Compras una planta en el vivero, le das la vuelta a la etiqueta y lees: «vivaz rizomatosa, hojas ensiformes, inflorescencia en corimbo, acidófila, rústica hasta -12 °C». Cada una de esas palabras contiene una instrucción de cultivo concreta, y si no se entienden, la etiqueta no sirve de nada. Este glosario recoge los términos que aparecen una y otra vez en fichas, catálogos y foros, agrupados por temas y explicados con lo que implican en la práctica, no solo con su definición de diccionario.

Ciclo de vida: cuánto va a durar la planta

Anual. Nace, florece, fructifica y muere en un mismo año. La albahaca (Ocimum basilicum), el girasol o la lechuga son anuales: cuando suben a flor y semillan, se acabó. No hay poda ni riego que lo revierta.

Bienal. El primer año forma solo hojas y raíz; el segundo florece y muere. La zanahoria, la col, la remolacha y la digital (Digitalis purpurea) funcionan así. Por eso la zanahoria se cosecha el primer año: si la dejas, el segundo se vuelve leñosa e incomible.

Perenne o vivaz. Vive más de dos años y florece repetidamente. Atención a esta palabra, porque induce a error: perenne no significa «que no pierde la hoja». Un roble es perenne como planta y caducifolio como follaje. Cuando la etiqueta dice «perenne», habla de longevidad; cuando dice «de hoja perenne» o «perennifolio», habla del follaje.

Perennifolio y caducifolio. El primero mantiene hojas todo el año (encina, laurel, pino); el segundo las pierde en otoño (arce, plátano de sombra, cerezo). Ojo: un perennifolio también renueva sus hojas, solo que de forma escalonada. Que un magnolio suelte hojas amarillas en mayo es normal y no indica enfermedad.

Marcescente. Caso intermedio: la hoja se seca en otoño pero no cae hasta que empuja la nueva en primavera. Típico del quejigo (Quercus faginea), el rebollo y los setos jóvenes de haya y carpe. Se aprovecha en jardinería para tener pantalla visual en invierno con una especie de hoja caduca.

Herbácea y leñosa. La herbácea tiene tallos blandos que no forman madera; la leñosa fabrica tejido lignificado y engorda año tras año. Nada que ver con «mala hierba»: una peonía es herbácea y no es ninguna mala hierba.

Geófita. Planta con órgano subterráneo de reserva que le permite desaparecer por completo en la estación mala. Que en agosto no veas ni rastro de tus tulipanes no significa que se hayan muerto.

Órganos subterráneos: no todo lo que se planta a mano es un bulbo

En las tiendas se etiqueta como «bulbos» a cuatro estructuras distintas, y cada una se planta y se divide de forma diferente.

Bulbo. Yema envuelta en catáfilas carnosas superpuestas, como una cebolla partida. Tulipán, narciso, jacinto, ajo. Se multiplica por bulbillos laterales.

Cormo. Tallo engrosado, macizo, sin capas: si lo cortas es una masa uniforme. Gladiolo, crocus, freesia. Cada temporada el cormo viejo se agota y se forma uno nuevo encima.

Tubérculo. Engrosamiento de tallo (patata, dalia) o de raíz (batata) con yemas repartidas. En la patata esas yemas son los «ojos»; los trozos que se plantan deben llevar al menos uno.

Rizoma. Tallo horizontal que crece bajo tierra o a ras de suelo, con raíces por abajo y yemas por arriba. Lirio común (Iris germanica), bambú, jengibre, grama. El lirio de rizoma se planta casi al descubierto, con la parte superior asomando al sol; enterrarlo del todo es la forma más rápida de que no florezca y se pudra.

La hoja: el vocabulario que sirve para identificar

Limbo, pecíolo y vaina. El limbo es la lámina; el pecíolo, el rabillo que la une al tallo; la vaina, el ensanchamiento que abraza el tallo (visible en gramíneas y umbelíferas). Una hoja sin pecíolo es sésil.

Haz y envés. Cara superior y cara inferior. Distinción práctica: la araña roja, la mosca blanca y el pulgón se instalan en el envés, y ahí es donde hay que mirar y donde debe llegar cualquier tratamiento.

Simple y compuesta. La compuesta se divide en folíolos con un solo yema en la axila del conjunto. Puede ser pinnada (folíolos a los lados de un eje: fresno, rosal, acacia) o palmeada (folíolos saliendo de un punto: castaño de Indias, Schefflera).

