Un huerto sin polinizadores produce, pero produce mal. Los calabacines se quedan a medio engordar y se pudren por la punta, los melones salen deformes, las fresas crecen torcidas y los frutales cuajan una fracción de lo que podrían. La diferencia entre una cosecha aceptable y una buena está muchas veces no en el abono ni en el riego, sino en cuántos insectos visitan las flores durante las pocas horas en que son receptivas.

La buena noticia es que atraerlos es barato y bastante rápido. La mala es que casi todo lo que se lee sobre el tema se centra en la abeja de la miel y en construir hoteles de insectos, que es precisamente la parte menos determinante. Vamos por orden.

Abejas libando en la flor de un girasol

Qué abejas quieres atraer realmente

Cuando decimos "abejas" casi todo el mundo piensa en Apis mellifera, la abeja de la miel. Pero en España hay descritas más de 1.100 especies de abejas silvestres, y la inmensa mayoría son solitarias: no viven en colmena, no producen miel, no tienen reina y prácticamente no pican. Osmias, megachiles, andrenas, halictos, antophoras, más los abejorros del género Bombus, que sí son sociales.

Esta distinción no es un detalle de naturalista. Tiene consecuencias directas en el huerto:

Las abejas solitarias suelen ser mejores polinizadoras por individuo. Transportan el polen en cepillos ventrales o en las patas, sin humedecerlo, de forma que se desprende con facilidad al visitar la siguiente flor. Una osmia puede polinizar tanto como varias decenas de abejas melíferas en un frutal.

Salen antes y con peor tiempo. Muchas solitarias y los abejorros vuelan a 8-10 °C, con viento y con cielo cubierto, cuando la abeja de la miel no sale de la colmena. En una floración de almendro o cerezo en febrero-marzo, esa diferencia lo es todo.

Los abejorros hacen algo que la abeja de la miel no puede hacer. La polinización por vibración o buzz pollination: se agarran a la flor y contraen los músculos de vuelo a alta frecuencia hasta que el polen sale disparado de las anteras poricidas. Tomate, berenjena, pimiento, kiwi y arándano dependen de ese mecanismo. De hecho, la producción de tomate en invernadero utiliza colmenas de Bombus terrestris precisamente porque las abejas melíferas no sirven para eso.

Así que el objetivo no es "traer abejas": es construir un huerto donde puedan vivir muchos tipos de polinizadores distintos. Y eso se consigue con tres cosas: comida todo el año, agua y sitio donde anidar.

Comida: floración continua, no un macizo de flores

El error habitual es plantar un rincón de flores que estalla en junio y no hay nada más el resto del año. Los polinizadores necesitan un suministro ininterrumpido de néctar y polen desde febrero hasta noviembre, y los cuellos de botella (el final del invierno y el final del verano) son los momentos críticos.

Un calendario que funciona en clima peninsular:

Enero a marzo. Romero (Salvia rosmarinus), que en el Mediterráneo florece incluso en diciembre y es probablemente la planta melífera más valiosa del invierno español. Almendro, aliso de mar (Lobularia maritima), brezos, calas de campo, viboreras tempranas, y las adventicias que salen solas en el huerto: diente de león, ortiga muerta, veza.

Marzo a mayo. Frutales de hueso y de pepita, jaras, retamas, borraja, facelia, caléndula, aliso, romero tardío, salvias, lavanda de otoño (Lavandula stoechas), habas en flor (extremadamente atractivas para abejorros).

Mayo a julio. Lavanda (Lavandula angustifolia y L. latifolia), tomillo, salvia, ajedrea, hisopo, melisa, mejorana, girasol, adormidera, echium, escabiosa, achicoria, trébol.

Julio a septiembre. Orégano (Origanum vulgare), zinnia, cosmos, gaura, verbena bonariensis, salvia hot lips, agastache, girasoles tardíos, albahaca espigada, alcachofa y cardo dejados florecer.

Octubre a diciembre. Aquí está el hueco que casi nadie cubre. La hiedra (Hedera helix) es la última gran fuente de néctar del año en España, florece de septiembre a noviembre y sostiene a los abejorros y a la abeja melífera antes del invierno. Si tienes un muro feo, déjalo con hiedra y no la podes en otoño. También el madroño, el aliso de mar, la salvia de otoño y las últimas caléndulas.

