Desde principios de noviembre hasta bien entrado febrero, en la latitud de Madrid el día no llega a diez horas de luz. Por debajo de ese umbral una hortaliza apenas gana biomasa aunque la temperatura acompañe: se mantiene, engorda muy despacio y espera. Eso condiciona todo lo que tiene sentido hacer en diciembre, y explica por qué lo que se siembre ahora no va a producir ahora, sino en marzo.

Diciembre no es un mes de siembras masivas, pero tampoco es un mes muerto. Es el mes del ajo, de las habas, de los frutales a raíz desnuda y de los plánteles que ocuparán el bancal cuando vuelva la luz. La clave está en separar tres cosas distintas: lo que se planta (bulbos, plantel, raíz desnuda), lo que se siembra al aire libre y lo que se siembra en semillero protegido.

Antes de nada, sitúa tu zona

Un calendario de siembra genérico falla porque España no tiene un invierno, tiene tres:

  • Litoral mediterráneo, sur y Canarias. Mínimas rara vez por debajo de 0 ºC. Diciembre admite siembra directa de bastantes hortalizas de hoja y raíz.
  • Cornisa cantábrica y noroeste atlántico. Poco frío pero mucha agua y poca insolación. Aquí el limitante no es la helada, es el encharcamiento y los hongos. Bancales elevados y siembras espaciadas.
  • Meseta e interior de montaña. Mínimas de -5 a -10 ºC y suelo helado varios centímetros durante semanas. Diciembre se reduce prácticamente al ajo, las habas en zonas templadas, la plantación de árboles y el semillero bajo cubierta.

Con el suelo helado o empapado no se planta nada. Trabajar tierra encharcada la compacta, destruye la estructura de agregados y deja un pan de barro que en verano se agrieta. Si al apretar un puñado sale agua entre los dedos, espera.

El ajo, la plantación estrella del mes

El ajo (Allium sativum) necesita frío para bulbificar. Sin unas semanas por debajo de 10 ºC, la planta crece de hoja pero no divide el bulbo en dientes: acabas con un "ajo de un diente", redondo y sin utilidad culinaria. Por eso se planta en pleno invierno y no en primavera.

Cuál plantar en diciembre depende de la variedad:

  • Ajo blanco o común, de ciclo largo, se planta antes: entre octubre y noviembre. En diciembre ya vas justo, aunque en el interior frío aún es viable.
  • Ajos morados, tipo el morado de Las Pedroñeras, de ciclo más corto y conservación más breve. Su ventana natural es diciembre y enero. Este es el mes.

Se separan los dientes justo antes de plantar, no días antes, y se descartan los del centro de la cabeza, más pequeños y de peor rendimiento. Se entierran con la punta hacia arriba, a 3-4 cm de profundidad, dejando 10-12 cm entre dientes y 30 cm entre líneas. Suelo suelto, drenante y sin estiércol fresco: el ajo con exceso de materia orgánica sin descomponer se pudre o sale hueco.

El ajo del supermercado suele estar tratado con antigerminante y, cuando brota, arrastra virosis acumulada. Compra dientes de siembra o guarda cabezas de tu propia cosecha.

Habas, guisantes y el resto de la siembra directa

La haba (Vicia faba) es la leguminosa de invierno por excelencia. Germina con 6-8 ºC, aguanta bien -4 ºC y, como todas las leguminosas, fija nitrógeno atmosférico con sus nódulos radiculares, así que deja el bancal mejor de lo que lo encontró. Se siembra directamente a 4-5 cm de profundidad, dos o tres semillas por golpe, con 25-30 cm entre golpes y 50 cm entre líneas. En el litoral y el sur, diciembre entero es buen momento; en la meseta, mejor haberlas puesto en noviembre, aunque una siembra de diciembre en un año suave sale adelante.

