Una picadura normal pica, se hincha y a los dos o tres días va claramente a menos. Si al cuarto día está más roja que el primero, duele más de lo que pica y la piel se nota caliente al tacto, lo que tienes delante ya no es la picadura: es una infección bacteriana que ha entrado por las uñas al rascar. La diferencia entre una cosa y otra determina el tratamiento entero, y confundirlas es lo que hace que la gente pierda una semana aplicando remedios calmantes sobre algo que necesitaba otra cosa.

Antes de seguir, una advertencia que no es de trámite: esto es un artículo de jardinería, no una consulta médica. Una picadura infectada se valora en el centro de salud o, como mínimo, en la farmacia. Lo que sigue sirve para reconocer el problema, para las medidas de sostén y, sobre todo, para que el jardín deje de producir mosquitos.

Cómo distinguir la reacción normal de una infección

La saliva del mosquito provoca una respuesta inflamatoria e histamínica. El resultado típico es un habón rosado de menos de dos centímetros, con picor intenso que aparece enseguida y se apaga en 24 o 48 horas. En algunas personas la reacción es mucho más aparatosa, con habones de varios centímetros e incluso ampollas, y sigue sin ser una infección: es alergia. La pista es el tiempo. La reacción alérgica es máxima al principio y luego decrece.

La infección funciona al revés: empeora con los días. Señales que la delatan:

Enrojecimiento que crece a partir de las 48-72 horas en lugar de retroceder, y que se extiende más allá del punto de la picadura.

Calor local y dolor que sustituyen al picor. Cuando una lesión pasa de picar a doler, algo ha cambiado.

Pus, costra amarillenta color miel o supuración. La costra melicérica es la firma del impétigo, muy frecuente en niños que se rascan.

Hinchazón dura y mal delimitada alrededor, con la piel tirante y brillante.

Y hay signos que obligan a acudir el mismo día, sin esperar: fiebre o escalofríos, una línea roja que asciende por el brazo o la pierna desde la picadura, ganglios dolorosos en la ingle o la axila, una zona que se vuelve morada o negruzca, dolor desproporcionado, o cualquier picadura infectada en una persona diabética, inmunodeprimida, con linfedema o de edad avanzada. La celulitis y la linfangitis se tratan con antibiótico sistémico y no se resuelven con paños de nada.

Mosquito posado sobre una hoja en el jardín

Qué hacer con una picadura que se ha infectado

Lavar con agua y jabón neutro, dos veces al día. Suena poco espectacular y es la medida con más peso de la lista. Arrastra la carga bacteriana de la superficie. Secar después con gasa limpia, a toquecitos.

No apretar, no reventar, no vaciar. Exprimir una lesión con pus empuja las bacterias hacia el tejido profundo y es la vía directa a la celulitis.

Antiséptico, no antibiótico por libre. Clorhexidina acuosa o povidona yodada, disponibles sin receta. Las cremas con antibiótico requieren criterio médico: usarlas a la ligera selecciona resistencias y provoca dermatitis de contacto con bastante frecuencia. El alcohol y el agua oxigenada, mejor evitarlos: irritan y retrasan la cicatrización.

Cubrir si supura. Gasa estéril y esparadrapo, cambiando a diario. Evita que la infección se disemine a otras zonas al rascar y a otras personas, porque el impétigo es contagioso.

Uñas cortas y limpias. El estafilococo y el estreptococo que causan estas infecciones viven en la piel y bajo las uñas. En niños, cortarlas al ras y ponerles calcetines finos en las manos por la noche corta el círculo.

Frío para el picor, no calor. Una compresa fría diez minutos reduce el picor sin macerar la piel. El agua muy caliente da alivio momentáneo porque agota la respuesta nerviosa, pero aumenta la inflamación después.

Antihistamínico oral si el picor impide dormir, consultado en farmacia. Es lo que de verdad frena el rascado nocturno, que es el que perpetúa la herida.

Corticoide tópico, solo sobre piel intacta. La hidrocortisona calma la reacción inflamatoria de una picadura normal, pero sobre una lesión ya infectada o abierta está contraindicada: reduce la defensa local y la infección va a más.

Los remedios del jardín: qué aportan y qué no

Casi todo lo que se recomienda por ahí como remedio natural para picaduras es calmante, no antiinfeccioso. Sirven para sobrellevar el picor de una picadura corriente y para acompañar el tratamiento de una infectada, nunca para sustituirlo.

