Elegir un rosal amarillo tiene una particularidad que no se da en los rojos ni en los rosas: el amarillo es el color más reciente del catálogo y el que arrastra más problemas heredados. Llegó a las rosas de jardín hace poco más de un siglo, de una sola especie silvestre, y con él llegaron dos cosas que siguen definiendo al grupo: la tendencia a desvanecerse y la sensibilidad a la mancha negra.
Saber eso cambia la compra. No todos los amarillos se comportan igual, y hay variedades que mantienen el color hasta el final y otras que a los tres días son blancas. A continuación, de dónde viene el amarillo, qué variedades cumplen y cómo se cultivan en el clima español.
De dónde salió el amarillo
Hasta finales del siglo XIX no existían rosales de jardín de un amarillo intenso. Las antiguas europeas daban blancos, rosas, carmines y púrpuras; las rosas de té traídas de China aportaron amarillos pálidos y cremas, pero nada saturado.
El salto lo dio el rosalista francés Joseph Pernet-Ducher, que cruzó un híbrido perpetuo con Rosa foetida 'Persiana', una especie silvestre asiática de flor amarilla intensa. De ahí salió 'Soleil d'Or', presentada en 1900, y tras ella toda una generación de rosales que durante años se clasificaron aparte como pernetianas antes de fundirse con los híbridos de té. Todo rosal amarillo, naranja o cobre de hoy desciende de aquel cruce.
El problema es que Rosa foetida transmitió, junto con el pigmento, una marcada susceptibilidad a la mancha negra. Los obtentores llevan un siglo intentando separar ambas cosas y lo han conseguido en parte, pero como norma general los amarillos siguen siendo el grupo de color más delicado en cuanto a hongos foliares.
Por qué se desvanece el color
Los pigmentos responsables del amarillo en los pétalos son carotenoides, y son poco estables frente a la luz intensa y el calor. Por eso muchas variedades abren de un amarillo dorado y terminan en crema o casi blancas en cuestión de días, y por eso el mismo rosal se ve mucho más amarillo en Asturias que en Sevilla.
Con esto se puede trabajar. Si el color importa, conviene elegir variedades con fama de sostener el tono, plantarlas donde reciban sol de mañana y sombra a partir de media tarde en la mitad sur, y contar con que las flores de las oleadas de otoño serán más intensas que las de julio.
Variedades que cumplen
Híbridos de té, para flor grande de tallo largo:
- 'Landora', de Tantau. Amarillo limpio y bastante estable, flor clásica y planta erguida. Uno de los amarillos de referencia para corte.
- 'Elina', de Dickson. Amarillo muy pálido, casi marfil con el centro más cálido. Destaca sobre todo por su sanidad foliar, muy superior a la media del grupo.
- 'Gloria Dei', la misma variedad que en otros países se llama 'Peace'. No es un amarillo puro sino un amarillo crema con el borde de los pétalos teñido de rosa, pero es una planta robusta y de vigor excepcional.
Floribundas, para macizo y color continuo:
- 'Friesia', de Kordes, que en algunos mercados se vende como 'Sunsprite'. Amarillo dorado que no se desvanece, en ramilletes, sobre una mata compacta, y con un perfume fuerte poco habitual en un amarillo. Si hay que recomendar uno solo, este.
- 'Arthur Bell'. Muy perfumado y muy florífero, aunque el color pasa de amarillo intenso a crema con rapidez. Buena elección si prima el olor sobre el tono.
Rosales ingleses, para flor de forma antigua y aroma:
- 'Graham Thomas', registrado como 'AUSmas'. Amarillo intenso en copa, con aroma de té, sobre un arbusto alto y arqueado que en clima cálido se comporta casi como una trepadora corta. Es probablemente el amarillo más conocido de David Austin.
- 'Golden Celebration', registrado como 'AUSgold'. Flores muy grandes, globosas, de amarillo dorado cálido y perfume potente. Va bien en maceta grande.
Trepadores, para muros y pérgolas:
- 'Golden Showers'. Amarillo claro, semidoble, refloreciente, y con una virtud poco frecuente: acepta paredes con menos horas de sol que la media.
- 'Maigold', de Kordes. Amarillo cobrizo, muy temprano en la temporada, perfumado y extremadamente rústico, aunque con aguijones formidables y una floración principal concentrada en primavera.
Silvestres y botánicas, para jardines amplios:
- Rosa xanthina 'Canary Bird'. Flor simple amarilla, de las primeras en abrir, sobre un arbusto arqueado y elegante de follaje fino. Una sola floración.
- Rosa foetida y su forma 'Bicolor'. Interesante por historia y por color, pero muy propensa a la mancha negra: solo para clima seco.
