Un jardín no se mantiene con esfuerzo continuo, sino con el trabajo correcto en el momento correcto. Podar un rosal en septiembre, abonar con nitrógeno en octubre o escarificar el césped en pleno agosto no son tareas mal hechas: son tareas bien hechas en el mes equivocado, y el resultado es el mismo que no hacerlas o peor.
Lo que sigue es un calendario de trabajos organizado por estaciones, pensado para clima peninsular. Con una advertencia previa que vale para todo el artículo: España no tiene un clima, tiene varios. Entre Almería y Lugo hay dos meses de desfase en casi todo. Las fechas que doy corresponden a un clima mediterráneo o continental templado; en la cornisa cantábrica y en zonas de montaña, atrase de dos a cuatro semanas; en el litoral sur y Canarias, adelante otro tanto.
El indicador que nunca falla no es el calendario sino la temperatura del suelo y la fecha de la última helada de su zona. Averigüe esa fecha una vez y le servirá toda la vida.
Primavera: el trimestre de mayor carga de trabajo
De marzo a mayo se concentra casi la mitad del trabajo anual. El suelo se calienta, las plantas arrancan y todo lo que se plante o siembre ahora dispone de la temporada entera por delante.
Siembra
El error clásico de marzo es sembrar demasiado pronto. Las semillas de hortalizas de verano no germinan por calendario, germinan por temperatura del suelo: el tomate y el pimiento necesitan de 18 a 25 grados en el sustrato, la calabaza y el calabacín de 20 a 25, la judía por encima de 15. Sembrar en tierra fría solo consigue que la semilla se pudra.
Por eso lo sensato es semillero protegido en febrero y marzo, dentro de casa junto a una ventana muy luminosa, en invernadero o bajo túnel, y trasplante al exterior cuando haya pasado el riesgo de helada: mediados de abril en el sur y el litoral, principios o mediados de mayo en el interior y el norte.
Siembra directa en marzo y abril: guisante, haba (mejor en otoño en el sur), zanahoria, rábano, remolacha, acelga, espinaca, lechuga, cebolla y puerro. En mayo ya se pueden sembrar directamente judía, calabacín, pepino, sandía y melón.
En flores anuales, marzo y abril son el momento de sembrar Cosmos, Zinnia, Tagetes, girasol, capuchina, alhelí y clavelina.
Truco de germinación que ahorra muchos fracasos: mantenga el semillero uniformemente húmedo pero no encharcado, y no lo tape con plástico una vez ha nacido. La causa más común de que las plántulas caigan tumbadas y se estrangulen en el cuello es el damping off, un complejo de hongos (Pythium, Rhizoctonia) favorecido por exceso de humedad y falta de ventilación.
Plantación
Marzo y abril son buenos para plantar en contenedor prácticamente todo: arbustos, vivaces, aromáticas, trepadoras y frutales de maceta. Los frutales de raíz desnuda, en cambio, se plantan en invierno y ya no se pueden plantar ahora.
Los bulbos de floración estival se plantan en primavera: dalia, gladiolo, canna, begonia tuberosa, agapanto, lirio. Una regla que funciona con casi todos: enterrar a una profundidad de dos o tres veces su altura y no regar hasta ver el primer brote, salvo que el suelo esté seco del todo.
Al plantar cualquier cosa, haga el hoyo del doble de ancho que el cepellón pero solo de la misma profundidad. Es un detalle que casi nadie respeta: si se cava más hondo y se rellena con tierra suelta, la planta se asienta con el tiempo y el cuello acaba enterrado, lo que provoca podredumbres. El cuello debe quedar exactamente a nivel del suelo.
Abonado
Es el momento clave del año para abonar, porque coincide con el arranque de la vegetación.
Para el conjunto del jardín, un abono orgánico de fondo (compost maduro, estiércol bien fermentado, humus de lombriz) a razón de 3 a 5 litros por metro cuadrado, extendido en superficie y ligeramente incorporado con rastrillo. No hace falta enterrarlo: la lluvia y la fauna del suelo lo bajarán.
Para plantas de flor y hortícolas, complete con un abono equilibrado del tipo 10-10-10 o un específico, siguiendo las dosis del envase. Y una precaución que vale oro: el estiércol fresco quema las raíces y desequilibra el suelo. Debe estar fermentado al menos seis meses, cuando ya no huele a establo sino a tierra.
En plantas acidófilas (camelias, azaleas, rododendros, hortensias, arándanos) use abonos específicos para acidófilas, y si nota clorosis (hojas amarillas con nervios verdes), aporte quelato de hierro EDDHA, que es el único que se mantiene disponible en suelos calizos.