Lavanda

El patrón por el que se miden las demás. Lavandula angustifolia (lavanda fina), L. latifolia (espliego) y sus híbridos, los lavandines, producen néctar de forma continuada durante seis u ocho semanas y atraen abejas melíferas, abejorros, mariposas y esfíngidos. Quiere pleno sol, suelo pobre y drenante y calcáreo, y muy poca agua. Se poda tras la floración, cortando por encima de la madera, un tercio de la mata. Es perfecta en el borde soleado del huerto y no compite con las hortalizas.

Orégano y las aromáticas espigadas

Aquí va el consejo de mayor rendimiento de todo el artículo: deja florecer tus aromáticas. El orégano en flor es, en muchos huertos, la planta más visitada del verano, por encima de cualquier ornamental. Lo mismo ocurre con el tomillo, la ajedrea, la mejorana, la melisa y la albahaca.

Contradice el manual de cocina, que dice pinzar las flores para que la hoja no amargue. La solución es sencilla: cultiva más plantas de las que necesitas y deja florecer la mitad. Cosecha de unas, poliniza con las otras.

Margaritas y compuestas

Las Asteráceas de flor simple (margarita mayor Leucanthemum vulgare, caléndula, cosmos, equinácea, coreopsis, achicoria, aciano) ofrecen una plataforma de aterrizaje amplia y muchas flores diminutas en un solo capítulo, lo que las hace muy eficientes para insectos pequeños: abejas solitarias, sírfidos y avispas parasitoides.

Atención con las variedades dobles. Las margaritas, dalias, caléndulas o zinnias de flor doble o "pompón" han sido seleccionadas convirtiendo estambres en pétalos. Son preciosas y son, desde el punto de vista del polinizador, maquetas vacías: sin polen accesible y con el néctar inalcanzable. Si compras semillas, busca "flor simple" o "single".

Zinnia y girasol

La zinnia (Zinnia elegans) es una anual de verano magnífica: florece de julio a octubre, aguanta calor extremo, se siembra directamente en mayo y atrae mariposas y abejas por igual. De nuevo, elige variedades simples o semidobles.

Con el girasol hay una trampa comercial que conviene conocer. Muchos girasoles ornamentales de jardín son híbridos "sin polen" (pollenless), seleccionados así para que no manchen los manteles en floristería. Como recurso para abejas no valen nada. Compra variedades de polen, o directamente semilla de girasol de campo.

Borraja y facelia, las dos apuestas seguras

La borraja (Borago officinalis) es probablemente la planta de huerto con mayor producción de néctar por flor de todas las que puedes sembrar: rellena la flor en pocos minutos tras cada visita, de modo que las abejas vuelven una y otra vez a la misma planta. Se siembra en otoño o a finales de invierno, se resiembra sola cada año y además se come.

La facelia (Phacelia tanacetifolia) se usa como abono verde y como cultivo melífero. Siembra en marzo o en septiembre, florece a las 8-10 semanas, y luego se siega y se deja como acolchado. Doble función: alimenta insectos y mejora el suelo.

Deja espigar las hortalizas

Gratis y muy eficaz. Cuando una lechuga, una rúcula, un puerro, un cilantro, una col, una zanahoria o un hinojo se van a flor, no los arranques inmediatamente: déjalos unas semanas. Las umbelíferas (zanahoria, hinojo, eneldo, cilantro, apio) son especialmente valiosas porque sus flores planas y accesibles alimentan a un espectro enorme de insectos pequeños, incluidos los enemigos naturales del pulgón. Además recolectas semilla propia.

Flores de orégano en el huerto

Cómo plantar para que lo encuentren

No basta con qué plantas: importa cómo las dispones.

Planta en grupo, no en ejemplares sueltos. Manchas de al menos medio metro cuadrado de la misma especie. Las abejas practican constancia floral (en un mismo viaje visitan flores de una sola especie), y una mancha grande les compensa el desplazamiento. Tres plantas de lavanda juntas rinden mucho más que tres repartidas por el huerto.

Al sol y al abrigo del viento. Los insectos buscan las zonas cálidas y calmadas. Una mancha de flores en un rincón soleado y protegido tendrá el doble de visitas que la misma mancha expuesta al norte.