La banksia amarilla, un caso aparte
Rosa banksiae 'Lutea' merece párrafo propio porque en España funciona como pocas rosas. Es una trepadora enorme, capaz de cubrir una fachada entera o un árbol viejo, con floración masiva en racimos de flores minúsculas, de dos centímetros, en un amarillo mantequilla. Cuando florece prácticamente no se ve la planta.
Sus rasgos prácticos:
- Casi sin aguijones, lo que la hace segura junto a pasos y en jardines con niños.
- Muy temprana: florece a finales de invierno o comienzos de primavera, en marzo en buena parte de la mitad sur, antes que ningún otro rosal.
- Una sola floración al año, y muy resistente a la sequía y al calor una vez establecida.
- Sensible al frío intenso. Es planta de clima suave: Levante, sur, islas y costas.
- Se poda después de florecer, nunca en invierno, porque florece sobre madera del año anterior. Podarla en enero equivale a quedarse sin flores.
- Necesita un soporte serio. Con los años pesa mucho, y una celosía ligera no aguanta.
Cultivo
Salvo la banksia y las silvestres, el resto se cultiva como cualquier rosal moderno.
Exposición: sol directo, seis horas largas mínimo, con la matización del sol de tarde en la mitad sur para conservar el color. Suelo: drenado por encima de todo; los suelos calizos del este y del sur no son problema, y la clorosis férrica, si aparece, se corrige con materia orgánica y quelato de hierro. En arcilla que se encharca, plantar sobre caballón.
Plantación: a raíz desnuda de noviembre a febrero según la zona, o desde maceta casi todo el año salvo los meses de calor extremo. Hoyo del doble del cepellón, tierra mezclada con compost, punto de injerto a ras de suelo o algo por encima en zonas templadas. Marco de 60 a 80 centímetros entre plantas, para que corra el aire.
Riego: espaciado y abundante, al pie y por la mañana. Dos o tres riegos generosos por semana en verano mediterráneo con la planta asentada, uno en primavera y otoño, ninguno en invierno salvo sequía larga. El acolchado en la base ahorra bastante agua en julio y agosto.
Abonado: materia orgánica bien descompuesta a finales de invierno y abono para rosales durante la temporada, en aportes ligeros tras cada oleada y con las dosis del envase. El último, a finales de agosto.
Poda: en vaso a finales de invierno para los híbridos de té y las floribundas; de aclareo y renovación, más ligera, para los ingleses y las arbustivas; después de florecer para las de floración única.
La mancha negra, el punto débil del grupo
Es lo que más condiciona el éxito de un rosal amarillo, sobre todo en el norte, en el noroeste y en cualquier zona de primaveras húmedas y templadas. Se reconoce por manchas negras redondeadas de borde difuminado, con la hoja amarilleando alrededor, y defolia la planta de abajo arriba.
Lo que funciona es todo de manejo: marco de plantación amplio, poda que abra el centro del arbusto, riego al pie y no por aspersión, acolchado que evite las salpicaduras de tierra sobre las hojas bajas, retirada inmediata de las primeras hojas afectadas y, sobre todo, recogida y eliminación de la hoja caída al final del otoño, que es donde el hongo pasa el invierno. Y, antes que nada, elegir variedades con buena sanidad foliar, que es la decisión más eficaz de todas.
Ese orden, prevención y medios físicos antes que el tratamiento químico, es el principio de gestión integrada de plagas que establece el Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de productos fitosanitarios. Si aun así hay que tratar, en jardinería doméstica solo pueden emplearse productos autorizados para uso exterior doméstico, que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y con la dosis y el intervalo que indique la etiqueta del envase. No se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
Qué se dice que significan
Al margen del cultivo, la rosa amarilla arrastra un simbolismo doble. En la tradición victoriana del lenguaje de las flores se le asociaban los celos y la infidelidad, un significado que ha desaparecido casi por completo. Hoy la convención dominante, y la que usan las floristerías, es la de la amistad, la alegría y el reconocimiento. Es una convención cultural, no una regla, y varía entre países.
En resumen
El amarillo entró en las rosas de jardín en 1900, a través de Rosa foetida, y con él entraron sus dos defectos característicos: el color se desvanece con la luz intensa y las hojas cogen mancha negra con facilidad. Elegir bien la variedad resuelve buena parte del asunto: 'Friesia' entre las floribundas por su color estable y su perfume, 'Elina' y 'Landora' entre los híbridos de té, 'Graham Thomas' y 'Golden Celebration' entre los ingleses, y 'Golden Showers' o 'Maigold' para trepar.
Para el clima español, la Rosa banksiae 'Lutea' merece consideración aparte: sin espinas, resistente al calor y a la sequía, floración masiva y tempranísima, una sola vez al año, y con la condición de podarla después de florecer y no en invierno. El resto se cultiva como cualquier rosal moderno, con la salvedad de reservarles sol de mañana en la mitad sur para que el amarillo dure.