Disposición. Alterna (una hoja por nudo), opuesta (dos enfrentadas) o verticilada (tres o más). Es un carácter de identificación muy fiable: entre los árboles de nuestros parques, arces, fresnos y saúcos tienen hoja opuesta, y casi ningún otro grupo la tiene.

Formas frecuentes. Lanceolada (estrecha y puntiaguda, como la de la adelfa), ovada (forma de huevo, más ancha por la base), acicular (en aguja, pinos), escuamiforme (en escama, cipreses y tuyas), ensiforme (en espada, lirios y gladiolos), cordada (acorazonada, tilo), peltada (pecíolo insertado en el centro del limbo, capuchina).

Margen. Entero (sin dientes), aserrado (dientes hacia la punta), dentado, lobulado (entrantes redondeados, roble) o espinoso (acebo).

Glauco, tomentoso, glabro. Glauco es el verde azulado con capa de cera (agave, algunos eucaliptos); tomentoso, cubierto de pelillos afieltrados (verbasco, salvia); glabro, sin pelo alguno. El tomento no es decorativo: reduce la pérdida de agua y refleja luz, y es una pista de que la planta viene de sitios secos y soleados.

Flores e inflorescencias

Cáliz y corola. El cáliz es el conjunto de sépalos (las piezas verdes exteriores); la corola, el de pétalos. Cuando sépalos y pétalos son indistinguibles se llaman tépalos y al conjunto perianto: es lo que ocurre en tulipanes, lirios y azucenas.

Estambre y pistilo. El estambre es la parte masculina (filamento más antera, donde se produce el polen). El pistilo o gineceo es la femenina: ovario en la base, estilo como columna y estigma en la punta, que es donde debe caer el polen.

Hermafrodita, monoica y dioica. Hermafrodita: cada flor tiene los dos sexos (rosal, tomate). Monoica: flores masculinas y femeninas separadas pero en el mismo pie (calabacín, nogal, avellano, maíz). Dioica: pies macho y pies hembra distintos (kiwi, sauce, acebo, laurel, palmera datilera). Esto tiene una consecuencia directa en la compra: si plantas un solo kiwi (Actinidia deliciosa) nunca tendrás fruta, hagas lo que hagas con el abono. Necesitas un macho para cada seis u ocho hembras. Con el acebo, igual: las bolas rojas solo salen en pies hembra polinizados.

Autofértil y autoestéril. El autofértil cuaja con su propio polen (melocotonero, nectarina, albaricoquero, higuera común); el autoestéril necesita otra variedad compatible cerca y floreciendo a la vez (la mayoría de cerezos dulces, buena parte de perales, almendros y ciruelos japoneses). Antes de comprar un frutal aislado, conviene mirar este dato.

Inflorescencia. La agrupación de flores en el tallo. Las que más aparecen en las fichas: racimo (flores con pedicelo a lo largo de un eje, como el altramuz), espiga (sin pedicelo, trigo), umbela (todos los pedicelos parten del mismo punto y forman un paraguas: hinojo, zanahoria, hiedra), corimbo (los pedicelos son de distinta longitud y las flores quedan a la misma altura), panícula (racimo ramificado, lilo), cima y capítulo.

Capítulo. Merece párrafo aparte porque desmonta una idea equivocada. En una gazania, una margarita o un girasol, lo que parece «una flor» es en realidad un ramo compacto de decenas o cientos de flores diminutas sobre un receptáculo plano. Los «pétalos» del borde son flores liguladas completas y el centro está formado por flores tubulosas, cada una con sus estambres y su ovario. Por eso un girasol produce cientos de pipas: cada pipa viene de una flor distinta. Todas las asteráceas (compuestas) funcionan así.

Flor de gazania, un capítulo formado por flores liguladas en el borde y tubulosas en el centro

Bráctea. Hoja modificada, a menudo coloreada, situada bajo la flor. Lo rojo de la flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima) y lo morado de la buganvilla son brácteas; las flores verdaderas son los botoncillos amarillentos del centro. Se nota en el trato: las brácteas duran semanas porque son hojas, no pétalos.

Frutos y semillas

Fruto. Ovario maduro que contiene las semillas. En términos botánicos el tomate, el pimiento, el pepino, la berenjena y la calabaza son frutos, por mucho que en la cocina sean verduras.

