El ranúnculo de jardín (Ranunculus asiaticus) da flores muy dobles, de pétalos finísimos superpuestos, en casi toda la gama de color menos el azul. Se planta a partir de unos tubérculos con aspecto de garra o de pata de araña, y florece entre finales del invierno y la primavera, antes de que apriete el calor.
Es una planta fácil si se acierta con dos cosas: la época de plantación, que depende de la dureza del invierno de cada zona, y el drenaje, porque la garra se pudre con una facilidad pasmosa si el suelo se queda encharcado. Todo lo demás es riego regular y sol de mañana.
Ficha básica
| Nombre científico | Ranunculus asiaticus |
|---|---|
| Nombres comunes | Ranúnculo, marimoña, francesilla |
| Familia | Ranunculáceas |
| Origen | Mediterráneo oriental y suroeste de Asia |
| Tipo | Herbácea de raíz tuberosa |
| Altura | 25 a 45 cm, según variedad |
| Floración | Final del invierno y primavera |
| Exposición | Sol suave o media sombra en climas cálidos |
| Advertencia | Todas las partes son tóxicas por ingestión y el jugo irrita la piel |
Por qué se llama así
Ranunculus es el diminutivo latino de rana, es decir, ranita. El nombre alude a que muchas especies del género crecen en sitios encharcados o directamente dentro del agua, el mismo hábitat que las ranas. Curiosamente, el ranúnculo de jardín es de las pocas del género que no soporta el suelo mojado de forma permanente.
En España hay bastantes especies silvestres del género, los botones de oro amarillos que salen en prados y cunetas en primavera. No tienen nada que ver en aspecto con el ranúnculo de jardín, pero sí comparten con él una cosa: la toxicidad.
Advertencia: es una planta tóxica
Toda la familia de las ranunculáceas contiene ranunculina, que al romperse los tejidos de la planta se transforma en protoanemonina, un compuesto irritante. Las consecuencias prácticas son dos:
- Por contacto: el jugo de tallos y hojas rotos puede irritar la piel, sobre todo si se manipula mucha planta o se tiene la piel sensible. Al plantar, dividir o cortar en cantidad, conviene usar guantes.
- Por ingestión: todas las partes son tóxicas, incluidos los tubérculos. El sabor es muy amargo, lo que hace que animales y niños raramente traguen cantidad, pero no es motivo para descuidarse. Conviene tener las garras guardadas fuera de su alcance y no plantarlas donde un perro escarbe.
Ante un contacto que produzca reacción o ante cualquier ingestión, la consulta es al médico o al veterinario. Aquí no caben remedios caseros.
Las garras: qué son y cómo se plantan
Lo que se compra no es un bulbo sino un conjunto de raíces tuberosas soldadas, seco y duro, que se llama garra por su forma. Tiene una parte ancha, la corona, de donde brota la planta, y unos dedos que apuntan en sentido contrario.
La regla de oro al plantarlas: las puntas de la garra van hacia abajo y la corona hacia arriba. Es lo contrario de lo que parece intuitivo con un bulbo y es el fallo más habitual.
- Remojo previo. La garra llega deshidratada y se rehidrata en agua a temperatura ambiente durante dos a cuatro horas, hasta que se hincha y se vuelve flexible. No conviene alargarlo mucho más: con remojos largos empieza la fermentación y el tubérculo se pudre después de plantado.
- Profundidad: de 4 a 6 centímetros, cubriendo bien la corona.
- Separación: de 10 a 15 centímetros entre garras. Dan más volumen del que parece.
- Riego: un riego moderado al plantar y después poca agua hasta que asome el primer brote. Este es el momento de más riesgo de podredumbre.
Cuándo plantarlas en España
Depende del invierno de cada zona, y esta es la decisión que más determina el resultado:
- Litoral mediterráneo, Andalucía, zonas de invierno suave: se plantan en otoño, de octubre a noviembre. La planta desarrolla hoja durante el invierno y florece muy pronto, a partir de febrero o marzo, con una floración larga.
- Meseta, interior peninsular, zonas de heladas fuertes: mejor a finales del invierno, en febrero o marzo, para que la parte aérea no coja las heladas duras. La floración llega entonces en abril y mayo, más corta porque enseguida aprieta el calor.
- En maceta: se puede plantar en otoño en cualquier zona y proteger la maceta en un lugar resguardado durante las noches más frías.
Aguantan heladas ligeras, pero no un frío intenso con la planta en pleno crecimiento. Y en cuanto llegan los primeros calores fuertes, terminan el ciclo y se secan: es una planta de temporada fresca, no de verano.