Poda
Aquí conviene una regla que resuelve el 90 % de las dudas sobre cuándo podar un arbusto de flor: pode justo después de la floración.
Los arbustos que florecen en primavera sobre madera del año anterior (forsitia, lilo, celindo, weigela, kerria, deutzia, glicinia, Prunus ornamentales) se podan al terminar de florecer, en mayo o junio. Si los poda en invierno estará cortando exactamente los botones florales que llevan formados desde el verano pasado. Esta es la causa número uno de que "la forsitia no florece".
Los que florecen en verano sobre madera del año (rosales de flor recurrente, buddleia, hibisco, lagerstroemia, Perovskia, caryopteris) se podan al final del invierno, en febrero o principios de marzo, antes de brotar.
Los rosales, por tanto, se podan en febrero-marzo en el interior y en enero-febrero en el litoral suave. Corte a tres o cinco yemas desde la base en los de mata, siempre sobre una yema orientada hacia fuera y con corte inclinado a medio centímetro por encima.
Retire también en primavera las hojas secas de las plantas vivaces que dejó todo el invierno (si las dejó, ha hecho bien: protegen la corona del frío y dan refugio a insectos) y elimine la madera muerta o helada de arbustos y semiarbustos.
Lo que no debe podarse en primavera: setos y árboles donde puedan estar nidificando aves, entre marzo y julio. Además de ser lo razonable, la fauna está protegida.
Riego
En marzo y abril, en la mayor parte de España, la lluvia basta. La tarea de estos meses no es regar sino preparar el riego: revisar la instalación tras el invierno, limpiar filtros, comprobar goteros obstruidos, buscar fugas, reprogramar el programador y sustituir las piezas que el hielo haya reventado. Hágalo en marzo, no el primer día de calor de junio.
A partir de mayo empiezan los riegos regulares. Empiece con poco: es mejor que la planta desarrolle raíz profunda buscando agua en primavera que acostumbrarla desde el principio a riegos superficiales.
Césped
La primavera es cuando el césped se recupera y también cuando se hacen las labores de renovación.
Escarificado, en marzo o abril: pasar el escarificador para extraer el fieltro (esa capa de material muerto entre la hierba y el suelo). Es agresivo pero necesario cada uno o dos años; hágalo cuando el césped esté creciendo con fuerza para que se recupere rápido.
Aireado con hueco-sacador si el suelo está compactado.
Resiembra de calvas inmediatamente después, con la misma mezcla, cubriendo con un dedo de mantillo y manteniendo la superficie húmeda hasta la nascencia.
Abonado con un abono de primavera rico en nitrógeno y de liberación lenta, a razón de unos 30 - 40 gramos por metro cuadrado, siempre regando después para evitar quemaduras.
Siega: a partir de marzo, semanal. Y aquí la regla de oro: no corte nunca más de un tercio de la altura de la hoja en una sola siega. Cortar a ras debilita las raíces, favorece las malas hierbas y deja el suelo expuesto. Altura recomendable, 4 a 5 cm en primavera.
Verano: mantener, no plantar
De junio a septiembre el jardín está en modo supervivencia en casi toda España. El trabajo se reduce a tres cosas: agua, vigilancia sanitaria y recolección. No es época de plantar nada, salvo en el norte húmedo.
Riego
Es la tarea dominante y donde más se falla.
Riegue temprano, entre las 6 y las 9 de la mañana. Regar al mediodía desperdicia buena parte del agua por evaporación y, si se moja la hoja, puede provocar quemaduras. Regar de noche mantiene el follaje húmedo demasiadas horas y favorece hongos. El amanecer combina lo mejor de ambos.
Riegue mucho y espaciado, no poco y a diario. Un riego que empape los primeros 20 - 30 cm cada tres días es infinitamente mejor que un riego somero diario. Las raíces crecen donde hay agua: si solo moja los tres primeros centímetros, tendrá plantas con raíz superficial incapaces de aguantar un día sin riego.
Acolche. Cinco a diez centímetros de corteza, paja, restos de siega secos o grava reducen la evaporación entre un 20 y un 40 % y mantienen el suelo mucho más fresco. Es, con diferencia, la medida de ahorro de agua más rentable del jardín.
Cifras orientativas para el interior peninsular en julio y agosto: un césped demanda del orden de 5 a 7 litros por metro cuadrado y día; un huerto de hortícolas, entre 4 y 6; los arbustos mediterráneos establecidos, muy poco o nada. Los árboles y arbustos plantados este año o el anterior, en cambio, necesitan riego aunque sean especies resistentes a la sequía: aún no tienen sistema radicular para valerse solos. Es el fallo más frecuente en xerojardinería.
