No siembres algodón por calendario: siémbralo por termómetro. Mientras el suelo no alcance los 15 ºC a diez centímetros de profundidad durante varios días seguidos, la semilla no arranca, se queda en el barro y se pudre. Esa es la primera regla, y la que más veces se salta quien lo intenta por primera vez.

El algodón cultivado es casi siempre Gossypium hirsutum, la especie americana que domina el mercado mundial. También se cultiva Gossypium barbadense, el de fibra extralarga que se vende como pima o egipcio, y en jardinería aparecen a veces las especies del Viejo Mundo, Gossypium herbaceum y Gossypium arboreum, más rústicas y de porte más contenido. Todas se siembran igual en lo esencial.

Semillas de algodón de Gossypium hirsutum cubiertas de borra

Qué es realmente la semilla de algodón

Aquí conviene deshacer una idea muy extendida: el algodón no sale de la flor. La flor se abre, dura dos o tres días y se cae. Lo que queda después es la cápsula, un fruto verde y correoso con tres a cinco compartimentos y entre cinco y nueve semillas en cada uno. La fibra blanca son pelos de la epidermis de la propia semilla, células que se alargan hasta varios centímetros durante la maduración. Cuando la cápsula se abre en seco, esa borra se esponja y sale al exterior. Es decir: el algodón que ves es el envoltorio de la semilla que vas a sembrar.

Por eso la semilla llega casi siempre vestida de borra corta, el llamado linter, esos pelillos que no se desprenden en el desmotado. Y por eso hay un paso de preparación que en otras hortalizas no existe.

Un apunte que conviene tener presente si hay niños o animales en casa: la semilla de algodón contiene gosipol, un compuesto fenólico tóxico para los monogástricos. No es una semilla comestible. Manipúlala con normalidad, pero no la dejes al alcance de nadie que pueda llevársela a la boca.

Cuándo es la época de siembra

El algodón necesita un ciclo largo y caliente: entre 160 y 200 días sin heladas, con acumulación térmica continua. Eso condiciona la fecha por los dos extremos: no puedes sembrar pronto porque el suelo está frío, y no puedes retrasarte porque entonces las cápsulas no maduran antes del otoño.

En el valle del Guadalquivir, que es donde se concentra prácticamente todo el algodón español, la siembra se hace entre mediados de marzo y finales de abril, con el grueso en la primera quincena de abril. En zonas de interior más frescas, o en un año de primavera fría, se va a finales de abril sin problema. En Canarias y en litoral muy suave se puede adelantar a marzo.

El criterio técnico, insisto, es la temperatura del suelo: mínimo 14-15 ºC a 10 cm de profundidad, medidos a primera hora de la mañana, durante tres o cuatro días consecutivos y con previsión de que siga subiendo. El óptimo de germinación está en torno a 20-30 ºC. Por debajo de 12 ºC la semilla sufre un daño por frío del que ya no se recupera aunque después caliente.

¿Y en el norte de la Península? Con sinceridad: en pleno campo, en Galicia, la cornisa cantábrica o el norte de la meseta, el algodón no llega a completar el ciclo, y si lo hace es raspando y con una producción testimonial. Se puede cultivar en maceta grande, en invernadero o en una terraza muy soleada y resguardada, adelantando la siembra en semillero caliente en marzo. Como planta de colección funciona; como cultivo, no.

Dónde se consiguen las semillas

Para uso doméstico, las vías realistas son las tiendas de semillas ornamentales y de coleccionista, los catálogos online especializados en plantas curiosas y los intercambios entre aficionados. Se venden como planta ornamental o educativa y suelen ofrecer G. herbaceum o variedades antiguas de G. hirsutum.

Tres advertencias que ahorran dinero y disgustos:

Cuidado con la semilla comercial de siembra. Buena parte del algodón que se comercializa en el mundo procede de variedades modificadas genéticamente (resistencia a insectos o tolerancia a herbicidas). En la Unión Europea no está autorizado el cultivo de algodón transgénico, así que ese material no es legal sembrarlo aquí, ni siquiera en una maceta. Compra a proveedores dentro de la UE que declaren variedad convencional.

No siembres semilla de pienso. La torta y la semilla de algodón que se venden para alimentación animal están destinadas a eso, suelen estar deslintadas y tratadas térmicamente, y su origen varietal es desconocido. La germinación es mala y el problema legal, el mismo.

Importar semillas de fuera de la UE tiene requisitos. Desde 2019, cualquier vegetal destinado a plantación que entre en la Unión necesita certificado fitosanitario, incluidos los envíos pequeños comprados por internet. Los paquetes de semillas que llegan de terceros países sin ese papel pueden ser retenidos y destruidos en frontera.

Queda una fuente que sí funciona y que poca gente aprovecha: las cápsulas secas de algodón que se venden en floristería para decoración. Si no están blanqueadas, teñidas ni tratadas, las semillas de dentro suelen estar vivas. Ábrelas, separa las pepitas de la fibra y comprueba que son duras, oscuras y sin agujeros. Sale gratis y funciona sorprendentemente bien.

Cómo se siembran, paso a paso

1. Quitar o vencer el linter. La borra que envuelve la semilla retiene agua alrededor de la cubierta y favorece los hongos, además de dificultar el contacto con el suelo. En la industria se deslinta con ácido sulfúrico; en casa basta con frotar las semillas entre dos hojas de papel de lija fina o agitarlas en un bote con arena gruesa hasta que queden lo más peladas posible. No hace falta que queden perfectas, sí que suelten la mayor parte.