El guisante (Pisum sativum) tolera el frío en mata pero se hiela en flor, y ese es el problema: si se adelanta demasiado, florece en un respiro templado de febrero y pierde la primera floración. En zonas suaves se siembran variedades enanas en diciembre; en el interior, mejor esperar a febrero.

Con las temperaturas de este mes, además, se puede sembrar directamente en zonas de invierno benigno:

  • Espinaca (Spinacia oleracea), que germina bien en frío y no se espiga mientras el día sea corto.
  • Canónigos (Valerianella locusta), rúcula y mostaza, de ciclo rápido y muy rústicos.
  • Rábano de variedades de invierno, y nabo.
  • Acelga y zanahoria de siembra tardía, sabiendo que la germinación será lenta: la zanahoria puede tardar tres semanas en nacer con estas temperaturas.
  • Perejil, que en frío tarda un mes largo en emerger. No des el semillero por perdido antes de tiempo.
  • Cebolleta y cebolla de manojo.

En todos los casos, siembra algo más denso de lo habitual y algo más superficial de lo que marca el sobre: con el suelo frío la nascencia baja, y una semilla enterrada de más se agota antes de llegar a la superficie.

Plantar plantel: lo más rentable del mes

Semillero de lechugas listo para trasplantar al huerto

Con menos de diez horas de luz, una semilla sembrada ahora tarda muchísimo en hacerse planta. El atajo es plantar plantel ya hecho, que llega al bancal con el sistema radicular formado y sencillamente aguanta hasta que los días alarguen. En diciembre se trasplantan sin problema:

  • Lechuga de invierno: variedades tipo Maravilla de Invierno, Trocadero o los cogollos, que forman con frío. Las lechugas de verano trasplantadas ahora se quedan en nada.
  • Escarola y endivia.
  • Coles: repollo de invierno, lombarda, col rizada, brócoli y coliflor de ciclo tardío.
  • Acelga y espinaca de plantel.
  • Cebolla temprana, si tienes plantel de los semilleros de septiembre. Se planta somera: enterrar el cuello es lo que hace que la cebolla suba a flor o se pudra en el cuello.
  • Apio en zonas sin heladas fuertes.
  • Fresa (Fragaria × ananassa) en el litoral y el sur, con la corona a ras de suelo: enterrada se pudre, demasiado alta se seca.

Al comprar plantel, elige el pequeño y compacto frente al grande y alargado. Una planta espigada, con el tallo largo y pálido, ha crecido en invernadero con exceso de calor y falta de luz; al salir al bancal se tumba con la primera lluvia y tarda semanas en recuperarse, si lo hace. Y sácalo unos días a la intemperie antes de plantar, para endurecerlo.

Semillero protegido y cama caliente

Hortícolas creciendo bajo invernadero durante el invierno

Bajo túnel, en cajonera o en un invernadero frío, diciembre sirve para preparar la primavera. Lo más útil:

  • Cebollas de conservación (variedades tardías, de día largo). La siembra de semillero entre diciembre y enero es la que da bulbos grandes para guardar. Es probablemente el semillero de invierno con más recorrido.
  • Puerro (Allium porrum) de ciclo largo.
  • Lechugas escalonadas cada dos o tres semanas, para no tener cuarenta a la vez en abril.
  • Coles y brásicas de plantación de primavera.
  • Guisante y haba en alveolo, en zonas frías, para trasplantar en febrero con ventaja.

Sobre el tomate y el pimiento: sembrarlos en diciembre en una repisa de casa es tirar la semilla. Germinan porque hace calor, pero con nueve horas de luz débil salen tallos larguísimos y quebradizos, y en marzo tendrás una planta peor que la que siembres en febrero. El pimiento y la berenjena solo tienen sentido ahora si dispones de calor de fondo (18-22 ºC en el sustrato) e iluminación artificial. Sin eso, espera.

