Un tallo de albahaca en un vaso de agua tiene raíces en diez días. Uno de romero, en ese mismo vaso y en las mismas condiciones, se pone negro por la base y se pudre. La diferencia no es suerte ni pulso: depende de si el tallo es tierno o leñoso, y saber en qué lado cae cada hierba ahorra semanas de intentos fallidos.

Conviene además separar dos cosas que suelen mezclarse. Una es enraizar esquejes en agua para después pasarlos a maceta, que funciona muy bien y es la vía barata de multiplicar aromáticas. Otra es mantener la planta en agua de forma indefinida, que es un cultivo hidropónico de verdad y exige nutrientes, oxigenación y control. En agua del grifo sola, cualquier hierba acaba amarilleando: el agua potable aporta calcio, magnesio y poco más, y no lleva ni nitrógeno ni potasio en cantidades útiles. Una planta puede sostenerse con sus reservas cuatro o seis semanas; a partir de ahí, o come, o se apaga.

Por qué unas enraízan y otras no

Las raíces adventicias se forman en el cámbium, cerca de los nudos, y necesitan tejido joven con reservas y capacidad de división celular. Un tallo herbáceo verde lo tiene; uno lignificado ha convertido esa zona en madera y responde mucho peor.

El agua además tiene un problema: contiene poco oxígeno disuelto y se coloniza rápido de bacterias. Las especies mediterráneas de porte leñoso —romero, tomillo, lavanda, ajedrea— vienen de suelos secos y muy aireados y no toleran esa asfixia. Con ellas el enraizado se hace en perlita, arena gruesa o un sustrato ligero, no en un vaso.

Y hay un tercer grupo que directamente no se multiplica por esqueje: perejil y cilantro. Ambos crecen desde un eje central con raíz pivotante y no forman raíces en el tallo cortado. Un manojo de cilantro puesto en agua se mantiene turgente unos días y después se pudre; nunca va a echar raíz. Estas dos se siembran, y punto.

Las que funcionan bien

Menta y hierbabuena (Mentha spp.). Las más agradecidas del grupo. Un esqueje de 10 cm enraíza en siete a diez días a temperatura ambiente, y a las tres semanas tiene una cabellera densa. Además son las únicas que aguantan razonablemente bien un cultivo prolongado en agua, porque en la naturaleza viven en bordes de arroyo y sus raíces toleran poco oxígeno. Aun así, sin abono acabarán con las hojas pequeñas y pálidas.

Albahaca (Ocimum basilicum). Enraíza en 7-14 días entre mayo y septiembre. Es la que mejor responde de las anuales, con una condición: el calor. Por debajo de unos 15 °C el proceso se para y el tallo se pudre antes de emitir raíz, así que los esquejes de albahaca en un alféizar en enero no salen. Corta la punta de un tallo por debajo de un nudo, retira las hojas inferiores y parte por la mitad las hojas grandes que dejes, para reducir la transpiración mientras no hay raíz que abastezca.

Melisa o toronjil (Melissa officinalis). Prácticamente tan fácil como la menta, con la misma velocidad y el mismo vigor posterior en maceta.

Orégano y mejorana (Origanum vulgare, Origanum majorana). Son semileñosas, así que van más lentas: de dos a tres semanas, y solo si tomas las puntas tiernas del crecimiento del año, verdes y flexibles. Un tallo marrón de la base de la mata no responde. La tasa de éxito ronda la mitad de los esquejes, así que pon el doble de los que necesites.

Salvia (Salvia officinalis). Enraíza en agua, pero es la más propensa a pudrirse del grupo, porque su tallo es esponjoso y sus hojas peludas retienen humedad. Si insistes con el vaso, usa brotes tiernos de primavera, poca agua (tres o cuatro centímetros) y cámbiala cada dos días. En perlita húmeda sale bastante mejor.

Estragón. Aquí hay que hilar fino, porque hay dos plantas distintas con el mismo nombre. El estragón francés (Artemisia dracunculus var. sativa) es un clon estéril: no da semilla viable y solo se propaga vegetativamente, sea por división de mata o por esqueje. El que aparece en los sobres de semillas es siempre el estragón ruso (Artemisia dracunculus var. dracunculoides), más rústico, más alto y con una fracción del aroma anisado del francés. Compra planta, no semilla, si quieres el bueno. En agua el estragón francés enraíza con resultados irregulares y bastante lentitud; su multiplicación más fiable es dividir la mata en marzo, aprovechando los rizomas.

Esqueje enraizando dentro de un recipiente con agua

Cómo se hace, paso a paso

Cuándo. De abril a septiembre en el clima peninsular. Con temperatura ambiente entre 18 y 24 °C todo va rodado; por debajo de 15 °C estas especies se pudren antes de responder.

El corte. Tallos de 8 a 12 cm, tomados de la parte alta de la planta, sin flores. Si el tallo lleva botones florales, quítalos: la planta invierte en flor lo que debería invertir en raíz. Corta limpiamente justo por debajo de un nudo, con cuchilla o tijera desinfectada, porque un corte machacado es una puerta de entrada para las bacterias.

Las hojas. Retira todas las de los dos tercios inferiores. Ninguna hoja debe tocar el agua. Una hoja sumergida se descompone en dos días y convierte el vaso en un caldo bacteriano que se lleva por delante el esqueje. Deja arriba dos o tres hojas, no más.

El recipiente. Mejor de vidrio oscuro, cerámica o un tarro forrado, porque la luz sobre el agua favorece las algas y las raíces se forman antes en penumbra. Tres o cuatro centímetros de agua bastan; llenar el vaso hasta arriba no acelera nada y sumerge tallo de más.