Baya. Fruto carnoso con varias semillas y sin hueso: uva, tomate, kiwi, plátano. Drupa: fruto carnoso con una sola semilla dentro de un endocarpo leñoso, el hueso: cereza, melocotón, aceituna, almendra (lo que comemos es la semilla). Pomo: manzana, pera y níspero, donde la parte comestible procede del receptáculo y el ovario verdadero es el corazón con las pepitas.

Aquenio (seco, con una semilla que no se abre: la «pipa» del girasol, y también los puntitos de la superficie de la fresa, que son los frutos reales), sámara (aquenio con ala: arce, olmo, fresno), legumbre (vaina que se abre por dos costuras), cápsula (se abre por poros o valvas: amapola, eucalipto), sicono (el higo: un receptáculo hueco con las flores dentro).

Dehiscente e indehiscente. Se abre solo al madurar o no lo hace. Importa para la recolección de semillas: una cápsula dehiscente de amapola o de Nigella hay que cortarla poco antes de que se abra, o el suelo se lleva la cosecha.

Estratificación. Periodo de frío húmedo que ciertas semillas necesitan para germinar, porque en la naturaleza equivale a pasar el invierno. Rosáceas silvestres, manzano, tejo, muchos arces. En la práctica se simula con arena húmeda en la nevera a 4 °C durante seis a doce semanas. Sin ese frío, esas semillas no nacen aunque el sustrato y la temperatura sean perfectos.

Escarificación. Romper o desgastar la cubierta impermeable de una semilla dura (leguminosas, Canna, ipomea) con una lija o un remojo en agua caliente para que entre humedad.

Vernalización. Frío que necesita una planta ya crecida para pasar a floración. Explica por qué una col o una cebolla que pasan un invierno suave se «suben» de golpe en primavera.

Raíces y multiplicación

Raíz pivotante. Una raíz principal engrosada que baja en vertical. Zanahoria, adormidera, encina, escaramujo. Consecuencia práctica: estas plantas se resienten del trasplante y conviene sembrarlas directamente en su sitio.

Raíz fasciculada. Muchas raíces de grosor parecido en cabellera. Gramíneas, cereales, césped. Toleran bien el trasplante y sujetan el suelo.

Esqueje. Fragmento de tallo, hoja o raíz que se hace enraizar. Acodo: se induce el enraizamiento en una rama sin separarla de la planta madre, y se corta después. Injerto: se une una variedad (púa o injerto) sobre un patrón o portainjerto que aporta la raíz. En un frutal injertado, todo lo que brote por debajo del punto de injerto pertenece al patrón y hay que eliminarlo: dará una fruta que no es la que compraste.

Hormona de enraizamiento. Auxinas sintéticas (AIB, ANA) en polvo o gel que aceleran la formación de raíces en esquejes semileñosos. En esquejes fáciles como el geranio o la hiedra no hacen falta.

Suelo, agua y luz

Sustrato. El medio en el que crece la planta en maceta. No es tierra de jardín: lleva turba, fibra de coco, perlita o corteza, y se compone buscando aire tanto como agua. Rellenar una maceta con tierra del huerto compacta el cepellón y asfixia las raíces.

Drenaje. Capacidad del sustrato para dejar salir el agua sobrante. «Suelo drenante» en una ficha equivale a decir que esa planta se pudre si el agua se queda parada.

pH y acidófila. Medida de acidez del suelo. Las acidófilas (hortensia, azalea, camelia, arándano, Ixora, gardenia) exigen pH entre 4,5 y 6. En la mayor parte de la Península el suelo y el agua del grifo son calizos, con pH por encima de 7,5.

Clorosis férrica. El síntoma que produce ese desajuste: hojas nuevas amarillas con los nervios marcados en verde. No es falta de hierro en el suelo, sino hierro bloqueado por el pH alto. Echar más abono de hierro común no lo arregla; se corrige con quelato de hierro estable en medio calizo (EDDHA) y, mejor todavía, acidificando el riego.

Rusticidad. Frío mínimo que la planta soporta sin morir. Las etiquetas lo dan en grados o en zonas USDA. Es un dato orientativo: influyen también el viento, la humedad del suelo en invierno y la duración de la helada, y una planta en maceta aguanta bastante menos que la misma plantada en tierra, porque el cepellón se hiela entero.

