Cada flor de hemerocallis dura un día. Abre por la mañana, se marchita al anochecer y no se recupera. Eso, que parece un defecto, es lo que la convierte en una de las plantas más agradecidas de un arriate: cada vara floral lleva una decena larga de capullos que van abriendo de forma escalonada, y una mata adulta con varias varas encadena flor durante cuatro o seis semanas seguidas. El nombre lo dice: hemera, día, y kallos, belleza.
Conviene deshacer dos ideas erróneas que arrastran casi todas las fichas. No es un bulbo: es una herbácea perenne con raíces engrosadas, y por eso no se levanta del suelo en invierno como un gladiolo. Y no es un lirio: aunque en su día estuvo entre las liliáceas, hoy se clasifica en las asfodeláceas, y ni es Lilium ni es azucena, por mucho que la llamen azucena turca o lirio de San Juan.
| Nombre científico | Hemerocallis spp. e híbridos |
|---|---|
| Nombre común | Hemerocallis, lirio de un día, azucena turca, lirio de San Juan |
| Familia | Asfodeláceas |
| Origen | Este de Asia: China, Corea, Japón y Siberia oriental |
| Altura | 30 a 100 cm según cultivar |
| Floración | De finales de primavera a finales de verano, según variedad |
| Ubicación | Sol, y media sombra donde el verano es muy caluroso |
| Toxicidad | Tóxica para los gatos |
Aviso importante si hay gatos en casa
Las hemerocallis son tóxicas para los gatos y pueden provocarles un fallo renal agudo. Es un riesgo bien documentado y compartido con los verdaderos lirios del género Lilium, y afecta al gato aunque solo mordisquee una hoja, lama el polen que se le ha quedado en el pelo o beba del agua de un jarrón.
La conclusión práctica es no tener hemerocallis ni lirios al alcance de un gato de interior y valorarlo antes de plantarlas en un patio por el que entra y sale. Ante una sospecha de ingestión se acude al veterinario, y cuanto antes; este artículo no da indicaciones de tratamiento porque no le corresponde.
Cómo es la planta
Forma una mata densa de hojas largas, estrechas, arqueadas y acanaladas, que salen de una corona en la base y que en muchos cultivares se mantienen buena parte del invierno. Bajo tierra tiene un sistema de raíces carnosas y engrosadas, capaces de almacenar reservas y de aguantar sequías, que es lo que le da su fama de rústica.
De entre las hojas emerge el escapo floral, sin hojas, que puede ramificarse en la punta y que lleva varios capullos. Cada flor tiene seis tépalos, tres externos y tres internos, dispuestos en forma de trompeta o de estrella según variedad. Los colores van del amarillo pálido al naranja, el rojo, el rosa, el granate y el púrpura, en tonos lisos, degradados, bicolores o con ojo contrastado en el centro. No hay azules ni blancos puros: el blanco de catálogo es siempre un crema muy claro.
La inmensa mayoría de lo que se vende son híbridos. El género tiene pocas especies, pero los cultivares registrados se cuentan por decenas de miles.
Los tres tipos de follaje, y por qué importan aquí
Es el dato que más ayuda a elegir en España y el que nunca aparece en las etiquetas de gran superficie. Los cultivares se clasifican en tres comportamientos:
- De hoja caduca o dormantes: pierden toda la parte aérea en invierno y necesitan un periodo de frío. Van bien en el norte, en el interior peninsular y en zonas de montaña.
- De hoja perenne: mantienen el follaje todo el año. Son la opción del litoral mediterráneo, el sur y Canarias, donde el invierno no da frío suficiente para las dormantes. En una zona con heladas fuertes, en cambio, sufren daño en el follaje.
- Semiperennes, un comportamiento intermedio que se adapta a casi cualquier sitio.
Plantar una dormante en la costa de Málaga o una perenne en Soria es la causa más frecuente de que una hemerocallis vegete sin florecer.
Dónde plantarla
A pleno sol florece más y mejor, y ese es el consejo por defecto. Pero en el interior peninsular, con cuarenta grados y sol vertical, una situación con sol de mañana y sombra a partir de media tarde alarga la duración de cada flor, que ya de por sí es de un solo día. Y hay un matiz de color: las variedades de tonos oscuros, rojos y púrpuras, se queman con el sol fuerte y pierden el color; las amarillas y naranjas lo aguantan mucho mejor.
Se adapta a suelos muy dispares, incluidos los pesados, siempre que no queden encharcados en invierno. Lo ideal es un suelo suelto y fértil, preparado antes de plantar con una buena aportación de compost o estiércol maduro.
Es una excelente planta de masa. En parterre, en bordura o naturalizada en taludes funciona igual de bien. Lo que no es, es flor de corte.
Plantación
- Época: de finales del verano al comienzo del otoño, o al final del invierno y comienzo de la primavera. El otoño es preferible en el sur y el este, porque da tiempo a enraizar antes del calor.