La cama caliente es la solución tradicional y sigue funcionando: una fosa de 40-50 cm rellena con estiércol fresco de caballo mezclado con paja, cubierta con 15 cm de mantillo y cerrada con un marco acristalado. La fermentación mantiene el sustrato entre 15 y 20 ºC durante seis u ocho semanas. Deja pasar tres o cuatro días desde el montaje antes de sembrar, porque el pico inicial de temperatura mata las semillas.

Árboles y arbustos: la mejor ventana del año

Con la planta en parada vegetativa, de diciembre a febrero es el momento de la plantación a raíz desnuda, más barata que la de contenedor y con mejor arraigo, porque la raíz se desarrolla directamente en el suelo definitivo sin la barrera del cepellón.

Va bien ahora: manzano, peral, membrillero, ciruelo, cerezo, melocotonero, almendro, higuera, granado, caqui, vid, frambueso, grosellero, mora sin espinas y el conjunto de arbustos de hoja caduca. Los cítricos son la excepción: se plantan en primavera, cuando ya no hay riesgo de helada.

Tres reglas que deciden si el árbol prospera:

  • Si al recibirlo no puedes plantar, entierra la raíz provisionalmente en arena o tierra suelta. Una raíz desnuda que se seca dos horas al viento ya está comprometida.
  • El punto de injerto queda por encima del suelo, unos 10 cm. Enterrado, la variedad emite raíces propias y anula el efecto del portainjerto.
  • Poda las raíces dañadas, moja el hoyo antes y riega abundantemente al plantar aunque llueva, para asentar la tierra y eliminar bolsas de aire. Ese riego no es por sed, es mecánico.

Las parcelas vacías también se siembran

Un bancal desnudo en invierno pierde nitratos por lavado con cada lluvia y sufre erosión superficial. Sembrar un abono verde en diciembre —veza, centeno, avena, altramuz, o una mezcla de gramínea y leguminosa— cubre el suelo, retiene los nutrientes en la biomasa y aporta materia orgánica cuando se siega y se incorpora en febrero o marzo, siempre antes de que grane. Un invierno de veza y centeno cambia el color y la textura del suelo de forma perfectamente visible en la primavera siguiente.

Si prefieres no sembrar, cubre al menos con paja, hojarasca o cartón. Suelo tapado, siempre.

Cuidados del mes

Riego. La evapotranspiración cae en picado. Un huerto que en julio pedía agua a diario ahora se conforma con un riego cada diez o quince días, y en muchas zonas con ninguno. Regar de más en invierno asfixia la raíz y dispara la podredumbre del cuello. Si riegas, hazlo a media mañana, nunca al atardecer, para que la superficie se seque antes de la noche.

Abonado. Diciembre es buen mes para incorporar estiércol bien compostado o compost maduro a los bancales que se plantarán en primavera. Tiene tiempo de mineralizarse. Lo que no procede es aportar nitrógeno soluble a un cultivo en parada: no lo absorbe, y se pierde con la lluvia.

Protección. Túnel de agrotextil sobre las hojas más delicadas, acolchado de 5-10 cm sobre el suelo alrededor de ajos, habas y fresas, y ventilación diaria si usas plástico transparente, que en un día soleado de enero sube el interior por encima de 30 ºC en un par de horas.

En resumen

Diciembre es el mes del ajo morado, de las últimas habas en zonas templadas y de la plantación de frutales a raíz desnuda, la mejor ventana del año para meter árbol nuevo. La siembra directa al aire libre solo funciona en litoral y sur, con hoja y raíz rústicas: espinaca, canónigos, rúcula, rábano, nabo. Lo que de verdad rinde en el interior es plantar plantel ya hecho de lechuga de invierno, coles y cebolla temprana, y arrancar bajo cubierta el semillero de cebolla de conservación y de puerro. Deja el tomate y el pimiento para febrero salvo que tengas calor de fondo y luz artificial, riega mucho menos de lo que pide el instinto y no dejes un solo bancal desnudo: un abono verde sembrado ahora se cobra solo en la cosecha del año que viene.


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