El pimiento es uno de los cultivos que mejor se adapta a una terraza: la planta es compacta, produce durante meses seguidos y no necesita el volumen de tierra que exige un tomate. Todas las variedades que se cultivan en España pertenecen al género Capsicum, y casi todas a la especie Capsicum annuum, desde el pimiento de Padrón hasta la guindilla de cayena.

Lo primero que hay que tener claro es que el pimiento no tolera las heladas y necesita calor para arrancar. En la mayor parte de la Península, el plantel se lleva a su sitio definitivo entre abril y mayo, y la producción va de finales de junio hasta las primeras heladas de otoño. Elegir bien la variedad importa tanto como el manejo: en 25 litros de sustrato caben perfectamente un Padrón o una guindilla, pero un pimiento de bloque de gran calibre se queda corto.

Los pimientos de mata baja se sostienen con una pequeña varilla clavada en la tierra. Foto: Flower Council of Holland

Ocho variedades que funcionan en maceta

  • Padrón. Fruto pequeño, cónico y de pared fina, que se recolecta en verde y muy joven, para freír. La planta es de porte medio y produce sin parar si se cosecha a menudo. En su zona de origen, en A Coruña, está amparado por la denominación de origen Pemento de Herbón. Es la variedad en la que unos pican y otros no.
  • Gernika. Pimiento alargado y estrecho, de piel muy fina y sabor dulce, típico de Bizkaia. Se recoge en verde, cuando mide entre seis y nueve centímetros, y se fríe entero. Planta productiva y de tamaño contenido, ideal para maceta.
  • Piquillo. Pequeño, triangular y de punta afilada, se cosecha en rojo y está pensado para asar y pelar. La variedad tradicional de la ribera navarra cuenta con la denominación de origen Pimiento del Piquillo de Lodosa. Necesita una temporada larga y cálida para madurar bien.
  • Italiano o cuerno de cabra. Alargado, fino, dulce y muy productivo. Se recolecta en verde o se deja enrojecer. Es probablemente la variedad más agradecida para quien empieza: cuaja bien, aguanta el calor y da fruto de forma continua.
  • Pimiento de bloque tipo California. El pimiento cuadrado de supermercado, de pared gruesa y colores rojo, amarillo o naranja. Es el más exigente de la lista: quiere mucho sol, riego muy regular y al menos 30 litros de sustrato por planta. Fuera de invernadero da menos frutos, pero de gran calibre.
  • Piparra o guindilla de Ibarra. Fina, alargada, de color verde pálido y picor muy suave; se recoge tierna, en verano, para encurtir en vinagre. Planta pequeña y muy adecuada para tiesto.
  • Cayena. Guindilla fina y curvada, de picor marcado, que se deja enrojecer en la planta y se seca colgada en ristra. La mata es compacta, aguanta bien la sequía y una sola planta da guindillas para todo el año.
  • Ñora o pimiento de bola. Pequeño, redondo y de pared fina, se deja madurar en rojo y se seca al sol para molerlo o usarlo en guisos. Es la base del pimentón en el levante español y no necesita mucha planta.

Del semillero al contenedor

El pimiento germina despacio y solo con calor: por debajo de 18 grados la semilla se queda parada y puede pudrirse. El semillero se prepara entre enero y febrero, siempre en invernadero o dentro de casa, en un sitio cálido y con toda la luz posible. Sin luz suficiente las plántulas se ahílan y salen débiles, así que un alféizar orientado al sur es el mínimo.

Se siembran dos o tres semillas por alveolo y se aclara a una sola planta cuando aparecen las primeras hojas verdaderas. El trasplante al sitio definitivo se hace cuando la planta tiene cuatro o cinco hojas y ha pasado el riesgo de heladas: alrededor de mayo en el interior peninsular, algo antes en el litoral mediterráneo y en el sur, más tarde en zonas de montaña. Conviene endurecer las plantas sacándolas fuera unas horas al día durante la semana previa.

En el suelo, el marco habitual es de unos 50 centímetros entre plantas y 60 o 70 entre líneas. En maceta, una planta por recipiente de 20 a 30 litros y al menos 30 centímetros de profundidad.

Sustrato, riego y abonado

El pimiento agradece un suelo suelto y rico en materia orgánica. Un aporte de compost o estiércol maduro antes de plantar cubre buena parte de las necesidades del ciclo. En contenedor, sustrato de cultivo mezclado con compost y un abonado líquido cada quince días desde que empieza la floración.