El agua. Del grifo, sin más. La cantidad de cloro del agua potable no daña un esqueje. Lo que sí conviene evitar es el agua de un descalcificador doméstico de intercambio iónico, porque cambia el calcio por sodio y el sodio en la zona radicular es tóxico. Cámbiala cada dos o tres días, siempre, aunque parezca limpia; y enjuaga el recipiente al hacerlo. Y no le eches azúcar: no alimenta a la planta y sí alimenta a las bacterias.

La luz. Claridad abundante pero indirecta. Un vaso a pleno sol tras un cristal en julio calienta el agua por encima de 30 °C y cuece las raíces incipientes.

Hormonas de enraizamiento. Innecesarias en hierbas tiernas. En orégano o salvia pueden mejorar algo el porcentaje, pero se usan en polvo sobre sustrato, no disueltas en el vaso.

Albahaca de hoja tierna apta para esquejar

El trasplante: aquí se pierden los esquejes

Las raíces formadas en agua no son iguales que las formadas en tierra. Son más blancas, más frágiles, con tejido aireado y con muy pocos pelos radiculares, que son precisamente los que absorben agua en un sustrato sólido. Cuanto más tiempo pasa el esqueje en el vaso, más se especializa en un medio en el que no va a vivir.

De ahí sale la regla práctica: trasplanta cuando las raíces midan entre 2 y 5 cm, no cuando el vaso parezca un bosque. Una maraña de quince centímetros se rompe al manipularla y se colapsa en cuanto toca tierra.

El trasplante en sí: maceta pequeña, de 8 a 10 cm, con sustrato ligero y aireado (una mezcla de turba o fibra de coco con perlita va bien), agujero hecho con un lápiz para meter las raíces sin doblarlas, riego abundante inmediato y una semana en sombra luminosa, sin sol directo y sin corrientes. Cubrir la maceta con una bolsa transparente esos primeros días ayuda a mantener la humedad ambiental alta mientras la planta fabrica raíces nuevas adaptadas al sustrato. Un poco de decaimiento en las 48 horas siguientes es normal; hojas mustias al décimo día ya no lo son.

Si quieres tenerlas en agua de forma permanente

Es viable con menta, melisa y albahaca, y no con salvia ni orégano. Requiere tres cosas que el vaso de la ventana no tiene.

Nutrientes. Una solución hidropónica completa, con macro y micronutrientes, muy diluida: en torno a 1,2-1,6 mS/cm de conductividad para hierbas de hoja, con el pH entre 5,8 y 6,2. Los abonos de riego corrientes no sirven bien porque no aportan hierro quelado ni el resto de micros en forma asimilable a ese pH.

Oxígeno. Una piedra difusora conectada a un pequeño aireador de acuario cambia por completo el resultado. Sin ella, la solución se agota de oxígeno y aparece la podredumbre de raíz.

Renovación. Vaciar y rehacer la solución cada diez o quince días. Al evaporarse el agua, las sales se concentran y el sustrato líquido se vuelve salino.

Aun con todo eso, una aromática en hidroponía casera da hoja más tierna, más acuosa y con menos aceite esencial que la misma planta en maceta con algo de sequía. El aroma de una albahaca o de un orégano se concentra cuando la planta pasa un poco de estrés hídrico y recibe sol. Para producir hoja rápido, el agua gana; para que esa hoja sepa a algo, la tierra.

Errores que cuestan el esqueje

Dejar hojas sumergidas. Se pudren y arrastran al tallo con ellas.

No cambiar el agua "porque está clara". La película bacteriana se forma antes de que el agua se enturbie, y se nota primero en el olor.

Esquejar tallos con flor. En una albahaca espigada casi ningún esqueje agarra; corta antes de que suba a flor y así, de paso, prolongas la mata madre.

Usar tallo viejo y marrón en orégano, salvia o estragón. Solo responde el crecimiento del año.

Coger material de una planta enferma. La menta con roya (Puccinia menthae) transmite el hongo por esqueje, ya que es sistémico y viaja en los tejidos. De una mata con pústulas naranjas en el envés no se saca nada aprovechable.

Y una advertencia sobre las macetas de albahaca de supermercado: no son una planta, sino veinte o treinta plántulas apretadas en el mismo cepellón, compitiendo por el agua. Duran poco tal cual, pero son una fuente estupenda de esquejes. Toma las puntas antes de que la maceta colapse y tendrás plantas sueltas, sanas y de vida larga a partir de algo que ya dabas por perdido.

En resumen

En agua enraízan bien las aromáticas de tallo tierno: menta, hierbabuena, melisa y albahaca en primera línea; orégano, mejorana y salvia con más lentitud y menos aciertos; estragón francés de forma irregular, y mejor dividido en marzo que esquejado. Romero, tomillo y lavanda piden perlita o arena, no un vaso. Perejil y cilantro no enraízan de ninguna manera: se siembran.

La técnica es corta y no admite atajos: tallo de 8-12 cm cortado bajo un nudo entre abril y septiembre, hojas inferiores fuera, ninguna hoja tocando el agua, recipiente opaco con poca agua, cambio cada dos o tres días, luz indirecta y 18-24 °C. En cuanto las raíces alcancen 2-5 cm, a la maceta, con una semana de sombra y humedad alta para que fabrique raíces de tierra.

Y si la idea es tenerlas en agua para siempre, asume que eso es hidroponía: solución nutritiva diluida, pH controlado, aireador y renovación quincenal. Sin eso, lo que tienes en la ventana es un florero con cuenta atrás.


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