Aloe (Aloe vera). El gel transparente del interior de la hoja es refrescante, hidratante y alivia de verdad el escozor. Hay que dejar escurrir antes el látex amarillo que suelta el corte, porque es irritante y puede sensibilizar. Aplícalo recién cortado y guarda el resto de la hoja en la nevera un par de días como mucho: el gel fresco se contamina rápido, y poner algo con carga microbiana sobre una herida abierta no tiene ningún sentido.

Planta de aloe vera

Caléndula (Calendula officinalis). En pomada, es de los pocos con respaldo razonable como cicatrizante y antiinflamatorio suave. Se aplica cuando la lesión está ya cerrando, no sobre pus.

Manzanilla (Matricaria chamomilla). Una infusión bien cargada, colada y fría, en compresa, es un calmante decente. Ojo con las personas alérgicas a las asteráceas.

Árbol del té (Melaleuca alternifolia) y lavanda (Lavandula angustifolia). Tienen actividad antiséptica demostrada in vitro, pero son aceites esenciales: sin diluir causan dermatitis con facilidad y sobre piel rota entran a lo bestia. Si se usan, diluidos al 1 o 2 % en un aceite portador y solo alrededor de la lesión.

Y una lista corta de lo que conviene descartar sin más: ajo crudo machacado (produce quemaduras químicas reales, no es una exageración), pasta de dientes, vinagre sobre piel abierta, barro, saliva, y las pulseras y aparatos de ultrasonidos antimosquitos, que no funcionan.

El origen del problema está en tu jardín

El mosquito tigre (Aedes albopictus), instalado en toda la costa mediterránea desde 2004 y avanzando hacia el interior, se cría en volúmenes de agua ridículos y vuela muy poco: su radio habitual son unos 150 o 200 metros. Traducido: si te pican en tu terraza, el criadero está en tu terraza o en la del vecino. Y su ciclo de huevo a adulto se completa en unos siete días con el calor de julio.

Los platos bajo las macetas son el criadero número uno de cualquier jardín español. La solución real es retirarlos y regar de otra manera; si no puede ser, vaciarlos a conciencia dos veces por semana, frotando las paredes, porque los huevos se pegan al plástico y resisten la desecación durante meses.

Revisa el resto del inventario: regaderas, cubos, bidones de recogida de lluvia sin tapar, lonas y plásticos con pliegues, juguetes, ceniceros, canalones atascados, huecos de árboles, bebederos de animales, sumideros, bromelias y otras plantas que retienen agua en la axila de la hoja.

Depósitos que no se pueden vaciar: pastillas de Bacillus thuringiensis var. israelensis (Bti). Es una bacteria que mata la larva del mosquito y no afecta a peces, abejas, plantas ni personas. Es la herramienta correcta para estanques ornamentales, aljibes y depósitos de riego.

En estanques, peces. Pero no gambusias: Gambusia holbrooki figura en el catálogo español de especies exóticas invasoras y su introducción está prohibida. Un puñado de peces autóctonos adecuados al estanque, o simplemente Bti, hacen el mismo trabajo sin ese problema.

Sobre las plantas repelentes conviene ser franco: la citronela viva en maceta apenas repele nada. Lo que funciona es el aceite esencial de Cymbopogon aplicado o evaporado, no la planta quieta en una esquina, y además lo que se vende habitualmente como citronela en los garden centers es un geranio (Pelargonium hibridado) con eficacia todavía menor. Si vas a estar en el jardín al amanecer o al atardecer, que es cuando más pica el tigre, un repelente cutáneo con DEET, icaridina o citriodiol es lo único con evidencia sólida. Ropa de manga larga y clara ayuda más que cualquier maceta.

En resumen

El criterio para saber si una picadura se ha infectado es la evolución: la reacción normal mejora desde el segundo día, la infección empeora a partir del tercero, cambia el picor por dolor y añade calor, pus o costra amarillenta. Ante eso, lavado con agua y jabón, antiséptico, no exprimir, cubrir, uñas cortas y visita médica; y consulta el mismo día si aparece fiebre, línea roja ascendente o ganglios. El aloe, la caléndula y la manzanilla acompañan el proceso calmando, pero no curan una infección. La medida de fondo, la que evita todo lo anterior, es quitar el agua estancada del jardín: sin platos bajo las macetas y con Bti en los depósitos, el mosquito tigre se queda sin dónde criarse.


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