El riego tiene que ser regular, y esa palabra es la importante. Las alternancias de sequía y encharcamiento provocan la podredumbre apical, esa mancha oscura y hundida en la punta del fruto que muchos atribuyen a un hongo y que en realidad es un problema de absorción de calcio, casi siempre desencadenado por el riego irregular. En terraza, con el sustrato secándose deprisa en julio y agosto, es el problema más frecuente. Un acolchado de paja y un goteo con programador lo resuelven.

Entutorado y conducción

Las ramas del pimiento son quebradizas y se parten con el peso de los frutos o con una racha de viento, sobre todo en terrazas altas. En variedades de porte bajo basta una caña clavada junto al tallo a la que atar la planta con rafia, sin apretar. En las de porte alto se seleccionan dos o tres ramas principales, se guían por sendas cañas o cuerdas y se eliminan los brotes que salen por debajo de la primera bifurcación.

Un detalle que aumenta la producción: quitar el primer fruto que cuaja, el que aparece en la cruz de la planta cuando todavía es pequeña. La planta invierte en él una energía que necesita para crecer, y retirándolo se obtiene después mucha más cosecha.

Cuándo cosechar

Los primeros frutos suelen aparecer entre junio y julio, y la temporada llega hasta las primeras heladas. Cosechar en verde estimula la floración y multiplica la producción total; dejar que los frutos maduren en rojo da muchos menos pimientos, pero de sabor más dulce y con más contenido en vitamina C.

Para recoger, se corta el pedúnculo con tijera en lugar de tirar del fruto, porque al arrancarlo es fácil llevarse la rama entera. Las variedades que se consumen verdes y tiernas, como el Padrón, el Gernika y la piparra, hay que pasarlas a revisar cada dos o tres días en plena temporada: se hacen grandes en nada y pierden la finura que las caracteriza.

Por qué unos pican y otros no

El picor viene de la capsaicina, que la planta produce en la placenta, esa membrana blanca interior donde se sujetan las semillas. Por eso retirar las semillas y las nervaduras blancas rebaja mucho el picante de una guindilla.

Circula la idea de que plantar un pimiento dulce cerca de una guindilla hace que el dulce pique. No ocurre. La carne del fruto es tejido de la planta madre, así que la polinización cruzada no altera el pimiento de esa temporada. Lo que sí queda cruzado es la semilla: si se guardan semillas de ese pimiento dulce y se siembran al año siguiente, las plantas que salgan pueden dar frutos picantes. Es decir, el problema aparece solo si se reproduce semilla propia, y en ese caso hay que separar bien las variedades o aislar las flores.

El caso del Padrón es distinto. Su variabilidad genética hace que dentro de una misma mata haya frutos suaves y frutos picantes, y el porcentaje de picantes aumenta con el calor, el estrés hídrico y con los frutos recolectados más tarde y más grandes. Un verano seco en Galicia da muchos más pimientos que pican que un verano fresco.

Problemas habituales

  • Podredumbre apical. Mancha oscura y hundida en la punta del fruto. Se corrige regularizando el riego y acolchando, no con tratamientos.
  • Pulgón. Colonias en los brotes tiernos y en el envés. En una terraza pequeña se controla con chorro de agua y retirando los brotes muy infestados.
  • Araña roja. Aparece con calor seco y baja humedad, muy típica de terraza en agosto. Punteado amarillo en el haz y telilla fina en el envés. Aumentar la humedad ambiental ayuda.
  • Trips. Deforman brotes y flores. Son importantes porque pueden transmitir virosis que no tienen remedio una vez instaladas; ante una planta con hojas deformadas, anilladas y crecimiento detenido, lo sensato es retirarla.
  • Frutos que no cuajan. Por encima de 35 grados el polen pierde viabilidad y las flores se caen. En pleno agosto es normal que la planta pare y vuelva a cuajar en septiembre.

En resumen

Para una terraza, las variedades de fruto pequeño y pared fina son las que más rinden: Padrón, Gernika, italiano, piparra y cayena producen mucho en 20 o 25 litros de sustrato. El piquillo, la ñora y el pimiento de bloque necesitan más planta, más sol y una temporada más larga, así que conviene reservarlos para quien tenga buena orientación.

El manejo se resume en tres cosas: semillero temprano y con calor, trasplante después de las heladas, y riego regular durante toda la producción, que es lo que evita la podredumbre apical. Cosechar en verde y a menudo mantiene la planta floreciendo hasta el otoño, y el primer fruto conviene quitarlo para que la mata crezca antes de ponerse a producir.


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