Las macetas son otro mundo. En agosto, una maceta al sol puede necesitar riego diario o incluso dos veces al día. Agrúpelas, dele sombra a las horas centrales y considere ollas de barro o depósitos de reserva.
Tratamientos contra plagas y enfermedades
El calor dispara las poblaciones. Revise semanalmente, mirando siempre el envés de las hojas, que es donde se instala casi todo.
Araña roja (Tetranychus urticae): puntos amarillos finísimos y telarañas en el envés. Aparece con calor seco. Aumentar la humedad ambiental y mojar el envés la frena; en casos serios, acaricida específico o aceite de neem.
Pulgón: brotes tiernos deformados y melaza pegajosa. Jabón potásico a 10 - 20 ml por litro, aplicado al atardecer y repetido a los 5 - 7 días. Y ojo: donde hay hormigas subiendo al arbusto, están protegiendo al pulgón.
Mosca blanca: nubes de mosquitas blancas al mover la planta. Trampas cromáticas amarillas y jabón potásico.
Oídio: polvo blanco en el haz, típico de rosales, calabacines y vid. Azufre en polvo o mojable, pero nunca por encima de 30 grados, porque quema la planta. Aplíquelo al atardecer.
Mildiu: manchas aceitosas en el haz y pelusa gris en el envés, tras periodos húmedos. Preventivo con cobre, y sobre todo evitar mojar el follaje.
Orugas: Bacillus thuringiensis, muy eficaz y selectivo, aplicado al atardecer porque la luz ultravioleta lo degrada.
Y la plaga de temporada más importante del litoral: el picudo rojo en palmeras. Vigile las palmeras Phoenix y no las pode entre marzo y octubre.
Regla general: trate siempre al atardecer o al amanecer, nunca con sol fuerte, y respete a los polinizadores no tratando plantas en flor a horas de vuelo.
Abonado
En verano, abono ligero y frecuente en lugar de dosis fuertes. Para plantas de flor y hortícolas en producción, un abono líquido rico en potasio cada 15 días con el riego funciona bien; el potasio mejora el llenado del fruto y la resistencia al estrés hídrico.
Lo que no debe hacer: abonar con nitrógeno a plantas estresadas por calor, ni abonar césped en pleno agosto. El nitrógeno fuerza brotación tierna que se quema y atrae pulgón.
Otras tareas
Retire las flores marchitas de rosales, petunias, gauras, salvias y anuales. Al impedir que formen semilla, la planta sigue floreciendo. Es una tarea de cinco minutos que duplica la floración.
Recorte los setos en junio y de nuevo a finales de agosto.
Suba la altura de siega del césped a 6 - 7 cm. La hierba más alta da sombra a su propia base, conserva humedad y sufre mucho menos.
Coseche a diario el huerto: un calabacín o una judía dejados en la planta frenan la producción del resto.
Y si se va de vacaciones, la solución no es un riego enorme antes de salir: es un programador con goteo, o agrupar las macetas a la sombra sobre una capa de arlita húmeda.
Otoño: la mejor estación para plantar
De octubre a diciembre. Si tuviera que elegir una sola estación para trabajar el jardín en España, sería esta, y sin embargo es la más desaprovechada.
La razón es simple: el suelo conserva el calor acumulado en verano mientras el aire ya ha refrescado y empiezan las lluvias. Eso significa que la raíz crece y la parte aérea no, exactamente lo que necesita una planta recién instalada. Una planta puesta en octubre tendrá seis meses de enraizamiento antes del primer verano; una puesta en abril, apenas dos.
Plantación y siembra
Plante ahora árboles, arbustos, setos, trepadoras, vivaces y aromáticas. Y, sobre todo, plante las especies mediterráneas de secano: lavanda, romero, jara, mirto, adelfa, olivo, encina, madroño. En otoño agarran; en primavera, sufren.
Bulbos de primavera: es su momento, de octubre a diciembre. Tulipán, narciso, jacinto, crocus, muscari, fritillaria, alium. Profundidad de dos a tres veces la altura del bulbo, punta hacia arriba, en suelo bien drenado. El tulipán agradece plantarse tarde, en noviembre o diciembre, cuando el suelo ya está frío. En zonas de invierno suave (litoral sur y mediterráneo), los tulipanes y jacintos rinden mejor si se pasan seis u ocho semanas en el cajón de verduras del frigorífico antes de plantar, porque necesitan un frío invernal que allí no reciben.