Pleno sol, media sombra, sombra. Pleno sol equivale a seis horas o más de sol directo. La escala es relativa al lugar: el «pleno sol» de un jardín gallego y el de un patio de Sevilla en julio no son el mismo, y muchas plantas que aquí se venden como de pleno sol agradecen sombra a partir de las dos de la tarde en el sur peninsular.

Etiolación o ahilado. Crecimiento pálido, con entrenudos largos y tallos débiles, provocado por falta de luz. Es la respuesta normal de una planta que busca claridad, y no se corrige regando ni abonando: se corrige moviéndola.

Suculenta y cactácea. Suculenta es cualquier planta con tejidos carnosos de reserva de agua: hay suculentas en al menos veinte familias distintas (crasuláceas, aizoáceas, agaváceas, euforbiáceas). Los cactus son solo una familia, Cactaceae, y se reconocen por las areolas: esos cojinetes de los que salen las espinas. Una Euphorbia columnar se parece a un cactus, tiene espinas y no es un cactus; además su látex es irritante para piel y ojos, cosa que ningún cactus hace.

Nombres científicos: cómo leerlos

El nombre científico se compone de dos palabras en latín: el género con inicial mayúscula y el epíteto específico en minúscula, ambos en cursiva. Lavandula angustifolia. Sirve para entenderse: «lavanda» designa en España a varias especies con exigencias distintas, mientras que Lavandula angustifolia designa una sola.

Cultivar. Variedad seleccionada por el ser humano y mantenida por multiplicación vegetativa. Se escribe en redonda, con mayúscula inicial y entre comillas simples: Lavandula angustifolia 'Hidcote'. La variedad botánica (var.) y la subespecie (subsp.) son categorías naturales y sí van en cursiva. En el vivero se usa «variedad» para todo, pero en las fichas serias la distinción se mantiene.

El signo ×. Indica híbrido: Platanus × hispanica, Cupressocyparis × leylandii. sp. significa que se conoce el género pero no la especie; spp., varias especies del género.

Sinónimos y cambios de nombre. La clasificación se revisa con datos genéticos y los nombres cambian. El romero pasó de Rosmarinus officinalis a Salvia rosmarinus en 2017; la margarita de leñosa de las jardineras dejó de ser Chrysanthemum frutescens para ser Argyranthemum frutescens. La planta es la misma; solo se ha corregido dónde encaja en el árbol.

Movimientos y respuestas de la planta

Tropismo. Crecimiento orientado por un estímulo con dirección. Fototropismo hacia la luz (por eso hay que girar las macetas de interior), gravitropismo respecto a la gravedad (la raíz baja, el tallo sube), hidrotropismo hacia la humedad, que es la razón por la que un riego escaso y frecuente cría raíces superficiales y un riego abundante y espaciado las manda a buscar agua en profundidad.

Nastia. Movimiento rápido y reversible que no depende de la dirección del estímulo, y que además no es crecimiento sino cambio de turgencia en las células. La Mimosa pudica pliega sus folíolos en un segundo cuando la tocas (seismonastia) y también al anochecer (nictinastia); las flores del diente de león se abren y cierran por temperatura y luz. A diferencia de un tropismo, la planta vuelve luego a su posición.

Hojas compuestas de Mimosa pudica, que se pliegan al contacto

Dominancia apical. La yema terminal frena el desarrollo de las laterales mediante auxinas. Al pinzar esa punta se libera el freno y la planta ramifica. Es el fundamento de casi toda la poda de formación, del pinzado de la albahaca y del recorte de un seto.

Latencia o dormancia. Parada del crecimiento en condiciones desfavorables. Un árbol caducifolio en enero no está enfermo ni seco: está latente, y es justo el momento de trasplantarlo y de podarlo.

En resumen

Estos términos no son adorno académico: cada uno condensa una decisión de cultivo. Saber que «perenne» habla de la vida de la planta y no de su follaje evita comprar un seto que se queda desnudo en diciembre. Saber que el kiwi es dioico evita esperar años una fruta que no va a llegar. Saber que un capítulo son cientos de flores explica por qué un girasol da cientos de pipas, y saber qué es la clorosis férrica ahorra abonar en balde una hortensia plantada en suelo calizo.

No hace falta memorizarlos. Basta con volver a esta lista cuando una ficha use una palabra que no dice nada, porque detrás de esa palabra suele haber una instrucción muy concreta sobre dónde plantar, cuándo podar o con quién emparejar la planta.


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