- Profundidad: la corona, el punto donde las hojas se juntan con las raíces, debe quedar unos dos o tres centímetros por debajo de la superficie. Plantarla muy honda es un error clásico y se traduce en una planta que no florece.
- Distancia: de cuarenta a sesenta centímetros según el tamaño del cultivar. Las matas engordan bastante en tres o cuatro años.
- Disposición: en grupos de tres o cinco. Un ejemplar suelto se pierde.
- Riego abundante al plantar y durante las primeras semanas.
Cuidados
Riego. Aguanta la sequía a costa de florecer menos y de flores más pequeñas. Si se quiere una floración de verdad, hay que regar con regularidad desde que empiezan a subir los escapos hasta que acaba la floración, manteniendo el suelo fresco sin encharcar. En otoño e invierno, apenas nada.
Abonado. Un aporte de compost o estiércol maduro al final del invierno, alrededor de la mata, cubre casi todo. Si se quiere reforzar, un abono con más potasio que nitrógeno al inicio de la floración mejora el color y la cantidad de flor. El exceso de nitrógeno da mucha hoja y poca flor, que es el fallo más habitual.
Limpieza. Retirar cada día las flores marchitas mantiene la mata presentable, porque una flor muerta pegada a la siguiente afea bastante. Cuando un escapo ha terminado todos sus capullos, se corta a ras. En las variedades de hoja caduca, el follaje seco se retira en invierno.
Refloración. Algunos cultivares vuelven a florecer si se les retiran los escapos agotados y se les mantiene el riego. 'Stella de Oro', amarilla y compacta, es la variedad refloreciente más extendida y la que se ve en cualquier jardín público por esa razón.
Problemas
Es una planta sana, y esa es una de sus grandes ventajas. Lo que puede aparecer:
- Pulgones y trips en primavera, sobre los escapos y los capullos. Los trips dejan pétalos rayados y decolorados. Un chorro de agua o jabón potásico resuelve la mayoría de los focos.
- Caracoles y babosas con los brotes tiernos de primavera. Barreras físicas y recogida manual. La sal no, porque estropea el suelo.
- Cecidomia de la hemerocallis, cuya larva deforma y ensancha los capullos, que no llegan a abrir y se pudren. La respuesta es retirar y destruir los capullos deformados, no compostarlos.
- Podredumbre de la corona en verano húmedo con suelo pesado y mal drenado. Se previene con drenaje y no plantando demasiado hondo.
Si en algún caso hiciera falta tratar, en España el producto debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica, la dosis es la de la etiqueta y no se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
División, que es como se multiplica
La forma normal de multiplicarla es por división de mata, y además hace falta hacerlo periódicamente: cuando la mata se cierra sobre sí misma, hacia el tercer o quinto año, la floración decae claramente.
- El momento es a comienzos del otoño o al final del invierno, y también justo después de la floración.
- Se levanta la mata entera con una horca, procurando no partir las raíces carnosas.
- Se sacude la tierra y se separan los abanicos de hojas con sus raíces, a mano si ceden o con un cuchillo limpio si no. Cada porción debe llevar al menos dos o tres abanicos con raíz suficiente.
- Se recortan las hojas a un palmo para reducir la pérdida de agua mientras enraíza.
- Se replanta de inmediato, con la corona a dos o tres centímetros bajo la superficie, y se riega a fondo.
Por semilla también se multiplica, y es como se obtienen los cultivares nuevos, pero la descendencia no reproduce a la madre y tarda un par de años en florecer.
Comprar hemerocallis
Se vende de dos formas: en maceta, en cualquier centro de jardinería, y a raíz desnuda por internet, que es como se envían las divisiones. Los lotes de hemerocallis a raíz desnuda son la vía barata para plantar una masa de golpe, con dos cautelas. La primera es de vocabulario: estos anuncios suelen decir bulbos, y lo que llega son divisiones de raíz carnosa, que hay que plantar en cuanto llegan. La segunda es que en los lotes económicos rara vez se garantiza el cultivar concreto ni el tipo de follaje, así que si se busca una variedad determinada, o una perenne para el sur, lo razonable es comprarla en maceta y etiquetada.
En resumen
La hemerocallis es una herbácea perenne asiática de raíces engrosadas, no un bulbo y no un lirio, cuyas flores duran un solo día pero se suceden durante semanas. Es de las plantas más rústicas y menos problemáticas de un arriate, se adapta a casi cualquier suelo que drene y solo pide riego regular durante la floración y contención con el nitrógeno.
Dos cosas conviene tener presentes: es tóxica para los gatos y ante una ingestión hay que ir al veterinario, y el tipo de follaje, caduco o perenne, decide en qué parte de España va a funcionar. Se divide cada tres a cinco años en otoño o a la salida del invierno, y esa división es lo que mantiene la floración a pleno rendimiento.