Siembra de otoño en el huerto: habas, guisantes, ajos (tradicionalmente por San Antón, en enero, pero noviembre y diciembre van muy bien), cebollas, espinacas, acelgas, canónigos, rúcula y todas las coles.
Césped
El otoño es la mejor época para sembrar césped nuevo en clima mediterráneo: septiembre y octubre, con el suelo templado y la lluvia empezando. Mejor que la primavera, porque la hierba se instala antes de que llegue el calor.
Escarificado y aireado también funcionan bien ahora, y el abonado de otoño debe ser rico en potasio y pobre en nitrógeno: el potasio endurece los tejidos y mejora la resistencia al frío y a los hongos, mientras que el nitrógeno haría lo contrario.
Retire las hojas caídas del césped. Una capa de hojarasca sobre la hierba, mojada y sin luz, provoca podredumbres en pocas semanas. Y no las tire: son el mejor material marrón para el compost y un acolchado excelente para los parterres.
Abonado y mejora del suelo
Aporte materia orgánica de fondo ahora. Compost, estiércol fermentado, mantillo. Tendrá todo el invierno para incorporarse al suelo con la lluvia y la fauna edáfica, y en primavera el terreno estará listo.
Es también el momento de analizar el suelo si nunca lo ha hecho, y de corregir el pH: la caliza para subirlo o el azufre elemental para bajarlo tardan meses en actuar, así que aplicados en otoño hacen efecto en primavera.
En el huerto, siembre abonos verdes (veza, avena, mostaza, facelia, altramuz) en las parcelas que queden libres. Protegen el suelo de la erosión invernal, evitan el lavado de nitratos y se siegan e incorporan en marzo.
Poda
En otoño la poda es de limpieza, no de formación: madera muerta, ramas enfermas o rotas, chupones. La poda fuerte de árboles y frutales se deja para el invierno, cuando la planta está en reposo completo.
Sí se pueden podar ahora los setos de hoja perenne, un repaso ligero para que entren limpios al invierno.
Recorte las vivaces que se hayan secado, pero deje en pie las de tallo hueco y las que tengan semillas: equináceas, rudbeckias, cardos, gramíneas ornamentales. Alimentan a los pájaros, dan refugio a insectos beneficiosos y en invierno, con escarcha, son de lo más bonito que tiene el jardín.
Protección de plantas sensibles
Antes de las primeras heladas: entre en casa o en invernadero las plantas tropicales y subtropicales en maceta (crotón, ficus delicados, buganvilla en zonas frías, esquejes). Arranque y guarde en seco, fresco y oscuro los bulbos y tubérculos no rústicos: dalias, cannas, begonias tuberosas, gladiolos, en zonas donde hiele con fuerza.
Prepare velo o manta térmica para cítricos, aguacates y plantas de límite de rusticidad. Y acolche generosamente la base de las plantas dudosas: 10 cm de acolchado sobre la corona protegen mucho más de lo que parece.
Invierno: reposo, estructura y planificación
De enero a marzo. El jardín parece parado, pero es el trimestre en el que se toman las decisiones que se verán todo el año.
Poda de invierno
Es la gran tarea de la estación. Con la planta en reposo y sin hojas se ve perfectamente la estructura, las reservas están en la raíz y las heridas cicatrizan rápido en cuanto arranca la savia.
Se podan ahora: frutales de hoja caduca (manzano, peral, ciruelo, melocotonero, higuera, vid), árboles ornamentales caducos, arbustos de floración estival, rosales y árboles de sombra.
Reglas básicas: corte siempre por fuera del cuello de la rama, ese abultamiento en la unión con el tronco, sin dejar tocón y sin cortar al ras. Ahí están los tejidos que compartimentan la herida. No selle los cortes con pastas de forma sistemática: hoy se sabe que la mayoría de esas pastas no ayudan y pueden retener humedad; la excepción son las zonas con riesgo de plagas específicas.
Elimine primero las tres D: ramas dañadas, muertas y enfermas. Luego las que se cruzan o rozan, y las que van hacia el interior de la copa. Con eso ya suele estar hecho el 80 % del trabajo.
No pode con helada: la madera congelada es frágil y se astilla. Espere a que suba la temperatura.
Excepciones importantes: los frutales de hueso (cerezo, ciruelo, melocotonero, albaricoquero) son sensibles a los chancros de invierno y suelen podarse mejor a final de invierno o incluso después de la cosecha, en verano. Las coníferas no rebrotan de madera vieja, así que nunca corte por debajo de la zona con hojas verdes. Y ni se le ocurra podar en invierno los arbustos de floración primaveral, por lo ya explicado.