2. Remojo corto. Entre 8 y 12 horas en agua a temperatura ambiente, no más. La cubierta del algodón es dura y el remojo acelera la imbibición, pero pasarse de tiempo asfixia el embrión: la semilla necesita oxígeno para germinar. Descarta las que sigan flotando después del remojo.

3. Elegir sitio de siembra. El algodón desarrolla una raíz pivotante potente y no lleva bien el trasplante. Lo mejor es sembrar directamente en el sitio definitivo. Si vas a hacer semillero, usa macetas de al menos 10-12 cm de profundidad o macetas biodegradables que puedas enterrar enteras, y trasplanta pronto, con dos hojas verdaderas como mucho.

4. Profundidad y marco. Siembra a 2-3 cm en suelos pesados y 3-4 cm en suelos arenosos o secos, poniendo dos o tres semillas por golpe para aclarar después a la más vigorosa. En huerto, deja 75-100 cm entre líneas y 15-25 cm entre plantas. En maceta, una sola planta por contenedor de 25-30 litros como mínimo, más hondo que ancho.

5. Suelo. Le va bien un suelo franco o franco-arcilloso, profundo y bien drenado, con pH entre 6 y 8. Tolera bastante bien la salinidad, mejor que muchas hortalizas, pero no tolera el encharcamiento ni la suela de labor. En maceta, sustrato universal con un 25-30 % de arena o perlita.

6. Riego de nascencia. Riega bien antes de sembrar y mantén el suelo húmedo pero no empapado hasta que emerja. Evita el riego de manta violento sobre la línea recién sembrada: forma costra, y la costra es la causa clásica de fallos de nascencia en algodón, porque el hipocótilo no tiene fuerza para romperla.

7. Espera. Con temperatura adecuada, el algodón emerge en 5 a 12 días. Si tarda más de dos semanas, es que hace frío, has sembrado demasiado hondo o la semilla no era buena.

Cultivo de algodón con las cápsulas abiertas

Qué pasa después de la nascencia

Sol, todo el sol posible. El algodón no admite sombra. En una terraza, la orientación sur es obligatoria.

Riego. Necesita agua constante pero moderada. Los momentos críticos son la floración y el cuajado de las cápsulas: un estrés hídrico ahí y la planta aborta botones florales y cápsulas jóvenes en cuestión de días. Al final del ciclo, en cambio, conviene retirar el riego para que las cápsulas maduren y se abran limpiamente.

Abonado con cabeza. Al algodón de aficionado lo estropea casi siempre lo mismo: el exceso de nitrógeno. La planta responde creciendo en vegetación, se hace un arbustón frondoso y verde oscuro, retrasa la floración y cuaja poco. Un abonado equilibrado, con potasio suficiente y nitrógeno contenido, produce mucho más algodón que un abonado generoso.

Las flores cambian de color. Se abren blancas o crema, viran a rosa o púrpura al segundo o tercer día y caen. Ese viraje es normal y es señal de que la flor ya está polinizada, no de que la planta esté enferma.

Plagas. En España las habituales son la oruga de la cápsula (Helicoverpa armigera), la oruga espinosa (Earias insulana), el pulgón del algodonero (Aphis gossypii), la mosca blanca (Bemisia tabaci) y la araña roja (Tetranychus urticae) en veranos secos. En suelo, el Verticillium aparece en parcelas con historial y no se cura: se previene rotando.

Cosecha. De septiembre a noviembre, según variedad y fecha de siembra, a medida que las cápsulas se abren. Recoge la fibra en seco, a media mañana, cuando ya no hay rocío. Si vas a guardar semilla para el año siguiente, quédate con la de las primeras cápsulas, que son las más llenas, y consérvala seca, en frío y a oscuras: aguanta bien dos o tres años.

Un detalle sobre su naturaleza que ayuda a entenderlo

El algodón es, botánicamente, un arbusto perenne, no una planta anual. Lo cultivamos como anual porque el ciclo comercial interesa así y porque en la mayor parte de España el invierno lo mata. Pero en zonas litorales libres de heladas, o en maceta que se resguarda, un algodonero puede rebrotar y producir varias temporadas, ganando porte cada año.

Saber esto explica su comportamiento: si le das agua y nitrógeno de sobra, la planta hace lo que hace un arbusto perenne, crecer, y aplaza la reproducción. La escasez relativa es lo que la empuja a fructificar. El manejo del algodón consiste, en buena medida, en administrar ese equilibrio.

En resumen

La semilla de algodón se siembra en primavera, cuando el suelo alcanza 14-15 ºC a diez centímetros, lo que en Andalucía significa entre mediados de marzo y finales de abril; el ciclo exige 160-200 días sin heladas, así que fuera del sur peninsular es cultivo de maceta o invernadero. Antes de sembrar hay que quitar el linter frotando con lija o arena y dar un remojo de 8-12 horas, nunca más. Se entierra a 2-4 cm según el suelo, preferiblemente a sitio definitivo porque la raíz pivotante no admite bien el trasplante, con 75-100 cm entre líneas o una planta por maceta de 25-30 litros. Emerge en 5-12 días. Después: sol pleno, riego regular con especial cuidado en floración, nitrógeno contenido y cosecha de septiembre a noviembre según se abran las cápsulas. Y al comprar semilla, comprueba que es variedad convencional y de proveedor de la UE, porque el algodón transgénico no se puede cultivar aquí.


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