Variedad de formas de flor. Cada polinizador tiene una longitud de lengua distinta. Las flores planas y abiertas (umbelíferas, compuestas) sirven a insectos de lengua corta; las tubulares (salvias, digitales, habas) a abejorros de lengua larga. Mezclar formas multiplica el número de especies que atiendes.

Prioriza especies mediterráneas. Romero, tomillo, lavanda, salvia, ajedrea, jara, retama, escabiosa, echium. Están adaptadas al clima, necesitan poca agua y coevolucionaron con la fauna local.

Agua: el detalle que casi todos olvidan

Las abejas necesitan agua para beber y, en el caso de las colonias, para refrigerar el nido en verano. En un huerto con riego por goteo y sin charcos, no hay ninguna fuente accesible.

Poner un bebedero cuesta cinco minutos: un plato hondo o una maceta baja llena de agua con piedras, canicas o trozos de corcho que sobresalgan. La abeja se posa sobre lo seco y bebe del borde. Sin esos apoyos, se ahogan; una abeja no sabe salir de un recipiente con paredes lisas.

Colócalo al sol, cerca de las flores, y rellénalo cada dos o tres días. En verano, cambia el agua para evitar mosquitos. Una vez lo localizan, lo usan a diario.

Sobre los "productos naturales" y los atrayentes caseros

Circulan por internet recetas para pulverizar el huerto con agua azucarada, con jarabe o con infusiones aromáticas para atraer abejas. Conviene ser claro: no funcionan como se anuncian y pueden hacer daño.

El agua azucarada pulverizada sobre las plantas atrae hormigas y avispas, favorece la aparición de negrilla sobre el follaje y, en apicultura, desencadena comportamientos de pillaje entre colmenas que pueden acabar en la muerte de una colonia y en la difusión de enfermedades. Las abejas que acuden lo hacen a la solución azucarada, no a las flores, con lo que no polinizan nada.

Existen atrayentes comerciales basados en feromonas o en aromas florales sintéticos, usados en fruticultura. Su eficacia real está discutida y, en un huerto doméstico, el dinero está mucho mejor invertido en un paquete de semillas de facelia.

Lo que funciona en la categoría de "producto natural" es en negativo, y es lo verdaderamente importante:

Suprimir insecticidas es más eficaz que cualquier atrayente. Y aquí hay que desmontar una creencia muy extendida: que un producto sea de origen natural o esté autorizado en agricultura ecológica no significa que sea inocuo para las abejas. Las piretrinas naturales son altamente tóxicas por contacto para abejas. El jabón potásico mata cualquier insecto de cuerpo blando que alcance, incluidos polinizadores. El aceite de neem afecta al desarrollo larvario. El spinosad es tóxico para abejas mientras el caldo está fresco.

Si tienes que tratar, aplica estas reglas: nunca sobre plantas en flor; siempre al atardecer, cuando ya no hay vuelo, para que el producto se seque durante la noche; dirige el tratamiento solo al foco, no a todo el huerto; y elige los productos más selectivos que existan. El Bacillus thuringiensis, específico para larvas de lepidópteros, es inofensivo para abejas. Las trampas cromáticas, las mallas y la eliminación manual no matan nada que no quieras matar.

Refugios y nidos: hacerlo bien o no hacerlo

Los hoteles de insectos se han puesto de moda y se venden en cualquier bazar. La mayoría de los comerciales, los que llevan piñas, corteza suelta, pintura de colores y agujeros irregulares, son decoración: no los ocupa nadie o los ocupan arañas.

Antes del hotel, hay algo mucho más importante:

Entre el 60 % y el 70 % de las abejas silvestres nidifican en el suelo, excavando galerías en tierra desnuda, compacta y soleada. Ningún hotel les sirve. Lo que necesitan es que dejes un par de metros cuadrados de suelo sin acolchar, sin plantar, sin pisar y sin regar, preferiblemente en un talud o en una zona ligeramente inclinada al sur. Es la medida de conservación más eficaz y la más fácil de todas: consiste literalmente en no hacer nada en un rincón.

Si además quieres construir un refugio para abejas de cavidades (osmias, megachiles), estas son las especificaciones que hacen la diferencia entre uno ocupado y uno vacío:

Diámetro de los orificios entre 2 y 10 mm, con la mayoría entre 4 y 8 mm, que es el rango que usan las especies más comunes.