Plantación a raíz desnuda
De diciembre a febrero es la única ventana del año para plantar a raíz desnuda: frutales, rosales, setos de caducas, chopos, sauces. Sale mucho más barato que en contenedor y las plantas agarran igual de bien o mejor, porque desarrollan un sistema radicular sin deformar.
Al recibirlos, si no puede plantar de inmediato, entiérrelos provisionalmente en una zanja con tierra suelta. Antes de plantar, refresque los extremos de las raíces con un corte limpio y sumerja el sistema radicular en una lechada de barro y agua durante unos minutos.
Riego en invierno
Se riega poco, pero se riega. Puntos concretos:
Las plantas bajo aleros, porches y voladizos no reciben lluvia. Es donde más plantas mueren de sed en invierno sin que nadie lo sospeche.
Las plantaciones recientes del otoño necesitan agua si pasa más de dos o tres semanas sin llover.
Las plantas de interior deben regarse claramente menos que en verano, aproximadamente la mitad. Con menos luz y temperatura transpiran mucho menos, y el exceso de riego invernal es la causa principal de muerte de plantas de interior.
Riegue a mediodía, no al amanecer ni al atardecer, para que el agua no se congele en el suelo durante la noche.
Vacíe y proteja la instalación de riego en zonas de heladas fuertes: el hielo revienta tuberías, filtros y programadores.
Tratamientos de invierno
El tratamiento de invierno con aceite de parafina en frutales, aplicado en enero o febrero con la planta sin hojas, asfixia huevos de pulgón, cochinillas y ácaros invernantes. Es una de las intervenciones más eficaces y menos agresivas del calendario.
Un tratamiento con cobre a la caída de la hoja y otro antes de la brotación previene abolladura del melocotonero, moteado y chancros.
Recoja y elimine (no al compost) la fruta momificada que quede en los árboles y las hojas enfermas del suelo: son el inóculo de la temporada siguiente.
Mantenimiento y planificación
El invierno es el momento de: afilar y engrasar tijeras, azadas y cuchillas del cortacésped; revisar y desinfectar macetas y bandejas de semillero; poner a punto el motocultor y la desbrozadora; reparar vallas, pérgolas y estructuras; voltear el compost; y hacer el pedido de semillas.
Y, sobre todo, planificar. Dibuje el jardín, anote qué funcionó y qué no, decida la rotación de cultivos del huerto y piense los cambios estructurales. Es la única época del año con tiempo para hacerlo.
Errores de calendario más frecuentes
Plantar en primavera lo que debería ir en otoño. El vivero está lleno en abril y vacío de gente en noviembre, y sin embargo noviembre es mejor mes para casi todo lo leñoso.
Podar arbustos de flor primaveral en invierno, eliminando los botones ya formados.
Abonar con nitrógeno en otoño, forzando brotación tierna que la primera helada quema.
Sembrar tomates en marzo al aire libre en el interior peninsular. El suelo aún no llega a los 18 grados.
Escarificar el césped en verano. Se recupera mal y se pierde la pradera.
Aplicar azufre por encima de 30 grados. Quema el follaje.
Regar por calendario y no por necesidad. Es la causa de más muertes que cualquier plaga.
Dejar de regar los árboles jóvenes "porque ya están plantados". Los dos primeros veranos son críticos.
En resumen
Primavera (marzo-mayo): siembra en semillero protegido y trasplante tras la última helada, plantación de bulbos de verano, abonado de fondo, poda de arbustos de floración estival y de rosales, escarificado, resiembra y abonado del césped, y puesta a punto del riego.
Verano (junio-septiembre): riego temprano, abundante y espaciado, acolchado, vigilancia semanal de plagas mirando el envés, tratamientos siempre al atardecer, retirada de flores marchitas, siega alta y recolección. No es época de plantar.
Otoño (octubre-diciembre): la mejor estación del año para plantar árboles, arbustos y mediterráneas; bulbos de primavera, siembra de césped, abonado orgánico de fondo y potásico en el césped, abonos verdes, retirada de hojas y protección de las plantas sensibles.
Invierno (enero-marzo): poda de frutales y caducas, plantación a raíz desnuda, tratamientos con aceite de parafina y cobre, riego puntual bajo aleros y en plantas de interior, mantenimiento de herramientas y planificación.
Y por encima del calendario, dos criterios que mandan siempre: la fecha de la última helada de su zona y lo que le diga el suelo cuando meta el dedo. Con esos dos datos y este esquema, el resto se ajusta solo.