la cassia

Su distribución cubre las zonas áridas y semiáridas de África —Sahel, Sudán, Egipto, África austral— y se extiende por la península arábiga hasta Pakistán y el noroeste de la India, que es hoy la principal zona de producción del polvo. En la península ibérica aparece de forma puntual y muy localizada en el sureste, en ambientes áridos del entorno de Murcia y Almería, donde se considera introducida antiguamente.

Es una planta de arenales, ramblas y suelos degradados, adaptada a lluvias escasas e irregulares: raíz profunda, hoja pequeña y capacidad de detener el crecimiento en seco y rearrancar tras una tormenta.

Cultivo

Clima. Es el factor limitante en España. Necesita calor y no tolera la helada: por debajo de 0 ºC pierde la parte aérea y en torno a -3 ºC se pierde entera. Al aire libre como perenne solo tiene sentido en Canarias y en el litoral más cálido del sureste; en el resto se cultiva como anual de verano o en maceta que se resguarda en invierno.

Exposición. Pleno sol y sin sombra lateral. En luz escasa se ahíla y no florece.

Suelo. Arenoso o pedregoso, con drenaje rápido, tolerante a suelos pobres y a la caliza. En terreno pesado o de riego frecuente se pudre el cuello. Es más resistente a la sequía que a la humedad.

Riego. Muy escaso una vez establecida. En maceta, regar cuando el sustrato esté seco a varios centímetros de profundidad y no dejar plato con agua.

Siembra. La semilla tiene la cubierta dura y necesita escarificación: un ligero lijado o un remojo en agua caliente que se deja enfriar. Se siembra en primavera con el sustrato entre 25 y 30 ºC; por debajo de 20 ºC la germinación es errática. Trasplante cuando la plántula tenga tres o cuatro hojas verdaderas, con cuidado, porque la raíz principal se desarrolla pronto y no le gusta que la manipulen.

Plagas. Pocas. En cultivo protegido pueden aparecer araña roja y mosca blanca, favorecidas por el ambiente seco y cerrado.

Su papel agronómico: abono verde y forraje

Fuera del mundo cosmético, la Senna italica es sobre todo una planta de agricultura de secano en zonas áridas. Como leguminosa, establece simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno en sus raíces, de modo que se siembra e incorpora al suelo como abono verde en sistemas de cultivo de suelos arenosos y pobres del Sahel, Sudán y Rajastán. La materia orgánica que aporta mejora la retención de agua y el nitrógeno fijado queda disponible para el cultivo siguiente.

También se emplea como cubierta contra la erosión en terrenos degradados y como forraje complementario para cabras y ovejas en época seca, aunque su contenido en antraquinonas limita la cantidad que se les da. La producción de hoja para cosmética se concentra en la India, donde se cultiva en secano y se siega antes o durante la floración, se seca a la sombra y se muele.

Uso tradicional interno y lo que sostiene la evidencia

La Senna italica contiene senósidos, los mismos glucósidos antraquinónicos que hacen laxante al sen de Alejandría (Senna alexandrina), y en la medicina tradicional africana y árabe se ha usado con esa finalidad, además de en aplicaciones sobre la piel. Es información sobre la tradición, no una recomendación: la especie que está descrita en farmacopea y regulada como medicamento es Senna alexandrina, no esta, y el polvo de cassia que se vende para cosmética no es un producto destinado a ingestión, ni tiene control de dosificación ni de contaminantes para ese uso.

Los laxantes antraquinónicos tienen contraindicaciones reales y bien documentadas: obstrucción intestinal, apendicitis o dolor abdominal de causa desconocida, enfermedad inflamatoria intestinal, deshidratación, embarazo y lactancia, y menores de doce años. Su uso prolongado provoca pérdida de potasio, y esa hipopotasemia interacciona con digoxina, diuréticos, corticoides y antiarrítmicos, aumentando su toxicidad. No se dan aquí preparaciones ni cantidades, y no hay que improvisarlas: cualquier duda sobre un uso interno debe consultarse con el médico o el farmacéutico antes, no después.

El aviso de las «hennas neutras» comerciales

El polvo puro de Senna italica tiene un perfil de seguridad tópica razonable, con dermatitis de contacto ocasional. El problema no está en la planta, está en lo que acompaña al polvo en muchos productos etiquetados como henna neutra.

Los añadidos que se han detectado en análisis de este tipo de mezclas son de tres clases. Primero, parafenilendiamina (PPD), el colorante de las llamadas hennas negras, causa frecuente de dermatitis de contacto grave, con eccema, ampollas y sensibilización permanente que después complica cualquier tinte de oxidación. Segundo, sales metálicas —plomo, cobre, plata, níquel— usadas para fijar o modificar el color, que además reaccionan de forma violenta con el agua oxigenada de un tinte posterior. Tercero, colorantes textiles y pigmentos vegetales sin declarar como índigo o Lawsonia, que hacen que el resultado no tenga nada que ver con lo anunciado.

La forma de reducir el riesgo es mirar la etiqueta: un producto correcto declara un solo ingrediente INCI, Cassia obovata o Senna italica, sin nada más, y viene de un fabricante que da lote y análisis. Una mezcla que prometa color, que no detalle su composición completa o que se venda a granel sin etiquetado normalizado no ofrece esa garantía. Ante antecedentes de alergia a tintes o cualquier reacción, lo procedente es consultar a un dermatólogo o al farmacéutico.

En resumen

Senna italica, vendida como Cassia obovata o henna neutra, es una leguminosa de zonas áridas de África y Asia, de porte bajo, flor amarilla y gran resistencia a la sequía, que se cultiva en secano y se usa agronómicamente como abono verde fijador de nitrógeno. No es una henna: sin lawsona, no tiñe de rojo, y su efecto cosmético se reduce a un acondicionado temporal y a un dorado muy leve en pelo claro o canoso. En jardinería española solo prospera al aire libre en Canarias y el litoral cálido del sureste, a pleno sol y en suelo drenado. Contiene senósidos, con las contraindicaciones propias de los laxantes antraquinónicos, y las mezclas comerciales pueden llevar sales metálicas o PPD, así que conviene leer la composición completa y consultar al médico o al farmacéutico ante cualquier reacción.


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