Suelo, exposición y riego
Suelo. Suelto, con materia orgánica y sobre todo con buen drenaje. En suelos arcillosos o compactos conviene plantar en caballón o en montículo, para que el agua no se estanque alrededor de la garra. Un aporte de compost bien hecho antes de plantar es suficiente; los suelos calizos no le suponen problema.
Exposición. En clima suave, sol directo. En el interior y en el sur, sol de mañana y sombra en las horas centrales alarga bastante la floración. Con demasiada sombra los tallos se estiran, se doblan y las flores pesan más de lo que aguantan.
Riego. Regular durante todo el crecimiento y la floración, manteniendo el suelo fresco pero nunca empapado. Se riega al pie. Cuando la planta empieza a amarillear tras la floración, se va reduciendo el riego hasta suprimirlo.
Abonado. Con el suelo bien preparado, basta un abono de floración rico en potasio cuando aparecen los botones. En maceta, abono líquido cada dos semanas durante el crecimiento.
Como flor cortada
Es una de las mejores flores de corte de la temporada fresca, y aguanta bastante en jarrón. Se corta cuando el botón ha empezado a mostrar el color pero aún no está abierto del todo, a primera hora de la mañana, con tijera limpia y en diagonal.
En el jarrón, quitar todas las hojas que queden bajo el agua, cambiar el agua cada dos días y recortar un centímetro de tallo en cada cambio. Lejos del sol directo, de radiadores y del frutero, porque la fruta madura desprende etileno y acelera el marchitado.
Cortar flores no perjudica a la planta: al contrario, al impedir que forme semilla, mantiene la producción de nuevos botones durante más tiempo.
Problemas habituales
El problema real y grave es la podredumbre del tubérculo por exceso de agua o por remojo excesivo antes de plantar. No se trata: se previene con drenaje, plantación en montículo en suelos pesados y riego contenido las primeras semanas.
Después están las babosas y caracoles, que se comen los brotes tiernos justo cuando emergen, y son la causa más frecuente de que una plantación aparezca mordisqueada en marzo. Lo eficaz es recogerlas a mano al anochecer o a primera hora, y retirar tablas, macetas y restos húmedos donde se refugian. La sal no se debe usar: saliniza el suelo, lo estropea y perjudica al resto de las plantas.
También pueden aparecer pulgones y trips en los brotes, y oídio en primavera húmeda, sobre todo con plantas muy juntas y poco aireadas. La prevención es la misma de siempre: marco de plantación amplio, riego al pie y retirada de hoja enferma.
Conservar las garras de un año para otro
En zonas de verano seco y suelo bien drenado, las garras pueden quedarse en tierra. En suelos húmedos, en zonas de tormentas de verano o en macetas que se van a regar, es mejor sacarlas.
- Después de la floración, se sigue regando hasta que la hoja amarillea y se seca sola. Es cuando el tubérculo acumula reservas.
- Con la parte aérea seca, se levantan las garras con cuidado, se limpia la tierra sin lavarlas a fondo y se descartan las blandas o con manchas.
- Se dejan secar dos o tres días a la sombra, en sitio aireado.
- Se guardan en bolsa de papel o caja con serrín, en lugar oscuro, fresco y seco. Nunca en plástico cerrado. Conviene etiquetarlas por color.
La división se hace justo en ese momento, cuando el tubérculo ya ha perdido algo de humedad pero todavía no está quebradizo: se separan los grupos de dedos con un giro de los dedos, sin cortar. Si no se ve claro por dónde separar, es mejor dejarlo entero.
Dónde conseguirlos
En vivero y floristería se encuentran ranúnculos en flor durante la primavera, listos para trasplantar, aunque casi siempre en pocos colores y con mucha diferencia de precio. Plantar la garra sale bastante más barato y da mucha más variedad de color, y es la forma habitual de cultivarlos en cantidad: los lotes de garras de ranúnculo para plantar se venden en otoño y a finales de invierno, que son las dos ventanas de plantación.
Al comprar, interesa que las garras estén enteras, secas y firmes, sin moho ni partes blandas. Una garra grande produce más tallos que una pequeña.
En resumen
El ranúnculo de jardín se planta a partir de garras, con las puntas hacia abajo, a 4 o 6 centímetros de profundidad, tras un remojo corto de dos a cuatro horas. En zonas de invierno suave se planta en otoño y florece muy pronto; en el interior frío, a finales de invierno para florecer en primavera.
Necesita suelo suelto y bien drenado, sol de mañana, riego regular sin encharcar y protección frente a las babosas cuando brota. Es una planta tóxica por ingestión y su jugo irrita la piel, así que se maneja con guantes y se mantiene lejos de niños y animales. Tras la floración, se deja secar la hoja y se guardan las garras en seco hasta la temporada siguiente.