Profundidad de 10 a 15 cm, y siempre cerrados por el fondo. Un tubo abierto por los dos extremos no se ocupa.

Interior liso. Las astillas dañan las alas. Si taladras madera, usa brocas afiladas y madera dura y bien seca; si usas cañas de bambú o de carrizo, córtalas justo por debajo de un nudo, que hace de tapón natural, y lija los bordes.

Taladra en la cara lateral de la madera, no en el testa del tronco. Un tronco taladrado por el corte transversal se agrieta al secarse siguiendo los radios de la madera, y las grietas dejan entrar humedad y parásitos.

Orientación sureste, para que reciba el sol de la mañana y se caliente pronto, a 1-1,5 m de altura, bien sujeto para que no oscile con el viento y con un alero que lo proteja de la lluvia.

Madera sin tratar: nada de barnices, pinturas ni protectores.

Mantenimiento. Un hotel que lleva años sin renovarse acumula ácaros, hongos y avispas parásitas, y pasa de ser un refugio a ser un foco. Renueva las cañas cada dos o tres años y limpia la estructura.

Otras estructuras útiles: montones de piedras, un tronco muerto en un rincón, tallos secos de zarza o de saúco dejados en pie durante el invierno (muchas abejas anidan dentro de tallos huecos), y una zona de barro húmedo, que las megachiles y otras usan como material de construcción.

Refugio para abejas solitarias en el huerto

Qué cultivos lo agradecen más

Para dimensionar el esfuerzo, conviene saber dónde se nota:

Dependencia total. Calabacín, calabaza, melón, sandía, pepino: son plantas monoicas con flores masculinas y femeninas separadas y el polen tiene que ser transportado sí o sí. Sin insectos, no hay fruto. Si tus calabacines se ponen amarillos y se caen desde la punta, no es un problema de riego: es falta de polinización.

Dependencia alta. Manzano, peral, cerezo, ciruelo, almendro, kiwi, arándano, fresa (el número de visitas determina la forma del fruto: las fresas deformes son fresas mal polinizadas).

Mejora significativa. Tomate, berenjena, pimiento, haba, judía. Se autopolinizan, pero la vibración de los abejorros aumenta el cuajado y el tamaño del fruto.

Sin dependencia. Hojas y raíces que cosechas antes de la flor: lechuga, acelga, espinaca, zanahoria, patata, ajo. Salvo que quieras semilla propia, en cuyo caso vuelven a la lista.

Un plan de mínimos

Si solo vas a hacer cinco cosas, que sean estas:

Planta una mata de romero y tres de lavanda en el borde soleado, para cubrir invierno y primavera-verano.

Siembra borraja y facelia en dos golpes al año, otoño y final de invierno.

Deja florecer el orégano, el tomillo y las hortalizas que se espiguen.

Pon un bebedero con piedras y mantenlo lleno.

Deja un rincón de tierra desnuda sin tocar y no pulverices nada sobre plantas en flor.

En una sola temporada la diferencia en número de visitas es perfectamente visible, y en la segunda se nota en la cosecha.

En resumen

Atraer polinizadores al huerto es cuestión de ofrecer comida continua, agua accesible y sitio donde anidar, y de dejar de matarlos sin querer.

La comida se garantiza con floración escalonada de febrero a noviembre, con manchas grandes de cada especie, con formas de flor variadas y con preferencia por plantas mediterráneas: romero y almendro al final del invierno, lavanda, salvia y borraja en primavera, orégano, tomillo, zinnia y girasol de polen en verano, hiedra en otoño. Evita las variedades de flor doble y los girasoles sin polen: son escaparates sin nada dentro.

El agua se resuelve con un plato con piedras. El alojamiento, sobre todo, con un par de metros cuadrados de tierra desnuda y soleada, porque la mayoría de las abejas silvestres anida en el suelo y no en hoteles; si construyes uno, que tenga orificios de 4-8 mm, 10-15 cm de fondo cerrado, interior liso, madera sin tratar y orientación sureste.

Y la medida más determinante de todas es negativa: no pulverices nada sobre plantas en flor, ni siquiera productos "naturales", porque las piretrinas y el jabón potásico matan abejas exactamente igual que un insecticida de síntesis. Trata solo al atardecer, solo en el foco y solo cuando de verdad haga falta.


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